thumb|Niños selknam; fotografía de 1898 del libro Genocidio selknam. Por genocidio selknam (genocidio selk'nam o genocidio ona) se conoce a las prácticas definidas como genocidio que ocurrieron en la segunda mitad del y las primeras décadas del en contra de los selknam u onas, pueblo amerindio de la isla Grande de Tierra del Fuego. Una de las últimas representantes de este pueblo, Ángela Loij, falleció en 1974. Actualmente existen numerosos descendientes de esta etnia tanto en Argentina como en Chile.
Hacia fines del la isla Grande de Tierra del Fuego concitó el interés de grandes compañías ganaderas, principalmente británicas, favorecidas por los estados de Argentina y Chile a partir de criterios racistas y a través de la formación de amplias redes de corrupción que articularon a autoridades políticas, económicas y religiosas. La introducción de las gigantescas estancias ovejeras fue enfrentada por la resistencia indígena, contra la que los colonos británicos, argentinos y chilenos, desataron una guerra de exterminio. Las empresas pagaban a sus empleados, ovejeros y cazadores, por los asesinatos y capturas. Los grupos selknam del norte de la Tierra del Fuego fueron las primeras afectadas, iniciándo una migración al sur de la isla para escapar de las masacres en las tierras boscosas, poco aptas para la ganadería. Ello dio lugar a enfrentamientos entre los sobrevivientes. En busca de alternativas a la matanza, los gobiernos de Argentina y Chile entregaron tierras para el establecimiento de misiones salesianas la isla Dawson, en el estrecho de Magallanes, y en la zona de Río Grande. Los selknam que sobrevivieron a las matanzas fueron deportados a Dawson y a La Candelaria. La primera cerró luego de dos décadas, con escasos sobrevivientes y un gran cementerio poblado de cruces. Incluso dos familias selk'nam fueron expuestas en la Exposición Universal de París (1889) en la celebración por el centenario de la revolución francesa.
Antecedentes
Los selknam fueron el pueblo más numeroso de los que habitaron la isla grande de Tierra del Fuego por miles de años, hasta fines del .
Estudios paleontológicos y arqueológicos, indican que dicho pueblo desciende de los primeros habitantes de la actual Tierra del Fuego, cazadores-recolectores que provenían del continente americano y cruzaron hacia esta región, por entonces unida al resto de la Patagonia durante la transición entre el fin del Pleistoceno y comienzos del Holoceno.
El etnólogo Martin Gusinde, que visitó la isla hacia fines de 1918, reconoció la presencia de tres grupos selknam distribuidos en distintos espacios de la isla. El antropólogo decía que, a pesar de las diferencias de distribución territorial existía entre esos tres grupos una clara unión lingüística, racial y cultural.
Estudios recientes demuestran que los selknam se dividieron en las siguientes parcialidades:
párika (pamperos del norte). herska (de los bosques del sur) chonkoyuka (de las serranías frente a bahía Inútil), además de los haush.
La disminución de su población en cifras
thumb|left|250px|Los últimos selknam en Puerto Harris (Isla Dawson), en 1896. Sobre el número aproximado de población selknam y sus tres parcialidades étnicas, existen dificultades serias para estimar cifras razonables, debido a la falta de estudios demográficos previos al proceso colonizador. Sin embargo, para tener una visión aproximada, Martin Gusinde estimó la población antes del proceso colonizador entre 3500 a 4000 personas. En 1887, El Boletín Salesiano estimaba unos 2000 indígenas y más tarde el padre Borgatello contaría entre 2000 y 3000 almas. En la memoria del gobernador de Magallanes Manuel Señoret (1892-1897), se precisaba que:
Un estudio demográfico más fiable es el realizado por Esteban Lucas Bridges en 1899, donde registró la población selknam de la siguiente manera
Estas cifras demuestran que la población aparentemente pudo ser bastante cercana a las estimaciones de Martín Gusinde (de 3500 a 4000 en toda la isla). Existe poca claridad de la cantidad exacta de cuántos de estos indígenas murieron en los 18 años antes del inicio de la colonización, por los asesinatos, enfermedades y deportaciones. Por ejemplo en el episodio de la expedición de Ramón Lista, que en un solo enfrentamiento mató al menos 28 personas.
Genocidio En algún punto, las sociedades originarias eran primigenias y el espacio aún no había sido alterado en demasía. Súbitamente, Tierra del Fuego dejó de ser “ecosistémica y biodiversa naturaleza” y se convirtió en excelsa arena de una típica acumulación originaria basada en la predación salvaje y la violencia sin disimulo contra las vidas humanas y el territorio.
La llegada de argentinos, chilenos y colonos británicos al territorio selknam trajo consigo un conflicto asimétrico entre aventureros, buscadores de oro, colonos y ganaderos por un lado y los selknam por el otro. La ocupación de los territorios desató represalias por parte de los selknam, que no dudaron en defenderse atacando las majadas para expulsar a los causantes de asesinatos, violaciones y vejaciones que sufrían. El resentimiento fue un estado permanente, manifestándose con animosidad hacia los empleados de estancias, rompiendo los cercos, arreando grandes cantidades de animales, quemando casas y atacando a hombres. Pero esta actitud no logró traducirse en un verdadero ambiente bélico, por las claras desventajas materiales que poseían los selknam frente a todo el cuerpo establecido para su ataque y captura. Esta diferencia fue el elemento clave que no permitió generar una resistencia por parte de los indígenas para permanecer en sus territorios, y en consecuencia la rendición y la resignación forzada, fue una de las tantas causas para su desaparición como pueblo establecido.
