Una obra póstuma (del término latín póstumo: post+humus = después del entierro; abrev. OP) es una obra creativa que ha sido publicada solo después de la muerte de su autor, bien en su versión original bien en una versión alterada o actualizada. Puede darse por dos motivos principales: una circunstancia involuntaria, ya sea durante el desarrollo de la obra o anterior a su publicación (desde problemas económicos a causas de fuerza mayor, encarcelamiento, desaparición, etc.), o bien a raíz de una decisión voluntaria (por motivos profesionales, como la autocrítica artística, o personales, familiares, políticos, religiosos y otros que afectan la disposición del autor para terminar o publicar su obra).

Cuando se trata de persecuciones políticas o religiosas, algunos autores han optado por publicar su obra como creación anónima durante su vida, y su identificación solo se ha hecho posteriormente a su fallecimiento; si bien en otros casos tal acción hubiera puesto en peligro la vida del autor o a su entorno (sobre todo si se conociera o se intuyera su identidad verdadera aun sin identificarse o adjudicarse la autoría), por lo que han preferido que su obra fuera publicada póstumamente. Con todo, lo más común en las obras póstumas es una circunstancia involuntaria, siendo esta en la mayoría de casos la muerte del autor.

Las obras póstumas han ejercido gran influencia interdisciplinaria y cultural en las artes plásticas, en disciplinas como la pintura, la escultura o el grabado, como también en la fotografía y la impresión, siendo el tema de ensayos e investigaciones en ámbitos como la historia del arte, la economía y el derecho, y han tenido impacto en el desarrollo de las prácticas artísticas. Al igual que en las artes escritas (aunque quizá no con tanta trascendencia), algunas obras póstumas se desarrollaron a partir de modelos originales tras la muerte del artista original. En los últimos años ha habido un creciente mercado para obras póstumas y obras basadas en trabajos póstumos en estas disciplinas.

En las artes escritas (literatura, poesía, obras musicales, obras de teatro, etc.), una publicación póstuma puede derivar en una versión más elaborada a partir de la obra original (a veces muy desviada, manteniendo solo la idea nuclear o ciertos elementos del trabajo original). Este puede ser el caso también de los trabajos de investigación, ensayos académicos y similares. En ocasiones, desde la percepción pública, algunas publicaciones póstumas pueden por tanto considerarse controvertidas o polémicas, sobre todo cuando se cree (con o sin razón) que el autor no hubiera querido que su obra fuera publicada o no hubiera aprobado la versión publicada. Jurídicamente, las normativas de muchos países aún no han logrado regular las disposiciones que afectan la totalidad de las circunstancias que se pueden dar en este tipo de obras, que a su vez dependen de jurisprudencias, muchas veces contradictorias, bajo el mismo sistema legal.

En muchos trabajos escritos, la locución obra póstuma forma parte del título de la obra tras su publicación, una costumbre que se ha dado desde el comienzo de la Edad Moderna (existen títulos semejantes de los siglos y ), y ha perdurado hasta nuestros días.

Excepciones al término Cuando se habla de ciertos tipos de obras de arte definidas como póstumas, es importante distinguir entre una obra de autoría póstuma y una obra que trata póstumamente del protagonista u objeto de la misma. La definición de una obra de arte póstuma como concepto jurídico, y de uso común en la mayoría de disciplinas, es la de obra publicada tras la muerte de su autor; si bien en algunos campos el uso de «póstumo» puede referirse a la segunda interpretación.

Este es el caso de los retratos póstumos, una especialidad pictórica dedicada a la realización de retratos de la persona objeto de la obra tras su muerte. Esta práctica se hizo común a partir de principios del , y tuvo gran aceptación sobre todo en Estados Unidos, donde fue ejercida por artistas autodidactas, en un principio a partir de descripciones verbales (haciendo complicada la realización de retratos fieles a la realidad), si bien a partir de la introducción de la fotografía hacia mediados del siglo, pasarían a basarse en instantáneas tomadas durante la vida del difunto. Hoy en día, cuando se usa la locución «retrato póstumo», en la mayoría de casos se refiere a este tipo de obras.

Un uso similar del término se aplica en el campo de la fotografía póstuma (o fotografía post mortem), siendo la práctica de fotografiar al recién fallecido. De lo contrario, se usaría términos como publicación póstuma de fotografías o impresión póstuma desde carretes y placas (por ejemplo, si fueran tomadas por el fotógrafo pero nunca reveladas). Existen más ejemplos de este uso del término, más específicos, como para las estatuas dedicadas al emperador alemán Guillermo II, cuya gran mayoría fueron realizadas tras su muerte en 1888. En este caso se ha usado en la literatura alemana la terminología «escultura póstuma», refiriéndose a la realización de las estatuas posteriormente a la muerte del káiser (dejando la interpretación del término en la ambigüedad, ya que se ha usado también para la acepción común).

