Los Comandos Autónomos Anticapitalistas (CAA o CCAA) (en euskera Komando Autonomo Antikapitalistak) fueron una serie de organizaciones armadas activas en el País Vasco y Navarra durante el final de la década de 1970 y el principio de la de 1980. Surgieron a partir de grupos de carácter asambleario e inspirados en el movimiento autónomo, unidos a una escisión de los comandos Bereziak de ETA político-militar, por lo que fueron definidos en su día como la escisión ácrata de Euskadi Ta Askatasuna (ETA).
Tras su acción de mayor repercusión, el asesinato del senador socialista Enrique Casas en 1984, desaparecen en los años siguientes fruto de la acción policial y de las propias discusiones que se producen en su interior, imbuidas en parte por las críticas que les manifiestan ETA y su entorno político-social. Los Comandos Autónomos Anticapitalistas desaparecieron sin un comunicado oficial de disolución.
Ideología La ideología política de los Comandos Autónomos Anticapitalistas era el autonomismo, una ideología política de carácter asambleario a caballo entre el marxismo (por el materialismo histórico) y el anarquismo, por su estructura organizativa. Rechazaban el papel de los partidos políticos y sindicatos, incluidos los revolucionarios y basaban su concepción de la democracia y el socialismo en el asamblearismo y la autonomía obrera. Por supuesto, preconizaban una ruptura total con el sistema capitalista. En el plano de identidad consideraban a Euskal Herria una nación oprimida y eran partidarios de su independencia. Por su carácter revolucionario se oponían a cualquier clase de entente o pacto con la burguesía nacional para luchar por la independencia, entendiendo como tal el nacionalismo vasco del Partido Nacionalista Vasco.
Los CAA planteaban como objetivos políticos de su acción armada la independencia y el socialismo. Aunque estos objetivos finales no diferían de los de Euskadi Ta Askatasuna (ETA), los CAA se distinguían de ésta al no aceptar la Alternativa KAS, el programa de objetivos políticos mínimos en torno al que se articulaban ETA-pm, ETA m y las organizaciones políticas de la izquierda abertzale como Herri Batasuna, LAB, Jarrai, etc. El cumplimiento de los puntos que formaban la Alternativa KAS era conditio sine qua non que ETA planteaba para el abandono de la lucha armada (amnistía total, retirada de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado del País Vasco, concesión del derecho de autodeterminación al pueblo vasco, etc.). Los CAA consideraban la Alternativa KAS insuficiente, una mera reforma burguesa progresista y por ello consideraban a ETA y al Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV) como etapistas.
Otra diferenciación ideológica respecto a ETA era que los CAA rechazaban la estructura marxista-leninista de esta organización. Los CAA eran especialmente críticos con la idea de que el MLNV fuera la vanguardia revolucionaria del pueblo vasco y que ETA jugara el papel de vanguardia de la vanguardia. Los CAA estaban en contra de las vanguardias revolucionarias.
Historia derecha|260px|thumb|Memorial en Mondragón de los CAA Jose Mari Iturriotz Garmendia, Zapa, y Roberto Aranburu Uribarren, y de la vecina de la localidad Emili Larrea Sáez de Adacia La fecha de aparición pública de los Comandos Autónomos Anticapitalistas es 1978, aunque posiblemente existían desde unos años antes.
Origen Los Comandos Autónomos Anticapitalistas (CAA) surgen en la segunda mitad de la década de 1970, siendo 1976, tras los Sucesos de Vitoria, el año que suele darse como el de creación de unos CAA embrionarios. En los CAA confluyeron militantes políticos procedentes de diversas organizaciones. Tuvieron un papel fundamental en su creación gentes procedentes del dinámico movimiento autónomo que en aquellos años se daba en el País Vasco (movimientos pro-amnistía, grupos ecologistas, asambleas de trabajadores, etc.). A estas gentes se unieron militantes de grupos más estructurados, con una ideología similar y con experiencia en actividades clandestinas, como LAIA (ez), escisión de la organización política abertzale LAIA producida en 1976 y que se oponía a la Alternativa KAS, o disidentes de ETA-VI, una escisión obrerista de ETA surgida en 1970.
