Raymond Mériguet Cousségal (1910-1988) fue un arquitecto, militante comunista, antinazi y antifascista de origen francés.

Mériguet nació en París, Francia y murió en Quito, Ecuador. Estuvo casado con la política y escritora ecuatoriana Nela Martínez desde 1951 hasta su muerte en 1988.

En 1988, Mériguet compiló una edición facsimilar de los documentos históricos de su archivo e imprimió un libro titulado Antinazismo en Ecuador, años 1941–1944, una recopilación de documentos y artículos que engloban las actividades del movimiento antifascista ecuatoriano durante la Segunda Guerra Mundial.

El biógrafo Rodolfo Pérez Pimentel escribirá al final de la entrada correspondiente a Raymond Meriguet lo siguiente:"Blanco, rosado, pelo plateado, rostro amable, sonrisa fácil y sincera. Poseía una atrayente conversación y las buenas maneras propias de un caballero europeo. Una ingénita bondad se traslucía en todos sus actos, asomándose en sus gestos agradables que transmitían el mensaje de un alma noble. Había sufrido persecuciones e injusticias que sin embargo tenía olvidadas y no guardaba rencores. Mi amigo Meriguet era un ejemplo de civismo para el Ecuador e­n la lucha por la conquista de la igualdad social y su nombre sigue siendo ejemplo de la verdadera solidaridad del hombre civilizado frente a sus semejantes."

Biografía

Nacimiento, niñez y adolescencia Raymond nació en 1910, año de la gran inundación de París.  Hijo de Julie Coussegal (1882), parisina, comerciante, nacida en el Distrito XVIII -importante teatro de batallas de la Comuna de París y de Jean Meriguet (1875), albañil, nacido en Arrènes en 1875 y emigrante a la capital al quedar huérfano a los 12 años. La pareja tuvo dos hijos: Maurice y Raymond.

Meriguet sintió los embates de la Primera Guerra Mundial cuando su padre fue movilizado como soldado de infantería bajo la Orden de Movilización General a algunos de los escenarios más sangrientos como la batalla de Verdún y la batalla del Somme, mientras su madre se quedó administrando un hotel en París junto con su primer hijo Maurice y se vio forzada a enviar a Raymond a la región de Limosin a casa de unos parientes, allí asistió a la escuela primaria en Montfromage (Saint-Etienne-de-Fursac) que actualmente es parte de la región Nueva Aquitania.

Servicio militar y vida en la región parisina Años más tarde, con su país aún en guerra, es inscrito en una escuela confesional en Fénelon-Vaujours, ubicada en la región de l’Île de France y que abandonará por no concordar con las ideas religiosas que impartían en ese establecimiento.

Regresa a París a fines de 1923, año y medio antes de la prematura muerte de su madre que ocurre en febrero de 1925.

“En 1925 murió mi mamá y mi padre me llevó a trabajar como medidor y verificador de tierras, para lo cual utilicé mucho el cálculo. De allí pasé a la oficina del Arq. Leny donde me especialicé en dibujos para la construcción, siendo contratado por el Ing. Patou, célebre autor de los cimientos de la torre de Eifel y al final me cambié a la oficina de construcción del Ing. Talamona en Bolougne y Billancourt, donde me encontraba a gusto, hasta que en 1931 me llamaron el servicio militar en Forbach...”.

Como un autodidacta disciplinado, Raymond se destacará en sus años de formación por absorber los conocimientos a los que no tuvo acceso formalmente en una universidad. Entre sus recuerdos de 1925 figuraba el haber comprado un libro a su autor que los vendía en una vereda de París y que le permitió profundizar en las matemáticas y en el cálculo.

Por su capacidad llegará a ser un arquitecto sin título universitario, a quien acompañó el principio de que «las casas están para vivir en ellas y no para vivir de ellas». Tal vez esta visión humanista e iluminista fue la que lo acercó al marxismo y al comunismo como forma de entender la vida, a su militancia política, así como una alternativa económica para la sociedad en la que vivía.

