Odùdúwà (también Odudúa, Odúa, Oòduà, y en transcripción afro-cubana Odduduwa u Oddúa) es una de las principales Deidades en la Santería, siendo el Òrìṣà de la Creación. Uno de los 154 òòṣà funfun (del color blanco), entre los cuales se destacan también Ọbàtálá (su rival en el proceso de crear el mundo), Ọ̀rúnmìlà, Òòşà-Ògìyán (deidad de Èjìgbò) y Yemòó (Yemòwó, Yemú, Yembo). En la santería o Regla de Ocha sincretiza con Jesucristo, bien sea en imágenes del "Santísimo Nombre de Jesús" o del "Santísimo Sacramento". Aunque es más popular como San Manuel.

Resumen thumb|right|230px|Cabeza de Oduduwa Yoruba (Ife) 12. centenario Según la tradición general de Ilé Ifẹ̀ - que se considera la oficial de Ifá - fue el padre que unió yoruba. Olódùmarè (Dios Supremo).

Leyendas

Ọlọ́run creó primero a Ọbàtálá, pero cuando Òrìşàńlá (el Gran Òrìşà Blanco) se dirigía al umbral del mundo espiritual, se encontró con Èşù (Eshú, no confundir con Ẹlẹ́gbára o Ẹlẹ́gbáa), que le exigió que hiciera sacrificio.

Altivo, Ọbàtálá se rehusó y Èşù decidió imponerle un castigo: le puso en el camino una comida muy picante y plantó una palmera vinícola.

Después de mucho correr por el campo, Baba decidió descansar. Como tenía hambre, decidió probar la comida que Èşù había plantado. Una vez satisfecho, tuvo sed y con su ọ̀pá-oşoro (opká-oshoró, cetro, cayado), perforó la palmera y bebió del vino que manaba de ella. Embriagado, se quedó dormido, con el Àpò Ayé (Saco de la Creación a su lado).

Ọlọ́fin-Otete (otro nombre de Odùdúwà), al percatarse de la situación, fue al pie de Su padre Ọlọ́run y le informó. Olódùmarè, decidió, entonces, encomendarle la tarea de crear el planeta como hoy lo conocemos.

Oòduà hizo los sacrificios pertinentes, orientado por su compañero Ọ̀rúnmìlà y suspendido de una cadena (ẹ̀wọ̀n) de 16 eslabones derramó sobre la superficie del agua (lo único existe en el caos y oscuridad inicial) un poco de polvo.

Luego dejó deslizarse a la gallina (adìẹ) cinqueña (de pata de cinco dedos), para que esta esparciera la tierra. El camaleón fue el que tanteó la superficie recién formada y confirmó que Odùdúwà podía bajar.

Así pues, Oòduà fue el primer òrìşà que pisó sobre la tierra (ẹsẹ̀ntáyé, de donde nace la ceremonia homónima, típica de la práctica ancestral, en que se le hace la adivinación del destino a los recién nacidos). Odùdúwà venía, como todos las deidades, con 200 acompañantes.

Al despertar Ọbàtálá, mostró contrariedad por lo sucedido. Ọlọ́run, le perdonó el desliz y le encargó moldear al ser humano de la arcilla (por lo cual recibe el título de Alámọ̀rere). Una vez en la tierra, trabó una violenta guerra con Oòduà y sus seguidores, sólo apaciguada gracias a la intervención de Èşù Obà sin láyé, Ọ̀rúnmìlà, Yemòó (esposa de Baba) y la astucia y sacrificio de Moremi, hoy en día heroína de Ifẹ̀.

Oòduà fundó la capital espiritual de los yorùbá (Ilé Ifẹ̀) y se volvió su progenitor. Hoy en día todos los yorùbá se consideran ọmọ Orula es decir hijos de Orula. Oòduà a su vez, tiene muy pocos hijos e hijas, ya que sus personalidades son fuertemente inclinada hacia la inteligencia, el respeto, y un humor un tanto extraño. Encabeza la dinastía de los 21 ọba, reyes locales, que ratifican sus coronas al pie del Óòni de Ifẹ̀, por tradición descendiente directo del òrìşà y su encarnación viviente. Por ser el primogénito de Odùa-Ilẹ̀-Ayé (La Madre Tierra), se le llama Àrẹ̀mú. También Agbeji.

La leyenda antes narrada, suele tener una versión histórica, que cuenta que Oòduà vino del este (según unos la Meca, en Arabia, según otros de Benín o de lugares próximos), para destronar el rey local Ọbàtálá, imponiendo a los ìgbò, la población local, un nuevo orden político, reconfigurando la identidad cultural y espiritual que encontró, con elementos propios. Esta versión es más aceptada entre los antropólogos, los habitantes Ọ̀yọ́ y aquellos que quieren, por influencia occidental, privar de naturaleza divina al Padre de los yorùbá.

