Horse Guards (lit. ‘Guardias a Caballo’) es un palacete histórico en la Ciudad de Westminster, Londres (Reino Unido), ubicado entre Whitehall al este y el Horse Guards Parade al oeste (el recinto ceremonial que recibe su nombre); y entre la Admiralty House al norte y el Dover House al sur. Originalmente formó la entrada al palacio de Whitehall (del que ahora solo queda el Banqueting House, al otro lado de la avenida) y —más tarde, a través de la plaza— al palacio de St. James. Diseñado por William Kent por encargo de Jorge II de Gran Bretaña, y construido a mediados del como cuartel y cuadras de la Household Cavalry —los más antiguos regimientos de caballería del Ejército Británico—, fue hasta 1858 el cuartel general del Imperio Británico y vio su apogeo durante las guerras napoleónicas. En los dos siglos posteriores a su construcción, el nombre Horse Guards fue sinónimo del alto mando del Ejército de Su Majestad (tanto el generalato como la Oficina de Guerra).
El edificio sigue teniendo uso militar, si bien hoy en día sirve sobre todo como monumento histórico para visitas (está clasificado como edificio de grado I) y alberga el Museo de la Caballería Doméstica. Su entrada principal sigue sirviendo como concurrido paso entre Whitehall y St. James's Park.
Historia
miniaturadeimagen|Plano original del edificio datado en 1750, año de comienzo de los trabajos. Ya que Kent murió dos años antes, no se sabe con certeza si este esbozo fue realizado por él, o por su sucesor, John Vardy, basándose en sus instrucciones.|185x185px
El primer edificio en este lugar fue mandado construir por Carlos II de Inglaterra en 1663, al comienzo de la Restauración inglesa, como una estructura adyacente a los establos de la caballería, que en tiempos de la Mancomunidad de Inglaterra se encontraban en el extenso cour del palacio de Whitehall (que durante el período Tudor servía como Tiltyard, un recinto usado para los torneos de justa). Se erigió en ladrillo rojo de arcilla en un campo céntrico con una torre de reloj, bajo la cual un paso arqueado conectaba Whitehall con St. James's Park. En el lado de Whitehall, frente a la puerta del palacio, dos alas cercaban un patio con dos grandes garitas (aún existentes a día de hoy) custodiadas por guardias de las tropas montadas. Solo se permitía el acceso al parque —entonces un jardín privado encerrado— al monarca y aquellos de sus cortesanos favoritos que tenían en su posesión uno de los pases confeccionados en marfil especialmente a este fin (una tradición que aún se mantiene hasta nuestros días, si bien los pases actualmente están hechos de plástico).
El edificio cubrió la mayor parte del área que antaño servía para los torneos (aunque por aquel entonces esa tradición hacía algún tiempo que había dado lugar al menos «caballeresco» espectáculo de hostigamiento de osos), salvo en su parte sur, que quedaba al descubierto. Según planos conservados de la época, las dependencias del norte del edificio pertenecían a una tal señora Kirke (posiblemente viuda del valido de Carlos II, George Kirke, quien también tenía dependencias en el sur del palacio de Whitehall), antes de convertirse posteriormente en la Admiralty House.
Ese primer edificio fue planeado para servir de cuartel de la Guardia del Rey, capaz de albergar hasta cien caballos en sus establos en la planta baja (guardia montada), más dependencias separadas para los guardias a pie. Aunque tanto unos como otros formaban la Guardia del Rey, es cuando el edificio empieza a conocerse por el nombre de Horse Guards (‘los Guardias a Caballo’). Este, sin embargo, no serviría mucho tiempo con su propósito original, después de que en 1698 un gran incendio arrasara el palacio de Whitehall, obligando a trasladar la corte al palacio de St. James. Con ello, ya no hubo sentido seguir teniendo a la Guarda de Rey en Horse Guards, que pasaría a servir para controlar el pasillo ceremonial de acceso al St. James's Park desde Westminster, con un uso cada vez mayor como sede de oficinas administrativas de un creciente ejército regular, sobre todo después del Acta de Unión de 1707, con el que se convirtió en dependencias del Ejército del recién fundado Reino de Gran Bretaña.
Las tropas Antes del reinado de Carlos II no hubo una guardia real propiamente dicha; el cuerpo de la ‘Guardia de la vida del rey’ (Royal Life Guards) anterior a la Restauración de los Estuardo fue formado por los llamados Gentlemen Pensioners («caballeros jubilados»). En 1676, más de una década tras la inauguración de Horse Guards, el rey ya disponía de cuatro regimientos de guardias montados y a pie.
El Regimiento a Pie del Rey (King's Regiment of Foot), comandado por el realista John Russel, consistía en 24 compañías, mientras que los otros tres regimientos contaban con 2280 soldados en total, incluido el Regimiento del Duque de York (Duke of York's Regiment), con 720 efectivos, y el 1st Royal Dragoons. El Regimiento a Caballo (Regiment of Horse), al mando del último conde de Oxford (Earl of Oxford), Aubrey de Vere (por el que fue conocido como Oxford Blues) constaba de tres unidades: la Tropa a Caballo del Rey (King's Troop of Horse), bajo el mando del duque de Monmouth, la Tropa de la Reina (Queen's Troop), al mando del conde heredero de Berkshire y el Duque de York (Duke of York's), al mando del marqués de Blanquefort (y a la muerte de este, del conde de Feversham). Un retrato del conde de Oxford en su armadura adorna hasta hoy el comedor principal del regimiento.
