miniatura|derecha|Younis Bahri (a la izquierda), Rashid Ali al-Gaylani (hablando) y Amin al-Husayni (en el centro) en el aniversario del golpe de Estado pro-nazi iraquí de 1941 en Berlín. 1943. Las relaciones entre la Alemania nazi y el mundo árabe fueron desde la indiferencia y la confrontación hasta la colaboración.Copeland, Miles. The Game Player: Confessions of the CIA's original political operative. 1989. Page 181. "Most of them (the Nazis) were also anti-Arab, although they had the wit to conceal that fact." La Alemania nazi se sirvió de colaboradores y de propaganda a través del mundo árabe en su búsqueda de alianzas para sus objetivos políticos. Uno de los fundamentos de tales colaboraciones fue el antisemitismo de los nazis, que era compartido por algunos líderes árabes y musulmanes, sobre todo el líder palestino exiliado, el gran muftí de Jerusalén Amin al-Husayni. Otro fundamento fue la hostilidad nazi hacia el Reino Unido y Francia, que tenían colonias en el mundo árabe. Esta hostilidad se utilizó en la propaganda nazi para alegar que la Alemania nazi tenía un interés común anticolonial.

Un ejemplo notable tuvo lugar durante la guerra anglo-iraquí, cuando el golpe de Estado del Cuadrado Dorado (con una camarilla política de cuatro generales liderada por Rashid Ali al-Gaylani) derrocó a la regencia probritánica de 'Abd al-Ilah en Irak e instaló un gobierno pro-Eje que fue rápidamente derrocado por las fuerzas británicas con la ayuda de levas cristianas asirias locales.Nafi, Basheer M. "The Arabs and the Axis: 1933-1940". Arab Studies Quarterly, Vol. 19, Issue 2, Spring 1997Churchill, Winston (1950). The Second World War, Volume III, The Grand Alliance. Boston: Houghton Mifflin Company, p.234; Kurowski, Franz (2005). The Brandenburger Commandos: Germany's Elite Warrior Spies in World War II. Mechanicsburg, Pennsylvania: Stackpole Book. , 10: 0-8117-3250-9. p. 141 Se lanzó propaganda árabe alemana para avivar el sentimiento antialiado en la región. En 1941 el ministerio de Exteriores alemán señaló:

En público y en privado, Adolf Hitler y Heinrich Himmler hicieron declaraciones elogiosas sobre el islam como religión e ideología política, describiéndolo como una forma de religión más disciplinada, militarista, política y práctica que el cristianismo y elogiando las habilidades de Mahoma en política y liderazgo militar.Hitler's apocalypse: Jews and the Nazi legacy, Robert S. Wistrich, Weidenfeld & Nicolson, 17 Oct 1985, page 59 Previamente a al Segunda Guerra Mundial, la diáspora alemana en Oriente Medio estableció pequeñas ramas del Partido Nazi en la región. En junio de 1941 la Directiva del Alto Mando de la Wehrmacht N.º 32 y las "Instrucciones para el Estado Mayor Especial F" designaron al Estado Mayor Especial F como la agencia central de la Wehrmacht para todos los asuntos que afectaban al mundo árabe."German Exploitation of Arab Nationalist Movements in World War II" by Gen. Hellmuth Felmy and Gen, Walter Warlimont, Historical Division, Headquarters, United States Army, Europe, Foreign Military Studies Branch, 1952, p. 11, by Gen. Haider

A pesar de los esfuerzos de Amin al-Husayni por conseguir el respaldo alemán para la independencia árabe, Hitler se negó a apoyarlos y comentó que "no quería nada de los árabes". La Alemania nazi se mostró reacia a iniciar disputas con el Imperio italiano o las colonias de la Francia de Vichy.

