miniaturadeimagen|Plataforma de la estructura principal al fondo, zona de enterramiento en el basamento derecho. Huandacareo es un yacimiento arqueológico ubicado a unos 60 kilómetros al norte de la ciudad de Morelia, en el estado de Michoacán.
Fue construido sobre una meseta elevada con vistas al lago de Cuitzeo, a unos 2.46 kilómetros de su orilla noroccidental y a unos dos kilómetros del centro de la localidad y municipio de Huandacareo. Localmente el lugar es más conocido como «La Nopalera».
El yacimiento se localiza en la orilla occidental del lago de Cuitzeo, ubicado alrededor de los . Tiene una superficie de 300-400 km². El lago es astático y el volumen y el nivel del agua fluctúan con frecuencia. Es el segundo lago de agua dulce más grande de México.Galindo de Obario, Marcela. "Water Quality and its Spatial Variability in Lake Cuitzeo, México" 2005. International Institute for Geo-Information Science and Earth Observation, Enschede, Netherlands. ITC.nl
Aunque este sitio es de clara ascendencia purépecha, la ubicación geográfica en la cuenca del Cuitzeo y el concepto de centro ceremonial, atestiguan la presencia de algunos elementos culturales originarios de otros lugares. Como ejemplo se puede señalar la obsidiana del «cerro de Zináparo» en el norte de Michoacán o de Zinapécuaro al este de Cuitzeo; así como materiales costeros, especialmente del Océano Pacífico. También hay materiales procedentes del altiplano mexicano y ciertamente de la región purépecha de Pátzcuaro, que proporcionó la principal influencia cultural.
Toponimia Según el INAH, el nombre «Huandacareo» es una palabra purépecha: uandakua, que tiene varios significados como ‘lugar de juicios’, ‘lugar de oradores’ o ‘tribunal’. Trasfondo derecha|miniaturadeimagen|300x300px| Terrazas con vistas al lago de Cuitzeo. El yacimiento está ubicado en el estado de Michoacán. En la época prehispánica, por esta zona se extendió el Imperio purépecha, que rivalizaba con el Imperio azteca. El estado cuenta hoy con miembros nativos del pueblo purépecha, así como con otomíes y nahuas.
Según la evidencia arqueológica, ha habido ocupación humana dentro del territorio del estado de Michoacán desde hace al menos 10 000 años. En el período prehispánico hubo una serie de oleadas migratorias hacia la zona, incluyendo a los pueblos pirinda, nahua, huetamo, colima, purépecha y otros. Existen restos de asentamientos formales de todo el período mesoamericano. Los sitios más importantes son El Opeño y los de Curutarán, Tepalcatepec, Apatzingán, Zinapécuaro y Coalcomán. El territorio ha sido habitado por nahuas, otomíes, matlatzincas, pirindas y tecos, además de purépechas.
La principal civilización prehispánica del estado es la purépecha, que se asentó en la zona del lago de Pátzcuaro. Antes del , tanto nahuas como purépechas vivían aquí y se sustentaban de la agricultura y la pesca. Los purépechas son descendientes de una llegada tardía de chichimecas que vinieron del norte. En el lago de Pátzcuaro se encontraron con pueblos con culturas similares a la suya pero más avanzadas técnica y socialmente. La formación del estado purépecha comenzó en el , cuando este pueblo inició su propio señorío en Uayameo, hoy Santa Fe de la Laguna, y llegó a dominar toda el área del lago de Pátzcuaro para el . La conquista de tribus y territorios vecinos se produjo entre 1401 y 1450, absorbiendo en el imperio pueblos con diferentes culturas y lenguas. A finales del , este estado rivalizó con el de los mexicas, expandiendo su territorio sobre gran parte de lo que hoy es Michoacán y en parte de Colima, Nayarit, Querétaro, Guanajuato, Guerrero y Jalisco. Los mexicas intentaron invadir a los purépechas pero fueron repelidos. Esto más tarde haría que los purépechas negaran ayuda a los aztecas en la defensa de Tenochtitlán contra los españoles.
