thumb|Bosque de laurisilva en la isla de La Palma (Canarias, España). thumb|Bosque nuboso en el monte Lu, en el sudeste de China, un hábitat de selva de laureles.

La laurisilva , también llamada selva templada o bosque laurifolio, es un tipo de bosque nuboso subtropical o selva alta, propio de lugares húmedos, cálidos y con leves heladas o sin ellas, con grandes árboles, bejucos y lianas cuyas hojas se parecen a las del laurel, de lo cual toma el nombre. La laurisilva se da en regiones de clima templado húmedo y cálido.

Generalidades thumb|Laurisilva de Madeira. thumb|Bosque nublado de montaña de San Andrés, denominado localmente yungas, en la provincia de Salta (Argentina).

La laurisilva o selva templada perennifolia (de follaje persistente) representa la vegetación característica de un régimen climático con estaciones bien definidas, pero falto de contrastes acusados: la variación anual de la temperatura es moderada, sin que ello excluya las heladas invernales y las precipitaciones, abundantes, están bien repartidas a lo largo del año, sin que exista una estación seca definida.

Estas condiciones se dan en tres regiones geográficas distintas, y por razones no menos dispares:

a lo largo del margen oriental de los continentes en las latitudes de 25° a 35°; en las costas continentales de poniente entre 40° y 55° de latitud, y en las islas situadas entre 25° y 35° o 40° de latitud sur. tiene el clima templado y húmedo

Ejemplo de la primera son las tierras del sureste de Brasil y las inmediaciones en Argentina, Paraguay y Uruguay. A la segunda categoría corresponde, con diversos matices, el territorio costero de Chile y suroeste de Argentina desde Valdivia al extremo sur del continente (Ecorregión bosque valdiviano). Finalmente, en la tercera categoría se incluyen las islas Canarias, Madeira, islas Salvajes, Azores y Cabo Verde, que en conjunto integran la llamada región macaronésica. Fuera de estas latitudes pueden aparecer localmente en microambientes de clima favorable por otros factores como la abundancia de agua y el aislamiento de comunidades relictas sin competidores. El bosque húmedo de clima templado ha dado lugar a comunidades de especies de laurisilva en numerosas zonas de clima templado de la Tierra.

Solo algunas especies de laurisilva pertenecen a la familia del laurel, aunque el aspecto de la mayoría recuerden a estas plantas o a las rutáceas, esto se debe a convergencia evolutiva. Como en cualquier otra selva, las plantas de la laurisilva han de evitar el exceso de humedad, que aquí llega a suponer un problema. Para ello han adoptado una estrategia común, desarrollando hojas que repelen el agua de su superficie. La llamada hoja de laurel (o lauroide), en analogía a las del género Laurus, gracias a la abundante capa de cera y al mucrón apical que favorece el goteo, se mantiene seca a pesar de la humedad ambiental, lo que permite la transpiración y la respiración de la planta. A esta estrategia se suman otras, como el crecimiento lianoide y el epifitismo, muy común entre las criptógamas. Bajo el dosel lauroide sobreviven además diversas especies propias de los bosques tropicales. Se caracteriza por especies de sotobosque asociadas a especies arbóreas propias de este tipo de selva nublada.

En Eurasia y en Norteamérica, las especies, con las hojas de tipo lauroide, son: Perseas, prunus, maytenus, ocoteas, ilex, robles, rutáceas, laureles, castaños, tejos, brezos arbóreos, rododendros, bambúes, helechos, musgos y hepáticas.

En el hemisferio sur se les unen además un mayor número de coníferas exclusivas, como el ciertas araucarias; las notofagáceas, que son parientes próximos de hayas y robles, helechos arborescentes y musgos epífitos.

