La Virgen de Monserrate de Montecristi es una advocación mariana de Ecuador que surgió en el como parte de las campañas de evangelización y la sustitución de idolatrías. La imagen fue donada por Carlos V y sirvió como sustituto para el culto que se realizaba en el cerro de Montecristi a la diosa Umiña, importante deidad de la cultura manteño y que tenía alta popularidad por sus poderes curativos. Razón por la cual muchas personas de distintos señoríos étnicos acudían allá para venerarla y mejorar su salud. Su importancia es alta y convirtió a Montecristi en un lugar con valor religioso similar a los santuarios de el Quinche, el Cisne o Yaguachi.

Historia Fue destacado como una de las advocaciones marianas con más historia de Ecuador por Julio Matovelle en su importante obra "Imágenes y santuarios célebres de la Virgen Santísima en la América Española" donde dice:

miniaturadeimagen|253x253px|Iglesia de Montecristi|izquierda Entre los señoríos étnicos de Ecuador era común creer que los cerros eran lugares sagrados, al igual que el río y el mar, algo que se mantuvo presente en las creencias y folclor de Ecuador. En concreto el cerro de Monte Cristi había sido el lugar donde se consolidaba el culto a Umiña que convocaba a indígenas de otras localidades. A esto se sumaban el cerro Hojas y el cerro Jaboncillo con una serie de vestigios arqueológicos que dan fe de la sacralidad de los cerros. Carlos V ofrecería dos imágenes, una destinada a Lima y otra a Montecristi. La primera corresponde a la imagen de Santa Rosa que originalmente estaba destinada para Montecristi, por otro lado la imagen de Montserrat estaba destinada para Lima. Se cree que hubo una confusión y las imágenes se cambiaron y llegaron al destino equivocado sin embargo una vez ahí, el culto empezó de todas maneras. miniaturadeimagen|290x290px|Elevaciones Montañosas de los Partidos de Puerto Viejo y La Canoa, donde se ve a Montecristi (letra A) En el , en 1842 sufriría Montecristi un incendio el 20 de mayo. Esto afectaría a 95 casas y la casa parroquial. El santuario también se vería afectado, se perdieron prendas de oro, perlas mallas entre otras cosas pertenecientes al santuario. Esto después fue restaurado y la ciudad reconstruida.

Para albergar la imagen se construyó una basílica que esta constituida por dos torres de estilo romano. Las procesiones se realizan entre el 12 y 21 de noviembre y se estima que anualmente moviliza cerca de 100 mil personas. Su devoción no paró incluso durante la pandemia cuando se realizaron misas virtuales y la gente continuó realizando sus ofrendas y oraciones.

Según testimonio de Requena, el cerro de Montecristi, donde se encontraba la Virgen, era visible desde el mar y servía de señal para los navegantes:

Véase también

Nuestra Señora de la Nube Nuestra Señora de El Quinche Nuestra Señora de El Cisne

Referencias

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