350px|thumb|Gula, una de las secciones de la Mesa de los pecados capitales, de Hieronymus Bosch. Cuatro personajes, en la escena: a la mesa hay un hombre gordo comiendo; a la derecha, de pie, otro que bebe ansiosamente, directamente de la jarra; a la izquierda, una mujer presenta una nueva vianda en una bandeja. Aparece un niño obeso, que simboliza el mal ejemplo que se da a la infancia. En primer plano, una salchicha se asa al fuego.
Los alimentos tabú son aquellos alimentos (carnes, pescados, vegetales o bebidas) que, por razones culturales o religiosas, no se consideran aceptables para el consumo y son por lo tanto, de un modo o de otro, tabú para algunas personas.
Introducción La mayoría de los investigadores coinciden acerca de la naturaleza omnívora del hombre; no obstante, existe un elemento importante que es la preferencia hacia algunos alimentos frente a otros. Dejando este apartado a otras áreas de la ciencia como la psicología, la sociología, etcétera, lo cierto es que los gustos adquiridos por una sociedad son desaprobados por otra. Ciertamente, el carácter tabú de los alimentos es más un aspecto local que global, que corresponde a las naciones y grupos sociales. Los mecanismos que gobiernan esta decisión no parecen corresponder a razones lógicas. Las investigaciones sobre este tema reflejan que las preferencias de unos alimentos con respecto a otros no están en nosotros desde que nacemos sino que van adquiriéndose por motivos sociales y educación, ya que los animales no tienen estas limitaciones.vgl. Rolf Degen: Nicht nur Verdorbenes macht Angst, en Tabula 02/2005
La comida tabú se ha asociado desde sus inicios con una sensación de repugnancia. La asociación con un alimento incomestible ha sido siempre social (como es el caso de la carne de perro y gato), siendo en cualquier caso interpretada como una cuestión reactiva del instinto, debido en parte a que la clasificación de tabú proviene de situaciones extremas de emergencia, como las hambrunas tal y como fue en el Vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya. Como regla general, la fuerte aversión respecto a los alimentos tabú se muestra como una náusea que evita la ingestión de alimentos.Eva Barlösius, Soziologie des Essens (Sociología de los alimentos), pag. 45
La mayor parte de los tabúes alimentarios se refieren a la carne y a los subproductos del despiece animal; solo una pequeña parte se relaciona con las plantas. Los investigadores Daniel Fessler y Carlos David Navarrete encontraron en sus investigaciones 38 tabúes basados en carne, pero solo siete en plantas. Para la investigación examinaron cerca de doce culturas diferentes.Daniel Fessler/Carlos Navarrete, Meat is Good to Taboo, S. 4 En las investigaciones se refleja que, respecto a Occidente, China es el país cuya comida más tabúes inspira, mientras que fuera de las culturas asiáticas el mayor número de alimentos tabú se sitúa en Europa Central y Francia.
