Julio Martín-Caro Soto (Pamplona, España, 1933 - Madrid, España, 1968) fue un artista español de la década de los sesenta que se caracterizó por su desarrollo en el expresionismo. Clasificado en la nueva figuración española, supuso una reacción ante el ya agotado informalismo. Se sitúa en la vanguardia de un expresionismo abstracto de carácter neogoyista, especialmente en los diez últimos años de su vida. A los 16 años se le diagnóstico una enfermedad degenerativa vascular que condicionó su vida y le ocasionó la muerte al cabo de 18 años. De familia de comerciantes, mitad castellana y mitad navarra, tuvo una inclinación acusada por la música y la literatura.
Biografía Julio Martín-Caro, nacido el 31 de enero de 1933 en la calle Dormitalería de Pamplona, en 1953, abandonó los estudios universitarios en químicay se incorporó a la Escuela de Bellas Artes de San Fernando (Madrid). Fue alumno de artistas como Manuel Gutiérrez Navas, Pancho Cossío y Carlos Pascual de Lara. Colaboró en 1956 con Carlos Pascual de Lara en las pinturas al fresco del Teatro Real. Durante aquellos años visitaba regularmente el Museo del Prado, estudiando a fondo no solo a El Greco, sino también a Zurbarán y Goya, cuya serie negra le impactó profundamente.
En 1959 recibió una beca extraordinaria de la Institución Príncipe de Viana para estudiar pintura al fresco en la Escuela de Bellas Artes de Venecia, dirigida por el muralista Bruno Saetti. Hasta ese momento, la evolución estilística del pintor fue rápida, comenzando con una concepción impresionista de sus temas.
Aprendizaje y evolución artística Luego, se sintió atraído por el postimpresionismo, siendo influenciado por Van Gogh en la expresión cromática y por Cézanne en la simplificación de volúmenes y planos. Su enfoque se orientó hacia un cubismo que buscaba la expresividad de las cosas, revelando su intimidad esencial. Durante este período, también se interesó en la pintura directa de Gutiérrez Solana. En su estancia en Italia la relación con Saetti fue crucial, ya que profundizó en las técnicas de pintura mural "a la veneciana", aumentando la expresividad de sus representaciones. Además, el fuerte patetismo de Saetti, que deformaba la figura hasta acercarse al arte abstracto, lo impulsó aún más hacia el expresionismo.
Utilizando sus viajes como fuente de inspiración, exploró la pintura renacentista italiana y la obra de Brueghel el Viejo en Viena. Estos viajes también desempeñaron un papel crucial en su reconocimiento internacional, especialmente en Francia, Italia, Venezuela y Estados Unidos. Logró galardones y distinciones en certámenes y concursos artísticos en Madrid, Bayona (Francia) e Italia. Aunque falleció a la temprana edad de 35 años, tuvo ocasión de participar en más de cincuenta exhibiciones, tanto individuales como colectivas. Además, participó en trabajos de pintura mural, como el llevado a cabo en 1957 en el monasterio de San Juan en Poyo (Pontevedra).
La obra de Julio Martín-Caro se halla en la Biblioteca del Congreso de Washington, Museo de Arte Moderno de Johannesburgo (Sudáfrica), Museo de Artes Reina Sofía, Museo de Navarra, Colección de Arte Contemporáneo del Ayuntamiento de Pamplona, Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, así como en museos norteamericanos de Chicago, Ohio, San Francisco. Caracterización de su obra miniaturadeimagen|200x400px|Red Nude, expresionismo Enmarcadas en el expresionismo, sus obras se pueden clasificar en dicho estilo aunque con características claramente definidas.
