thumb|300px|La hegemonía tebana, 371-362 a. C. La hegemonía tebana se refiere a un breve periodo en el durante el cual la ciudad-estado de Tebas reemplazó a Esparta como el poder militar y políticamente dominante en la Antigua Grecia. Específicamente, se refiere al periodo que transcurre entre la victoria de Tebas frente a Esparta en la batalla de Leuctra en 371 a. C. y la derrota de una coalición de ejércitos del Peloponeso en la batalla de Mantinea en 362 a. C. Si bien los tebanos se llevaron la victoria, su líder Epaminondas murió en la batalla, y con su muerte los tebanos perdieron la iniciativa. Aunque Tebas intentó mantener su posición a través de la diplomacia, finalmente fueron eclipsados por el creciente poder de Macedonia en 346 a. C., poder que se consolidó con la derrota tebana en la batalla de Queronea en 338 a. C.

Los historiadores, ya desde la antigüedad, atribuyeron los éxitos de Tebas en este periodo a las extraordinarias capacidades de dos de sus líderes: Epaminondas y Pelópidas,José María Candau, «Tebas, la gran rival de Esparta», artículo en historia.nationalgeographic.com.es cuyas innovaciones tácticas proporcionaron victorias militares incluso ante enemigos más numerosos y cuyas habilidades políticas conseguían una serie de alianzas que a la vez debilitaron a sus principales rivales, sobre todo a Esparta.

Contexto previo a la batalla de Leuctra

Como consecuencia de la paz de Antálcidas (387/6 a. C.) los espartanos habían conseguido la disolución de la Liga Beocia, por lo que Tebas dejó de controlar las ciudades de Beocia. En 382 a. C. el general espartano Fébidas había ocupado la acrópolis de Tebas, con el beneplácito de Leontíades, uno de los líderes tebanos de una de las facciones aristocráticas que luchaban por el control político de la ciudad, a la vez que apresaron y ejecutaron al líder de la otra facción, Ismenias, mientras que numerosos partidarios de este último tuvieron que huir a Atenas. Sin embargo, en 379 a. C. los que se habían exiliado organizaron una conspiración apoyada por gente del interior de la ciudad que logró sublevar al pueblo, expulsar de Tebas a los espartanos y eliminar a la facción de Leontíades.José Pascual González, Las facciones políticas tebanas en el período de formación de la Hegemonía (379-371 a. C.) I: La conspiración democrática del 379, en revista Polis, n.º 3, 1991, pp. 121-135, ISSN 1130-0728.

Así, se instauró un régimen democrático en Tebas. Al mismo tiempo se reconstituyó la Liga Beocia, aunque inicialmente con representantes solo de Tebas. Por otra parte, los sectores democráticos de las ciudades de Platea, Tespias, Tanagra y Orcómeno se habían refugiado en Tebas debido a que los gobiernos oligárquicos de esas ciudades habían pedido a Esparta que estableciera en ellas guarniciones. En los años siguientes los espartanos realizaron varias campañas militares contra Tebas, que contó con ayuda de los atenienses para su defensa. En estas campañas, los espartanos lograron inicialmente poner en apuros de abastecimiento a los tebanos pero finalmente estos consiguieron aprovisionarse por vía marítima. A partir de 376/5 a. C. la iniciativa pasó a ser de los tebanos, que atacaron las guarniciones espartanas en varias ciudades de Beocia y lograron que otras ciudades pasaran a formar parte de la Liga Beocia. Los tebanos derrotaron a los espartanos en Tegira y progresivamente se fueron adhiriendo a la Liga las ciudades que aún no formaban parte de ella: Tanagra se adhirió voluntariamente; en 373 a. C., los tebanos destruyeron la ciudad de Platea —lo que contribuyó a que Atenas dejara de apoyar a Tebas— y probablemente en 372 a. C. conquistaron Tespias. Ese mismo año realizaron también una campaña contra la región de Fócide que resultó fallida. Las negociaciones de paz con Esparta se rompieron debido a que los tebanos se negaban a disolver de nuevo la Liga Beocia.José Pascual González, Las facciones políticas tebanas en el período de formación de la Hegemonía (379-371 a. C.) II liderazgo y democracia (378-371), en revista Polis, n.º 4, 1992, págs. 187-208, ISSN 1130-0728.

