La hambruna en la Franja de Gaza es una de las múltiples consecuencias de la guerra de Gaza. La crisis se deriva de los ataques y las demoliciones israelíes, que han destruido la infraestructura alimentaria gazatí, así como de una escasez generalizada de suministros esenciales debida en gran medida al bloqueo israelí de la entrada de productos a esta región palestina.La ONG israelí B'Tselem ha declarado que la hambruna es un resultado directo de las políticas israelíes: "Esta realidad no es una consecuencia de la guerra, sino resultado directo de las políticas declaradas de Israel. Los habitantes ahora dependen por completo de los suministros de comida que vienen del exterior de Gaza, pues ya no pueden producir casi nada de comida por sí mismos. La mayoría de campos de cultivo han sido destruidos y el acceso a zonas abiertas durante la guerra es, en cualquier caso, peligroso. Las panaderías, las fábricas y los almacenes de comida han sido bombardeados o cerrados debido a la falta de suministros básicos, de combustible y de electricidad". El 22 de agosto de 2025, la Organización de las Naciones Unidas declaró oficialmente la existencia de una hambruna generalizada en la ciudad de Gaza, siendo la primera vez en la historia que declaraba un estado de hambruna en Oriente Medio.
La ONU alertó entonces de que más de 640 000 personas se enfrentarán a niveles catastróficos de inseguridad alimentaria para finales de septiembre de ese mismo año. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos señaló a Israel como responsable de la hambruna generalizada y advirtió que el uso de la hambruna para fines bélicos constituye un crimen de guerra. De hecho, en palabras de la ONU, «los niveles catastróficos de hambre en Gaza son los más altos jamás registrados en la escala IPC, tanto en términos de número de personas como de porcentaje de la población. Nunca antes habíamos visto un deterioro tan rápido hasta llegar a una hambruna generalizada». El jefe del Programa Mundial de Alimentos ha declarado que es la peor hambruna que ha experimentado el mundo en varias décadas y la comparó con las hambrunas de Etiopía y Biafra, mientras que la ONU ha declarado que la Franja es «el lugar más hambriento del planeta». Según datos de la ONU, el número de calorías diarias que consumieron los gazatíes en el mes de mayo de 2025 era netamente inferior al que recibieron las víctimas del campo de exterminio nazi de Auschwitz entre 1940 y 1945.
En julio de 2025 comenzaron a multiplicarse las muertes por la hambruna, con más de cincuenta fallecimientos tan solo durante la última semana del mes. Hasta el 21 de octubre, se habían registrado 463 muertos por la hambruna, de los que 157 eran niños. El 19 de diciembre de ese año, la ONU informó de que la propagación de la hambruna en Gaza se había logrado evitar, pero que esta se encontraba aún en una situación crítica, y toda la población de la Franja seguía pasando hambre.
miniaturadeimagen|272x272px|Niño gazatí llenando garrafas de agua.
Un total de 109 agencias humanitarias han acusado directamente a Israel como el causante de la hambruna por su bloqueo deliberado y continuo de la ayuda humanitaria en los pasos fronterizos. Numerosos grupos defensores de los derechos humanos, como Human Rights Watch, Oxfam, el Programa Mundial de Alimentos y Amnistía Internacional, así como el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación, Michael Fakhri, el responsable de acción humanitaria de la ONU, Tom Fletcher, el Alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, y representantes oficiales de diversos países han acusado a Israel de utilizar el hambre como método de guerra. El fiscal jefe de la Corte Penal Internacional solicitó una orden de arresto contra Benjamín Netanyahu y contra Yoav Galant, ambos acusados de usar del hambre como arma de guerra entre otros crímenes. La limitación y la posterior prohibición de la entrada de ayuda humanitaria en el enclave ha llevado a los expertos a etiquetarla como uno de los peores casos de hambruna provocada por el hombre en casi un siglo y como la mayor proporción de población que ha padecido hambre en la historia. Israel niega que haya una situación de hambruna extrema.
En octubre de 2025 la Corte Internacional de Justicia recordó a Israel que, como potencia ocupante, tiene la obligación de garantizar las necesidades básicas de la población de los territorios ocupados, incluyendo el acceso a alimentos y agua potable para la población de la Franja de Gaza, y que no debe obstaculizar ningún plan para entregar ayuda humanitaria en la zona, lo que supone permitir que la UNRWA opere en la Franja.
Antecedentes miniaturadeimagen| Mapa de la Franja de Gaza con las fronteras controladas por Israel y Egipto y su zona de pesca limitada.
Algunos autores han argumentado que un «empobrecimiento minuciosamente planificado» ha sido una política a largo plazo de Israel para la Franja de Gaza. Según Sara Roy, una experta mundial en la economía gazatí, "la actual profanación de Gaza es la última etapa en un proceso que ha ido adoptando formas cada vez más violentas a lo largo del tiempo. En los cincuenta y seis años transcurridos desde que ocupase la Franja en 1967, Israel la ha transformado de un territorio integrado política y económicamente con Israel y Cisjordania a un enclave aislado, de una economía funcional a otra disfuncional, de una sociedad productiva a una empobrecida. De igual manera, ha eliminado a los habitantes de la Gaza del mundo de la política, transformándolos de un pueblo con una aspiración nacionalista a una población que depende en su mayoría de alguna forma de ayuda humanitaria para poder subsistir". Ya en el año 2000, Israel prohibió las importaciones de combustible y de gas para cocinar. Los 8000 colonos repartidos en el 25% de la Franja tenían el uso exclusivo del 40% de la tierra cultivable de Gaza y la mayor parte de sus recursos hídricos. Un año después de que Israel retirara sus colonos de la Franja de Gaza en 2005 se celebraron elecciones parlamentarias palestinas, en las que el claro vencedor fue Hamás. Israel declaró tanto a Hamás como a la propia Franja de Gaza una «entidad hostil», tomó medidas para establecer un bloqueo, sanciones económicas y restricciones que tenían como objetivo debilitar el gobierno democráticamente electo de Hamás en la Franja de Gaza. Dov Weissglas explicó: «Tenemos que hacerlos mucho más delgados, pero no lo suficiente como para morir»,Trude Strand, Tightening the Noose: The Institutionalized Impoverishment of Gaza, 2005–2010, Journal of Palestine Studies, Vol. la idea es «poner a los palestinos a dieta, pero no hacerlos morir de hambre».Conal Urquhart, 'Gaza on brink of implosion as aid cut-off starts to bite,' The Guardian 16 April 2006. Antes del bloqueo, la población de Gaza era de 1,6 millones de habitantes, atendidos por 400 camiones que transportaban mercancías a la Franja cada día. Según la ONG israelí Gisha, según la nueva política, Israel sólo permitió la entrada de 106 camiones para entregar mercancías. Para obtener permiso para importar cualquier producto a la Franja, era necesario presentar pruebas de que eran indispensables.