En la última voluntad y testamento de Adolf Hitler, este se quejó de que las colonias italianas en Libia y África Oriental dañaban la credibilidad de las potencias del Eje como fuerza anticolonial:

Percepción nazi de los árabes miniatura|derecha|Al-Husayni haciendo el saludo nazi a los voluntarios bosnios musulmanes de las Waffen-SS en noviembre de 1943. En el lado derecho está el general de las SS Karl-Gustav Sauberzweig. En sus discursos, Hitler supuestamente hizo cálidas referencias al islam, tales como: "Los pueblos del Islam siempre estarán más cerca de nosotros que, por ejemplo, Francia". Se transcribió que Hitler había dicho: "Si Carlos Martel no hubiera vencido en Poitiers [...] entonces con toda probabilidad nos habríamos convertido al mahometismo, ese culto que glorifica el heroísmo y que abre el séptimo cielo solo al guerrero audaz. Entonces las razas germánicas habrían conquistado el mundo".

Hitler habría manifestado esto cuando recibió al enviado especial del gobernante de Arabia Saudita, Abdulaziz bin Saúd, Khalid Al Hud Al Gargani en Berchtesgaden el 17 de junio de 1939. Previamente, durante esta misma reunión, Hitler afirmó que una de las tres razones por las que la Alemania nazi tenía cierto interés en los árabes era:

El académico libanés Gilbert Achcar escribió que a Hitler "no le resultó útil" señalar a sus visitantes árabes en aquella reunión que hasta entonces él había incitado a los judíos alemanes a emigrar a Palestina y que el III Reich había ayudado activamente a organizaciones sionistas a rodear las restricciones británicas a la inmigración judía a este territorio.

Hitler había dicho a sus comandantes militares en 1939, poco antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial: "Seguiremos causando disturbios en Oriente Medio y en Arabia. Pensemos como hombres y veamos en estos pueblos, en el mejor de los casos, medio-simios que están ansiosos por experimentar el azote." La ideología racial oficial nazi consideraba a los árabes racialmente inferiores a los alemanes, un sentimiento que se hizo eco en las declaraciones de desprecio hechas por Hitler y otros líderes nazis. Refiriéndose al mundo árabe, Hitler escribió en el Mein Kampf: "Como hombre völkisch, que valora el valor de los hombres sobre una base racial, el mero conocimiento de la inferioridad racial de estas llamadas 'naciones oprimidas' me impide vincular el destino de mi propio pueblo con el de ellos".

A pesar de la teoría racial nazi, que denigraba a los árabes como racialmente inferiores, los árabes que ayudaron al III Reich luchando contra los aliados fueron tratados con dignidad y respeto. El gran muftí de Jerusalén, Amin al-Husayni, por ejemplo, "recibió el estatus de ario honorario" por parte de los nazis por su estrecha colaboración con Hitler y el III Reich. Hitler se reunió con al-Husseini en la Cancillería del Reich el 28 de noviembre de noviembre de 1941, tras lo cual dijo:

Goebbles escribió en su diario sobre al-Husayni lo siguiente:

Persecución nazi de los árabes

Si bien los árabes eran una población pequeña en Europa en ese momento, no estaban libres de la persecución nazi. El acoso nazi a los árabes comenzó ya en 1932, cuando miembros de la Asociación de Estudiantes Egipcios en Graz, Austria, informaron al consulado egipcio en Viena que algunos nazis habían agredido a algunos de sus miembros, arrojándoles jarras de cerveza y sillones, hiriéndolos y que "curiosamente" la policía no arrestó a los perpetradores, sino a los egipcios. Los atacantes nazis fueron posteriormente absueltos; uno de sus oficiales escribió a lápiz la palabra "Jude" [judío] después de los nombres de tres de los egipcios atacados. En febrero de 1934, la embajada de Egipto en Berlín denunció ante el Ministerio del Interior del Reich que un estudiante había sido atacado e insultado en un salón de baile de Tubinga. El autor se quejó de que no le permitían bailar con un "alemán" porque era "negro" y de "raza inferior" y le dio un puñetazo. El atacante no fue castigado. Al inicio de la guerra, los egipcios que vivían en Alemania fueron internados en respuesta al internamiento de alemanes en Egipto. miniatura|derecha|Djaafar Khemdoudi con su ropa de prisionero en el campo de concentración de Neuengamme. Mohammed Helmy fue uno de esos egipcios internados. Se trataba de un médico al que despidieron de su hospital y le prohibieron ejercer la medicina por ser "hamita", un antiguo término que se refiere a los negros. También se le prohibió casarse con su prometida alemana debido a su raza. El gobierno egipcio pudo conseguir su liberación debido a su mala salud. A pesar de ser el objetivo del régimen, ayudó a trabajadores extranjeros y alemanes a evitar el servicio militar obligatorio y escondió a una paciente judía, Anna Boros, durante la guerra. Obtuvo documentos para proteger a Boros, incluido un certificado de su conversión al islam y un certificado de matrimonio. Helmy también ayudó a la familia de Boros a encontrar escondites para ellos. Más tarde se convirtió en el primer árabe Justo entre las Naciones. miniatura|derecha|Certificado de defunción de Mohamed Bouayad, un marroquí asesinado en una cámara de gas de Mauthausen en abril de 1945. Hans Hauck nació en Frankfurt en 1920. Como su padre era argelino, fue perseguido por ser mitad árabe. A los 17 años fue citado por la Gestapo y fue esterilizado.