Modelos de explicación
Existen diferentes modelos de explicación acerca de la emergencia y mantenimiento en la sociedad acerca de los tabúes en la comida. Los más conocidos son:
El Principio cultural-materialista o económico-racionalista. El representante más conocido es el antropólogo estadounidense Marvin Harris (Good to eat. Riddles of Food and Culture, 1985). Este principio asume que los alimentos tabú se fundamentan en un motivo racional y un análisis coste beneficio sobre el abastecimiento eficiente de la comida. Es la «teoría de la búsqueda óptima de alimento», según la que cada grupo cultural desarrolla sus hábitos nutricionales y dietéticos en función de la disponibilidad de las condiciones ecológicas y económicas del lugar, teniendo de esta forma la esperanza de alimentarse ad eternum. Así, Harris razona por ejemplo que las vacas vivas en la India debían tener un gran valor y de esta forma hubiera sido muy costoso sacrificarlas, por lo que se convirtió en un alimento tabú como vacas sagradas. El Principio socio-cultural o funcionalístico. Las ideas más representativas de este modelo asumen que los tabúes sirven de forma primaria en la estabilización de la identidad de grupo y al mismo tiempo en la demarcación con respecto a otros grupos. Los alimentos tabú realizan, de esta forma, un servicio social. Por lo tanto, convertir en tabú una comida o un alimento que come otro grupo social proporciona esa sensación inconsciente de demarcación. Un representante de esta idea es Frederick J. Simoons (Eat emergency this Flesh. Food of avoidances into the old World, 1967). Este principio no puede explicar las razones por las que la sociedad hace tabú a unos alimentos y no a otros. El significado de la comida desde esta perspectiva ya no es objeto de investigación y de análisis hoy en día.Monika Setzwein, Zur Soziologie des Essens, S. 109 f. El Principio estructural, que particularizó Mary Douglas (Purity and Danger , 1966), Claude Lévi-Strauss y en Alemania Ulrich Tolksdorf. En este modelo la comida tiene una representación simbólica, que ayuda a dar cierto significado al entorno. Por esta razón cada cultura clasifica las comidas como puras o impuras, sagradas o profanadoras. Por regla general los alimentos sagrados son comestibles y los profanadores no. Esta simple clasificación vino a proporcionar el alimento tabú como aquel que no debía comerse, y por lo tanto debía ser rehusado. Una versión modificada del «principio estructural» ha dado lugar a un modelo etnosocial mediante Edmund Leach (Culture and communication, 1974). El significado de no comestible (previo quizás al de tabú) esconde detrás un animal precisamente muy comúnmente clasificado o muy extraño. Por ejemplo, en Europa Central los animales de presa pueden ser comúnmente clasificado y los insectos como animal extraño, así como los monos o perros. Leach estableció un índice de «comestibilidad» en función de un conjunto de reglas conectadas entre sí. Si la relación con el objeto es «muy cercana», entonces se aplica una regla similar al tabú del incesto y su consiguiente prohibición de casamiento, otra regla puede ser: los «animales recién nacidos no son comestibles». El Principio de emoción-psicológica, los representantes de este principio son Fessler/Navarrete (Meat is good good to taboo 2003). Estos investigadores afirman que la emoción es el fundamento para la explicación de ciertos alimentos tabú, ya que algunos están relacionados con la sensación disgusto y pronto evolucionarían hacia un principio vital de supervivencia en el que se facilitaría una selección en los alimentos con la intención de minimizar el riesgo a morir por su ingesta, de esta forma nació el concepto de «comida equivocada». Este riesgo es mayor con animales que con plantas. Los sentimientos de disgusto se traducen en náusea y vómito tras el consumo debido a cierto mecanismo en el cerebro que nos obliga a sobrevivir.
Todos los principios enunciados tienen sus desventajas y puntos débiles, y no son capaces de explicar todos los aspectos y visiones posibles sobre los alimentos tabú. Eva Barlösius menciona a este respecto que muy posiblemente el rechazo a comer vacas en la India, o a comer carne de caballo en el norte de Europa, o carne de perro, así como la ingesta de carne de cerdo por musulmanes y judíos tenga más que estudiarse con una teoría en cada caso que en la búsqueda de una teoría global que las explique.Eva Barlösius, Sociology of the meal, S. 104
Alimentos tabú debido a las creencias religiosas
Carne vacuna
Uno de los más conocidos tabúes alimentarios es la prohibición religiosa del hinduismo de faenar y comer la carne de los vacunos, en especial la de las vacas, que son consideradas divinas e inviolables. La vaca se considera en la India como la representación divina de Prithivi Mata (la Madre Tierra). Además de un Krishna o encarnación del dios Vishnú, las representaciones de la religión hinduista representan a las vacas con el dios a su lado. Un toro denominado Nandi es la representación del dios Shivá. Para algunos hindúes una vaca es la reencarnación directa anterior antes de ser un humano, por lo que si se sacrifica a una vaca se retroceden 87 escalones de reencarnación. Se considera sagrada no solo la vaca, sino también la leche y cualquier producto del bovino.
