Sebastián Díaz de Andrade Mardones (Santiago de Chile, 1741-1813), más comúnmente referido como Fray Sebastián Díaz, fue un fraile dominico y filósofo chileno.
Biografía José Antonio Sebastián Díaz de Andrade Mardones nació en Santiago en 1741; hijo de Martín Díaz de Andrade, capitán español oriundo de Ceuta, y María Josefa Mardones de Araya, descendiente de Pedro de Valdivia. Tuvo un hermano, llamado José Alberto Diaz.
A los 16 años ingresó a la Orden de Predicadores. Hay poca claridad con respecto a su etapa juvenil dentro de la orden:Cáceres Riquelme, J. (2009). La Noticia general de las cosas del mundo de fray Sebastián Díaz, O.P., y la promoción de una educación ilustrada. Tesis de Magíster. Santiago de Chile, Chile: Universidad de Santiago de Chile. p. 27.
Estudió Filosofía en el Convento del Rosario de Santiago (hoy Iglesia de Santo Domingo). El 30 de septiembre de 1763, Diaz se tituló de Bachiller, Licenciado y Doctor de Teología por la Real Universidad de San Felipe, llegando a ser miembro de su claustro. Llegó a obtener el grado de Presentado, y el 28 de junio de 1797 recibió en La Serena el grado de Maestro de la Orden de los Predicadores. Se le ha llegado a atribuir la condición de Doctor en Medicina, pero este dato se ha revelado como falso.Cáceres Riquelme, J. (2009). La Noticia general de las cosas del mundo de fray Sebastián Díaz, O.P., y la promoción de una educación ilustrada. Tesis de Magíster. Santiago de Chile, Chile: Universidad de Santiago de Chile. pp. 30-31. También se le presume educación en Lima, pero la falta de evidencia histórica sugiere que existe una confusión entre su biografía y la de su hermano José Alberto, quien sí estudio en la capital peruana.Cáceres Riquelme, J. (2009). La Noticia general de las cosas del mundo de fray Sebastián Díaz, O.P., y la promoción de una educación ilustrada. Tesis de Magíster. Santiago de Chile, Chile: Universidad de Santiago de Chile. p. 31-32.
Se desempeñó como Preceptor de Latín y Catedrático de Filosofía y Teología. Erradamente se cree que Díaz fue introductor de una de las primeras imprentas en el país, la cual trajo directamente desde Lima y que él mismo operó (adelantándose a Camilo Henríquez y José Miguel Carrera). Sin embargo, la realidad es que Díaz no trajo ninguna imprenta, y sólo ocupó una ya existente en Santiago:Cáceres Riquelme, J. (2009). La Noticia general de las cosas del mundo de fray Sebastián Díaz, O.P., y la promoción de una educación ilustrada. Tesis de Magíster. Santiago de Chile, Chile: Universidad de Santiago de Chile. pp. 47-48.
Díaz se trasladaría a La Serena, donde fue Prior en 1774, y después regresó a la capital para instalarse en la casa de observancia instituida en 1753 bajo el nombre de Recoleta Dominica. En 1763, se nombrado Lector de Teología. Tras la muerte del padre Manuel Acuña, Diaz devino en Prior de la Recoleta Dominica, labor que realizó en dos periodos (1781-1784 y 1786-1794). Durante su primer priorato, en 1783, ocurrió uno de los desbordes más devastadores del río Mapocho, conocido como la “Avenida Grande del Mapocho”:
De entre los infraestructuras dañadas, una de las más afectadas fue el monasterio de las Carmelitas de San Rafael, la cual se vio completamente anegado. Estas fueron hospedadas en la Recoleta Dominica por orden de Diaz.García de la Huerta, Sor Tadea: Romance. En Uribe Echeverría, Juan: “El romance de sor Tadea de San Joaquín sobre la inundación que hizo el río Mapocho en 1783”. Revista Mapocho (Biblioteca Nacional), 3 (octubre de 1963): 190-197. Del altruismo de Diaz queda constancia también en su auxilio a un tercero y su familia, a los que salvó de caer en la pobreza:Aracena, Domingo: “El P. Mtro. Fr. Sebastian Diaz”. En: Fastos Estadisticos de la Comunidad de la Recoleta Dominica de Santiago de Chile. Santiago de Chile: Archivo de la Recoleta Dominica de Santiago de Chile, 1843. p. 17.
