La Capilla de la Virgen de Pópulo es una obra realizada por Andrés de Arén y Juan de Iriarte en 1667. Está ubicada en la Catedral de Orense (Galicia, España).  

Historia Capilla Originalmente, en el lado derecho de la puerta de entrada a la Capilla del Santo Cristo, ubicada en el paramento oriental del extremo norte del transepto, se hallaba a mediados del siglo un altar dedicado a Santa Lucía, espacio que albergaba, además de una imagen de la titular, tallas de Santa Marina, Santa Margarita y San Blas tal y como figura en la visita de 1568 del obispo Fernando Tricio de Arenzana. Hay constancia de que para comienzos del siglo aún recibían culto las imágenes de Santa Lucía y Santa Marina, si bien es posible que la talla de Santa Lucía venerada para ese entonces no fuese la original ya que la que se halla hoy día en la capilla está fechada en el siglo , mientras que la imagen de Santa Marina fue retirada hace décadas y en la actualidad su lugar lo ocupa una talla de Santa Bárbara antes emplazada en el retablo de San Juan, estructura que hoy cuenta con una talla de la Magdalena penitente en el espacio donde se hallaba la figura de la santa. Cabe destacar que antes de la llegada de la imagen de Santa Bárbara estuvo situada en su lugar una talla de Santa Marta del siglo , hoy venerada en la Capilla de la Conversión de San Pablo; tras la retirada de esta última imagen la sección derecha de la Capilla de la Virgen del Pópulo (donde se ubica la talla de Santa Bárbara) permanecería vacía por algunos años, siendo en ocasiones llenada con flores.

En 1667, mediante escritura ante Juan de Cárdenas, el cabildo cedió el patronato de la capilla, junto con un total de seis sepulturas, a Juan Pardo Afan de Rivera y Salgado (vulgarmente conocido como «Perafán»), señor de la casa y solar de los Araújo en Lovios, siendo la capilla edificada ese mismo año por Andrés de Arén y Juan de Iriarte, a quienes Salgado encomendó «la obra de piedra de su capilla»; vecino de Orense, era familiar del Santo Oficio de la Inquisición y sirvió como capitán de un galeón español en la Flota de Indias, fundando en 1675, en la entonces Iglesia de la Compañía de Jesús (actual Iglesia de Santa Eufemia), «la fiesta de las cuarenta horas, a celebrar el domingo, lunes y martes de Carnestolendas», tal y como consta en el protocolo de Diego Sánchez. Salgado, en virtud de su testamento, firmado el 26 de junio de 1678, cedió a la mesa capitular los cotos que poseía en Torno y Gendive paralelamente con sus rentas y derechos. Siete años después, en 1685, estos terrenos serían reclamados por un portugués a quien dichas tierras fueron arrebatadas durante la guerra de Restauración para ser vendidas por el rey Felipe IV a Salgado. Este pleito no sería resuelto hasta casi 35 años después, en 1719; el Supremo Consejo resolvió en contra del cabildo, a quien ordenó devolver los cotos al demandante junto con los frutos generados desde la contestación de la demanda, sobre lo que otorgó escritura de concordia con Gabriel de Vasconcellos en 1722.

Virgen del Pópulo En lo que respecta a la Virgen del Pópulo, la devoción a este título mariano resulta prácticamente inexistente tanto en la ciudad como en la provincia, siendo el cuadro que preside la capilla homónima de la catedral la única representación de María bajo este título que se halla expuesta a la veneración de los fieles en toda la capital (fuera de la vista del público, en la sacristía, se conserva un lienzo anónimo del siglo ). Destaca sin embargo la existencia del culto a la advocación de la Virgen del Pópulo en Orense con anterioridad a la construcción de esta capilla puesto que en 1659 Jerónimo Araújo Salgado, vecino de Valladolid, afirmó ser patrón y descendiente de los fundadores de la Capilla del Ecce Homo de la iglesia del Convento de San Francisco. Con el fin de hacer valer sus derechos y ser reconocido como nuevo patrón, debió abonar al cenobio un total de 400 reales en concepto de compensación por los gastos generados durante su ausencia. A mayores, para evitar la pérdida del patronato por el hecho de residir fuera de Galicia, Araújo tomó la decisión de realizar una fundación perpetua de dieciséis misas rezadas y tres cantadas todos los años en dicha capilla, tanto por su intención como por la de sus antepasados, figurando entre los diversos días para el oficio de las ceremonias el 8 de septiembre, día de la Virgen del Pópulo:El hecho de que tanto el fundador de la Capilla de la Virgen del Pópulo como el patrón de la Capilla del Ecce Homo compartiesen el segundo apellido implica la posibilidad de que ambos tuviesen lazos familiares, vínculo reforzado por haber sido el primero de ellos señor en Lovios de la casa y solar de los Araújo, primer apellido de Jerónimo. La relación entre los dos quedaría aún más fortalecida por el hecho de profesar ambos devoción a la Virgen del Pópulo y por haber una diferencia de tan solo ocho años entre la fundación de las misas en el Convento de San Francisco y la construcción de la capilla de la catedral.