La historia de Michoacán ha sido estudiada a partir de evidencias arqueológicas y documentos históricos, como la obra literaria Relación de Michoacán, escrita en 1524 por fray Jerónimo de Alcalá. Por él se sabe que los primeros pobladores de la región fueron varias tribus chichimecas que llegaron en diferentes épocas y, por lo tanto, evolucionaron de manera diferente. Cultura chichimeca «Chichimeca» era el nombre que los pueblos nahuas de México aplicaban genéricamente a una amplia gama de pueblos seminómadas que habitaban el norte del actual México y el suroeste de Estados Unidos, y tenía el mismo sentido que el término europeo «bárbaro». El nombre fue adoptado con un tono peyorativo por los españoles al referirse especialmente a los pueblos seminómadas cazadores-recolectores del norte de México.
Los pueblos chichimecas eran en realidad muchos grupos diferentes con diversas afiliaciones étnicas y lingüísticas. Mientras los españoles trabajaban para consolidar el dominio de la Nueva España sobre los pueblos nativos mexicanos durante los siglos y , las tribus chichimecas mantuvieron una resistencia. Varios grupos étnicos de la región se aliaron contra los españoles y la siguiente colonización militar del norte de México se conoció como las «Guerras Chichimecas».
Muchos de los pueblos llamados chichimecas son prácticamente desconocidos en la actualidad; pocas descripciones los mencionan y parecen haber sido absorbidos por la cultura mestiza o por otros grupos étnicos nativos. Por ejemplo, prácticamente no se sabe nada sobre los pueblos denominados guachichiles, caxcanes, zacatecos, tecuexes o guamares. Otros, como los ópata, están bien descritos pero se han extinguido como pueblo. Cultura purépecha
La zona purépecha ha estado habitada al menos desde el período Preclásico temprano. En algunos lugares en los que se han preservado restos de matanzas de megafauna se encuentran evidencias líticas tempranas de antes del 2500 a. C., como puntas estriadas y utensilios de piedra. Las primeras fechas de radiocarbono de sitios arqueológicos datan alrededor del 1200 a. C. La cultura Preclásica temprana más conocida de Michoacán fue la cultura Chupícuaro. Los asentamientos de Chupícuaro se encuentran principalmente en islas lacustres, lo que puede verse como un signo de que tiene rasgos que lo relacionan con los patrones culturales purépechas posteriores. En el período Clásico temprano, los juegos de pelota y otros artefactos demuestran una influencia teotihuacana en la región de Michoacán.
Durante el período Clásico tardío, al menos dos grupos étnicos no purépechas vivían alrededor del lago de Pátzcuaro: hablantes de náhuatl en Jarácuaro y algunas culturas chichimecas en las orillas norte, siendo la población nahua la segunda más grande.
Según la Relación de Michoacán, un líder visionario de los purépechas llamado Tariácuri decidió reunir las comunidades alrededor del lago de Pátzcuaro en un estado fuerte. En el siglo de 1300 emprendió las primeras conquistas e instaló a sus descendientes Hiripan, Tangáxoan y Hiquíngare como señores de Ihuatzio, Tzintzuntzan y Pátzcuaro respectivamente. A la muerte de Taríacuri, su linaje tenía el control de todos los centros principales alrededor del lago de Pátzcuaro. Su sobrino Hiripan continuó la expansión hacia los alrededores del lago de Cuitzeo.
Los habitantes del Imperio purépecha eran en su mayoría de afiliación étnica purépecha pero también había otros grupos étnicos como los nahuas, otomíes, matlatzincas y chichimecas. Estos grupos étnicos fueron asimilados gradualmente al grupo mayoritario purépecha. Cultura chupícuaro Esta cultura es importante por la influencia que tuvo en la zona. Es posible que se extendiera al sur de Estados Unidos, en el año 500 a. C. Existen teorías de que los primeros habitantes de Guanajuato pertenecían a esta cultura.
La cerámica de esta cultura es anterior al período clásico mesoamericano, incluye figurillas angulares con formas geométricas.
