thumb|Mosaico de un pavimiento de Bordj Djedid cerca de Cartago (en la actualidad en el Museo Británico) que representa a un guerrero vándalo a caballo. La conquista vándala del norte de África comenzó en 429 con el cruce del estrecho de Gibraltar por los vándalos y los alanos encabezados por el vándalo asdingo Genserico y terminó diez años después con la toma de Cartago, la capital de la diócesis de África del Imperio romano de Occidente, lo que dio nacimiento al reino vándalo que duraría cien años. Esta campaña militar sería el inicio de la llamada por algunos autores «cuarta guerra púnica», en la que a diferencia de las tres primeras la victoria fue para los enemigos de Roma.

Pierre Cosme ha destacado el importante papel que tuvo en la caída del Imperio romano de Occidente la conquista vándala del norte de África. «Privado de sus provincias más ricas, el Imperio romano de Occidente quedó confinado en el oeste del continente europeo, en parte ocupado por los bárbaros. No sobrevivió más que treinta y siete años después a la toma de Cartago, hasta su caída definitiva en 476». En el mismo sentido, para Chris Wickham la toma de Cartago con la que culmina la conquista vándala del norte de África fue probablemente «el punto de inflexión que hace irreversible la caída del imperio de Occidente», en la medida en que Roma perdía el control sobre la región que era su principal abastecedora de grano y aceite. David Álvarez Jiménez coincide con Cosme y con Wickmam: «Ciertamente el daño al Imperio, tanto el moral, el político, el estratégico como principalmente el económico, derivado de esta catástrofe suponía un golpe muy duro para la pervivencia del mismo... [constituyó] un punto de inflexión fundamental para la ulterior caída del Imperio Romano de Occidente».

Antecedentes

Invasión del Imperio romano (406-418)

El 31 de diciembre de 406 atravesaban el limes del Rin un conglomerado de pueblos «bárbaros» integrado por vándalos,El primer historiador romano que los menciona fue Plinio el Viejo que los llamaba Vindili. Tácito los llama vandili. Hasta el final del los vándalos parece que ocuparon un territorio comprendido entre los ríos Oder y Vístula (Cultura de Przeworsk), divididos en dos grupos: los silingos al oeste y los asdingos al este. A finales del las incursiones de los hunos les habían empujado hacia Retia. (Cosme, 2007, págs. 70-72; Álvarez Jiménez, 2017, págs. 19-20) suevos y alanos, encabezados por el alano Respendial y el vándalo asdingo Godegisilio (a quien sucedería su hijo Gunderico). A diferencia de lo ocurrido el año anterior con la invasión de la Italia septentrional por parte de godos greutungos encabezados por Radagaiso que fueron derrotados por Estilicón en la batalla de Fiesole, penetraron sin oposición en la Galia. Una de las razones que explican que ningún ejército romano los detuviera fue que tres meses antes se había sublevado en Britania contra Honorio, emperador del Imperio romano de Occidente el general Constantino, autoproclamado emperador con el título de Constantino III, pasando a continuación al continente. Comenzó así una guerra civil que duraría cinco años —al inicio de la guerra Estilicón, el hombre designado por Teodosio I para que «tutelara» a sus hijos Honorio y Arcadio, cayó en desgracia y fue ejecutado en 408 por orden de Honorio—. En ese contexto es en el que se produjo el paso del grueso de los invasores «bárbaros» a la península ibérica en 409 (sigue siendo objeto de debate si lo hicieron casi como aliados de la rebelión que había surgido en Hispania en las propias filas del «usurpador» Constantino encabezada por Geroncio, su principal general). Los vándalos asdingos y los suevos se dividieron la Gallaecia, los vándalos silingos se establecieron en la Bética y los alanos en la Lusitania y en la Cartaginense. thumb|Reparto de las provincias de Hispania entre suevos, vándalos y alanos en 411. La Gallaecia se la dividieron los vándalos asdingos y los suevos, la Bética fue para los vándalos silingos y la Lusitania y la Cartaginense para los alanos. La Tarraconense, libre de «bárbaros», continuaría bajo el dominio romano. El final de la guerra civil romana, con la derrota de Constantino III y de sus hijos en 411 y de su continuador Jovino en 416, posibilitó la firma en 417 de un foedus entre el vencedor en la guerra y nuevo hombre fuerte del Imperio de Occidente, el magister militum Flavio Constancio, actuando en nombre del emperador Honorio, y el rey visigodo Walia, sucesor de Ataúlfo y de Sigerico. En virtud del pacto los visigodos se comprometían a servir al Imperio como foederati y a cambio se les permitía su asentamiento en Aquitania, en el sur de la Galia, donde el rey visigodo, aunque subsistiría la administración romana, tendría amplias atribuciones que suponían el establecimiento de hecho de un embrión de Estado dentro del territorio imperial. La primera misión encomendada a los foederati visigodos fue acabar con las «monarquías militares» establecidas en Hispania por alanos y vándalos silingos. Si no pusieron fin al resto fue porque Flavio Constancio les hizo regresar a la Galia, donde más tarde fundarían el que sería conocido como el reino visigodo de Tolosa.