Durante su segundo priorato, destaca el descubrimiento de los baños de Colina por parte de Diaz. Respecto de estos, en el Diccionario Geográfico de la República de Chile (1899), se puede leer lo siguiente:
Mantuvo un rigorismo conventual estricto, siendo autor de múltiples reglamentos internos,Díaz, Sebastián (1783). Reglamento interior de la Recoleta Dominica. Santiago de Chile: Imprenta de la Recoleta Dominica. a la vez que concluyó las labores de construcción del convento aún no finiquitadas en el priorato previo (y que se concluirían en 1794).Díaz S., Juana (1959). Iglesia y Convento de la Recoleta Dominica. Santiago: Seminario de Historia de la Arquitectura, Universidad de Chile. p. 9. Respecto del propio Acuña, Díaz llegaría a reconocerle su gran labor gestora a la hora de enfrentar los desafíos de mantención de la Recoleta Dominica, enfatizando el rechazo a la solicitud de limosnas:Díaz, Sebastián: Descripción narrativa de las religiosas costumbres del M. R. P. Mro. Fr. Manuel de Acuña, primer Prior de la Casa de Observancia de Nra. Señora de Belén, Orden de Predicadores de Santiago de Chile, que hace el P. Fr. Sebastián Díaz, su sucesor para recuerdo exemplar de los religiosos de este convento, y edificación del pueblo christiano. Lima: Imprenta Real, 1782. p. 31.
Su dirigencia, sin embargo, no estuvo exenta de problemas. El número de religiosos en el convento era muy reducido, al punto de que fue necesario mandar a pedir sacerdotes adicionales a España (petición hecha por Ambrosio O'Higgins).Medina, José Toribio: Biblioteca Hispano–Chilena (1523-1817). Tomo III. Santiago de Chile: Impreso y grabado en casa del Autor, 1899. pp. 86-87. La baja cantidad de correligionarios en el convento se explica por la propia actividad de Diaz a quien, por su rigorismo y arbitrariedad en las decisiones, se acusó de haber abusado de sus facultades como prior, llevando a la ida de muchos de sus compañeros orden a abandonar el convento:Medina, José Toribio: Biblioteca Hispano–Chilena (1523-1817). Tomo III. Santiago de Chile: Impreso y grabado en casa del Autor, 1899. p. 78.
Hacia 1780, los marqueses de la Pica se adjudicaron los servicios del padre Díaz para que éste se ocupase de la educación de sus hijos. En pos de ello, el dominico confeccionó un plan enciclopédico de enseñanza destinado al público general, objetivado en su Noticia general de las cosas del mundo por el orden de su colocación. Fue pensada en dos partes: una dedicada a los cuerpos celestes, y otra (inédita) dedicada a los cuerpos terrestres. Esta obra gozó de gran aprobación y popularidad en época, al punto en que el claustro de la Real Universidad de San Felipe adquirió una copia para la biblioteca universitaria. Es considerado el primer texto de carácter didáctico impreso en Chile.
Su vocación autodidacta y sistemática lo volvieron uno de los intelectuales mejor formados de su época, particularmente en materia científica:Aracena, Domingo: “El P. Mtro. Fr. Sebastian Diaz”. En: Fastos Estadisticos de la Comunidad de la Recoleta Dominica de Santiago de Chile. Santiago de Chile: Archivo de la Recoleta Dominica de Santiago de Chile, 1843. pp. 13-15
Era políglota: además de latín, sabía inglés, italiano y francés. A tal grado llegó su interés formativo que realizó una petición a la Inquisición peruana con motivo de que le permitiera leer obras incluidas en el Índice de libros prohibidos de la Inquisición española. Para su fortuna, y tras mandar la solicitud, en 1793 se le concedió la licencia. Lamentable, se desconoce qué libros leyó haciendo uso de dicha licencia. Falleció en Santiago de Chile en 1813. Sus cenizas reposan en la sala de Capítulo de la Recolección Dominicana.Aracena, Domingo: “El P. Mtro. Fr. Sebastian Diaz”. En: Fastos Estadisticos de la Comunidad de la Recoleta Dominica de Santiago de Chile. Santiago de Chile: Archivo de la Recoleta Dominica de Santiago de Chile, 1843. pp. 13; 18.