Mensajes diplomáticos publicados posteriormente por WikiLeaks revelaron que Israel había informado a Estados Unidos en 2008 de que, si bien tomaría medidas para evitar una eventual crisis humanitaria, tenía la intención de mantener la economía de la Franja de Gaza «al borde del colapso». Se hicieron cálculos precisos para determinar el requerimiento calórico mínimo (2.279 calorías por persona y día) para evitar la desnutrición en la Franja de Gaza, y dichos cálculos supusieron la base para determinar el número de camiones que suministraban alimentos a esta región palestina entre 2007 y 2010.: "El hecho de que Israel pudiera sentirse con el poder de decidir cuanto puede comer un palestino a diario muestra cómo de perversa y degradante se ha vuelto la ocupación israelí de la Franja de Gaza desde 2005"Associated Press, 'Israel used 'calorie count' to limit Gaza food during blockade, critics claim,' The Guardian 12 October 2012 El cálculo no tuvo en cuenta factores como el colapso de la agricultura debido al bloqueo, que cercenó el acceso a los mercados de semillas. Los complejos procedimientos necesarios para obtener el visto bueno de Israel en los pasos fronterizos también causaron un importante desperdicio de alimentos que redujo significativamente la comida que entraba en la Franja. Los bienes importados tenían que llegar en camiones israelíes, que eran descargados para ser posteriormente subidos a "camiones neutrales", a los que entonces se les permitía acceder a la Franja de Gaza. Una vez allí, los cargamentos tenían que ser descargados de los "camiones neutrales" y volver a ser cargados en camiones gazatíes. Las restricciones a la entrada de productos alimenticios incluían productos básicos como la pasta, que solo se reintrodujo después de que John Kerry protestase por su inclusión en la lista de productos prohibidos, así como distintos tipos de dulces, miel, halva de sésamo, bamba,Un aperitivo de maíz con sabor a mantequilla de cacahuetes, prohibido porque, según un funcionario israelí, "no queremos que los captores de Shalit estén comiendo bamba justo encima de su cabeza" té, café, salchichas, sémola, productos lácteos, la mayor parte de productos relacionados con la elaboración del pan y ciertas limitaciones para la importación de carne y de gas para cocinar.Renton, 2009
El Informe Goldstone reveló que durante la guerra de Gaza de 2008-2009, la invasión de Israel había causado una destrucción deliberada y masiva del sector agrícola de Gaza. El sector agrícola, incluidas las granjas, las lonjas, las instalaciones ganaderas y las de pollo, sufrió pérdidas directas de cerca de 170 millones de dólares. Las pérdidas indirectas todavía no se han calculado. Una organización empresarial calcula que el 60% de los terrenos agrícolas gazatíes han sido destruidos (el 40% directamente durante las operaciones militares israelíes). Además, la ofensiva israelí destruyó el 17% de los huertos, el 8,3% del ganado, el 2,6% de las gallinas, el 18,1% de los viveros, el 25,6% de las colmenas, el 9,2% de los solares y el 13% de los pozos de agua subterránea. La agricultura ya había perdido un tercio de su capacidad desde el comienzo de la Segunda Intifada y las frecuentes incursiones israelíes, según los cálculos de diversas ONGs validados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Gaza. Unos 250 pozos agrícolas fueron destruidos o seriamente dañados. Israel también declaró zona de exclusión el 30% de la tierra más fértil de la Franja. Después de 2012, la Cruz Roja consiguió cerrar un acuerdo que permitiera a los agricultores gazatíes cosechar cultivos de diversas alturas en zonas situadas respectivamente entre 300 metros y 1 kilómetro de la valla fronteriza fortificada de Israel. Sin embargo, tanto los agricultores como sus rudimentarios dispositivos de riego estuvieron expuestos a menudo a los disparos de francotiradores y ametralladoras israelíes, y los cultivos a lo largo de la frontera fueron, sin previo aviso, fumigados con el herbicida Roundup de Monsanto. Del mismo modo, Israel impuso severas restricciones a la pesca dentro de las aguas territoriales palestinas en Gaza (las 20 millas náuticas acordadas en los Acuerdos de Oslo se redujeron unilateralmente a nueve), y las zonas de pesca se demarcaron con boyas. En 2009, Israel volvió a reducirlo hasta las tres millas náuticas, con lo que el 85% de las aguas territoriales de Gaza quedaron bloqueadas por buques de guerra israelíes. En numerosas ocasiones, buques artillados israelíes han disparado contra pescadores gazatíes incluso dentro de esas zonas.
Desarrollo de la crisis