Para la mayoría de los que viven en los estados federados de la India es ilegal sacrificar bovinos.Gesetzliche Bestimmungen zum Schutz von Kühen vor Schlachtungen in den indischen Bundesstaaten und Unionsterritorien
De Mahatma Gandhi se tiene la siguiente cita: «El centro del hinduismo es la protección de las vacas. La protección de las vacas es uno de los más maravillosos fenómenos de la evolución humana (...) Su protección del sacrificio es el regalo del hinduismo al mundo. Y el hinduismo vivirá en el futuro, en tanto le sea permitido proteger a las vacas.»Gandhi-Zitat
thumb|Una vaca en una calle de Delhi
La veneración de los hindúes por las vacas difiere bastante según las regiones. Por ejemplo, en el norte de la India existe una relación religiosa y casi emocional con las vacas, pero en el sur de Kerala se ofrecen para el sacrificio los ejemplares más viejos a carniceros cristianos o musulmanes; la ternera se come en ciertas cantidades en esta zona.Nicolai Schirawski, Very dear cow, en P.M.Magazin 09/2002 Para la mayoría de los hindúes la ingesta de carne de ternera es sin embargo un tabú. Los ejemplares improductivos se mantienen alimentados, e incluso existen unas especies de residencias para vacas, donde se las adora y se las alimenta con pan. Según el antropólogo Marvin Harris, en el período de la década de los años 1980, la India tenía 3.000 de esas residencias para vacas, en total cerca de 580.000 animales, la mayoría de ellas pertenecientes a los seguidores del jainismo.Marvin Harris, pág. 61
La mayoría de los hindúes creen que en la India también existía en la antigüedad la veneración y el principio de no sacrificio de los bovinos; el consumo de buey solo es difundido por los seguidores del Islam en el territorio. Esta opinión generalizada puede ser contradicha, sin embargo, al consultar diversas fuentes.Ram Puniyani: Beef Eating: Strangulating History, en: The Hindu (2003)Entrevista con el indio histórico D.N. Jha Ya en el período que va desde el 1800 hasta 800 a.C., los indoarios portadores del veda que vivieron en el norte de la India eran nómadas, y de acuerdo con las fuentes sacrificaban parte de su ganado como ritual religioso. Estas ofrendas tras el sacrificio eran ingeridas entre los sacerdotes y los guerreros. Esta representación ha sido frecuentemente investigada por los indólogos.Renate Syed, Das heilige Essen - Das Heilige essen. Religiöse Aspekte des Speiseverhaltens im Hinduismus, en: Perry Schmidt-Leukel (Hg), Die Religionen und das Essen, Kreuzlingen, 2000, pág. 131 y sig. «El ganado en la época de los vedas no era solo la única ofrenda importante realizada a los dioses, sino que también era realizada a diario, tal y como se ve (...) en numerosos (...) textos. Todavía en la época del emperador Ashoka a mediados del siglo III a.C. no era tabú el sacrificio de vacas y ovinos. Los brahmanes comían carne de vaca, y la ofrecían a sus invitados (...). Con el transcurso del tiempo la carne de los bovinos fue convirtiéndose en tabú para todos los hindúes, mientras que al mismo tiempo los subproductos eran considerados sagrados o como ejemplo de purificación.»Renate Syed, pág. 135
Carne de cerdo y jabalí
thumb|Carne de cerdo.
Tanto en la religión judía como en la musulmana y en ciertas iglesias cristianas como los adventistas, la carne de cerdo y de jabalí es un tabú. Los textos sagrados de ambas prohíben el consumo de esta carne. La Torá prohíbe el consumo en crudo de una gran cantidad de animales, y esta prohibición afecta también al cerdo doméstico. La prohibición se menciona en el Levítico, el tercer libro de Moisés:
El jabalí, al igual que el cerdo, tiene pezuñas y es de pezuñas hendidas, pero no rumia, por lo que estaría igualmente prohibido.