Muhammad ibn Hasan al-Al-Askari (en árabe: محمد بن الحسن العسكري; nacido el 15 de Sha'ban de 255 o 256 DH) conocido como Huyyat ibn al-Hasan, según los chiitas es el duodecimo, el último Imam y Al-Mahdi Prometido. Era el hijo de Hasan ibn Ali al-Al-Askari, el undécimo Imam de los chiitas, y al igual que el profeta del Islam, su nombre es Muhammad y su kunya es Abu al-Qásim.
"Imam del Tiempo", "Sahib al-Zaman", "Vali 'Asr", "Qáimu 'Ali Muhammad" y "Al-Mahdi Prometido" se encuentran entre sus títulos. Según la creencia actual de los doce imames chiitas, Hojjat ibn Hasan nació en Samarra en medio del mes de Sha'ban en 255 o 256 AH; logrando la posición del Imamato tras la muerte de su padre a la edad de cinco años.
Tras la muerte de Hasan al-Al-Askari, Al-Mahdi sólo se comunicó con los chiitas a través de cuatro diputados. Después de un período de setenta años - conocido como la Ocultación Menor (Al-Gayba al-sugrá) - y con la muerte de Ali ibn Muhammad Al-Samari, el cuarto diputado del duodécimo Imam chiita, los chiitas volvieron a quedar confundidos.
Según los chiitas, después de Al-Gayba al-Sugra, sus seguidores no están en contacto directo con Mahdi y este período se llama Al-Gayba al-kubra (la Ocultación Mayor), después del cual se levantará como Mahdi y expandirá la verdad y la justicia en todo el mundo.
Después de la muerte de Hasan al-Al-Askari, el undécimo Imam de los chiitas, en 260 AH a la edad de 28 años, dado a que Hasan al-Al-Askari, a diferencia de otros Imames de los chiitas, que habían designado al próximo sucesor durante su vida, no dejó públicamente un sucesor, se produjo una gran crisis intelectual y religiosa entre los chiitas.
Durante este período, conocido como la "Época de errancia", los chiitas se dividieron en muchas sectas. Algunos de ellos creían que Hasan al-Al-Askari no tuvo hijo y otros dijeron que murió su y unos aceptaron al Imamato de Ya’far, el hermano de Hasan al-Al-Askari, y algunos grupos siguieron a los hijos y descendientes del noveno y décimo Imames chiitas.
Pero algunos de los compañeros de Hasan al-Al-Askari, como Uzmán ibn Sa’íd, su diputado, creían que tenía un hijo que lo sucedió, pero lo mantuvieron en secreto para que el gobierno no lo arrestara y lo matara. Este punto de vista se ha convertido AHora en la opinión de todos los chiitas duodecimanos.
Creer en el Imam ausente (invisible) ha tenido muchos beneficios para los chiitas oprimidos. Dado que el Imam ausente no consideraba como una amenaza, así que disminuyeron las tensiones con los gobernantes sunita. Además, la creencia en la reaparición del Imam ausente hizo que la esperanza de su regreso reemplazara el desafío del sistema político gobernante.
El Imam ausente se convirtió en la causa de la solidaridad de los chiitas, quienes estaban separados. Además, la creencia en la aparición del Imam invisible, como el Mahdi, ayudó a los chiitas a soportar los problemas, dándoles la esperanza de un futuro lleno de justicia.
Los antecedentes de la creencia chiita en Al-Mahdi y Al-Qa’ím Según Yásim Husáin, el concepto de "Al-Mahdi" se utilizaba como persona guiada desde la época del Profeta del Islam. Tanto los sunitas lo usaron para los califas ortodoxos como los chiitas lo usaron para los Ima
mes. Por ejemplo, durante el levantamiento de Husáin ibn Ali, los chiitas de Kufa lo llamaron Mahdi, y Sulayman ibn Surad lo honró con este título tras la muerte de Husáin. Pero su aplicación en el concepto de salvador comenzó desde la época de Mujtár al-Zaqafí para Muhammad ibn al-Hanafiyya.
Según Saíd Amiraryamand y Wilfred Madelung, el primer grupo que creyó en el salvador y en su ocultación fue la secta de Kisániyya, formada tras la represión del levantamiento de Mujtár, considerando que Muhammad ibn Al-Hanafiyya, el hijo de Ali, era Al-Mahdi, y después de su muerte, anunciaron que no está muerto y que está oculto en el Monte de Radua en Medina, y que un día regresará como el Mahdi y Al-Qa’ím.