Sus esposas, acompañantes y descendientes

Las Esposas de Odùduwà Algunas de las esposas de Odùduwà: Olókun Sẹniadé: Ìyá Òkun, la Madre y dueña del Mar, la primera y la favorita de Odùduwà. La señora de la prosperidad, abundancia y riqueza como el propio mar, la madre de Ògún y Ìşẹ̀délè. Ọşààrá: "aquella que fue bendecida con muchos hijos", es adorada en el santuario de Olókun y tiene su fiesta anual llamada Àgbọ́n. Omitótó-Òşé: una de las favoritas, madre de Ajíbogun, que más tarde se hizo Owá Obòkun, que fundó las ciudades de Ìbòkun e Iléşà. Algunos dicen que ella adoptó o fue madre de Obàloràn, natural de Ìloràn, que más tarde se hizo jefe de Ilódè, ciudad natal de su madre. Otros aún dicen, que él fue hijo de Sàpàrákùnní, entonces doncella de rara belleza que vivía con su hermana Omitótó, casa esta, que Odùduwà visitaba con mucha frecuencia, y que tuvo noches de intenso amor. Con eso conoció y se enamoró por Omitótó, con quien más tarde se casó. Ojùmmu-Yàndà: la que hizo esfuerzos sucesivos para contener y mediar a la largas disputas entre Odùduwà y Ọbàtálá. Lakanje: también conocida como Aníhunka, de más bella y sensual de las esposas, la madre de Ọ̀rànmíyàn. Ọmọ́nídẹ: quién tuvo varios hijos de Odùduwà, entre ellos algunos que se hicieron Oba, como el Alákétu y el Aláké. Dicen también, que ella o uno de sus descendientes fue quien fundó la ciudad de Abẹ́òkúta. Ogunfúnminíre: dicen que fue madre de muchos hijos de Odùduwà y fue quién fundó la ciudad de Lagos. Yèyémòólú: fue la más vieja (en edad) de todas las esposas, tenía la responsabilidad de supervisar toda a la alimentación servida a su esposo. Dicen, que se transformó en un pozo de agua potable y extremadamente saludable. Por este y otros motivos, todos los Óòni que reinaron y reinarán en Ifẹ̀, sin “casan” de entrada con ella antes de vivir definitivamente en el palacio como Óòni, donde hasta hoy existe el pozo en que Yèyémòólú se transformó y donde es reverenciada. Àtìbà: para unos ella no tuvo hijos, para otros fue la madre de los Oba Osemofarawe y Ebumàwe que fue el fundador de la ciudad de Àgó-Ìwòyè. Fue una de las esposas que más edad tenía, y se transformó en una pequeña pieza de granito, hoy en la entrada del Museo de Ifẹ̀. Los Àgbàgbà

Los "dieciséis" àgbà (ancianos) que vinieron con Odùdúwà para crear Àiyé, que por este motivo se le dice a Ọlọ́fin Odùduwà, el Àjàláyé; también Ọlọ́fin-ayé, el Regidor Terrenal; Ọlọ́run es el Ọlọ́fin-ọ̀run - Regidor del Cielo. Ọ̀rúnmìlà o Àgbọ́nmìrégún: “Señor del Oráculo de Ifá”, fue el primer compañero y el Jefe Consejero de Odùduwà, un primer ministro, orientando sobre todo y a todos, inclusive en asuntos gubernamentales de Ilé Ifẹ̀ Ọbàtálá: también llamado de Òrìşàńlá, considerado el primero y principal artesano, por modelar los cuerpos de los seres humanos, es aclamado como Alámọ̀rere, "Señor de la buena arcilla", por extensión, el patrono de los artistas, principalmente de los escultores. Olúorogbo u Òrìşà Aláşẹ: fue el tercero àgbà en importancia tras Odùduwà, aquel que fue el "Salvador del Mundo", que hizo llover en una gran sequía, pues fue el jefe mensajero entre el Ọba ọ̀run y el Ọba Ayé, o sea entre Olódùmarè y Odùduwà. Obamèri: también llamado Alapa-Aharemadà, fue su "general". Ọrẹ̀lúéré u Ọrẹ̀: Olóde Ọrẹ̀, el jefe de los cazadores y guardián de las tradiciones y de la moral. Para unos, después de Odùduwà haber creado el mundo, el primero en pisar la tierra y después explorarla, fue Olóde Ọrẹ̀, antes de cualquiera, que como manda la tradición era una de las funciones de los cazadores, por eso es también aclamado como Onílẹ̀, "Señor de la tierra". Dicen que más tarde, él se hizo compañero de Ọbàtálá. Obasìn o Èşù Obasìn: Era quién controlaba las intemperies de la naturaleza, y más tarde, se hizo el principal asistente de Ọ̀rúnmìlà. Ọbàgèdè u Ọbagidi: fue el jefe mensajero de Obamèrì. Ògún: fue el jefe de los guerreros. Ọbamákin: (sin datos). Ọbawinni Oreluko: también llamado de Oro-Apasa, que más tarde se hizo compañero de Òbàtálá, fue quien hizo a Òbàtálá Oba de los Ìgbò, al ellos retirarse de Ilé Ifẹ̀ , bajo la presión de Obamèri. Después que Òbàtálá se fue, él los lideró y fue el 2.º Oba de los Ìgbò. Ajé Şàlùgá: "Señor de la Riqueza", fue el "financiero" de Odùduwà. Otras fuentes dicen que fue una hija de Olókun con Odùduwà. Es interesante notar, que como divinidad masculina, su símbolo sea una gran concha marina, lo que extrañamente coincide con uno de los símbolos de Olókun. Èrìsilè: (sin datos). Eléşìje: Fue un ervanário, que inició a práctica de la medicina tradicional. Olóşé: En la tradición afrocubana se considera hija de Oòduà. Alajó: (sin datos). Èşìdálè: que cuida de aquellos que mueren trágicamente, como mujeres que mueren al dar a la luz, inclusive los suicidas.

