miniaturadeimagen|Misión de Nuestra Señora de Loreto en Baja California, México. Siglo XVIII miniaturadeimagen|Vista topográfica de la reducción de indios Mocovíes de San Javier, Santa Fe, Argentina. Pintura del sacerdote jesuita Florian Paucke (1719-1780) Las misiones españolas en América fueron misiones católicas establecidas por el Imperio español durante los siglos XVI al XIX en el período de la colonización española de América. Cientos de misiones, duraderas y efímeras, creadas por numerosas órdenes religiosas católicas estaban esparcidas por la totalidad de las colonias españolas, que se extendían por el continente, entre Estados Unidos y el cono sur.

La conversión de los pueblos indígenas americanos se consideraba crucial para la colonización, y las misiones creadas por miembros de órdenes católicas facilitaron la expansión del imperio español mediante la conversión religiosa de los pueblos indígenas que ocupaban esas zonas. Mientras que la Corona española dominaba los ámbitos político, económico y social en América y de los pueblos indígenas de la región, la Iglesia Católica dominaba el ámbito religioso y espiritual. En algunas regiones, los misioneros intentaron crear asentamientos de pueblos indígenas gobernados por misioneros católicos, sometidos a la Corona pero independientes de las autoridades coloniales seculares.

Los misioneros seguían una estrategia general de crear reducciones para concentrar a los indígenas en asentamientos de estilo español en los que se les instruía en el cristianismo y las costumbres españolas. En general y a lo largo de siglos, las reducciones lograron la adopción generalizada por parte de los indígenas del cristianismo y las costumbres españolas. Las autoridades y misioneros españoles obligaron a los indígenas a vivir en tales reducciones, aunque la resistencia y las revueltas contra los misioneros fueron frecuentes. Los misioneros ayudaron, con distinto éxito, a proteger a los indígenas de los asaltantes de esclavos y de los colonos españoles que deseaban explotar la mano de obra indígena. Sin embargo, la concentración de indígenas en reducciones facilitó la propagación de enfermedades del Viejo Mundo como la viruela. Las epidemias eran frecuentes y podían reducir considerablemente la población de las misiones.

Historia

Patronato regio El patronato regio fue una serie de bulas papales construidas en el y principios del que establecieron la relación secular entre la Corona española y la Iglesia Católica, declarando efectivamente el control del Rey de España sobre la Iglesia en América. Aclaraba la responsabilidad de la Corona de promover la conversión de los indígenas americanos al catolicismo, así como la autoridad total sobre la Iglesia y las instituciones educativas y de caridad. Autorizaba el control de la Corona sobre los ingresos del diezmo de la Iglesia, el impuesto aplicado a la producción agrícola y ganadera, y el sustento de las jerarquías de la Iglesia, sus instalaciones físicas y las actividades eclesiásticas. También otorgaba a la Corona el derecho de aprobar o vetar los envíos papales a América, para asegurar su adhesión al patronato regio, y determinaba la fundación de iglesias, conventos, hospitales y escuelas, así como el nombramiento y remuneración del clero secular.

Franciscanos miniaturadeimagen| Fray Pedro de Gante Los misioneros de la Orden Franciscana fueron los primeros en llegar a Nueva España, en 1523, después de las expediciones a México de Hernán Cortés, y poco después comenzaron a establecer misiones por todo el continente. Los misioneros franciscanos se dividieron en partes iguales y fueron enviados a México, Texcoco y Tlaxcala.