Según Madelung, los chiitas siguieron repetidamente a muchas personas de la familia del Profeta del Islam como Mahdi. Pero no pudieron satisfacer las expectativas de los chiitas. Personas como Muhammad ibn Al-Hanafiyya, su hijo Abu Hashim, Muhammad ibn Mu’awiya, Muhammad ibn Abdulla al-Nafs al-Zakiyya, Ya’far al-Sádiq y Musa al-Kádhim fueron conocidos como Al-Mahdi prometido entre los chiitas en un periodo.
Tanto Muhammad al-Báqir como Ya’far al-Sádiq eran apoyados por sus seguidores en el caso de que se levantaran contra el entonces gobierno; Pero los ambos pidieron a sus chiitas calmándose y dijeron que aunque todos los Imames tienen la capacidad de derrocar diferentes gobiernos, Al-Mahdi prometido aparecerá en el futuro después de la ocultación por orden de Dios de eliminar la injusticia.
Hay una diferencia sobre el uso de concepto de al-Mahdi como salvador por parte de los Imamíes. Según Mudarresi, hasta la época de al-Gayba al-Sugra, el concepto de al-Mahdi era una idea no Imamíes. Durante el tiempo de la ocultación, los chiitas mezclaron gradualmente la opinión de al-Mahdi (salvador) y Al-Qa’ím que les pertenecía a los Imamíes. Por otro lado, Yásim Husáin cree que no sólo al-Mahdi fue utilizado como el significado de salvador por Imamíes desde la época de los Imames, sino que los Imames anteriores creían que cada uno de ellos, si las condiciones lo requieren puede ser Al-Mahdi.
Según Mohammad Ali Amir Mo’ezzi y Timothy Furnish, muchas de las creencias islámicas sobre el Salvador, su aparición y sus componentes, se deben a religiones anteriores como el maniqueísmo, el zoroastrismo, el judaísmo y el cristianismo. Sin embargo, según Yásim Husáin, la idea de Al-Mahdi como salvador se derive en los hadices del Profeta, narrados por veintiséis de sus compañeros en los libros de de los suníes, Zaydíes e imamíes.
Wilfred Madelung en la Encyclopaedia of Islam destaca que la teoría de la ocultación ha sido suficientemente confirmada por las narraciones de los Imames anteriores de chiitas, de modo que tras la muerte del undécimo Imam, la mayoría de los imamíes creyeron en la existencia de Al-Mahdi prometido, y algunos eruditos sunitas también lo creen.
Además, según un hadiz fiable tanto para los chiitas como los sunitas, Muhammad dijo: "Si sólo queda un día en la vida de este mundo, Dios lo hará tan largo hasta que venga un hombre de mi familia que tenga el mío nombre, llenando la tierra de justicia después de que había llenado de injusticia."
Condiciones políticas y religiosas de los siglos III y IV. Desde la época de al-Mutawwákkil al-Abassi (232-247 DH/847-861 DC) la política de tolerancia con los chiitas fue dejado. Por su orden, el santuario de Husáin ibn Ali fue destruido y el décimo Imam chiita, Al-Hadi, fue convocado de Medina a Samarra junto con su hijo, Hasan Al-Askari para estar bajo supervisión.
Mutawwákkil no escatimó medios para insultar y humillar a Ali Al-Hadi. Los informes indican que los Imames en Samarra estaban bajo severa presión y los chiitas en Irak y Hiyaz vivían con muchas dificultades. Al-Muntasir, hijo y sucesor de al-Mutawakkul, dejó estas políticas, dando a Al-Hadi más libertad.
El rigor a los chiitas regresó durante la época de Al-Musta'in (862-866 DC). En ese momento, el décimo Imam chiita eligió a Uzmán ibn Sa’íd como su representante en Irak, lo cual fue confirmado por el siguiente Imam, Hasan Al-Askari .
Durante el tiempo de los últimos Imames de los chiitas, se formó una red de abogados cuya misión principal era recolectar impuestos religiosos como Jums y zakat.
Tras asesinato de al-Mutawakkul en 247 DH/861 DC, se preparó el terreno para la decadencia del poder abbasí. Con el surgimiento de una guerra civil tras su muerte, que provocó la muerte de cuatro califas en un corto tiempo, el Imperio abbasí quedó prácticamente fragmentado, surgiendo potencias independientes en diferentes zonas de tierras islámicas, que buscaban la autonomía.