Los árabes colaboradores de los nazis, el palestino Amin al-Husayni y el iraquí Rashid Ali al-Gailani, sabían que había árabes internados y no hicieron nada por liberarlos. Al-Husayni se negó a intervenir cuando un palestino llamado Boutros S. fue arrestado por "expresiones políticas" y enviado a un campo de trabajo cerca de Berlín. En diciembre de 1943, un estudiante iraquí, Sayd Daud Y, fue arrestado por ayudar a la deserción de su futuro cuñado, que fue granadero de la Wehrmacht. Daud estaba comprometido con la hermana del soldado y tenía un hijo con ella, pero "por consideraciones raciales" no se le permitió casarse con ella. Su hermano intentó ayudarlo apelando a al-Kailānī y al gran muftí para que intervinieran, aunque ellos se negaron a ayudarlo. Fue llevado al campo de concentración de Dachau en abril de 1945.

Los árabes que participaron en la resistencia fueron los más duramente perseguidos, como los miembros árabes del grupo comunista francés Bataillons De La Jeunesse. El libanés Antoine Hajje fue asesinado por los nazis por participar en la resistencia comunista. En su última carta escribió:

También fueron asesinados Essaid Haddad, Mohamed Thami-Lakhdar y Mohamed Sliman, todos ellos miembros activos de la resistencia. Mohamed Lattab, un argelino, fue internado en Compiègne y posteriormente fue enviado a Auschwitz el 6 de julio de 1942 con el número de prisionero 45730, siendo asesinado en 1943. Los trabajadores forzados marroquíes Abdallah ben Ahmed y Salem Ammamouche fueron convictos por falsificación y tráfico de cupones de alimentos. El primero murió de tuberculosis en la cárcel de Brandeburgo en marzo de 1944 y el segundo fue ejectuado en Berlin-Plötzensee a mediados de abril de 1945. Djaafar Khemdoudi fue sentenciado e internado en el campo de concentración de Neuengamme por salvar a judíos en Lyon, con la ayuda de Bel Hadj El Maafi.

Mohamed Sliman era argelino y trabajaba como enfermero en París. Era padre de cinco hijos y pertenecía al grupo de resistencia "Diot" de la "Organización Especial". Tras el inicio de la guerra, como muchos otros árabes, participó en la resistencia armada contra el dominio nazi. Fue detenido y fusilado en la prisión de La Santé el 1 de agosto de 1942.

En total, el historiador Gerhard Höpp ha confirmado la existencia de 450 prisioneros árabes en campos de concentración nazis, entre ellos Auschwitz (34), Bergen-Belsen (21), Buchenwald (148), Dachau (84), Flossenbürg (39), Gross-Rosen (12), Hinzert (3), Mauthausen (62), Mittelbau-Dora (39), Natzweiler (37), Neuengamme (110, 73 en los campos satélites de Alderney), Ravensbrück (25), Sachsenhausen (42) y otros. La mayoría de los internos eran argelinos que vivían en Francia y eran usados para trabajo esclavo. Uno de cada cinco árabes no sobrevivió a los campos. El marroquí Mohamed Bouayad fue gaseado en Mauthausen solo 11 días antes de la liberación del campo.

Un ex-prisionero de guerra polaco recordó:

Josef R., ex-prisionero de Sachsenhausen, testificó en 1966 sobre un "árabe que no hablaba nada de alemán" llamado "Ali":