El contraataque, también llamado «ataque desde una posición defensiva» u «ofensiva defensiva», es una táctica militar usada desde la Antigüedad en que un ejército ocupa una posición ventajosa, permite que el enemigo lo ataque y se desgaste para acabar lanzando una devastadora contraofensiva con sus reservas.IDF. The Seven Classic Maneuvres of war. Medium. Publicado el 26 de octubre de 2016.
El historiador militar británico David G. Chandler le clasificaba como una de las siete tácticas básicas de la guerra terrestre. El militar prusiano Carl von Clausewitz le considera la forma más eficiente de obligar a un enemigo a abandonar sus planes ofensivos, idea que apoyo Erwin Rommel, quien creía que en la combinación de potencia de fuego y maniobra de un buen contraataque estaba la mejor forma de privar al adversario de la iniciativa.
No debe confundirse con un contramovimiento, una operación realizada en reacción o anticipación a un movimiento del enemigo, y una contraofensiva, que es un contraataque a escala estratégica. En cambio, el contraataque se da en el nivel táctico (batalla) y tiene objetivos limitados.Chamley, David C. (1990). A View On Counterattacks In The Defensive Scheme Of Maneuver. Web Global Security. Debe mencionarse que todo contraataque busca frustrar las ventajas obtenidas por el enemigo durante su ataque mediante la recuperación del terreno perdido o destruyendo a sus unidades, especialmente aislando y aniquilando a su vanguardia. De estos objetivos dependerá el tamaño de las fuerzas destinadas a la operación, no se hará el mismo esfuerzo si sólo se quiere detener el impulso ofensivo del enemigo que aniquilar a sus unidades.
Categorías El ejército estadounidense estableció dos inicialmente dos tipos de contraataque: local y mayor. El primero busca recuperar terreno crítico importante perdido en la defensa mediante la expulsión del enemigo de una posición o destruyéndolo. El segundo busca principalmente atrapar y destruir a la fuerza de penetración enemiga. Otra categorización establecía una distinción entre un contraataque realizado mediante una maniobra apoyada por fuego de artillería y un contraataque por fuego. En el primero, los fuegos se planean para debilitar la punta de la penetración enemiga, sellar la base para evitar que le lleguen refuerzos y apoyar a la fuerza de contraataque propia. En el segundo, también las piezas de campaña deben debilitar la punta de la penetración y evitar que le lleguen refuerzos, pero a la vez se usa masivamente artillería para atacar y destruir a las fuerzas enemigas en el área de penetración. Esas clasificaciones se consideraron insuficientes y se prefirió una nueva. En la moderna categorización se divide a los contraataques en precipitados, deliberados y cebados.
Precipitados
Los precipitados son realizados por defensores que carecen del tiempo o el terreno adecuado para una buena defensa estática, suelen ser los menos letales y las fuerzas de reconocimiento se usan para ir adelante y evitar sorpresas indeseables o identificar oportunidades inesperadas. Tienden a ser realizados por los defensores originales de una posición sin contar con gran cantidad de refuerzos. Por ejemplo, en la guerra de Corea, los norcoreanos lanzaron un contraataque en Naktong apenas 24 horas después de perder una posición.
Se encuentra muy asociada con la defensa activa, cuando los defensores continuamente lanzan pequeños contraataques para negar al enemigo una posición disputada, lo que suele ser muy costoso en vidas y material, por lo que para minimizar las bajas se prefiere ceder la iniciativa (defensa pasiva). Según Clausewitz, la defensa activa también requiere movilidad y sorpresa constantes pero advierte que es mejor porque jamás es bueno ceder la iniciativa. Mao Zedong afirmaba: «La única defensa real es la defensa activa, defensa con el propósito de contraatacar y tomar la ofensiva». Por ejemplo, en Falkirk los piqueros escoceses formaron en grandes círculos (schiltron) con los que rechazaron una primera carga de los caballeros ingleses. Pero sus formación estaban inmóviles así que no aprovecharon de contraatacar y como eran muy densas eran un blanco perfecto para los arqueros ingleses, que les diezmaron con una lluvia de proyectiles hasta que se abrieron grandes huecos en sus círculos por donde atacaron los caballeros. En palabras de Sun Tzu: «La invencibilidad reside en la defensa; la posibilidad de la victoria, en el ataque».Sun Tzu 4.5 .
Deliberados
Los deliberados son de mayor alcance, más decisivos y representan el ideal de Clausewitz en que el defensor aniquila al atacante desde posiciones preparadas y luego pasa a la ofensiva. Mejor preparados, con unidades actuando sincronizadas y más letales, utilizan las fuerzas de reconocimiento para elegir los mejores terrenos para la defensa y objetivos para el contraataque. El militar prusiano advertía que la comprensión del ataque sólo puede venir del estudio de la defensa, dividiendo a esta última en tres fases: la preparación, en que el defensor elige una posición adecuada, la prepara y espera; la batalla defensiva; y finalmente el contraataque. Clausewitz describe a la tercera fase: «Cuando el enemigo ha revelado todo su plan y ha gastado la mayor parte de sus fuerzas, el defensor intenta lanzarse su cuerpo contra una parte de las fuerzas enemigas, abriendo así una batalla ofensiva menor propia... para producir una total inversión». Para Chandler este tipo de contraataques consisten en una guarnición que encuentra una posición defensiva natural o prepara un baluarte construyendo defensas, procediendo a provocar un ataque del enemigo. Esas defensas deben ayudar a la primera línea a mantener sus posiciones y controlar el terreno, aunque esto también significa sacrificar la movilidad y ceder la iniciativa ante el adversario. Cuando el enemigo se ha agotado asaltando el perímetro defensivo, la guarnición sale hacia adelante y le derrota. Esto requiere una reserva lista para recuperar el terreno mediante un contraataque.