Batalla de Leuctra

Esto se consideró una amenaza para el anterior poder hegemónico, Esparta, que luchó por restaurar su posición frente a Tebas. Sin embargo, en Leuctra los tebanos derrotaron de forma aplastante a un ejército espartano. A pesar de su superioridad numérica, los espartanos sucumbieron ante la novedosa disposición táctica tebana, la falange oblicua, en la que destacaba el empuje de su cuerpo de élite, el Batallón Sagrado.Jorge Juan Moreno Hernández (2011), El origen del ejército de Filipo II y la falange macedonia, pp.224-227, tesis doctoral, Universidad Autónoma de Madrid. De 700 ciudadanos de élite espartanos que combatieron, 400 de ellos murieron en Leuctra y tras ello los tebanos dominaron de forma sistemática en Grecia.Jenofonte, Helénicas VI,4,15.Gonzalo Bravo, Historia del mundo antiguo, p.299, Madrid: Alianza (2008), ISBN 978-84-206-8272-6.

Mantenimiento de la hegemonía

En el sur, los tebanos, dirigidos por Epaminondas, invadieron el Peloponeso para defender la nueva Liga Arcadia, frente a la oposición de Esparta, que se negaba a reconocer esa institución. En esa misma expedición liberaron a Mesenia del dominio espartano y se invitó a regresar a su patria a todos los mesenios o descendientes de mesenios que se hallaban exiliados.María José Hidalgo de la Vega, Juan José Sayas Abengochea, José Manuel Roldán Hervás: Historia de la Grecia Antigua, páginas 265, 268.

En el norte Tesalia se había convertido, en los años anteriores a la hegemonía tebana, bajo la tiranía de Jasón de Feras, en una potencia con gran poderío tanto económico como militar. Aliado de Tebas, Jasón evitó sin embargo que los tebanos aniquilaran a los supervivientes espartanos en Leuctra y logró que se pactara una tregua. Poco después, en 370 a. C., Jasón fue asesinado. Las subsiguientes luchas por el poder en Tesalia provocaron la intervención del ejército tebano bajo el mando de Pelópidas, frente a Alejandro de Feras y también frente a los macedonios, que habían ocupado algunas ciudades de Tesalia. Pelópidas llegó a penetrar en Macedonia en 369 a. C. y tomó como rehén al que en un futuro sería Filipo II de Macedonia. En 368 a. C., sin embargo, Pelópidas fue capturado en una batalla por las tropas de Alejandro de Feras. Tras su puesta en libertad, emprendió otra campaña militar contra Tesalia en 364 a. C., pero murió en combate, a pesar de que los tebanos salieron victoriosos.María José Hidalgo de la Vega, Juan José Sayas Abengochea, José Manuel Roldán Hervás: Historia de la Grecia Antigua, páginas 264, 268.

En varias ocasiones hubo intentos de llegar a acuerdos de paz entre los estados griegos. El primer intento, en Delfos, en 369/8 a. C., fracasó debido a que Esparta pretendía recuperar el control de Mesenia mientras Tebas se oponía a ello. En 367 a. C. acudieron a Susa embajadores de Tebas, Élide, Esparta, Arcadia y Atenas, donde el rey de Persia favoreció los intereses de Tebas al reconocer su predominio sobre los otros estados griegos, decretar la autonomía de Mesenia e imponer a Atenas la eliminación de su flota y la renuncia a sus pretensiones sobre la ciudad de Anfípolis. Asimismo se decidió que Trifilia debía pertenecer a Élide. En 366 a. C. los tebanos convocaron un nuevo congreso en su ciudad para tratar de hacer cumplir los acuerdos que se habían tomado en Susa. Tras la disolución del congreso sin un acuerdo general, los tebanos enviaron embajadores a varias ciudades para intentar llegar a entendimientos individuales con ellas. Así, los tebanos llegaron a acuerdos con Corinto, Fliasia y otras ciudades del Peloponeso.Miguel Villena Ponsoda y Eva Arriola Acien, El último intento por llegar a la concordia en Grecia: la paz del 366 en Tebas, en revista Iliberritana, núm. 1 (1990), páginas 427-433.