Todas estas unidades se amalgamarían posteriormente en el Royal Horse Guards.
izquierda|miniaturadeimagen|200x200px|Una postal enviada el 6 de septiembre de 1904, mostrando la entrada a Horse Guards desde la calle principal (Whitehall). izquierda|miniaturadeimagen|200x200px|Imagen de 1910 de un guardia montado del Regimiento de los Guardias del Rey en una de las entradas al edificio, dirigiéndose hacia Whitehall. Construcción del edificio actual En las siguientes décadas, el uso del edificio para las oficinas militares de un imperio en expansión abarrotaría la estructura, que con los años se convertía en inestable, con un acelerado ritmo de deterioro; hasta llegó a suponer un peligro para los centinelas, debido a los trozos de mampostería que se desprendían encima de sus cabezas, y las chimeneas, muy desgastadas, a pesar de su constante limpieza se incendiaban esporádicamente. A partir de cierto momento se consideraba demasiado peligroso para dejar pasar el carruaje de la familia real por el arco de entrada. En 1745, el rey Jorge II de Gran Bretaña encargó a William Kent la construcción de un nuevo edificio en el más moderno estilo palladiano, entonces muy de moda (especialidad de Kent en el campo del diseño arquitectónico e interior). El arquitecto londinense, que dispuso la construcción del edificio en piedra de Pórtland y tejas de pizarra de Gales, tuvo que reutilizar el mismo terreno, y aun así logró duplicar el espacio interior de la estructura, mientras conservando esencialmente los mismos planos del edificio original.
Sin embargo, Kent moriría en abril de 1748, incluso antes de la demolición del antiguo edificio, con que los trabajos, que comenzarían en 1750, se realizarían bajo la dirección de su anterior asistente, el arquitecto John Vardy (luego jefe de la Office of Works y responsable de algunos de los proyectos arquitectónicas más notables de Londres), y su socio, el arquitecto William Robinson. Antes de comenzar los trabajos, el comité de Obras (Board of Works), durante su revisión de los planos en 1749, propuso que:
«... el edificio principal alojara la sala de consejos de guerra, una capilla —que Vardy colocaría directamente encima del portal—, un despacho para el secretario en Guerra (Secretary at War), las dependencias del fiscal general del Ejército (Judge Advocate General), una sala de juntas, sitio para los comisionados del Hospital Real de Chelsea y dos habitaciones para los oficiales de los guardias montados. A su vez, el extremo sur del edificio y su patio podrían albergar la sala de guardias y habitaciones para los oficiales de la guardia a pie, además de una casa de provisionamiento para oficiales —la Horse Guards Sutling House—, entre otras comodidades».
El proyecto, con un coste total de libras esterlinas de la época (unos 18 millones en el valor actual), tardaría casi diez años en completarse. Si bien, ya a medio camino de su construcción, en 1755, la Household Cavalry se trasladó al ala norte del edificio inacabado, que en aquella época contaba con una caballeriza para 62 monturas (frente a los 17 actuales a propósitos ceremoniales).
Las dos alas se unían al edificio central por dos pasillos de una sola planta, que entre 1803 y 1805 recibirían dos plantas adicionales. El complejo adquirió en esta etapa una disposición más formal y simétrica, característica de la época, confiriendo al edificio su aspecto actual.
Dotación Originalmente, los turnos de guardia se realizaban por dos guardias montados armados, situados debajo de dos pórticos inclinados separados de la estructura y erigidos como decoración externa, que les daban cobijo del mal tiempo. El edificio en sí se convirtió además en refugio para otras tropas reales destinadas en Londres durante los tormentosos meses del invierno.
Relación con los edificios de la Armada Cuando se construyó el edificio original, la mitad norte de Whitehall aún no se había convertido en terreno del Almirantazgo (nombre que recibían los terrenos antaño reservados para el mando de la Marina Real británica). Desde su creación a finales del hasta la reforma militar de finales de los años 1950 a comienzos de los 1960, la Armada británica era una institución completamente separada del Ejército británico, con el Almirantazgo como un órgano independiente que gozaba, más allá del prestigio histórico y los títulos que conllevaba, también de terrenos en zonas céntricas para sus edificaciones. Cuando se inauguró el nuevo edificio de Horse Guards, ya colindaba al norte con el terreno perteneciente al Antiguo Almirantazgo, construido un par de décadas antes, siendo gran parte de la extensión urbanística al norte de Horse Guards ya reservada para los futuros edificios del Almirantazgo (si bien la mayoría de las estructuras que actualmente se recogen en esta definición son bastante más tardías).
Durante el Horse Guards alojó las oficinas del secretario en Guerra, la mayoría pertenecientes a la Oficina de Guerra —que tuvo en este lugar su primera sede administrativa definitiva—, además de las oficinas del jefe del Estado Mayor del Ejército británico. Es por eso que durante décadas el término ‘Horse Guards’ se utilizara como metonímico tanto para el cuartel general como para el alto mando del Ejército británico (lo mismo en la lengua popular que dentro de las propias fuerzas armadas). Adicionalmente, el edificio alojaba las oficinas del Adjutant-General (general adjunto) y Quartermaster-General (en traducción laxa, Intendente General). La función del edificio como cuartel general fue mencionada por primera vez por Peter Ludlow (primer conde de Ludlow), quien describió en sus memorias el despacho donde se reunía el alto mando.
El último comandante en jefe de Horse Guards fue el príncipe Jorge, duque de Cambridge, quien se mostró tan reacio a mudarse al nuevo edificio de la Oficina de Guerra en la Casa de York en la calle Pall Mall, que la propia reina Victoria tuvo que ordenarle por decreto en 1858 que abandonara el edificio (la misma Oficina de Guerra se trasladaría a principios del a su icónico edificio neobarroco en Whitehall, hoy un hotel de lujo).
Arquitectura