Otros, incluidos en la comitiva:

Olókun: La primera y favorita esposa de Odùduwà. La Diosa del Mar.

Òrìşàtéko Ìjùgbẹ u Ọbarese: un gran guerrero y compañero muy conectado la Ọbàtálá.

Yemòwó: la única esposa de Ọbàtálá.

Otros no consideran Ọbàtálá cómo uno de los 16, pues llegó solamente después de los 16.

Descendientes ilustres

Entre los descendientes más ilustres de Odùdúwà se encuentran Òrànmíyàn y sus hijos Dàda Àjàká y Şàngó. Este último, en particular, terminó la obra de su abuelo y padre, consolidando el imperio de Ọ̀yọ́, capital política de los yorùbá.

Hoy en día se considera que el Òòni de Ifẹ̀ es descendiente, incluso encarnación viviente de Oòduà. También descienden de Odùdúwà los 21 obà con derecho a adé (corona), que deben ser confirmados por la máxima autoridad en esos menesteres, el ya mencionado soberano de Ifẹ̀ .

Su culto en África

A pesar de la importancia de Odùdúwà en la historia y mitología yorùbá, Su culto en África, es un tanto irregular. Sus principales centros de adoración son Ifẹ̀, parcialmente Ọ̀yọ́ y Adó (tierra ẹ̀gbádò), a donde según tradición, Oòduà emprendió viaje en su vejez, acompañado por Ẹlẹ́gbára, que ocupó el mando de la ciudad de Iworo.

Tiene variadas formas de iniciación y un sacerdocio propio, contrario a la idea más común en América. Su sumo sacerdote es el Ọbadìo de Ifẹ̀. En Ọ̀yọ́ se realiza la ceremonia de adóşú de la deidad, sin necesidad de usar otros òrìşà como intermediarios (entiéndase Ọbàtálá, como sucede en el nuevo mundo).

En algunas regiones, particularmente en el sudeste, se le confunde con Odùa, la diosa primigenia de la Tierra, considerada como coetánea de Ọlọ́run y consorte de Ọbàtálá. Odùa es la tierra, Ọbàtálá el cielo. Según tradición ambos están unidos en un eterno abrazo, creando la Igbá ìwà: Calabaza de la Existencia. Cronistas británicos recogen la leyenda yorùbá, que en una pelea, Ọbàtálá arrancó los ojos a su conflictiva mujer, dejándola ciega. Esta leyenda, también es documentada por Lydia Cabrera, en su archiconocido libro El Monte, pero esta vez en Cuba, donde también se asegura que la Creación emana de una güira donde vivía, según unos Oòduà & Yemu y según otros, Ọbàtálá y Yemu en compañía de 16 ìgbín (caracoles o babosas).

Hay quien asegura que en Adó Oòduà es una deidad femenina, sin embargo, un oríkì de la región deja bien claro que se trata de un rey y no una reina. Quien así lo afirma, asegura que Adó fue creada por un cazador de quien esta diosa se enamoró. Al cansarse de éste, la misma decidió beneficiar con su bendición a quien tantos momentos de placer le proporcionó y le aseguró al partir que los que vivieran de ahora en adelante en esa región, contaría con su protección eterna. La leyenda es muy repetida por los historiadores extranjeros, sin embargo, no parece estar confirmada por la realidad local.

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