En marzo de 1976 se produjo el secuestro por parte de ETA-pm de Ángel Berazadi, un empresario vinculado al PNV. Aunque la familia del secuestrado no fue capaz de pagar todo el rescate pedido, la dirección política de ETA-pm decidió liberarlo. Sin embargo, los integrantes de los comandos Bereziak (especiales), los comandos de ETA-pm encargados de las acciones violentas más importantes y que habían llevado a cabo el secuestro, decidieron por su cuenta asesinar al empresario. Este hecho provocó un fuerte conflicto interno en ETA-pm que forzó la salida de los berezis de la organización. La mayor parte de ellos se pasaron a la otra rama de ETA, ETA militar, pero una parte decidió quedarse al margen de esta organización e integrarse en los Comandos Autónomos Anticapitalistas. Fueron estos exmiembros de ETA-pm los que aportaron experiencia y material a la organización permitiéndole un salto cualitativo que se tradujo en los atentados mortales que comenzaron a cometer los CAA a partir de 1978.
La integración de parte de los berezis en los CAA aportó una nueva corriente ideológica a la organización ya que estos no compartían necesariamente el ideario "autonomista" de los otros grupos integrados en los CAA. Para los berezis el autonomismo consistía en la capacidad de decisión de los propios comandos sin tener que rendir cuentas a la dirección de ninguna organización. La coexistencia de estas dos corrientes ideológicas y las tensiones entre ellas darían en la práctica a la formación de diferentes organizaciones armadas que actuaban bajo una nomenclatura similar.
Comandos Aunque desde toda la prensa se identificó a los distintos grupos autónomos armados con el mismo acrónimo CAA tratando de asignarlos una personalidad concreta bajo el subtítulo de "la organización terrorista más radical", cada comando tenía absoluta libertad para escoger y explicar sus acciones más allá de aquellas características comunes (anticapitalismo, antipartidismo, antisindicalismo) que les llevaba a coordinarse. Entre estos grupos se encontraban los siguientes: Comandos Autónomos Anticapitalistas 21 de septiembre, Comandos Autónomos y Autogestionarios 23 de octubre, Comandos Autónomos Zapa-Roberto, Comandos Autónomos 3 de marzo, Comandos Autónomos Iparraguirre, Comandos Autónomos Independentistas Herri Armatua, Zuzen Ekintza, Organización Militar Autónoma, Comandos Autónomos 27 de septiembre, Grupo Autónomo Txikia, Comandos Autónomos Libertarios, Comando Autónomo Independendista y Socialista, Comandos Autónomos Talde, Talde Autonomoak, Gatazka, Comando Autónomo Herri Armatua, Comandos Autónomos Txindoki, Comandos Autónomos Mendeku, Comandos Autónomos San Sebastián, Comandos Autónomos Bereterretxe, Talde Autónomo Independentista Anticapitalista y Autogestionario, Comandos Autónomos Anticapitalistas,...
La aparición pública de los CAA, el Comando Autónomo 3 de marzo A principios de 1978 ya se había mencionado en los medios de un comunicación la existencia de un autodenominado Comando Autónomo de Apoyo al Pueblo, de ideología aparentemente cercana al movimiento autónomo y que reivindicó la explosión de una bomba de escasa potencia en una empresa de Rentería (Guipúzcoa), pero este grupo pasó casi desapercibido entre otros de similares características que surgían en aquel mismo momento en el País Vasco. Se conocen documentos de ETA dirigidos a los comandos, La Vanguardia, 26 de enero de 1978.
El primer atentado públicamente reivindicado por un comando autónomo, independentista y socialista (sic) se produce en abril de 1978 y tiene como objetivo la sede de la patronal guipuzcoana, Adegui. Por aquellas fechas se había firmado el convenio colectivo del sector del metal en Guipúzcoa tras una larga y dura negociación entre Adegui y los sindicatos más representativos del sector: CCOO y UGT. El pacto fue contestado por una parte de los trabajadores, siendo especialmente frontal la oposición de trabajadores vinculados al movimiento autónomo, que llegaron a asaltar y destrozar las sedes de ambos sindicatos.
