La invasión israelí del Líbano comenzó el 1 de octubre de 2024, cuando las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) iniciaron una ofensiva militar terrestre que definieron como «selectiva y delimitada» en el sur del Líbano después de una intensa campaña de bombardeos contra Hezbolá. La invasión forma parte de una escalada en la guerra libanesa-israelí. El mismo día, las Fuerzas Armadas del Líbano (FAL) desplegadas en el sur llevaron a cabo lo que las autoridades libanesas llamaron «un reposicionamiento de algunos puntos de observación avanzados dentro de sus sectores de responsabilidad designados». El ejército israelí también dijo que la frontera norte es una zona militar cerrada. La ofensiva se enmarca en la llamada operación «Flechas del Norte», la campaña militar israelí contra objetivos de Hezbolá y se desarrollará «al mismo tiempo que los combates en Gaza y otras áreas».
Según las FDI, se trata de una ofensiva «selectiva y limitada» contra «objetivos terroristas e infraestructuras» de Hezbolá, que según dijeron suponen «una amenaza inmediata y real para los asentamientos israelíes en la frontera norte». El portavoz de las FDI, Daniel Hagari, declaró que el grupo se estaba preparando para un ataque similar a los ataques de Hamás del 7 de octubre, citando depósitos de armas y mapas encontrados en incursiones anteriores que hacen referencia a un plan llamado «ocupación de Galilea». Hezbolá negó que el ejército israelí hubiera entrado en el Líbano, horas después de que Israel anunciara el inicio de las operaciones terrestres.
La operación siguió a una serie de importantes reveses de Hezbolá en septiembre que degradaron sus capacidades de combate y devastó su cúpula directiva, incluidas las explosiones de sus dispositivos de comunicación portátiles el 17 y 18 de septiembre y el asesinato el 20 de septiembre de Ibrahim Akil, comandante de la fuerza de élite Redwan. Los ataques aéreos de las FDI también tuvieron como objetivo bases militares, centros de comando, pistas de aterrizaje y depósitos de armas de Hezbolá en el sur del Líbano. Estos reveses culminaron con el asesinato el 27 de septiembre de Hasán Nasralá y otros comandantes de alto rango, incluido Ali Karaki, comandante de Hezbolá en el sur del Líbano, en un ataque aéreo que destruyó su sede subterránea en los suburbios de Dahieh en Beirut.
El 30 de septiembre, Israel declaró partes de su frontera norte con el Líbano como zonas militares cerradas. Al comienzo de la invasión, las Fuerzas Armadas del Líbano se retiraron de partes de la Línea Azul. Israel dijo que su objetivo era eliminar las fuerzas y la infraestructura de Hezbolá que pudieran representar una amenaza para las comunidades civiles en el norte de Israel. Por su parte Hezbolá dijo que su objetivo era presionar a Israel obligándolo a luchar en dos frentes.
El 26 de noviembre, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, anunció en un discurso a la nación que habían alcanzado un principio de acuerdo de alto el fuego para el cese de las hostilidades entre el Ejército israelí y Hezbolá, que entró en vigor al día siguiente. El alto el fuego establecía que Hezbolá trasladara sus fuerzas al norte del río Litani, a unos 30 km de la frontera israelí, mientras que Israel debía retirar sus tropas del sur del Líbano. Por su parte el ejército libanés recibió la misión de desplegar unos 5000 soldados para vigilar la situación y mantener la paz en la región. Un grupo de cinco países, encabezado por Estados Unidos, serían los encargados de supervisar el cumplimiento del acuerdo, aunque Israel se reserva el derecho de atacar las amenazas inmediatas en el Líbano durante este período. El 18 de febrero de 2025, Israel anunció que mantendría cinco puestos de avanzada en el sur del Líbano, después de retirar la mayoría de sus tropas.
Antecedentes
La última vez que Israel invadió el sur del Líbano y participó en un combate terrestre con Hezbolá fue durante la Guerra del Líbano de 2006, que duró un mes.