Raymond fue un hombre vital, de despertar temprano y anochecer tardío. Practicó algún tiempo la marcha atlética para continuar con el ciclismo que abandonó después cuando en una curva perdió el control de su bicicleta y fue a parar en el río, razón por la que se malogró una rodilla y por supuesto destrozó su bicicleta. Le atrajo también la intensidad del rugby y junto a su hermano fue parte de un equipo que jugaba en el estadio SCUF en Vitry, cuyas fotos son parte de los recuerdos familiares. Mantuvo siempre el gusto por las largas caminatas, el disfrute de la naturaleza, especialmente de los bosques, ni dejó de observar a las aves y sus nidos o a los árboles y las flores, cuyos nombres investigó y conoció.

A los 21 años por el lapso de dos, Raymond fue llamado a prestar el servicio militar en Forbach, frontera con Alemania, en el 8.º Batallón de Cazadores a Pie–1ª. Comp.-Forbach-Moselle. Muy hábil de vista en las largas caminatas nocturnas, será quien guíe a sus compañeros en esos ejercicios. En el servicio alza la voz en favor de la paz y la justicia entre los seres humanos, así como organiza protestas contra el maltrato de los mandos medios y altos del ejército en detrimento de los reclutas, por lo que será enviado al calabozo junto a sus camaradas en varias ocasiones.

La militancia incipiente en el Partido comunista francés y el Frente popular Tras el servicio militar, ya en 1933, regresará a París para ubicarse finalmente en el barrio de Boulonge-Billancourt, lugar donde el apogeo del proletariado estaba en uno de sus momentos más álgidos. Sin embargo, la situación para sobrevivir era extrema: "...no pude laborar pues la crisis económica había ocasionado el cierre de numerosísimas fábricas y oficinas y nadie quería edificar en Francia..."

En esta época que se prolonga hasta su viaje a Ecuador, Meriguet se acercará al Partido Comunista Francés a la par de miles de trabajadores, entre los que estaban los de la enorme fábrica Renault, donde fue asignado como militante y en la que él se dedica a profundizar en temas históricos, filosóficos y sociales, además de contribuir en la formación de otros camaradas como cuadros políticos. Época de intenso sindicalismo, huelgas y revueltas. Como menciona André Bajonet: "Analizando el movimiento treinta años más tarde, Benoît Frachon explica muy acertadamente que: «La ocupación de empresas en 1936 constituyó una manifestación singularmente ostensible de lo que la evolución de la sociedad, de las formas de producción capitalistas y de la agudización de la lucha de clases convierten en inevitable. La implantación del sindicato en la fábrica es una exigencia de la vida a la que finalmente los empresarios deberán ceder.» (Conferencia a los sindicatos de empleados de la región parisiense, Le Peuple, n.° 754, del 1º de julio de 1966)."

Es en este escenario, cuando se convence definitivamente sobre el cambio del sistema capitalista por una sociedad de justicia social y libertad que asegure la redistribución de la riqueza y los medios de producción. Adhiere a otros comités que tuvieron intensa actividad como el Comité Antifascista, la Asociación Francesa de Amigos de la Unión Soviética y el Comité de Desocupados, movilizados por demandas durante la depresión económica que se prolongaba.

Se casa con la ecuatoriana Zoila Vásconez en 1934. Pese a sus esfuerzos por conseguir trabajo Meriguet sólo logra hacerlo de forma muy esporádica, logran subsistir gracias a una subvención estatal para los desocupados y a una renta que ella recibía.

Durante estos años también simpatiza y estará cercano a la lucha independentista de los revolucionarios vietnamitas y sobre todo argelinos en contra del colonialismo francés -algo que marcará profundamente su visión política anticolonial e internacionalista. En sus conversaciones recordaba haber estado cercano a Messali Hadj.