Hegemonía vándala asdinga en Hispania (418-429) Los supervivientes alanos y vándalos silingos buscaron refugio entre los vándalos asdingos de Gunderico asentados en la Gallaecia. Así lo relató el cronista Hidacio:

miniaturadeimagen|Campañas de la guerra suevo-vándala (419-420) uno de cuyos episodios principales fue el asedio vándalo de 420 en los montes Nerbasios, de localización desconocida, y que los suevos únicamente lograron levantar con la ayuda del comes Hispaniarum Asterio y del vicario Maurocelo. A partir de la incorporación de los alanos supervivientes Gunderico adoptó el título de rex Vandalorum et Alanorum y hacia el 420 desde la Gallaecia se dirigió a la Bética donde ocupó el «vacío» dejado por los silingos (que probablemente fue allí donde se sumaron a los asdingos), iniciándose un proceso de etnogénesis en torno al pueblo asdingo (gentilicio adoptado por la dinastía real iniciada por Gunderico). Según David Álvarez Jiménez, fueron tres los motivos que llevaron a Gunderico a trasladarse a la Bética: reunirse con los supervivientes silingos; buscar un territorio más grande y más rico que la Gallaecia para mantener a la nueva supergens vándala; y alejarse de sus vecinos conflictivos, los suevos (a los que sometieron en 420 a un asedio en los montes Nerbasios, de localización desconocida, y que los suevos únicamente lograron levantar con la ayuda del comes Hispaniarum Asterio y del vicario Maurocelo), y de los visigodos de Aquitania. Los vándalos asdingos llamaron a la Bética Vandalousia, ¿topónimo del que deriva Andalucía?.

En 422 el magister militum Castino, acompañado de un importante contingente godo (probablemente procedente de las filas de la hueste del derrotado Radagaiso), intentó desalojar a los vándalos de la Bética, dos años después de su llegada, pero tras unos éxitos iniciales (los vándalos se tuvieron que refugiar en las montañas) en la batalla definitiva los godos le traicionaron y se pasaron al bando vándalo y Cansino tuvo que huir a Tarraco. Tras la «derrota humillante» de Castino el Imperio romano de Occidente (cuyo dominio de Hispania se limitaba a la Tarraconense) ya no emprendió ninguna otra acción militar para recuperar la Bética, a pesar de que podía contar con los foederati visigodos de Aquitania.