Pensamiento miniaturadeimagen|391x391px|Sedentary Occupations of Peasants - por Holbein, en la "Cosmographie" de Sebastian Münster (Basilea, 1552, folio). El término cosmografía tiene dos significados distintos: tradicionalmente ha sido la protociencia de cartografiar las características generales del cosmos, el cielo y la Tierra; más recientemente, se ha utilizado para describir el esfuerzo continuo por determinar las características a gran escala del universo observable. La Noticia general de las cosas del mundo por el orden de su colocación de Sebastián Díaz es el primer tratado de cosmografía escrito en Chile (anterior a la Cosmografía o descripción del universo (1848), de Andrés Bello),Ávila Martel, Alamiro (1989), “La Universidad y los estudios superiores en Chile en la época de Carlos III”. En Campos Harriet, Fernando (ed), Estudios sobre la época de Carlos III en el reino de Chile, Santiago: Ediciones de la Universidad de Chile, p. 196. impreso en Lima en 1783 (aunque la dedicatoria de la obra está fechada el 9 de julio de 1781, el proceso de aceptación y censura del texto culminó el 8 de febrero de 1783, cuando obtuvo la licencia final de publicación). En una nota de este texto, Díaz propone un sistema ortográfico fonético que tiene por objeto escribir las palabras tal como se pronunciaban, enfoque de poco uso en Chile e Hispanoamérica por aquellos años. Esto ha llevado a que Díaz sea propuesto como el primer reformador de la ortografía española en Chile. izquierda|miniaturadeimagen|277x277px|Reproducción digital del diagrama de los orbes celestes de Pedro Apiano, extraído de su obra Cosmographia, de 1539. Esta representación del sistema geocéntrico es la que Sebastián Díaz aplica en la Noticia. El esquema se encuentra segmentado en el siguiente orden: El cielo empíreo (ardiente), morada de Dios y de todos los elegidos; décimo cielo, de la causa primera; noveno cielo, cristalino; Octavo cielo, el firmamento; cielo de Saturno, Júpiter, Marte, el Sol, Venus, Mercurio y la Luna. En su cosmografía, deudora de los modelos renacentistas de Cristóbal Clavio y Gerolamo Cardano (entre otros), Diaz hace uso del modelo de las esferas aristotélicas, pero aceptando el postulado de la excepcionalidad del origen divino de tierra sobre la superficie acuática para, a continuación, defender la existencia de un único cuerpo compuesto por ambos elementos (el globo terráqueo) y dudar de la existencia de una esfera de fuego; a la vez que el domínico segmenta los cielos en tres partes: cielo aéreo, escenario de los fenómenos meteorológicos (todos aquellos fenómenos atmosféricos que hoy son estudiados por la meteorología); firmamento, objeto de estudio de la ciencia moderna en materia de cosmografía (los cuerpos celestes, los sistemas cosmológicos, el calendario, etc.); y cielo empíreo, dedicado a las verdades de la religión (la naturaleza divina, la relación de Dios con la humanidad, los ángeles, la traición de Luzbel a Dios y el castigo que obtuvo junto a sus secuaces, la visión beatífica, etc.). Mismo modelo del cielo tendrían pensadores coetáneos como Manuel Lacunza en su Venida del Mesías en Gloria y Majestad. Este cambalache entre la tradición medieval de cuño aristotélico-tomista y la tradición renacentista vuelven a este texto el fiel representante de un período de eclecticismo y desintegración del escolasticismo colonial.Góngora, Mario: "Notas para la historia de la educación universitaria colonial en Chile", Anuario de Estudios Americanos, t. VI, Sevilla, 1949, p. 175.