Desde el 8 de octubre de 2023, un día después del ataque liderado por Hamás contra Israel, Hezbolá, un aliado de Hamás y parte del Eje de la Resistencia liderado por Irán, se unió al conflicto iniciando ataques contra el norte de Israel y los Altos del Golán ocupados por Israel. Desde entonces, Hezbolá e Israel han estado involucrados en intercambios militares transfronterizos que han desplazado a comunidades enteras en Israel y Líbano, con daños significativos a edificios y tierras a lo largo de la frontera. Del 7 de octubre de 2023 al 20 de septiembre de 2024, hubo 10 200 ataques transfronterizos, de los cuales Israel lanzó 8300. Los ataques han desplazado a aproximadamente 96.000 israelíes y un millón de libaneses.
Israel exigió que Hezbolá implemente la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (RCSNU 1701) y retire sus fuerzas al norte del río Litani. Hezbolá ha declarado que seguirá atacando a Israel hasta que éste detenga sus operaciones en Gaza. Tanto Israel como Hezbolá tienen obligaciones pendientes en virtud de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Hezbolá ha establecido una fuerte presencia militar en el sur del Líbano, almacenando cohetes, construyendo túneles hacia Israel y obstruyendo el acceso de la FPNUL. Los esfuerzos diplomáticos, encabezados por el enviado estadounidense Amos Hochstein y Francia, hasta ahora no han logrado resolver el conflicto.
El conflicto se intensificó en septiembre de 2024. El 17 y el 18 de septiembre, cuando miles de buscapersonas portátiles y walkie-talkies explotaron en una serie de ataques coordinados. Las explosiones mataron a 42 personas e hirieron al menos a 3500, incluidos numerosos civiles, ataques que fueron clasificados por organizaciones de derechos humanos como crímenes de guerra al tratarse de ataques indiscriminados. Reuters informó que, según un funcionario anónimo de Hezbolá, 1500 combatientes de la organización fueron retirados de acción debido a heridas, y muchos quedaron ciegos o perdieron las manos. A pesar de que Israel negó su implicación en el ataque, fuentes israelíes anónimas dijeron a Reuters y otros medios que el ataque fue una operación conjunta orquestada por el servicio de inteligencia de Israel (Mosad) y las FDI. En respuesta, Hezbolá, que calificó el ataque como una declaración de guerra por parte de Israel, lanzó un ataque con cohetes contra el norte de Israel unos días después.
El 20 de septiembre, las tensiones aumentaron aún más después de que Ibrahim Akil fuera asesinado en un ataque aéreo israelí que mató al menos a 45 personas, incluidos diez militantes de alto rango de Hezbolá, tres niños y siete mujeres, hirió a otras 68 personas y provocó el derrumbe de dos edificios. Poco después, Israel inició una serie de ataques aéreos el 23 de septiembre, que mataron a más de 800 personas e hiriendo a más de 5000 solo en la primera semana.
El 27 de septiembre de 2024, Israel lanzó un ataque aéreo contra los suburbios del sur de Beirut. Fuentes militares israelíes afirmaron que el blanco de la operación eran los «cuarteles centrales» de Hezbolá, ubicados en el barrio de Dahiya, un barrio del sur de la capital libanesa con una fuerte presencia de Hezbolá. Así mismo, el ejército israelí acusó a Hezbolá de tener estas oficinas «insertadas en edificios residenciales». El Ministerio de Salud libanés adelantó un primer balance provisional de víctimas con dos muertos y 76 heridos, aunque aseguró que las tareas de salvamento aún no habían acabado, lo que hacía temer que «este número de víctimas aumente en las próximas horas». Según medios israelíes, el principal objetivo del ataque podría haber sido el líder de la milicia, Hasán Nasralá. En represalia por el ataque, Hezbolá atacó la ciudad de Safad, en el norte de Israel, con salvas de cohetes «en defensa del Líbano y su gente y en respuesta a los bárbaros ataques de Israel contra ciudades, pueblos y civiles», que según la policía israelí no provocó heridos pero si grandes daños materiales. También atacaron la ciudad de Carmiel, en el norte de Israel, y el kibutz Sa’ar con docenas de cohetes. Al día siguiente, el grupo libanés confirmó la muerte de su líder. El Ministerio de Salud libanés dijo que seis personas murieron y 91 resultaron heridas en los ataques del viernes contra un barrio de Beirut, que arrasaron seis edificios de apartamentos.
