El Centro Histórico es un barrio de la ciudad brasileña de Porto Alegre, capital del estado de Río Grande del Sur. Fue creado por la ley 2022 del 7 de diciembre de 1959 con el nombre de "Centro" y modificado por la ley 4685 del 21 de diciembre de 1979. El 22 de enero del 2008 se fijó su denominación actual mediante ley 10364. Sus barrios colindantes on Cidade Baixa, Farroupilha, Bom Fim, Independência, Floresta y Praia de Belas.
El Centro Histórico es el área urbanizada más antigua de Porto Alegre y, desde su origen, ha sido el principal foco de la ciudad, siendo sede del gobierno municipal y estadual así como centro de concentración de comercios, bancos, museos y centros culturales. Es una región cargada de historia con gran número de edificaciones declaradas como patrimonio municipal, estadual o nacional, que reflejan todas las fases evolutivas de la arquitectura de Porto Alegre, con muchos ejemplares de gran importancia. Densamente edificado, en la segunda mitad del comenzó a experimentar un progresivo deterioro con la proliferación del comercio ambulante ilegal, el deterioro de los edificios históricos, el éxodo poblacional, problemas de seguridad e higiene y congestión vehicular. Desde entonces, ha sido objeto de varios proyectos de fomento y revitalización que trajeron resultados positivos pero muchos problemas aún permanecen sin resolverse y cargados de controversia.
Orígenes y evolución
thumb|276px|La antigua iglesia matriz y el palacio del gobernador, los dos primeros edificios importantes de la ciudad, levantados a partir de la década de 1770. Aquarela de Herrmann Wendroth, c. 1851 thumb|276px|Mapa de Porto Alegre en 1840, definiendo la parte más antigua del Centro Histórico, y se ve al a izquierda las fortificaciones levantadas para la defensa de la ciudad durante la Revolución Farroupilha. Los orígenes del Centro Histórico se confunden con la misma historia de la formación de Porto Alegre y, durante mucho tiempo, su área actual correspondió a los límites de la ciudad entera. Su poblamiento se inició alrededor de 1732 cuando se establecieron algunas familias a las riberas del lago Guaíba, en la punta de la península que define el Centro y junto a la desembocadura del arroyo Dilúvio, donde había un atracadero que fue llamado "Puerto do Viamão" o "Puerto de Dornelles", una adecuación de la palabra "Ornellas", que hacía referencia al apellido del sesmerio Jerônimo de Ornelas, que había recibido tierras en el área del Morro Santana. En la península, donde hoy está Rúa da Praia, los colonos levantaron una pequeña capilla consagrada a São Francisco das Chagas, que fue elevada a curato em 1747, y alrededor de esta capilla comenzó a organizarse efectivamente la primera urbanización de la futura Porto Alegre.
En 1750 el gobernador de Santa Catarina, Manoel Escudeiro de Souza, recibió órdenes de enviar al Puerto de Viamão parte de las parejas que estaban por llegar de las Azores para colonizar el sur del país. En 1751 se seleccionaron 60 familias, que sumaban un total de 300 personas, que llegaron al lugar en enero de 1752, siendo establecidas en tierras ya demarcadas en el Morro Santana. Sin embargo, el lugar era pobre en fuentes de agua y fue abandonado, mudándose la gente a las cercanías del puerto que, por esta razón, pasó a ser conocido como "Puerto de las Parejas" (en portugués: Porto dos Casais). en 1752 llegó una nueva cantidad de azorianos que se unieron a los cerca de 60 milicianos del destacamento del coronel Cristóvão Pereira de Abreu. Junto con la tropa vino el primer religioso, un capellán militar carmelita, Frai Faustino Antônio de Santo Alberto. Todavía en 1752, el área de la península fue expropiada y puesta a disposición de manera legal para los colonos ya establecidos pero la división y entrega de los lotes rurales individuales sólo se daría en 1772. El primer espacio público construido fue el cementerio, en la ribera del Guaíba y en las proximidades de la Praça da Harmonia que, de inmediato, fue transferido para el Morro da Praia, actual Praça da Matriz.
El asentamiento siguió recibiendo más colonos pero siguió siendo un pequeño poblado compuesto principalmente de casas de barro con techo de paja que fue elevado a freguesia el 26 de marzo de 1772, fecha oficial de fundación de la actual capital gaúcha, con el nombre de "Freguesia de São Francisco do Porto dos Casais". En esa ocasión se delimitó un área de 141 ha. para la consolidación del centro urbano, ocupando toda la península. Su destino cambiaría radicalmente cuando, al año siguiente, fue transformada en capital de la capitanía por el gobernador Marcelino de Figueiredo, sustituyendo a Viamão. Al mismo tiempo su patrón pasó de ser São Francisco das Chagas a Nossa Senhora Madre de Deus, denominándose entonces, "Freguesia da Nossa Senhora Madre de Deus de Porto Alegre".