Los contraataques deliberados suelen producirse cuando la defensa ya fue exitosa y se decide abrumar al enemigo con rapidez y contundencia, de ahí que en buena medida el éxito o fracaso dependa si se contaba con la sorpresa y aprovechando que el enemigo se encuentra confundido y agotado por el fuego defensivo (entiéndase por sorpresa militar como atacar al enemigo en el lugar y momento que menos se lo espera). Antes de la operación Bagration, los soviéticos realizaron una maskirovka, «campaña de engaño», que logró hacer creer a los alemanes que su ataque se produciría en el sur (Ucrania) cuando acabó por ocurrir en el centro (Bielorrusia). Otro factor que ayuda a las contraofensivas es que en su empuje inicial, el atacante extienda demasiado sus líneas. En la operación Zvezda los soviéticos consiguieron tomar Bélgorod, Járkov y Kursk, alejándose de sus bases de suministros, mientras los alemanes se retiraron para reagruparse y contraatacar.
Cebados Los cebados son aquellos donde el defensor atrae al atacante a una posición destacada o inoportuna y luego emplea una fuerza de ataque para destruirlo, es decir, se lleva al enemigo a un área previamente preparada para ser ideal para el contraataque, como en una retirada fingida. El emperador francés Napoleón Bonaparte utilizó un contraataque cebado en Austerlitz, fingiendo debilidad en su ala izquierda para atraer a los austriacos y rusos a un saliente y sobre extender sus líneas: «el contraataque es el alma de la defensa y que, tanto en la defensa como en el ataque, el enemigo debe ser mantenido a raya en toda su línea, mientras que el golpe decisivo se da en el lugar y momento favorables».
Importancia del reconocimiento Una defensa exitosa por sí sola es difícil y costosa, por lo que un contraataque es una operación aun más incierta. Para realizarlo con posibilidades de éxito se requiere un adecuado reconocimiento para que los comandantes conozcan el terreno y las fuerzas enemigas que atacaran (consciencia situacional) y así decidir el momento, lugar y objetivos de su contraataque. De no hacerlo, la operación puede ir mal sincronizada, sin suficientes fuerzas o acabar en una trampa. En Magesfontein el mariscal británico Paul Sanford Methuen contraatacó a los bóeres, esperando encontrar una fuerza pequeña y ligeramente armada, pero sus enemigos habían ocultado una ejército numéricamente superior usando la quebrada de un río. Durante la guerra de Corea, el general estadounidense William B. Kean respeto el principio militar de no mantener a las unidades de reconocimiento como reserva, sino como vanguardia pero fracasó en recolectar información de forma continua al no encargar a esas unidades obtener datos sobre la composición de las fuerzas enemigas. De este modo, cuando intento un contraataque en Masan, parte del perímetro de Pusan, se encontró con muchos más norcoreanos de los que esperaba y fue vencido. En la guerra de Yom Kipur los egipcios consiguieron cruzar el canal de Suez y tomar por sorpresa a los israelitas, quienes no los creían capaces de una operación tan compleja. Los israelitas lanzaron sus primeros contraataques sin explorar adecuadamente las posiciones enemigas y fueron rechazados, como en Firdan.
La vanguardia no sólo debe averiguar la composición y disposición del enemigo para anticiparse a sus movimientos, también debe neutralizar las unidades de reconocimiento contrarias y así proteger al cuerpo principal de su propio ejército, y usar fuego indirecto, apoyo aéreo y obstáculos para reducir el poder de fuego enemigo, obstaculizar sus ofensivas y restringir sus movimientos a los cursos de acción más peligrosos, obligándolo a dirigirse contra posiciones defensivas propias previamente preparadas usando obstáculos o atacando a cualquier unidad enemiga que se desvíe de los caminos donde se desea que se dirija. Por último, después de una ofensiva exitosa, estas unidades ligeras y veloces deben perseguir al enemigo en huida más allá de los objetivos iniciales del contraataque para saber dónde está y qué puede intentar hacer y detectar nuevos objetivos.
Como cada unidad debe tener sus objetivos y atacarlos, no evitarlos, aunque sea en apoyo del ataque principal, usualmente en sus flancos, las fuerzas de reconocimiento deben evitar que sus contraataques sean detectados y reciban ataques enemigos antes de tiempo. En la guerra de Yom Kipur, en el monte Hermón de los Altos del Golán se inició una contraofensiva israelita mal planeada, sin exploradores ni tropas cuidando los flancos, siendo la compañía de tanques empleada derrotada con fuertes pérdidas.
Debilidades Los contraataques exitosos se producen en el momento adecuado. Los comandantes que contraatacan demasiado pronto corren el riesgo de enfrentarse a un enemigo no desgastado, pero actuar demasiado tarde implica el riesgo de perder la sorpresa y encontrar un enemigo reforzado, que ya ha asegurado el terreno ganado o con la batalla ya decididamente perdida.
En otros casos, la prudencia impide a los comandantes a contraatacar cuando tienen la oportunidad. Después del tercer día de batalla en Gettysburg, el general unionista George Meade se negó a contraatacar al ejército confederado de Robert E. Lee que se retiraba derrotado. Años después se diría: «Siempre he creído que el enemigo aquí perdió la mayor oportunidad que jamás haya tenido de derrotar al ejército del general Lee mediante una ofensiva rápida». Algo similar había sucedido en Antietam cuando el general unionista George Brinton McClellan también dejó a un Lee derrotado retirarse sin contraatacar.