La batalla de Varsovia (a veces llamada Milagro en el Vístula; en polaco: Cud nad Wisłą)Fue un diputado del partido polaco Endecja, contrario a Piłsudski, quien acuñó este nombre de forma irónica para subrayar su desacuerdo con el ataque del líder polaco a Ucrania. Sin embargo, pocos entendieron el tono irónico y mantuvieron el nombre. fue el enfrentamiento decisivo de la guerra polaco-soviética, que empezó en 1919, poco después del fin de la Primera Guerra Mundial, y concluyó con el Tratado de Riga en 1921.

Se desarrolló desde el 13 hasta el 25 de agosto de 1920. Comenzó cuando las fuerzas del Ejército Rojo, comandadas por Mijaíl Tujachevski, se aproximaron a Varsovia y a las cercanías de la fortaleza de Modlin. Pese a que en un principio las tropas soviéticas parecían estar ganando la batalla, realmente estaban cayendo en la trampa preparada por el gobierno polaco. El 16 de agosto, fuerzas polacas dirigidas por Józef Piłsudski contraatacaron desde el sur a los puntos débiles del frente soviético, forzando contra todo pronóstico a las fuerzas rusas a retirarse en forma desorganizada hacia el este y detrás del río Niemen.

Antes de la victoria polaca en el río Vístula, tanto los bolcheviques como la mayoría de los expertos extranjeros consideraban que Polonia estaba al borde de la derrota. El contundente e inesperado triunfo polaco dañó seriamente a las fuerzas bolcheviques. En los meses siguientes, varios éxitos más aseguraron la independencia y la frontera oriental de Polonia. Esta victoria polaca supuso un gran freno al avance de los gobiernos comunistas en Europa Central.

Preludio de la batalla

Tras la Primera Guerra Mundial, el choque entre la Rusia Soviética y el recién creado Estado de Polonia parecía inevitable. Polonia, que acababa de recuperar la independencia perdida tras la tercera partición de la Mancomunidad Polaco-LituanaVéase Mancomunidad Polaco-Lituana. (1795), se formó a partir de territorios que antes de la Guerra Mundial habían pertenecido a Alemania, Austria-Hungría y Rusia, que intentaron ceder el menor territorio posible, dejando así a muchos polacos fuera del nuevo Estado. Además, los polacos buscaban establecer la Międzymorze, una federación multinacional de todos los países entre los mares Báltico y Negro. Esta unión tendría suficiente fuerza para detener cualquier impulso imperialista de Alemania y Rusia en Europa Oriental.

Por su parte, Rusia consideraba a Polonia como una de sus provincias y no como un país independiente, por lo que los bolcheviques, que habían vencido en febrero de 1920 en la Guerra civil a los rusos blancos,tomando el 8 Odesa y el 15 Tiraspol, estudiaron pronto la posibilidad de invadir Polonia.Lincoln, W. Bruce, Red Victory: a History of the Russian Civil War, Da Capo Press, 1999, ISBN 0-306-80909-5, p. 405. Lenin veía a Polonia como un puente hacia Europa Occidental que tendría que cruzar para que el comunismo llegara al centro y al oeste del continente. Además, una guerra con Polonia sería una excelente manera de probar el poderío soviético. Los bolcheviques insistían en trasladar la revolución a Europa Occidental, lo que debería hacerse con las bayonetas de los soldados soviéticos siguiendo el camino más corto a Berlín y a París: atravesando Varsovia.

Ambos países entraron en conflicto en Ucrania, donde tanto Polonia como Rusia querían imponer un gobierno amigo y que les favoreciese. Después de sufrir algunos reveses contra Polonia en 1919, la contraofensiva bolchevique consiguió vencer a las tropas de la Ofensiva de Kiev polaca en 1920. Tras expulsar a las tropas polacas de Ucrania, la República Soviética de Rusia procedió a invadir Polonia. La estrategia soviética consistía en un masivo ataque a la capital, Varsovia. Su captura hubiera tenido un enorme efecto propagandístico para los soviéticos, quienes pensaban que así doblegarían la moral polaca y, además, produciría una serie de revoluciones comunistas por toda Europa que dejarían libre el camino para que el Ejército Rojo se uniera a la Revolución alemana. 250px|left|thumb|Situación del frente polaco-bolchevique en junio de 1920