Circunstancias de la publicación La situación de una obra póstuma depende de las circunstancias de su publicación, pudiendo resultar sencillo o más complejo de tratar desde un punto de vista público, moral y legal (a saber, la atribución los derechos de autor). Existen varias situaciones en las que se puede desarrollar o publicarse una OP, entre ellas: Obra publicada por un representante legal del autor tras su muerte (ya sea por herencia familiar, testamento, una persona previamente autorizada o un beneficiado asignado por ley). Obra publicada por una persona no explícitamente autorizada por el autor, tras su muerte, con la que se sabe que tenía relaciones directas y, por tanto, podría en algunas legislaciones beneficiarse de los derechos de autor. Obra publicada póstumamente, en la que se reconoce por separado al autor y a la persona física o jurídica que tiene el derecho a la propiedad intelectual. Este podría ser el caso de obras descubiertas en las dependencias de una institución académica, habiendo sido escritas por un miembro fallecido de la institución (o que haya desarrollado su trabajo bajo un contrato laboral con la misma). En este caso se reconocería la autoría del difunto, si bien los derechos de autor podrían pertenecer a la propia institución. Obra publicada tras la muerte del autor sin su autorización (oficialmente conocida) ni en circunstancias específicas (como la anterior). Obra que al publicarse se sospecha de una autoría póstuma, pero sin indicio claro o resolución judicial al respecto. En este caso puede calificarse como obra anónima o u obra póstuma, según la circunstancia. Obra basada en una obra inacabada del autor original: tratándose de un desarrollo posterior al trabajo original del autor, hallado sin acabar y retomado por otras personas, se dan varias situaciones legales dependiendo del contexto en el que fue hallada la obra y la existencia o no de personas con los derechos de autor. Obra póstuma anónima (acabada o no): cuando se conoce al autor pero no oficialmente; sería obra póstuma de facto y anónima de iure. Obra escrita por más de un autor, habiendo fallecido uno de ellos antes de su terminación o publicación, dándose uno de los siguientes casos: El autor fallecido había delegado sus derechos a terceros (sea/n el/los otro/s autor/es o cualquier otra persona, esté o no directamente relacionada con la obra); Se desconoce si el autor fallecido había traspasado los derechos; La autoría del fallecido no es reconocida por uno o más del/los otro/s autor/es; La obra ha sido publicada por el/los otro/s coautor/es con su contenido alterado, sin o con permiso del autor fallecido. Situaciones más complejas: Obra basada en una obra póstuma, con o sin acabar, sin el debido reconocimiento de la propiedad intelectual por parte del autor o editor de la obra publicada. En estos casos se debe probar la extensión, grado y relevancia de la obra original (desde una idea básica a todo un desarrollo literario o artístico). Los casos de una obra basada en otra póstuma no están del todo regulados y pueden dar lugar a litigios (por infracción de derechos de autor o apropiación ilícita de la propiedad intelectual), y en algunos casos ser constituidos de delitos.

Obra acabada no publicada En la mayoría de casos que tratan de obras acabadas, lo habitual es que sean obras cuya publicación hubiera sido deseada por el autor (la mayoría de obras se escriben para ser publicadas). Estas obras pueden hallarse en una de varias situaciones: estado preliminar (acabadas, pero aún sin revisar o corregir); revisadas (en el caso de obras escritas; ) pero no editadas o adaptadas al formato de su publicación; editadas pero no impresas (en caso de obras escritas o fotográficas); o preparadas del todo a falta de ser publicadas (legalmente siendo más fácil de tratar, habiéndose iniciado muchas veces los trámites para su publicación antes del fallecimiento del autor).

Algunas obras póstumas en esta última fase son el musical Rent de Jonathan Larson, quien murió el día anterior a su estreno en el circuito off-Broadway, y la primera y segunda novelas de la saga Millennium, entregadas por el escritor sueco Stieg Larsson a su editorial poco antes de morir. Su tercera novela de la saga había quedado prácticamente acabada, faltando algunos retoques y detalles que ultimar, y tuvo que ser completada antes de publicarse junto a las otras; más allá de las obras póstumas de Larsson en esta saga, esta sería completada por cuatro volúmenes adicionales escritos por otros dos autores suecos (obra original de estos). Por otra parte, el conjunto Obras Póstumas de Nicolás Fernández de Moratín fue corregido y por su hijo, el también dramaturgo Leandro Fernández de Moratín, antes de ser entregados los manuscritos a la imprenta de la Viuda de Roca de Barcelona.

Obra póstuma inacabada

Las obras inacabadas de autores fallecidos han tenido un papel importante en la historia del desarrollo de las artes y las ciencias, con profundas influencias en algunas disciplinas, habiendo inspirado a otros en sus propios trabajos. Las circunstancias por las que una obra podría quedar sin acabar no son distintas a las de otras obras póstumas, muchas veces debiéndose a la muerte del autor (varios artistas y ensayistas destacados a lo largo de la historia habían fallecido antes de acabar su trabajo), mientras que otras veces fueron sencillamente dejadas de lado por decisión consciente (habiendo o no procedido a otras obras posteriores, que sí serían terminadas e incluso publicadas durante la vida del autor). En ocasiones, por tanto, la publicación de este tipo de trabajos (bien en su estado inacabado bien terminados por otros) podría no haber coincidido con la voluntad del autor durante su vida; aunque también en casos en los que ha quedado patente que el abandono de la obra fuera por voluntad del autor, su publicación puede en ocasiones ser considerada apropiada por el bien común.