En julio de 1935 se conforma en Francia el Frente Popular, organización unitaria como lo analiza Georges Lefranc, conformada por socialistas, comunistas, radicales e intelectuales independientes, que apostó por la coalición de todas las fuerzas decididas a defender la libertad contra la amenaza del fascismo y cuyo acto fundacional ocurrió el 14 de julio, día de la fiesta nacional de Francia, en una multitudinaria manifestación de medio millón de personas hacia la Porte de Vincennes.

Los acontecimientos políticos se desarrollaban velozmente a raíz del ascenso al poder  de Hitler en Alemania en 1933 y del mismo avance de la derecha fascista en su propio país, por lo que Meriguet fortalece su militancia antifascista que durará por muchos años.

“En 1936, con el estallido de la guerra civil española, conformó el Comité de Solidaridad con la España Republicana en la ciudad de Boulogne y fue designado secretario administrativo del Frente Popular, una alianza que articulaba a las múltiples expresiones de la izquierda partidaria francesa“.

Posteriormente el Frente Popular triunfaría en las elecciones generales de 1936 gobernando hasta 1938. Para el Bando Republicano de España, recogen vituallas y solidaridad material, que él mismo se encarga de transportar a España:

“Yo me había sacudido el individualismo, era un voluntario social y deseaba cambios y mejores días para la humanidad azotada por el vendaval del fascismo en todas sus manifestaciones”.

La migración al Ecuador No obstante, por pedido de su esposa que le plantea emigrar a Ecuador, la pareja viaja desde La Haya hasta Guayaqui, arribando al Ecuador el 28 de noviembre de 1936, mismo día en que el Batallón Calderón se subleva contra el gobierno de turno, poniendo fin a la dictadura de Federico Páez y abriendo las puertas al breve pero influyente gobierno progresista del General Alberto Enríquez Gallo. Raymond se radica definitivamente en Quito.

Al no tener el título universitario como arquitecto, colabora con el ingeniero Alfonso Calderón Moreno y luego con el Ingeniero Saá, quienes firmaban los planos que Meriguet diseñaba para que pudieran ser aprobados y posteriormente erigidos. Debido a este peculiar asunto, muchas de las edificaciones que diseñó y levantó en la capital -algunas de ellas declaradas como parte del patrimonio arquitectónico de Quito- no aparecen como obras de su autoría, aunque efectivamente lo fueron.

En su trabajo como arquitecto, Raymond se sintió orgulloso de contratar trabajadoras en las construcciones, de haberles pagado igual salario que a los hombres, así como de haber ascendido a algunas a "Maestras de la construcción", lo que le trajo muchas complicaciones con los trabajadores varones que le manifestaban su desacuerdo. Coherente con sus principios, aseguró a todas y a todos los empleados que contrató desde el año 1938, a diferencia de la mayoría de patronos que hacían caso omiso de la esta ley.

El movimiento antifascista en el Ecuador Su vida se vio sacudida a partir del 15 de marzo de 1938, como resultado de acontecimientos internacionales cuando por orden de Adolf Hitler, las tropas nazis de Alemania invadieron Checoslovaquia. Raymond Meriguet se presentó inmediatamente en la Embajada de Francia exigiendo ser movilizado al frente de guerra invocando sus derechos ciudadanos; la solicitud le fue negada por el embajador francés, ante lo cual Meriguet increpa casi 'proféticamente': “si no hacemos nada los franceses por la Checoslovaquia democrática, no me llame usted mañana cuando Hitler invada a la Polonia fascista”.

En ese mismo año, anota Raymond: "es de recordar, que el 9 de agosto de 1938 un fuerte temblor con epicentro en Alangasí, echaba abajo las casas de esta población y de sus alrededores, afectando El Tingo y Sangolquí. Un Comité de extranjeros se ofreció enseguida, participando con el COMITÉ DE MINGAS POPULARES -que se formó también- a la ayuda en el sitio a los pobladores, saliendo la primera minga 5 días después del terremoto, trabajando los domingos bajo sacudidas constantes. La ayuda fue apreciable."