Pedro de Gante era un misionero franciscano flamenco que deseaba la asimilación de las comunidades nativas americanas para promover el discurso educativo entre las comunidades indígenas. Fue tan influyente en su trabajo que llegó a ser conocido como "El primer maestro de América".L. Campos. Gante, Pedro De. Detroit: Gale, 2007, 89. Originalmente Peeter Van der Moere, Pedro de Gante, llegó a Nueva España en 1523. Como misionero quería difundir la fe cristiana entre sus hermanos y hermanas nativos. Durante este tiempo, la mentalidad de los españoles prohibía empoderar a los indígenas con conocimientos, porque creían que eso los motivaría a tomar represalias contra los gobernantes españoles. Sin embargo, Pedro de Gante vio las prácticas rituales de los indígenas, que tradicionalmente implicaban sacrificios humanos (especialmente de tribus enemigas), y como misionero, vio la necesidad de un cambio de fe. Decidió que lo mejor era adaptarse a su forma de vida; aprendió su idioma y participó en sus conversaciones y juegos.Lipp, Solomon. Lessons Learned from Pedro de Gante. American Association of Teachers of Spanish and Portuguese. Hispania, 1947, 194. A pesar de tartamudear, fue un exitoso traductor de náhuatl y español. Además, Pedro de Gante fue un gran defensor de la educación de la juventud, y estableció escuelas en todo México para atender a las comunidades indígenas.The Editors of Encyclopædia Britannica. Pedro de Gante. Encyclopædia Britannica, Inc., 1998. Su influencia fue tan amplia que otros como él siguieron su ejemplo. De los futuros misioneros que vendrían a América, vinieron al menos tres de sus compatriotas.Proano, Agustin Moreno. The Influence of Pedro de Gante on South American Culture. Artes de Mexico: Margarita de Orellana, 1972.

Hacia 1532, los misioneros franciscanos educaban a aproximadamente 5 mil niños indígenas en monasterios recién construidos repartidos por todo el centro de México, en lugares como Cholula, Tlalmanalco, Texcoco, Huejotzingo, Tepeaca, Cuautitlán, Tula, Cuernavaca, Coyoacán, Tlaxcala y Acapistla. Se dice que el fray Pedro de Gante tenía una clase de aproximadamente 600 nativos solo en la Ciudad de México.

Los primeros misioneros que llegaron al Nuevo Mundo fueron los frailes franciscanos de la facción observante, que creía en una práctica religiosa estricta y limitada. Debido a que los frailes creían que enseñar y practicar sólo se podía hacer a través de la meditación y la contemplación, los franciscanos no pudieron convertir a tanta gente con la velocidad que querían los españoles. Esto provocó tensiones entre los gobiernos coloniales y los frailes franciscanos, lo que finalmente llevó a que varios frailes huyeran al actual occidente de México y a la disolución de las parroquias franciscanas. Otras cuestiones también contribuyeron a la disolución de las parroquias franciscanas, como el voto de pobreza y las acusaciones de los gobiernos coloniales. Las misiones españolas solían utilizar dinero del Rey para su financiamiento, lo que era motivo de controversia dentro de la iglesia. Además, el gobierno colonial afirmaba que los misioneros maltrataban a los indígenas que trabajaban en las misiones, mientras que los misioneros franciscanos afirmaban que era el gobierno español el que esclavizaba y maltrataba a los indígenas.

Jesuitas Los jesuitas tuvieron un amplio impacto desde su llegada al Nuevo Mundo alrededor de 1570 hasta su expulsión en 1767. Los jesuitas, especialmente en la parte sureste de América del Sur, siguieron una práctica española generalizada de crear asentamientos llamados reducciones para concentrar las poblaciones nativas extendidas con el fin de gobernar mejor, cristianizar, explotar su mano de obra y proteger a la población nativa.Caraman, Philip (1976), The lost paradise: the Jesuit Republic in South America, New York: Seabury Press. Las reducciones jesuitas eran sociedades socialistas en las que cada familia tenía una casa y un campo, y los individuos eran vestidos y alimentados a cambio de trabajo. Además, las comunidades incluían escuelas, iglesias y hospitales, y líderes nativos y consejos de gobierno supervisados por dos misioneros jesuitas en cada reducción. Al igual que los franciscanos, los misioneros jesuitas aprendieron las lenguas locales y capacitaron a los adultos en los métodos europeos de construcción, manufactura y, hasta cierto punto, agricultura. En 1732, había treinta pueblos poblados por aproximadamente 140.000 indios ubicados desde el norte de México hasta Paraguay.Burkholder, Mark A., and Lyman L. Johnson. Colonial Latin America. 9th ed., Oxford University Press, 2014. Colonial Latin America. pg. 109 A los colonos españoles se les prohibía vivir o trabajar en las reducciones, lo que provocaba tensiones pues en los asentamientos españoles circundantes a la gente no se le garantizaba comida, refugio ni ropa.