Características thumb|Helechos arbóreos en el bosque nuboso de Kinabalu, Borneo. thumb|right|La selva nublada que rodea a la Colonia Tovar (Venezuela) por el lado norte representa la zona más intervenida para el desarrollo de cultivos de este tipo de vegetación, dada su proximidad a dicha población, que tiene una enorme riqueza agropecuaria. En la imagen puede verse una especie de límite en altura de la zona habitada (a más de 2000 ) y el comienzo de una selva nublada menos intervenida. thumb|Vista de Ribeira de São Domingos,desde Água de Gato, Isla de Santiago, en Cabo Verde. Nótense las nieblas de condensación que la definen como bosque nublado. thumb|Helechos arbóreos cyathea en la selva nublada de montaña del pico Camerún, a 1800 m de altitud. Muchas especies, como los helechos, los rododendros o los brezos, que en zonas templadas son matas o arbustos, adquieren las dimensiones de un árbol en este hábitat.

Es un tipo de selva lluviosa o bosque húmedo, es decir, un ecosistema vegetal de gran exuberancia caracterizado por una elevada humedad, sin cambios estacionales y con una gran diversidad de especies botánicas y zoológicas pero también de gran fragilidad frente a las agresiones del medio. Se caracteriza por árboles de hoja perenne y madera dura, que alcanzan hasta 40 metros en altura.

Las laurisilvas son bosques generalmente perennifolios y pluriespecíficos. Perennifolios porque la benignidad del clima permite una actividad biológica continua, y pluriespecíficos por la notable diversidad de especies arbóreas en la bóveda forestal. En efecto, a falta de una fuerte presión selectiva ambiental, el número de especies que comparten el estrato arbóreo es elevado: se han descrito casi 100 especies de árboles en la selva misionera argentina, unas 20 en las islas Canarias, sin llegar a los valores de las selvas tropicales. Es precisamente esta pluriespecifidad lo que les merece la denominación de selva, en contraste con los bosques: bosques mediterráneos, bosques templados caducifolios, etcétera, cuyo dosel arbóreo es monoespecífico o está dominado por una o unas pocas especies. En este sentido, la laurisilva es una formación de tránsito entre los bosques templados y las selvas tropicales.

Sin embargo, a pesar de la gran cantidad de especies, existe una notable convergencia morfológica entre las diferentes especies de árboles, sobre todo en las hojas, que corresponden mayoritariamente al tipo "laurel": anchas, ovales, coriáceas, lustrosas. De ahí el nombre que recibe esta formación: laurisilva.

Los bosques nubosos se desarrollan con preferencia alrededor de montañas, donde la densa humedad proveniente del mar o del océano, se precipita por la acción del relieve. La orografía del terreno, opuesta al frente de aire cálido y húmedo, obliga a aumentar la altitud sobre el nivel del mar de esa masa húmeda y cálida de aire, lo que la enfría y disminuye su punto de rocío y hace que se condense parte de su humedad, que se precipita en forma de niebla o lluvia y crea un hábitat especialmente hidrófilo, saturado de humedad en el ambiente y en el suelo.

El clima mediterráneo es el resultado entre la influencia cálida y seca de los anticiclones subtropicales, verano seco y caluroso, y la corriente de aire polar, antártico o ártico, responsable de las borrascas portadoras de lluvias, invierno fresco y húmedo.

A medida que aumenta la latitud, se acentúa la influencia de las borrascas, que, en su viaje de oeste a este, barren las costas occidentales de los continentes, descargando en forma de copiosas precipitaciones la elevada humedad que transportan; precipitaciones que se multiplican si esas masas de aire encuentran montañas en su camino. El clima resultante es más húmedo y más fresco que el mediterráneo, pero con una oscilación anual de la temperatura moderada por la proximidad del océano.

Estas son las condiciones climáticas de Chile entre los 38° y 45° de latitud. Las precipitaciones son abundantes, de 1500 a 5000 mm según las localidades, y están regularmente repartidas en el transcurso del año, si bien aún se nota el influjo mediterráneo con 3-4 meses subhúmedos en verano. Las temperaturas son muy constantes y suaves, sin que ningún mes la media caiga por debajo de 5 °C, y con valores inferiores a 22 °C para el mes más cálido.