Por su parte, cabe destacar también el hecho de que un veedor de Catalina de la Cerda y Sandoval, condesa consorte de Lemos por su matrimonio con Pedro Fernández de Castro y Andrade, VII conde de Lemos, adquirió una imagen de la Virgen del Pópulo a la condesa, pieza que el matrimonio habría comprado durante su estancia en Nápoles, donde fungieron como virreyes desde 1610 hasta 1616; esta pieza formaba parte de la vasta colección de ambos nobles, cuyo ajuar contaba con diversos objetos de carácter religioso tales como ornamentos y relicarios debido a que en aquel entonces la religión era considerada una cuestión de Estado, lo que a su vez denotaba la importancia de sus dueños a nivel social. Los objetos más valiosos de este tipo de colecciones solían figurar como no vendidos, mientras que los de poco valor eran por lo general enajenados a miembros de la nobleza o a plebeyos privilegiados, como el caso de esta imagen mariana.Pese a que Monforte de Lemos pertenece a Lugo, limita al sur con el municipio orensano de Castro Caldelas, donde los condes poseían un castillo.

Descripción La capilla se compone de arcosolio, retablo e imágenes exentas:

Arcosolio El arcosolio fue construido siguiendo los esquemas del barroco. A ambos lados destacan dos prominentes pilastras sustentadas sobre sencillos netos; las de los interiores sobresalen gracias al escalonamiento de la cornisa y cuentan con motivos ornamentales en relieve consistentes en rectángulos de diversas dimensiones, mientras que las pilastras de los exteriores son más sencillas y prácticamente carecen de ornamentos, estando ambas coronadas por capiteles dóricos. En el centro se halla una hornacina de medio punto apoyada sobre pilastras coronadas por capiteles también dóricos y fuste de sencilla labra, estando los muros del nicho decorados con relieves similares a casetones, los cuales quedan ocultos por el retablo. En lo que respecta al arco, este cuenta con nueve dovelas, perfiladas por una delgada aunque detallada arquivolta, y una notable ménsula en el vértice complementada por relieves vegetales en las enjutas. Sobre el arco y las pilastras se erige un entablamento compuesto por un simple arquitrabe y, encima, cinco triglifos (los de los extremos adelantados al hallarse sobre las pilastras interiores) y cuatro metopas (decoradas con relieves florales). Todo el conjunto se remata con un monumental frontón partido curvo en cuyo centro figura un delgado marco rectangular que acoge el escudo de armas de Salgado. Este blasón consta de un total de tres cuarteles, con los dos primeros en el área superior y el tercero en la zona inferior: en el primer cuartel aparecen tres fajas (Rivera); en el segundo un águila coronada (Pardo); y en el tercero dos castillos colocados en faja, sumados de sendas aves las cuales se encuentran posadas y afrontadas picando en un saladero (Salgado). Acolado por una Cruz de Calatrava, el escudo se halla timbrado con un yelmo y adornado con lambrequines. Por su parte, una inscripción en la parte superior del entablamento recuerda el patronato de la capilla: «ESTA CAPILLA ES DE D. JUAN PARDO DE TIVERA Y SALGADO AÑO 1667».

Retablo thumb|Cuadro de la Virgen del Pópulo. El retablo, de estilo barroco y fechado en el siglo , destaca por su pequeño tamaño en comparación con las dimensiones de la capilla, esto debido a la poca altura del arco bajo el que se cobija. Dorado en su totalidad salvo por algunas áreas policromadas, consta de un cuerpo con una sola calle, banco y ático. El banco se compone de una ménsula en cada extremo y de una sucesión de rombos y óvalos en relieve de cromatismo verde y rojo, constando en el centro una suerte de marco con filigranas presidido por un prisma trapezoidal en cuyo centro figura un rectángulo con semicírculos en los extremos. En lo tocante al cuerpo, este presenta a los lados una columna corintia con el fuste dividido en tres secciones claramente diferenciadas: la inferior posee estrías en diagonal con marcados relieves polícromos; la intermedia alberga decoración en escamas; y la superior presenta estrías en diagonal más delgadas que las del área inferior, sin policromía y en sentido opuesto. En lo referente al centro del cuerpo, este exhibe un elaborado marco conformado por un perfil decorado a base de rombos verdes y rojos y una prominente moldura de la que arrancan formas similares a tornapuntas, hallándose ornamentada con hojas y motivos semejantes a lágrimas. Estas últimas decoraciones siguen un mismo patrón: entre cada «tornapunta» se sitúa una hoja flanqueada por dos «lágrimas» a cada lado, con la salvedad de las esquinas, en las que las «lágrimas» quedan reducidas a una. Sobre el cuerpo del retablo resalta un entablamento escalonado en los laterales con una decoración similar a la presente en el banco aunque más sencilla al poseer un tamaño inferior. Por último, el conjunto se remata con un ático consistente en un frontón curvo cuya única decoración se reduce a un círculo flanqueado por dos figuras semejantes a lágrimas tumbadas. Pese a no existir constancia documental acerca del autor del retablo, su similitud con algunos de los cuerpos del retablo mayor de la iglesia del Monasterio de Santa María de Montederramo llevó a Ramón Yzquierdo Perrín, José Hervella Vázquez y Miguel Ángel González García a atribuir la obra a Juan de Cabrera, quien trabajó en el retablo monacal junto a su padre Bernardo.