La Calle Concepción (en euskera Kontzezio kalea) es una calle de Bilbao, situada en el límite entre el barrio de San Francisco y el barrio de Zabala, en el territorio histórico de Vizcaya.
Ubicación Empieza en la calle Bruno Mauricio de Zabala y termina en la calle Mina San Luis.El barrio de San Francisco pertenece al distrito de Ibaiondo (distrito 5).
Origen miniaturadeimagen|Bilbao 1835
Camino de Balmaseda Antes de recibir su actual denominación, y como se puede comprobar en el plano de Antonio Goycoechea de 1835, existía en esta zona perteneciente a la Anteiglesia de Abando el camino de Bilbao a Balmaseda, que partiendo del puente de San Antón atravesaba el poblamiento de Bilbao La Vieja subiendo por la plaza de los Tres Pilares hasta Miravillas Altas, y seguía desde allí hasta el barrio de Mena, dibujando lo que posteriormente sería el conocido como camino de La Concepción. Se observa ya el trazado del nuevo camino real que por el lado de Abando se acerca a Bilbao. En el plano de Bilbao del Atlas de Francisco Coello de 1857 ya se puede ver trazado el tramo que posteriormente será la calle San Francisco. miniaturadeimagen|Bilbao 1913-1919 Tras la anexión de Abando por Bilbao la urbanización de la zona se hace con base en un convenio firmado entre el ayuntamiento y la Compañía General Bilbaína de Crédito en 1871. El sector que se dirigía hacia el camino de la Concepción fue de urbanización más lenta por su costo y las dificultades orográficas que presentaba. La necesidad de arreglar el camino de la Concepción por estar en alguna zona hundido hace que, a fines de 1882, y a instancias del ingeniero municipal, se ejecutan obras por el intenso tráfico que aun se daba en la calle. Vía sinuosa y sin planificar, todavía a finales de los años 80 del se llevan a cabo diferentes expropiaciones para poder enderezar la calle.
Convento de la Concepción miniaturadeimagen|Convento, entrada desde Concepción El conocido como convento de la Concepción que da nombre a la calle se encuentra en el número 8 de esta vía ya desde 1859. El Convento de las Religiosas Concepcionistas Franciscanas de San Mamés de Abando Ibarra tuvo a lo largo de su historia que efectuar diferentes traslados desde que en 1530 se instaló en La Naja. De forma recurrente, tanto en la llamada guerra de la independencia como en los diferentes sitios de Bilbao en las guerras carlistas, el convento fue convertido en hospital de guerra. Pero en el año 1857 se presentó el proyecto del ferrocarril Bilbao-Tudela, cuya estación central se planificó donde se encontraba situado el convento de la Concepción. Dicho proyecto quedó aprobado por un Real decreto del año 1858, y la Compañía del ferrocarril comenzó el proceso de expropiación que, en el caso del convento, se llevó a cabo en 1859. Ante esta situación las monjas eligieron construir su nuevo convento en la zona de Mena, al pie del camino a Balmaseda, zona entonces aislada pero cercana y comunicada con Bilbao.
El nuevo monasterio e iglesia de la Concepción de Abando se inauguró el 14 de abril de 1861, y tan contentas estaban las madres religiosas que lagunas "se pusieron afónicas de andar de unas ventanas a otras". El edificio se componía de cuatro plantas en forma de U y la iglesia tenía forma de cruz latina, dos coros, una tribuna para enfermas y un tercer corillo. Se accedía desde el camino por una escalera exterior de 40 peldaños de piedra junto a la que se levantaba la casa vicarial y una hospedería. La influyente Abadesa Madre María del Pilar y Plazaola consiguió del Ayuntamiento de Abando la mejora del camino existente y la cesión de una campana del viejo convento que se había llevado a la parroquia de San Vicente Martir. La obra ascendió a 525.000 reales.
Pese a considerarse su ubicación "lejos del mundanal ruido" la comunidad se vio afectada durante la última Guerra Carlista (1872-1876) y el edificio estuvo a punto de ser convertido en cuartel, cosa que al parecer evitó el general Castillo. Durante la contienda asiló a otras religiosas cuyos conventos fueron afectados por la contienda. La iglesia de la Concepción fue la única en la Villa y su comarca abierta al culto durante aquellos bombardeos durante el sitio de Bilbao.