A partir de entonces, la pequeña ciudad comenzó a ser reorganizada para cumplir su nuevo papel. En 1774 se construyeron el Arsenal de Guerra, la primera Iglesia Matriz y el Palacio do Governador, y cuatro años después, se levantaron las fortificaciones en el perímetro opuesto al lago. En las dos décadas siguientes, ya había diversas alfarerías en actividad, indicando una creciente actividad edilicia. Astilleros ya construían navíos bajo encargo para Río de Janeiro, el comercio en general se estructuraba, los concejales se preocupaban con el embellecimiento y limpieza de las calles y plazas. También comenzaban a tomar forma alguna de las plazas más antiguas de Porto Alegre como la Praça XV, la Praça da Matriz y la Praça da Alfândega. thumb|276px|El Mercado Público en 1875
Durante la Revolución Farroupilha el Centro fue cercado con fortificaciones, pero a pesar del aumento poblacional, la malla urbana sólo volvería a crecer al final de la revolución y la demolición de las líneas de defensa. La importancia del puerto de la ciudad para la circulación de personas y bienes por toda la provincia crecía de igual manera, lo que iniciaría un proceso de ampliación de la ciudad a costa del lago, con la construcción de sucesivas mejoras y diques en la costa. En el Centro se realizaban mejoras en diversos equipamientos públicos, construyéndose fuentes para el abastecimiento de agua, modernizándose la iluminación pública, extendiendo las calles, creando nuevos cementerios, una nueva cárcel, asilos y una nueva cámara, una casa de ópera (el Theatro São Pedro), ampliando el Mercado Público y estructurando la atención médica con la consolidación de la Santa Casa de Misericórdia y de la Beneficencia Portuguesa. En la década de 1880, comenzó a ser tendencia la conurbación del Centro con los arrabales más cercanos.
Poco después, en una nueva orden política orientada por el positivismo y amparada por un gran crecimiento industrial y poblacional, se dio énfasis a la modernización de la ciudad que pasó a ser vista como la tarjeta de presentación de Río Grande del Sur. Según esa visión, el Centro recibió muchas mejoras en infraestructura al mismo tiempo que se desencadenó un intenso programa de obras para la construcción de edificios públicos imponentes.
thumb|276px|La rúa Sete de Setembro en la década de 1920 thumb|276px|La Praça da Alfândega reurbanizada, 1929
Esta aceleración que duró hasta mediados de la década de 1930, fue conocida como la fase áurea de la arquitectura portoalegrense, renovando el paisaje urbano según una estética ecléctica la cual, por influencia de la prestigiosa comunidad alemana, fue rápidamente imitada por las élites para la construcción de sus nuevos palacetes. Fue entonces cuanto se irguieron algunos de los más significativos y lujosos edificios públicos de la capital, cargados de simbolismos éticos, sociales y políticos, que se manifestaban de forma más llamativa en la decoración alegórica de las fachadas. Son ejemplos bien ilustrativos de esa tendencia el Palacio Piratini, el Palacio Municipal, la Biblioteca Pública, el Banco da Província, los Correos y Telégrafos y la Delegación Fiscal, buena parte de ellos construidos por la asociación entre el arquitecto Theodor Wiederspahn, el ingeniero Rudolf Ahrons y el decorador João Vicente Friedrichs, todos de origen alemán. Esa evolución urbanística acompañó el surgimiento de una nueva cultura burguesa estimulada por el flujo de nuevos migrantes e inmigrantes(que ahora incluían judíos, españoles, ingleses, franceses, platinos y otros), la introducción de nuevas tecnologías en el área de los transportes y la ingeniería, y por la consolidación de una élite capitalista que hizo que la socialización y los espacios públicos sean más complejos, exclusivos y diversificados.Monteiro (2004), pp. 52-54
Otávio Rocha se empeñó aún más en reformar la ciudad, deseando transformarla en una "nueva París". El proyecto urbano ya pasaba a ser considerablemente determinado por el rápido aumento de vehículos circulantes. De esta forma, su programa enfatizaba el aspecto de la circulación, previéndose la construcción de avenidas largas, bulevares y rotondas y, para ello, especialmente en el área central, se derrumbaron decenas de antiguos caserones y construcciones decadentes, que simbolizaban pobreza y atraso, al mismo tiempo que se incrementaba diversos equipamientos urbanos y servicios públicos. También se inició una campaña de "saneamiento moral" del centro mediante el combate a la prostitución, la mendicidad, el juego y el alcoholismo.Monteiro (2004), pp. 54-55
Los ideales positivistas también influenciaron el plano cultural. Como consecuencia de eso, se fundaron muchos establecimientos que mostraban el interés del gobierno por las diversas áreas de la vida social e intelectual del estado republicano como el Archivo Público del Estado, el Instituto Livre de Belas Artes, y el Museo Júlio de Castilhos, al mismo tiempo en que comenzaba a dar frutos la actividad de las primeras facultades, instaladas a finales del : Farmácia y Química en 1895, Ingeniería en 1896, Medicina en 1898 y Derecho en 1900, creando con eso una nueva categoría social: la de los estudiantes académicos, con hábitos e incluso una jerga peculiares.Monteiro, Charles. Porto Alegre e suas escritas: história e memórias da cidade. EDIPUCRS, 2006, pp. 450-451 thumb|276px|El antiguo Mercado Libre, ícono de la arquitectura Déco, hoy demolido
La década de 1950 fue la del auge del Centro de Porto Alegre. Ya estaba densamente edificado y tenía a la Rúa da Praia como la principal pasarela de la élite, transformada de lugar de los mayoristas a zona comercial elegante, atrayendo también la instalación de varios cafés, confiterías, cines y restaurantes. Se convirtió además en el lugar preferido para la reunión popular en eventos cívicos y manifestaciones políticas, algunas veces como testigo de violencia colectiva.Franco, pp. 29-31 En verdad, en esta época solamente se consagró definitivamente el papel que la Rúa da Praia ya venía desempeñando en la cultura urbana desde mucho antes, la de columna vertebral y principal arteria de circulación de bienes e ideas de la ciudad, centro aglutinador e irradiador de tendencias y cultura, y emblema de identidad para los portoalegrenses. Llegó incluso a convertirse en un escenario y tema recurrente en la producción cultural y literaria de la ciudad.Monteiro (2006), pp. 463-465