Las condiciones políticas y religiosas de los últimos años del Imamato de Hasan Al-Askari coincidieron con la debilidad del califato abbasí, impidiéndole ejercer eficazmente su soberanía salvo en una parte limitada de Irak. Durante este período, diferentes pueblos se habían rebelado en distintas zonas, lo que produje una división política en el territorio del imperio abbasí. Al-Mu’tamid Al-Abbasí puso a Hasan Al-Askari , su rival del califato, bajo vigilancia en Samarra, impidiéndole reunirse con sus seguidores.
Al- Mu’tamid Al-Abbasí estaba bajo el domino de su hermano Al-Muwaffáq, el comandante de su ejército, por lo que desde 882 DC, el califa no tenía poder y estaba prácticamente bajo arresto domiciliario Al-Muwaffáq y su hijo Al- Mu'tádid lograron reforzar el Califato, utilizando el poder militar. Aunque las tierras bajo su dominio directo se limitaban a Irak, lo pudieron expandir poco a poco hasta Egipto y el oeste y centro de Irán mediante el uso de la fuerza militar y la diplomacia.
Durante las últimas décadas del siglo III de la Hégira, los movimientos chiitas, especialmente los ismailíes, levantaron en varias regiones, incluido el norte de África y el norte de Siria, y Abu AbdullAH Chiita logró reuniendo seguidores en Al-Magrib al-árabe. En ese momento, una Sa’íd ibn Husáin, conocida como Ubaydul-lá al-Mahdi, reclamó el Imamato, y Abu AbdullAH Chiita se convirtió en su fanático, logrando conquistar Ifriqiya en 297 AH/909 DC.
En el mismo año, Ubaydul-lá al-Mahdi se convirtió en califa, estableciendo el gobierno Fatimí. Los ismaelitas, que no aceptaron el califato Fatimí, levantando como el movimiento de Cármatas. Por otro lado, los chiitas zaidíes rarmaron un gobierno en Tabaristán en 250 AH/864 DC y luego en Yemen en 284 AH/897 DC.
De esta manera, los primeros años de al-Gayba al-Kubra coincidió con el "siglo chiíta". En las primeras décadas del siglo IV de la Hégira (X DC), los Zaydíes de 'Al-Buya fue dominado por importantes regiones de Irán, incluidas Fars, Rey e Isfahán.
En el año 334 DH/945 DC, los chiitas de 'Al-Buya tomaron el control del gobierno de Bani Abbas. 'Al-Buya, aunque probablemente eran zaydíes al principio, cuando llegaron al poder, se inclinaron a los duodecimanos (imamíes chiitas).
Al mismo tiempo que 'Al-Buya, otros gobernantes chiitas, como los fatimíes en Egipto y el norte de África, la dinastía Bani Hamdan en el norte de Irak y Siria, y los idrisíes llegaron al poder en unas partes del norte de África.
Nacimiento Según AHmad Paktachi, el linaje de Hasan Al-Askari continuó a través de una esclava, a quien se menciona con varios nombres en las fuentes, como Sayqal, Naryis, Súsan y Rayhána.
Según la mayoría de las fuentes chiitas y sunitas, como Abul Ma'ali (m. después de 485 AH), Ibn Azír (m. 555 AH), Ibn ShAHr-Ashub (m. 588 AH) e Ibn Talha (m. 625 AH) el único hijo de Al-Askari se llama Muhammad, quien según la famosa narración entre los chiitas nació en el 15 de Sha'ban 255 AH.
Contrariamente a la opinión predominante, según algunas fuentes chiitas y sunitas como Muhammad Zarandi (m. 750 AH) y Husáin Jasibi (m. 346 AH) tenía otros niños y según algunos historiadores sunitas como Al-Tabari (m. 310 AH) e Ibn Hazm (m. 456 AH) no tenía hijos.
Los años del Imamato de Hasan Al-Askari Durante los años de su Imamato en Samarra, Hasan Al-Askari vivió bajo las restricciones impuestas por el califa abbasí. Estaba bajo la supervisión de los espías de al-Mu'tamid al-Abbasí y no podía comunicarse libremente con los chiitas.
Cuando enfermó en el año 260 A.H, Al-Mu’tamid le envió a varios cuidadores junto con un médico y un juez. Finalmente, falleció a causa de la enfermedad el día 8 de Rabi' al-Aual de, correspondiente al 1 de enero del 874 DC Al-Mu’tamid envió a Abu 'Isa, el hijo de Al-Mutawakkel, rezando a su cuerpo. Fue enterrado en su casa tras la ceremonia del funeral. Según Sheij al-Túsi, Uzmán ibn Sa’íd lo cuidaba durante su enfermedad y realizó el gusl y entierro.