Al parecer la cultura chupícuaro se desarrolló en un vasto territorio, o fue definida como estilo o tradición chupícuaro (Beatriz Braniff) en, Guanajuato, Michoacán, Guerrero, Estado de México, Hidalgo, Colima, Nayarit, Querétaro y Zacatecas. Se estima que Chupícuaro facilitó la expansión hacia el norte de elementos mesoamericanos (raíces culturales del oeste de México y quizás del noroeste, comparables con la cultura olmeca en toda Mesoamérica).Jiménez Moreno, 1959: 1043.
Chupícuaro tuvo un importante desarrollo cultural y expansión de su estilo en zonas alejadas del centro difusor e influyó en las tradiciones cerámicas, que se prolongaron hasta finales del período Clásico, e incluso hasta el Posclásico, como se ve en la cerámica purépecha.
A finales de 1985, en la primera reunión de sociedades prehispánicas, en relación con la cultura Chupícuaro se señaló que los grupos fabricantes de cerámica de tradición chupícuaro, debían ser considerados parte de sociedades estratificadas mesoamericanas, con una estructura política y territorial definida y no como sociedades aldeanas aisladas, carentes de centros ceremoniales y arquitectura. A partir de ese primer impulso, grupos sociales posteriores presentaron expresiones culturales propias, a nivel regional en el contexto mesoamericano.Crespo, et al., 1988:259. El sitio derecha|miniaturadeimagen|300x300px| Detalle de la estructura sureste. La construcción de este centro ceremonial se estima hacia el año 1200 d. C., y funcionó hasta 1536, cuando se produjo la destrucción de la civilización purépecha por parte de los españoles.
Esto se confirma con el hallazgo de un entierro de características prehispánicas, en el que se encontraron varias piezas de vidrio europeo, lo que significa que cuando estos materiales estuvieron presentes en el altiplano de México, en el occidente de Mesoamérica prevalecían patrones culturales prehispánicos.
Descubrimiento e investigaciones La primera temporada de excavaciones comenzó en diciembre de 1977.
El yacimiento había sido objeto de vandalismo por parte de saqueadores que, desde principios del siglo pasado, habían excavado el yacimiento retirando artefactos, y por agricultores que cultivaban sobre las estructuras. Hasta ese momento no se habían realizado trabajos arqueológicos en esta región que revelaran antecedentes de la necesidad de iniciar obras.
La topografía del sitio fue la única pista sobre la ubicación de las estructuras, ya que inicialmente había signos visibles de las mismas; los montículos se podían ver principalmente en la cima de la colina. Una vez encontrado el primer muro, se le denominó Estructura A, se ampliaron las excavaciones siguiendo en ambas direcciones, removiendo tierra y escombros. derecha|miniaturadeimagen|300x300px| Lado occidental del templo en la estructura principal, el lago al fondo hacia el sur. Además de la Estructura A, se encontraron otras estructuras alrededor del yacimiento. Es importante señalar que según la tradición arquitectónica purépecha, los templos y sus basamentos siempre se construyeron sobre la cima de cerros naturales, sobre una plataforma artificial, o como en el caso de Huandacareo, sobre plataformas y plazas; para ello construyeron muros de retención empotrados a las laderas de las montañas.
El yacimiento ha sido reconstruido, para diferenciar los tramos originales de los reconstruidos; las nuevas secciones están rebajadas en promedio cinco centímetros con respecto a las secciones originales.
Desde la primera temporada de excavaciones de 1977, se llevaron a cabo cinco temporadas más que finalizaron en 1983; desde entonces, no se han realizado más trabajos. Producto de la poca atención el lugar está descuidado.
Reseña histórica El sitio data de la época prehispánica y fue parte de las culturas más antiguas de la región, conocida como chupícuaro, que se asentaba en los arroyos del lago de Cuitzeo. Recibieron influencia teotihuacana y prepurépecha. Posteriormente fueron conquistados por los purépechas, a quienes les pagaban tributos.