miniaturadeimagen| Índice de los mapas del Survey of Palestine (1948), con varios topónimos contemporáneos sobrescritos. La hebraización de topónimos palestinos comenzó a lo largo de diversos periodos del Mandato británico de Palestina, prosiguió tras el establecimiento del Estado de Israel y otros dos eventos paralelos: la Nakba, que supuso la expulsión o huida forzada de gran parte de la población palestina, y la guerra árabe-israelí de 1948, y se extendió a los territorios palestinos ocupados por Israel tras su victoria en la guerra de los Seis Días en 1967. Un estudio realizado en 1992 contabilizó cerca de 2.780 lugares cuyos nombres históricos fueron hebraizados, incluidos 340 pueblos y ciudades, unas 1.000 khirbat (pueblos abandonados y en ruinas), 560 wadis y ríos, 380 manantiales, 198 montañas y colinas, 50 cuevas, 28 castillos y palacios y 14 estanques y lagos.Shukri Arraf (1992), "The Palestinian locations between two eras/maps" (en árabe). Kufur Qari’: Matba’at, Al-Shuruq Al-Arabiya; citado en Los palestinos consideran la hebraización de los topónimos en Palestina como una parte más de la Nakba.

Se desconoce la etimología de muchos de los topónimos históricos en Palestina. Algunos son descriptivos del entorno, otros muestran la pervivencia de antiguos nombres nabateos, cananeos, hebreos y de otros orígenes, e incluso hay algún nombre que no muestra modificación alguna con respecto a la forma con la que son citados en la Biblia hebrea o en el Talmud.Rainey, 1978, p.230: “Lo que más sorprendió a los académicos y exploradores occidentales fue el increíble nivel de preservación de los nombres bíblicos en la toponimia árabe de Palestina" Durante la Antigüedad clásica y tardía, los antiguos topónimos se metamorfosearon en arameo y griego,Mila Neishtadt. 'The Lexical Substrate of Aramaic in Palestinian Arabic,' in Aaron Butts (ed.) Semitic Languages in Contact, BRILL 2015 pp.281-282: "Como en otros casos de cambio de idioma, el idioma suplantador (árabe) no fue ajeno al idioma suplantado (arameo) y la existencia de un sustrato arameo en el árabe coloquial sirio-palestino está ampliamente reconocida. La influencia de este sustrato arameo es especialmente evidente en muchos topónimos palestinos y en los vocabularios de la vida y la industria tradicional: agricultura, flora, fauna, comida, herramientas, utensilios, etc."Rainey, 1978, p.231: “En la mayoría de los casos, un nombre griego o latino asignado por las autoridades helenísticas o romanas desarrolló su existencia tan solo en los círculos oficiales y literarios mientras que la población semíticoparlante siguió usando sus nombres hebreos o arameos originales. Este último volvió a ser de uso público con la conquista árabe. Los nombres árabes Ludd, Beisan y Saffurieh representan los originales de Lod, Bet Se'an y Sippori, y no dejan rastro de los nombres grecorromanos impuestos: Diospolis, Scythopolis y Diocaesarea, respectivamente". los dos idiomas más hablados en la región antes de la llegada del Islam. Tras la conquista musulmana del Levante mediterráneo, se adoptaron formas arabizadas de los nombres antiguos.

El gobierno israelí fomentó la hebraización de los topónimos con el objetivo de fortalecer la conexión de los judíos, la mayoría de los cuales habían emigrado a Palestina en las décadas previas, con la tierra del naciente Estado de Israel. Como parte de este proceso, se utilizaron muchos antiguos topónimos bíblicos o talmúdicos.Miller and Hayes, 1986, p. 29. En otros casos, a sitios con nombres únicamente árabes y sin conexiones preexistentes con el hebreo, se les han dado nuevos nombres hebreos.Swedenburg, 2003, p. 50. En algunos casos, el topónimo árabe palestino se conservó en hebreo moderno a pesar de haber una versión distinta en el hebreo antiguo, como en el caso de Banias, que en los escritos hebreos clásicos se llamaba Paneas.Vilnay, Zev (1954), p. 135 (sección 9). Cf. Targum Shir HaShirim 5:4; etc. La explicación de la "b" dura en la pronunciación árabe de Banias está relacionada con el hecho de que, en el idioma árabe, no hay una "p" dura, por lo que la "p" fue sustituida por una "b". Las señales de tráfico municipales y los mapas producidos por agencias estatales en ocasiones indican el nombre hebreo tradicional y el nombre árabe tradicional uno al lado del otro, como con Nablus/Siquem o con Silwan/Shiloah.Sign welcoming visitors to Siloam (Shiloach), printed both in Hebrew and Arabic with traditional names, B'Tselem, 16 de septiembre de 2014. En ciertas zonas de Israel, y especialmente en las ciudades mixtas (con población tanto judía como palestina), existe una creciente tendencia creciente a restaurar los nombres originales de las calles árabes que fueron hebraizadas después de 1948.