Durante el periodo de casi diez años que los vándalos permanecieron en la Bética (la pax Vandala hispánica, lo denomina David Álvarez Jiménez) aprendieron de los hispanorromanos (de Iulia Traducta [Algeciras], probablemente) las técnicas de la navegación lo que les permitió emprender sus primeras acciones de piratería contra las islas Baleares y contra Cartago Nova, y también contra las costas de la Mauretania Tingitana, incluidas Septem (Ceuta) y Tingis (Tánger), la capital. Según David Álvarez Jiménez estas acciones piráticas «respondían a cuatro motivaciones principales: poner en práctica lo aprendido...; obtener botín; ayudar a planificar el posterior paso a África, que ya debía estar en gestación, y, finalmente, clarificar su posición hegemónica en la península a través de actos violentos de represalia».

En una de estas razias murió Gunderico sucediéndole en 428 su hermanastro Genserico (ambos eran hijos de Godegisilio), asociado al trono vándalo durante los último años del reinado de aquel. Genserico sería quien dirigiría el paso a África (cuyos preparativos se realizaron en secreto), no sin antes derrotar cerca de Emérita Augusta a los suevos (aún paganos), que habían salido de la Gallaecia para depredar las provincias vecinas —en el curso de la contienda moriría el rey suevo Heremigario—. El hispanorromano Hidacio relató así lo acontecido:

Genserico aprovechó la situación de inestabilidad del Imperio romano surgida tras la muerte en 421 de Flavio Constancio y en 423 de Honorio y la proclamación como nuevo emperador de Valentiniano III en 425 con sólo seis años de edad,Hacia el año 420 parecía que el poder imperial se había restaurado en todo Occidente y además el futuro de la dinastía teodosiana parecía asegurada —a pesar de que Honorio no tenía descendencia— con el nacimiento el año anterior de un varón fruto del matrimonio de la hermana de Honorio Gala Placidia con el magister militum Flavio Constancio, que en 421 sería asociado al trono como coemperador con el título de Constancio III. Sin embargo, ese mismo año moría Constancio y dos años después, 423, el propio Honorio, y Valentiniano III era proclamado emperador en 425 con solo seis años de edad. Esta circunstancia también fue aprovechada por el rey visigodo Teodorico I para extender el reino de Tolosa hacia la Provenza, y por los suevos para consolidar su reino en la Gallaecia. y cruzó el estrecho de Gibraltar en mayo de 429. Como ha señalado Claire Sotinel, «como los godos de Alarico antes que ellos, los vándalos aspiraban a encontrar un territorio rico, suficientemente alejado de los ejércitos imperiales para poder vivir en una completa independencia». De Genserico dejó escrito el siguiente poco atractivo retrato el historiador de origen godo Jordanes:

Conquista

El paso del estrecho de Gibraltar (429) El historiador bizantino Procopio de Cesarea, autor en el de una Historia de la guerra de los vándalos, afirmó que Genserico fue llamado por el comes de la diócesis de África Bonifacio, pero, como ha comentado Pierre Cosme, «los vándalos, hambrientos, no tenían sin duda ninguna necesidad de que se les sugiriera dirigirse hacia el granero de trigo del Imperio de Occidente». «En ningún caso se ha de ver la mano romana en la decisión vándala de pasar a África. Respondía a motivaciones más materiales y circunscritas a la libre decisión de los invasores», ha subrayado David Álvarez Jiménez. Lo que sí pone de manifiesto esta supuesta «llamada» de Bonifacio, según Pierre Cosme, es la existencia en África de fuertes tensiones internas religiosas y sociales, debido sobre todo a la pervivencia de la herejía donatista que contaba con el apoyo de los circumcelliones, pero también a la pugna entre «católicos» y arrianos (estos últimos minoritarios, pero que habían alcanzado los círculos de poder; al parecer, el propio Bonifacio y su esposa eran arrianos, como también lo eran los vándalos). thumb|Migración del pueblo vándalo entre los años 400 y 430. Este mapa sigue la teoría tradicional que sitúa el origen de los vándalos en Escandinavia y no en la Cultura de Przeworsk (actual Polonia).