Invasión
Preparativos El 1 de octubre, las FDI revelaron que las fuerzas israelíes habían llevado a cabo incursiones en el sur del Líbano durante meses antes de la operación terrestre, y según dijeron habían descubierto túneles de Hezbolá, depósitos de armas y planes de invasión en aldeas cercanas a la frontera, incluyendo a Yata Ash Shab, Meisej Jabal y Kafr Qila. El portavoz de las FDI, Daniel Hagari, declaró que estos hallazgos indicaban la intención de Hezbolá de lanzar un ataque similar a los ataques de Hamás del 7 de octubre, que desencadenaron el conflicto actual. Hagari también mencionó que la evidencia de estas operaciones, incluidos videos y mapas, se presentarían a la comunidad internacional, mientras que Hezbolá no ha hecho ningún comentario sobre estas afirmaciones.
El 30 de septiembre, Israel informó a los Estados Unidos de que tenía la intención de llevar a cabo una maniobra terrestre en el Líbano destinada a destruir la infraestructura de Hezbolá a lo largo de la frontera. Esa misma tarde, las Fuerzas Armadas Libanesas (LAF) y la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL) se retiraron de la frontera entre Israel y el Líbano hacia el norte a una distancia de 5 kilómetros de la frontera y las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) declararon que los asentamientos de Metula, Misgav Am y Kfar Giladi son una zona militar cerrada. Las tropas israelíes se estaban concentrando en la frontera en el sur del Líbano, e Israel declaró que se estaban preparando para una invasión militar terrestre «selectiva y delimitada» en el sur del Líbano.
Octubre de 2024
1 de octubre Tropas israelíes cruzaron oficialmente la frontera del Líbano en una serie de incursiones a pequeña escala destinadas a preceder una invasión terrestre más amplia. Testigos presenciales dijeron que habían oído ruidos de tanques en el sur del Líbano. También hubo informes de que la artillería pesada había atacado varias ciudades fronterizas del sur del Líbano. Las FDI pidieron evacuaciones en Beirut, la capital del Líbano, mientras se preparaban para bombardearla. Hezbolá, aseguró haber causado bajas a las fuerzas israelíes en los pueblos vecinos de Adaisse y de Kfarkela, fronterizos con Israel.
Ese mismo día, las FDI confirmaron el inicio de la operación terrestre en un comunicado en Telegram, especificando que tenían la intención de atacar la infraestructura de Hezbolá. Poco después de la publicación de este comunicado, el portavoz de las FDI, Daniel Hagari, también confirmó la operación en su cuenta de X (antigua Twitter). Antes de la publicación de estas declaraciones, las FDI no habían hecho ningún anuncio sobre la operación. Como respuesta al ataque israelíe Hezbolá lanzó diez cohetes desde el sur del Líbano hacia Israel y un dron hacia el centro de Israel. Hezbolá afirmó que había atacado instalaciones militares de las FDI, soldados israelíes y asentamientos con doce ataques separados.
Un ataque israelí contra la casa de Munir al-Maqdah, general de brigada de las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa en el Líbano, en el campo de refugiados de Ain al-Hilweh, mató al menos a cinco personas, sin embargo las autoridades palestinas afirmaron que al-Maqdah había resultado ileso. Hezbolá lanzó tres cohetes desde el Líbano hacia la Alta Galilea. Un ataque israelí contra una casa en Al-Dawoudiya mató al menos a diez personas e hirió a otras cinco. Hezbolá afirmó que había atacado a soldados israelíes en la localidad de Metula con cohetes y artillería.