Primeros años

En el , lo habitual era que los topónimos árabes palestinos contemporáneos fuesen los utilizados para identificar antigua ubicaciones. Estos dos ejemplos muestra las listas más notables creadas durante este periodo. Claude Reigner Conder (1848-1910), del Fondo para la Exploración de Palestina, fue uno de los primeros en reconocer la importancia de analizar los topónimos árabes contemporáneos para determinar el anterior nombre hebreo de un lugar. La contribución de Conder fue única en el sentido de que no erradicó los topónimos árabes en sus mapas del Estudio de Palestina Occidental, sino que preservó sus nombres intactos y no atribuyó a los lugares una identificación dudosa.Hopkins, I.W.J. (1968), p. 34. "Conder recopiló los actuales nombres árabes de los lugares en sus mapas, que a primera vista parece hacerlos menos útiles comparados con los de Jacotin. De hecho, esto hace que el mapa del Fondo para la Exploración de Palestina sea incluso más útil como prueba de los actuales nombres árabes, y las láminas no están abarrotadas de identificaciones dudosas. El nombre árabe es a menudo una corrupción de un nombre antiguo, y este hecho ha ayudado enormemente en la localización de lugares bíblicos, clásicos y bizantinos". En sus memorias, mencionó que las tradiciones hebrea y árabe de los topónimos a menudo están en consonancia entre sí:Los nombres de las ciudades y pueblos antiguos citados en la Biblia permanecen en su mayor parte casi inalterados (...). El hecho de que cada nombre fuera cuidadosamente registrado en letras árabes hizo posible compararlo con su forma hebrea de una manera científica y erudita (...). Cuando se demuestra que el hebreo y el árabe contienen los mismos radicales, las mismas guturales y, a menudo, los mismos significados, tenemos una comparación realmente fiable (...). Ahora hemos recuperado más de las tres cuartas partes de los nombres bíblicos y, por lo tanto, podemos decir con seguridad que la topografía bíblica es una topografía genuina y real, obra de hebreos familiarizados con la región.Conder, Major C. R. (n.d.), pp. 218–219

Primeros esfuerzos modernos de hebraización Los esfuerzos de hebraización modernos comenzaron ya desde la primera aliá en 1880. A comienzos de la década de 1920, el movimiento juvenil HeHalutz inició un programa de hebraización para los asentamientos recién establecidos en el Mandato británico de Palestina. Estos nombres, sin embargo, se aplicaron sólo a los lugares comprados por el Fondo Nacional Judío (FNJ), ya que no tenían influencia alguna sobre el resto de topónimos de Palestina.

Al ver que las señales de tráfico estaban escritas con frecuencia sólo en árabe con transliteraciones en inglés (excluyendo sus nombres hebreos equivalentes), la comunidad judía en Palestina, liderada por prominentes sionistas como David Yellin, trató de influir en el proceso de denominación iniciado por la Royal Geographical Society. Las ciudades y lugares geográficos más conocidos, como Jerusalén, Jericó, Nablus, Hebrón o el río Jordán, llevaban nombres tanto en árabe como en hebreo (por ejemplo, Jerusalén era Al Quds y Yerushalayim , mientras que Hebrón era Al Khalil y Ḥevron),Adler, Elkan Nathan (2014), pp. 225, et al. pero otros lugares menos conocidos de la tradición judía (como Jish / Gush Halav, Beisan / Beit She'an, Shefa-'Amr / Shefarʻam, Kafr 'Inan / Kefar Hananiah o Bayt Jibrin / Beit Gubrin) seguían apareciendo solamente con sus nombres árabes, sin cambios ni adiciones.Gleichen, Edward, ed. (1925). "La siguiente Lista de Nombres en Palestina, que ha sido enviada a través del Secretario de Estado para las Colonias al Alto Comisionado, y en la que este se ha apoyado para la corrección de los subcomités especiales árabes y hebreos, ha sido ahora publicada por el Comité Permanente sobre Nombres Geográficos para uso oficial británico".Oficina Colonial Británica en Palestina (1931), pp. 1, 13, 37, 52, 54–56, 59, 65. Quote: (p. 2) "La lista de topónimos ha presentado muchas dificultades. Muchos topónimos de Palestina son de origen árabe, mientras que otros son de ascendencia hebrea, fenicia, griega, latina o franca (por mencionar sólo las fuentes más importantes), pero, como la mayoría de los lugares están habitados por personas de habla árabe, el uso local les ha dado nombres en formas arabizadas o en árabe coloquial. Adoptar las formas coloquiales al transliterar nombres no se consideró coherente para el fin perseguido y, como norma general, se ha hecho un esfuerzo para otorgar a los nombres una denominación lo más literal posible. En la mayoría de los nombres de origen árabe esto fue relativamente fácil pero, en algunos, los expertos árabes recomendaron conservar formas que normalmente no se admiten en la construcción de palabras gramaticalmente árabes". El principal problema de agregar grafías hebreas a los topónimos árabes era el temor de que causara confusión en el servicio postal al adjuntar nuevos nombres a los ya acostumbrados, además de que discrepasen completamente con los ya existentes en los mapas. Por lo tanto, los funcionarios británicos buscaron garantizar formas unificadas de topónimos.Gleichen, Edward (1920), p. 309