Las costas de Brasil y Argentina, entre los 25° y 35° de latitud, se hallan bajo un régimen meteorológico típico de laurisilva. Esta región queda todavía en el área de influencia del anticiclón subtropical, que por este flanco envía aire cálido, húmedo e inestable hacia las latitudes altas. Durante el verano se refuerza el anticiclón y aumenta el flujo de aire húmedo, el cual, al elevarse y enfriarse, produce fuertes precipitaciones. En invierno se retira el anticiclón y se refuerza la entrada de aire polar por el oeste, lo que origina borrascas portadoras de lluvias. En conjunto, la precipitación media anual varía, según las localidades, entre 1500 y 2000 mm. La temperatura media ronda los 20-21 °C, con inviernos suaves y veranos no excesivamente calurosos, debido al efecto moderador de las abundantes lluvias. Esta suavidad no excluye que puedan sobrevenir heladas e incluso nevadas en las regiones más elevadas, lo cual es un factor limitante para especies de latitudes más bajas. Un clima de estas características se califica como subtropical húmedo o como templado lluvioso con veranos cálidos.

La laurisilva atlántica cubría el continente europeo, el norte de África y Oriente Próximo en Asia, durante la Era Terciaria, cuando el clima tropical dominaba la cuenca del Mediterráneo. Actualmente sus mayores poblaciones se encuentran en las islas de la Macaronesia (Canarias, Madeira), en el océano Atlántico norte, donde forman la denominada laurisilva o monteverde.

Presenta suelos profundos y es propia de las medianías septentrionales influidas por las brumas de los vientos alisios, carentes de heladas, con precipitaciones de 500 a 1100 mm anuales y una temperatura media anual de entre 15 y 19 °C. Comprende una gran variedad de árboles, plantas de sotobosque y especies de insectos y animales que viven en condiciones de humedad superiores al 80%; suele aparecer en los terrenos de lluvias abundantes, y ocupa mayoritariamente las zonas favorables del norte de las islas entre los 400 y 1,500 metros, y se beneficia así de la humedad proporcionada por los alisios al formar éstos un mar de nubes. Comprende dos subtipos de bosque: la laurilsilva y el fayal-brezal. Debido a la abundante cantidad de agua y la orografía, esta fluye en forma de arroyos y cascadas por todas partes o permanece tranquila en charcas y pozas o gotea, cubre y empapa las plantas, las rocas, el suelo, los troncos, musgos etc. y aun siendo intransitable la selva durante las lluvias intensas, la belleza del conjunto hacen de la misma una atracción turística.

Se hallan formaciones notables de laurisilva tanto por biodiversidad como extensión en el sudeste asiático y en África, tanto continental como en islas, siendo la formación típica de Annobon, pero estas formaciones están menos estudiadas.

Origen de la laurisilva

A lo largo de millones de años, estas formaciones vegetales cubrían gran parte de los trópicos de la Tierra. Desde el punto de vista biogeográfico, los trópicos pueden extenderse más allá de los paralelos de Cáncer y Capricornio, v. gr., la península de la Florida en los Estados Unidos yace en los subtrópicos (latitud mayor a 23°25′ N) pero aloja muchas especies características de los trópicos del Nuevo Mundo.

Un ejemplo es la traslación de las laurisilvas atlánticas del terciario a su ubicación actual. Muchas plantas de la laurisilva macaronésica tienen sus parientes más próximos en lugares tan remotos geográficamente como África del Sur o Suramérica, los géneros Persea, Ocotea y Maytenus, por ejemplo, aparecen también en las laurisilvas suramericanas, lo cual atestigua el antiquísimo origen de esta flora. Otro dato interesante es la presencia en diversas localidades del Mediterráneo, del Cáucaso y hasta del Himalaya, de plantas fósiles de hace unos 20 millones de años, Terciario, muy similares o idénticas a las que viven hoy en la Macaronesia.