Llegada la II. República Española, esa comunidad femenina contemplativa se enfrentó al cierre, y para evitarlo abrió una escuela de niñas de entre 6 y 10 años. Para entonces el espacio idílico y despoblado donde se había asentado la comunidad de la Purísima Concepción de María se había transformado en un suburbio superpoblado por trabajadores inmigrados que pese a denominarse los Barrios Altos acogía a las clases más empobrecidas de la sociedad. Pocos metros más abajo predominaba el elemento izquierdista organizado en partidos y sindicatos socialistas, comunistas y anarquistas. La plaza de la Cantera había pasado a denominarse de Pablo Iglesias, y la calle del Gimnasio Facundo Perezagua.
Cuando en los Barrios Altos se tuvo noticia del alzamiento político-militar del 18 de julio tramado por la derecha española las órdenes religiosas fueron objeto de vigilancia por su afinidad con los sublevados. En la medida en que tras las primeras horas se fue conociendo el mapa ocupado por cada bando, las primeras milicias bilbaínas en defensa de la República acudieron al frente de Otxandio con la intención de frenar a las tropas dirigidas por el Teniente Coronel Ortiz de Zárate que avanzaban desde Vitoria-Gasteiz. La noticia de la primera intervención bélica bilbaina llegó la tarde del 20 de junio de 1936 lo que encrespó los ánimos en contra de los facciosos. En ese ambiente de crispación se divulgó en la calle que alguno sublevados ocultos en el Monasterio de la Concepción habían realizado disparos desde su interior, lo que provocó una movilización de indignación popular y una muchedumbre se dirigió al monasterio para darle fuego. Se rumoreaba que los disparos facciosos habían causado un muerto y dos heridos.
El nº 10 del Correo Español, diario de la Falange Española Tradicionalista y de las JONS, ofrecía el 15 de julio de 1937 la crónica de lo sucedido un año antes:
"Hacia primeras horas e la tarde las turbas se lanzaron francamente por su camino favorito, el de la destrucción, e incendiaron el convento de la Concepción. Hacia las dos de la tarde comenzó a acudir gente a los alrededores del convento. Había hombres, pero eran muchas más las mujeres, y todos gritaban: ¡Hay que matar a las monjas! ¡Hay que matarlas que son fascistas! Son fascistas las monjas: han tirado desde el convento y hay que matarlas. A todo esto iba llegando mas gente y entre todos rodearon el convento. Poco después empezaron a disparar y a tirar piedras sobre él, y las imágenes que adornaban la fachada principal cayeron hechas añicos. Luego lo rociaron con gasolina, y con bombas de mano y dinamita iniciaron el incendio".
Al día siguiente de aquel suceso la prensa local, silenciada por la censura gubernamental, se hacía eco de una nota oficial que buscaba poner fin a este tipo de iniciativas populares sin mas detalle sobre lo acontecido: "Habiendo llegado noticias a este Gobierno Civil, de que se han intentado algunas violencias sobre algún edificio de carácter religioso en Bilbao, el Partido Comunista, el Partido Socialista, Izquierda Republicana, Acción Nacionalista y Partido Nacionalista Vasco, han pedido al gobernador civil que ordene a la fuerza pública que haga fuego sin contemplaciones sobre los incendiarlos, que no pueden ser más que enemigos de la situación actual y de la Republica". Es la única mención aparecida en los medios de comunicación bilbaínos.
No hubo víctimas mortales ni heridas, ya que una Compañía de Guardias de Asalto que se presentó para investigar los disparos denunciados ordenó que las monjas se dirigieran a una tejabana pegante a la travesía de la Concepción, desde la que pudieron escapar por un agujero que los mismos guardias y algunos milicianos piadosos abrieron en el muro exterior. Una camioneta las alejó de la ira de unas 3000 personas que regujeron a cenizas el monasterio. Las 27 exclaustradas que componían la fuga se dirigieron a Ciudad Jardín y posteriormente a Bakio, pasando por Lezama y Munguía.