Otro importante esfuerzo jesuita fue el de Eusebio Kino en la región entonces conocida como Pimería Alta (la actual Sonora en México y el sur de Arizona enEstados Unidos).

Domínicos Los dominicos estaban centralizados en el Caribe y México y, a pesar de una representación mucho menor en las Américas, tenían una de las historias más notables de activismo por los derechos de los nativos. Bartolomé de las Casas fue el primer obispo dominico en México y jugó un papel fundamental en el desmantelamiento de la práctica de los encomenderos, con el establecimiento de las Leyes Nuevas en 1542. Estas leyes tenían como objetivo impedir la explotación y maltrato de los pueblos indígenas americanos por parte de los encomenderos, al limitar estrictamente su poder y dominio sobre grupos de nativos.

Expansión parroquial Para promover las conversiones, los misioneros católicos en América recibían una aprobación real para crear provincias o parroquias. Estas parroquias reflejaban las estructuras de las ciudades europeas, creadas con la intención explícita de convertir a los pueblos indígenas que las construían y habitaban, siendo territorios separados de las jurisdicciones de la Corona, con leyes y estructuras distintas. El papado envió múltiples órdenes religiosas para establecer ciudades en áreas a lo largo de las fronteras, para evitar que una sola orden se volviera demasiado poderosa: primero enviaron a los franciscanos quienes fundaron parroquias, y luego los dominicos, los agustinos y los jesuitas.

Para iniciar el proceso de construcción de una nueva parroquia, los sacerdotes entraban en un pueblo indígena y primero convertían a los líderes caciques, en conversiones que solían ser públicas. Una vez convertidos los caciques, el clero colaboraba con las élites para construir una capilla, usualmente sobre el templo destruido para la espiritualidad indígena. Esta capilla cumplía la función de acercar al resto de la gente del pueblo a la Iglesia. Los franciscanos, en particular, querían un sacerdocio indígena y construyeron escuelas para enseñar a la élite indígena los estudios humanísticos.

El clero estaba más interesado en convertir las almas de los indígenas, por cualquier medio posible. Por lo tanto, en muchos casos, el clero utilizó las religiones indígenas para ganar confianza y legitimidad. De hecho, muchos miembros del clero aprendieron lenguas indígenas para que fueran más accesibles y comprensibles para aquellos que querían convertirse. Incluso seleccionaron lenguas indígenas para utilizarlas como lengua franca en zonas que tenían diversidad lingüística. En Nueva España, los frailes enseñaron náhuatl a los indígenas americanos que no lo hablaban antes, como una forma de establecer una lengua franca. Tradujeron himnos, oraciones y textos religiosos al náhuatl para hacer más amplio el catolicismo. El clero en Perú utilizaba de manera similar el quechua y el aimara.

En los albores de la existencia de la comunidad, el clero europeo formaba una cofradía, que es una hermandad laica destinada a recaudar fondos para construir y apoyar la iglesia parroquial, brindar ayuda a los pobres, ancianos o enfermos y a las viudas y huérfanos, y organizar procesiones religiosas y festivales para las fiestas católicas.

Rebeliones indígenas miniaturadeimagen|Misioneros jesuitas martirizados por mapuches en Chile. Grabado de Alonso de Ovalle (1646)