Los castros en Guipúzcoa (País Vasco, España), son poblados fortificados de la Edad del Hierro que forman parte de la cultura castreña del norte de la Península Ibérica. Algunos investigadores han señalado la posible existencia de influencias culturales de tradición céltica, aunque esta cuestión continúa siendo objeto de debate. Su desarrollo se sitúa entre finales de la Edad del Bronce (hacia 1100 a. C.) y los primeros siglos de nuestra era. miniaturadeimagen|304x304px|Castro en la Cornisa Cantábrica En Guipúzcoa se han identificado en torno a una decena de castros, aunque el número podría aumentar a medida que avanzan las investigaciones arqueológicas, ya que algunos yacimientos se han visto afectados por la erosión y la transformación del paisaje.

La palabra "castro" deriva del latín castrum, término que designaba un recinto fortificado.

Descripción El elemento definidor por excelencia de los castros es la muralla, habitualmente de entre dos y tres metros de grosor, que delimitaba el recinto y reforzaba su protección. miniaturadeimagen|Límites tribales en tiempos romanos Normalmente tenían una única puerta de entrada, supuestamente franqueada por una puerta de madera.

El lugar de asentamiento era muy importante para añadir una defensa natural a la muralla y controlar el tránsito de las personas por el territorio.

En el interior de estas murallas no existían calles. Las estructuras habitables del poblado eran de una planta y los materiales que se usaron para su construcción eran el adobe y la madera.

A partir del o de nuestra era los castros fueron siendo abandonados paulatinamente en favor de aldeas o emplazamientos abiertos, en muchas ocasiones en la proximidad del antiguo castro.

Dentro de cada unidad habitable había un lugar dedicado al hogar, y también se han visto agujeros tallados en la roca natural, con forma semicircular en un extremo, cuya función podría ser recoger el agua de lluvia.

Las comunidades castreñas practicaban una economía basada en la agricultura cerealista, la ganadería y el aprovechamiento de los recursos forestales. La metalurgia del hierro desempeñó un papel creciente durante este periodo y permitió la fabricación de herramientas y armas.

Catalogación

Castro de Inchur: Entre Tolosa y Albistur. a unos 650 metros de altitud y de unas 10 hectáreas. Castro de Murumendi: Próximo al castro de Inchur de 1.9 hectáreas. Castro de Burunza: En Andoaín a 439 metros de altitud y de 0.7 hectáreas. Castro de Basagain: En Anoeta a 295 metros de altitud . Castro de Muñoaundi: Entre Azcoitia y Azpeitia en la cima del monte Munoaundi y de 7 hectáreas. Castro de Moru: En Elgoibar en la cima del monte Moru y de 3 hectáreas. Castro de Murugain: En Arrechabaleta-Mondragón. De 4.7 hectáreas. Castro de Akutu: En Régil a 664 metros de altitud y de 3 hectáreas. Castro de Belaku: En Beizama a 800 metros de altitud. Castro de Santiagomendi: En Astigarraga a 297 metros de altitud. Castro de Larte: En Gaztelu.

Epílogo Existen pocos datos para interpretar las relaciones culturales y demográficas entre las distintas poblaciones que habitaron Guipúzcoa durante la Edad del Hierro, incluidas comunidades de tradición indoeuropea, grupos relacionados con los várdulos mencionados por las fuentes romanas y las primeras poblaciones romanizadas.

A partir de la evidencia arqueológica y documental disponible, se han formulado diversas hipótesis sobre el contacto entre estas culturas; sin embargo, no existe un consenso pleno que permita establecer conclusiones definitivas.

Véase también Conjunto megalítico de Igueldo Cristianización en Guipúzcoa Hogueras de San Juan en Guipúzcoa Prehistoria en Guipúzcoa Tradiciones mágicas en Guipúzcoa

Referencias

Categoría:Historia de Guipúzcoa Categoría:Yacimientos arqueológicos del País Vasco Categoría:Castros de España por provincia