Terminada la contienda oficialmente el 1 de abril de 1939 la comunidad Concepcionista preparó su regreso. Recordaron cómo Luis Núñez Arteche, el explotador de la mina San Luis, años antes había ofrecido edificar un nuevo monasterio a cambio de la cesión del terreno del antiguo, rico en óxido de hierro, dentro de una basta operación para hacerse con todas las propiedades situadas dentro del perímetro minero. Sin embargo Luis Núñez había fallecido en 1932 y sus herederos no vieron rentable la operación en aquellos momentos.
Decidieron entonces reconstruir el calcinado y para ello recaudar fondos. En las navidades de 1940, para llamar la atención de la población, instalaron un Belén en sus ruinas del que se encargaron 50 obreros del ayuntamiento y el Departamento de Plástica del Movimiento. El 24 de diciembre miles de niños y niñas procesionaron desde la parroquia de San Vicente hasta el alto del monasterio, presididos por las autoridades eclesiásticas, civiles, militares y del Movimiento. Al término los grupos femeninos del Frente de Juventudes cantaron villancicos y danzaron ante la imagen del Niño, para finalizar con los discursos de las autoridades.
El carlista Tomás Miguel Pascual Santiago Pero-Sanz Zorrilla, alcalde de Bilbao ente 1941 y 1942 se implicó en el esfuerzo, encargando la reconstrucción al arquitecto José María Sáinz de Aguirre. Comenzaron los trabajos de desescombro pero fueron suspendidos por falta de fondos hasta que las gestiones realizadas ante el Gobernador Civil Rodrígo Vivar Téllez por el Arcipreste dieron sus frutos. En marzo de 1943 la prensa se hacía eco de la noticia de que la obra correría a cargo del presupuesto de "Regiones Devastadas" y el monasterio pudo terminarse en 1946, cuando el 8 de abril regresaron 24 religiosas de Bakio.
El templo erigido sobre las ruinas del primitivo profanado e incendiado fue bendecido el 7 de diciembre, víspera de la fiesta de la Inmaculada, de 1957.
Mezquita Al Forkan La Mezquita Al Forkan, situada en el portal n.º 4 de la calle se abrió el 20 de julio de 2012 para dar servicio a los más de 10.000 musulmanes de Bilbao. Anteriormente situada en el número 33 de la calle Cortes, con 650 metros cuadrados y una capacidad para 398 fieles es la mezquita más grande de la comunidad autónoma del País Vasco, y junto con la Mezquita Assalam de la calle Begoñazpi y la Mezquita Badr de la calle Fica, es una de las tres que hay en Bilbao.
Harrobia Ikastola miniaturadeimagen|Harrobia ikastola desde Concepción En la calle Concepción se encuentra la entrada de Harrobia ikastola, Centro Integrado de Formación Profesional, aunque su portal esté en la vecina plaza de la Cantera. Perteneciente a la Federación de Ikastolas, es una cooperativa integral sin ánimo de lucro, declarada de utilidad pública. Fue creada en Portugalete en 2001 con el nombre de Ibar Ezkerra Ikastola, y desde el 2011 ofrece sus servicios en Bilbao con la actual denominación impartiendo sus cursos en euskera.
Duchas municipales Desde el año 2023 las duchas públicas municipales se encuentran en el número 5 de la calle Concepción. Las instalaciones se componen de 20 duchas, de las que dos están adaptadas para personas con discapacidad. Son 14 para hombres y 6 para mujeres, dado que, con una media de 18.000 usos anuales, el 75% de las personas usuarias son hombres y el 25% mujeres. Desde el año 2003, y hasta que se trasladaron a la nueva ubicación, las duchas estuvieron en el 18 de la calle Bruno Mauricio Zabala, en un antiguo mercado municipal. Estas, a su vez, sustituyeron a las que estuvieron ubicadas en Atxuri en los bajos del Colegio Público Maestro García Rivero. Los primeros baños de este tipo se inauguraron en Bilbao el primero de julio de 1916 en los bajos de las escuelas de la calle General Concha.