Gusinde relata cómo los cazadores «enviaban los cráneos de los indios asesinados al Museo Antropológico de Londres, que pagaba cuatro libras por cabeza».
La fiebre del oro
La expedición del chileno Ramón Serrano Montaner en 1879,La Compañía Stuphen había instalado aquí grandes excavadoras, que no produjeron las ganancias esperadas. También en otros lados hubo que paralizar las obras y las costosas instalaciones se abandonaron. El viajero se encuentra con estas ruinas de vanas esperanzas aquí, junto al Río de Oro, en el camino de Caleta Discordia a Porvenir y en otros sitios en el norte de la Isla Grande. Véase FUENTES: II, 13 y AGOSTINI: 250. fue quien informó de la presencia de importantes yacimientos auríferos en las arenas de los principales ríos de Tierra del Fuego. Con este incentivo, cientos de aventureros extranjeros llegaron a la isla con la esperanza de encontrar en tan anheladas y lejanas tierras, el sustento inicial para producir auspiciosas fortunasLos efectos de la fiebre del oro, que convulsionó a toda la población más allá de la región magallánica. Hay una descripción detallada del periodista neoyorquino John R. Spears "The Gold Diggings of Cape Horn. A study of Life in Tierra del Fuego and Patagonia". New York, 1895,ISBN 9780548347249 ; ISBN 0548347247AGOSTINI: 248, 250,FUENTES II, 139,HOLMBERG (a): 48,NAVARRO: II, 166 yPOPPER (d): 142-146. Sin embargo, estos sueños se verán diezmados por el rápido agotamiento del metal.
Esteban Lucas Bridges, aventurero y defensor de los indígenas, señala en su libro El último confín de la Tierra (Londres, 1948) que los onas atacaron campamentos mineros previamente al genocidio, participando en matanzas entre clanes rivales.
Perpetradores Entre los cazadores de indígenas se encontraban Julio Popper,Según memorias de Federico Echelaite en la película documental Los onas, vida y muerte en Tierra del Fuego (de A. Montes, A. Chapman y J. Prelorán). Alexander McLennan,El escocés Alexander MacLennan gozaba de la misma fama. Más tarde fue administrador en una estancia sobre la Bahía Inútil. En el exterminio de los indios se destacaba por sus grandes ofensivas. Con una caterva de bandidos inhumanos desplegados en formación dispersa "limpiaba" paso a paso grandes áreas de indígenas. No tomaba prisioneros, sino que disparaba indistintamente sobre cualquier ser que se movía o se ponía delante de sus caños. Estas cacerías le proporcionaban excelentes ganancias, pues estaba al servicio de la estancia más grande. Monseñor Fagnano también lo confirma en J. Edwards: 230 de la siguiente manera: Él "ganó en un año, en premios por tan macabro sport, la suma de 412 esterlinas, lo que quiere decir que en un año había muerto 412 indios. Esta deplorable hazaña fue festejada con champagne, en medio de una incalificable orgía, por algunos miembros de la compañía que brindaron por la prosperidad de la 'Esplotadora' i por la salud del brillante tirador..." Hasta ahora, ¡sólo se ha contado algo parecido de caníbales! «Mister Bond», Alexander A. Cameron, Samuel Hyslop,Véase un informe sobre esta forma de proceder en Fuentes: I, 141-142. Sobre sus inclinaciones al asesinato sádico escribe detalladamente Borgatello (c): 223. John McRae y Montt E. Wales
Julio Popper
thumb|250px|Mercenarios de Julio Popper saqueando una tienda selknam, mientras otros disparan a mansalva contra los que huyen. Durante las expediciones mineras comenzaron los asesinatos múltiples de selknam. Uno de los líderes de estas expediciones fue el rumano Julio Popper, formado en Inglaterra, luego nacionalizado argentino, conocido por sus enfrentamientos con los selknam, a los cuales en más de una oportunidad persiguió, mató y robó sus pertenencias para formar su propia colección de objetos, los cuales exhibió en un álbum fotográfico, incluyendo en ella una secuencia completa de un ataque perpetrado por él y su contingente de mercenarios con armas de fuego, hacia tolderías indígenas en San Sebastián.
Luego de sus incursiones, presentó una conferencia el 5 de marzo de 1887 en el Instituto geográfico Argentino de Buenos Aires, sobre sus exploraciones realizadas y sobre los encuentros que tuvo con los selknam, aquí se presenta parte de dichas declaraciones:
En relación con este relato, Magrassi, (1987), sostiene en su libro que Popper, junto con sus peones, se entretenían cazando selknam con escopetas y fusiles, fotografiándose con sus «piezas cobradas».
Ramón Lista
Contemporáneamente a la presencia de Popper en Tierra del Fuego, otra expedición auspiciada por el gobierno argentino, a cargo del oficial argentino Ramón Lista, en 1886, pasaría a la historia tras el accionar despiadado de los soldados a cargo de Lista en contra de los indígenas. Este episodio terminó con el asesinato a sangre fría de cerca de 28 selknam, en las cercanías de San Sebastián.
Finalmente, puede decirse que a estos episodios se suman otros tantos que dan cuenta de la marcada violencia con la que actuaron los mineros en contra de los indígenas y que contribuyó al exterminio de los selknam.
Las mayores masacres
A continuación se listan las mayores masacres, todas ellas realizadas en Tierra del Fuego, en territorio argentino.
La matanza de San Sebastián (28 muertos)
Lugar: Playa de San Sebastián Fecha: 25 de noviembre de 1886