En ese contexto, la madrugada del 13 de abril, varios individuos trataron de poner un artefacto explosivo en la sede de Adegui en San Sebastián. El atentado resultó parcialmente fallido. Uno de los integrantes del comando resultó herido al deflagar la bomba antes de tiempo y escapó del lugar del atentado en una rocambolesca huida en coche, que le condujo hasta la frontera francesa, donde, tras romper los controles aduaneros españoles con el coche, se entregó a las autoridades francesas.Bomba contra una patronal guipuzcoana, La Vanguardia, 14 de abril de 1978. El militante, identificado como Vicente Aldalur fue hospitalizado en Francia por graves quemaduras.Orden público: El autor del atentado a las oficinas de Adegui, hospitalizado en Burdeos, La Vanguardia, 15 de abril de 1978.E.T.A.: Nuevos datos sobre la explosión en Adegui, La Vanguardia, 16 de abril de 1978.
El incidente causó un considerable revuelo. Las autoridades españolas solicitaron la extradición del activista huido a Francia, identificado en aquel momento por algunos como un militante de LAIA. Al acceder las autoridades francesas, este se convirtió en el primer refugiado político vasco entregado por las autoridades francesas a España bajo la acusación de participar en actividades terroristas.La policía francesa entrega a la española a un presunto etarra, La Vanguardia, 22 de abril de 1978. La extradición de Aldalur llegó a ser causa de un careo entre el diputado abertzale Francisco Letamendía y el ministro de interior Rodolfo Martín Villa en el Congreso de los Diputados.
Aquella acción terrorista que obtuvo principalmente resonancia por su rocambolesco desenlace fue reivindicada por un desconocido Comando Autónomo 3 de marzo, que los medios de comunicación del momento asociaron con ETA militar. Lo que paulatinamente fue aprovechado por el Gobierno central —perfecto conocedor de la diferencia entre ambas organizaciones— para azuzar sus desavenencias identificando sistemáticamente a estos grupos como "comandos autónomos de ETA".Francisco Letamendia, Euskadi, pueblo y nación, ed. Kriselu, 1990.
Parece plausible pensar que con el nombre "3 de marzo" querían recordar los Sucesos de Vitoria de 1976, ya que se trataba de una fecha muy emblemática tanto para los autónomos vascos, como para el resto del movimiento obrero y la izquierda vasca en general. Ya en octubre de 1976 habían aparecido varias pintadas y amenazas en Vitoria firmadas por un comando 3 de marzo, calificado por aquel entonces como un grupo de extrema izquierda. Vitoria, primeras agresiones del "comando 3 de marzo", La Vanguardia, 27 de octubre de 1976. La policía, sin embargo, se hacía eco de otra hipótesis que relacionaba 3 de marzo con un tiroteo en el que un etarra había sido detenido un mes antes.Nuevos datos sobre la explosión en Adegui, La Vanguardia, 16 de abril de 1978.
Además de Aldalur fueron identificados otros dos integrantes de este comando, Enrique Zurutuza Odriozola y José Antonio Aguirre Aristondo, que lograron huir. Los tres provenían de la localidad guipuzcoana de Azpeitia, considerada la cuna de los comandos autónomos. Aguirre sería detenido en un piso de Bilbao en el mes de octubre y Zurutuza aparecería algo más tarde integrando el comando Bereterretxe, siendo herido de gravedad y detenido cuando este fue desarticulado el 15 de noviembre en Mondragón. En mayo de 1979 la Audiencia Nacional condenó a Aldalur y Zurutuza a 4 años de prisión por un delito de estragos y a Aguirre a cinco meses de arresto como colaborador.Cuatro años de prisión por estragos, La Vanguardia, 26 de mayo de 1979.
Los primeros asesinatos de los autónomos