Los atenienses, que lideraban la Segunda Liga ateniense, no cumplieron las disposiciones de Susa sino que volvieron a aumentar su influencia en varios lugares del Egeo a través del poderío de su flota. Entre 365 y 364 a. C., la flota ateniense bajo el mando de Timoteo, intervino militarmene en la isla de Samos —expulsando de la isla a los persas—, en el Quersoneso tracio —acudiendo en ayuda del sátrapa Ariobarzanes que se había sublevado—, en Macedonia —donde tomó Pidna y Metone— y en la Calcídica —tomando Torone y Potidea, aunque no logró el objetivo de tomar Anfípolis. Los tebanos, que en 366 a. C. habían tomado la ciudad de Oropo, en la zona fronteriza entre Beocia y el Ática, quisieron también hacer frente al poderío de la flota ateniense, así que crearon su propia flota, que consiguió que varios aliados importantes de los atenienses —Bizancio, Quíos y Rodas— se separaran de la Liga. Sin embargo, Tebas no tenía gran tradición marinera y tampoco grandes recursos financieros para sustentarla por mucho tiempo, por lo que aparte de estos logros, la flota tebana no tuvo una gran relevancia.María José Hidalgo de la Vega, Juan José Sayas Abengochea, José Manuel Roldán Hervás: Historia de la Grecia Antigua, páginas 269-270.

Por otra parte, después de una conspiración de una facción de aristócratas exiliados que pretendió recuperar el control político de Tebas y contó con la participación de 300 orcomenios, los tebanos emprendieron una expedición contra Orcómeno, en 364/363 a. C., que conquistó la ciudad.Diodoro Sículo XV,79.

Batalla de Mantinea

En el 364 a. C. había resurgido el conflicto en el Peloponeso entre Élide y Arcadia por el control de Trifilia. Vencieron los arcadios, pero un posterior conflicto entre ellos por haberse apoderado de los tesoros sagrados desencadenó la división entre varias ciudades arcadias. Tebas decidió intervenir en el conflicto para mantener su influencia sobre Arcadia y en la batalla de Mantinea, en 362 a. C. se enfrentaron, dirigidos por Epaminondas, junto a sus aliados de Beocia, Eubea, Tesalia, Argos, Mesenia, Tegea y Megalópolis frente a Esparta, Atenas, Acaya, Élide y Mantinea. Los tebanos emplearon la misma disposición táctica de la falange oblicua que habían utilizado en Leuctra y añadieron el elemento sorpresa de un ataque tras haber simulado hacer preparativos para acampar. Cuando los tebanos iban venciendo, Epaminondas murió en la batalla. Esto provocó que los tebanos no pudieran aprovechar su ventaja y al final los dos bandos levantaron trofeos como si fueran vencedores. Después de la batalla se firmó una paz general en la que participaron todos los contendientes con excepción de los espartanos.Jorge Juan Moreno Hernández (2011), El origen del ejército de Filipo II y la falange macedonia, pp.230-231.María José Hidalgo de la Vega, Juan José Sayas Abengochea, José Manuel Roldán Hervás: Historia de la Grecia Antigua, páginas 270-271. Salamanca, Universidad de Salamanca, 1998. ISBN 84-7481-889-3.Diodoro Sículo XV,89.

Fin de la hegemonía tebana