Distorsión de la realidad Con el objetivo de comunicar inquietud y vulnerabilidad, las formas y figuras suelen adoptar distorsiones y exageraciones. Así, nos encontramos con retratos irreconocibles y cuerpos deformes, Un ejemplo destacado es «Enebro» donde el artista representa una figura femenina en una postura angustiosa y retorcida. Mediante colores rojizos y líneas marcadas, crea una sensación de tensión y dramatismo, enfatizando la expresión emocional. El autor se distingue por una concepción despectiva hacia el sexo, tal y como se representa en esta y otras obras. Empleo anómalo del color Tratando de expresar sentimientos y crear atmósferas, el color queda supeditado a las necesidades del autor, no a una representación realista. Esto es visible en la representación de una fiesta que parece estar ambientada en un ámbito rural. Aquí crea la atmósfera gracias a los tonos oscuros y la semejanza de la imagen a un bosque bailando. Neofiguración El expresionismo del autor se plasma en una corriente neofigurativa, en ella se observa la nueva concepción de la figura humana en el arte postimpresionista. Contrasta con el Pop-Art propio de la época, vinculado a la belleza y sensualidad. En este caso encontramos unas figuras deformadas, casi grotescas, que trasladan esa concepción pesimista y doliente del mundo. Como ejemplo en la "Maternidad" de este autor, se representa una figura tan deformada que no se puede definir como masculina o femenina, ni mucho menos extraer el título que da la obra por deducción.
En las representaciones de figuras humanas se encuentran los brochazos instintivos propios del informalismo así como el uso del chorreo en el color, con el fin de transmitir preocupaciones o inquietudes personales. Existencialismo expresionista Como característica propia del expresionismo se distingue la angustia existencial, algo que se plasma perfectamente en el "Payaso de Circo", donde un ambiente que presuntamente sería feliz y lleno de humor se torna en un escenario oscuro cuya única luz enfoca al payaso como centro de la obra, destacando la expresión de este con una sonrisa vacía y sin alma.
Además de todo esto, está su producción sobre tela o plancha de madera, que sigue un desarrollo gradual, controlado y cerebral. Por otro lado, sus dibujos, ilustraciones y obra gráfica son más audaces expresivamente, menos contenidos y más viscerales.CATALÁN, C. Martín-Caro. Caja de Ahorros Municipal de Pamplona, Pamplona, 1994, p. 132.
Etapas y series artísticas En su formación inicial, bajo la dirección de Manuel Gutiérrez Navas, debía reprimir los “desdibujos” naturales que surgían en su trabajo. Sin embargo, a principios de 1956, logró liberarse y explorar su creatividad en colaboraciones como los bocetos para el monasterio de San Juan de Poyo.
A partir de 1958 en su obra la línea pasó de ser un contorno definido a una mancha de color que daba volumen a las figuras. Predominaba la temática costumbrista y su interés por la condición humana. Martín-Caro entró en una etapa neocubista desde 1959 hasta principios de 1962, explorando el color y la forma de manera expresiva.
Destacan ciertas "series"de trabajo con un fondo religioso. La primera sobre "La Pasión" (1953-58) se centra en dibujos pictóricos, de tinte expresionista, con planos de sombras y luces muy marcados, con formas constructivas. La segunda, "El circo"(1956-57), con payasos y caballos, centrándose en el dibujo y la pintura con contrastes de color y luz. Y la última de dibujos sueltos (1959), con predominancia de paisaje pesquero, con escenas típicas, así como paisajes de interior, donde alterna la línea alada con estructura cubista
Legado Pese a la corta vida del artista su obra se extendió con la etiqueta de "vanguardista"por la experimentación con formas, colores y tendencias.
Sus obras se expusieron en exposiciones individuales en Madrid (1956) y Pamplona (1957), y en colectivas en Venecia, París, Copenhague, Alejandría, México y Nueva York.
Distinciones Tercera Medalla en el Salón de Otoño de Madrid (1955) Premio del Ayuntamiento de Madrid (1955) Segunda Medalla en el Salón de Otoño de Madrid (1957) Premio Mestre de Pintura, Italia (1960) Premio en Exposición Bayona-Pamplona (1960) Premio Ciudad de Pamplona (1962)
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Notas
Referencias