Polonia estaba prácticamente sola en la guerra. Francia y el Reino Unido no ayudaron más que con unos pocos hombres; Lituania apoyó a Rusia, pues esta le había prometido diversos territorios; y los refuerzos de 30 000 miembros de la caballería enviados por Hungría para ayudar a PoloniaHungría, que ya había sufrido una corta experiencia comunista bajo el mando de Béla Kun, fue el único país en intentar apoyar militarmente a Polonia. Véase República Soviética Húngara. nunca llegaron debido a que el régimen socialista de Checoslovaquia no les permitió el paso.Goldstein, Erik. Wars and Peace Treaties, Routledge, 1992, ISBN 0-415-07822-9, Google Print, p. 51. Ninguno de sus vecinos aceptaron venderle material bélico. Las potencias occidentales presionaron a Polonia para que cediese a las peticiones rusas, entre las que se encontraba la rendición incondicional. Vladímir Lenin aumentó las exigencias, intentando así conseguir tiempo para conquistar Varsovia y obtener la victoria por la vía militar y no mediante la diplomacia.

El Ejército de Caballería soviético, bajo el mando de Semión Budionni, irrumpió a través de las líneas polacas en junio de 1920. Esto llevó a la caída de todos los frentes polacos en el este. El 4 de julio de 1920, el frente occidental de Mijaíl Tujachevski comenzó el asalto desde el río Berézina en Bielorrusia, obligando a las fuerzas polacas a retirarse. El 19 de julio, el Ejército Rojo tomó la ciudad de Grodno; el 28, alcanzó Białystok; y tres días después fue capturada la fortaleza de Brest. A mediados de ese año, la supervivencia de la independencia de Polonia estaba en peligro y el mundo entero esperaba su caída en cualquier momento. Rusia, habiendo vencido a Polonia en todos los frentes en Ucrania, Bielorrusia y el propio territorio polaco, avanzó hacia Varsovia.

Preparación de la batalla

El plan polaco

Józef Piłsudski, comandante en jefe de las tropas polacas, quería centrar las operaciones de defensa contra la invasión rusa en el río Bug y en la ciudad de Brest, pero su rápida caída lo hizo imposible. Durante la noche del 5 al 6 de agosto, Piłsudski concibió un nuevo plan en el palacio Belvedere, en Varsovia. En la primera fase, ordenó a las fuerzas polacas que se retirasen a través del río Vístula y defendiesen el río Wieprz y los puentes que permitían el paso hacia Varsovia. Aproximadamente la cuarta parte de las divisiones disponibles se concentrarían en el sur para llevar a cabo la contraofensiva. Después, el plan de Piłsudski requería la participación los ejércitos Primero y Segundo del general Józef Haller, compuestos por diez divisiones. Haller debía tomar el papel defensivo, enfrentándose al ataque frontal soviético desde el este en Varsovia, y mantener su posición a cualquier precio. Al mismo tiempo, el Quinto ejército del general Władysław Sikorski, compuesto por cinco divisiones y media, defendería la zona norte, cerca de la Fortaleza de Modlin. Cuando fuese viable, deberían atacar por la retaguardia, evitando que las fuerzas soviéticas intentasen rodear Varsovia desde el frente noroccidental. Otras cinco divisiones del Quinto ejército debían defender Varsovia desde el norte. El general Franciszek Latinik defendería la ciudad mientras que el general Bolesław Roja dirigiría la defensa del río Vistula entre Góra Kalwaria y Dęblin.Edgar Vincent D'Abernon, The Eighteenth Decisive Battle of the World: Warsaw, 1920, Hyperion Press, 1977, ISBN 0-88355-429-1. 300px|left|thumb|Józef Piłsudski pasando revista a sus soldados

La parte más importante, sin embargo, recayó en un grupo relativamente pequeño (unos veinte mil hombres) recién creado: el "Ejército de la Reserva", también llamado "Grupo de Asalto" (Grupa Uderzeniowa en polaco). Lo dirigiría el propio Piłsudski, al mando de las unidades más curtidas y preparadas. A estos se les añadirían los ejércitos Tercero y Cuarto, comandados por Zygmunt Zieliński y Leonard Skierski, respectivamente. Estas fuerzas, tras retirarse del frente occidental del río Bug, no se habían dirigido directamente a Varsovia ya que habían atravesado el río Wieprz para huir de sus perseguidores, por lo que su llegada a tiempo no estaba asegurada. El Grupo de Asalto debería llevar a cabo un ataque relámpago por el norte, en un punto débil identificado por la inteligencia polaca entre los frentes occidental y sudoccidental soviéticos. Esto separaría al frente occidental de sus apoyos y desorganizaría sus movimientos. Finalmente, la separación entre el Quinto ejército del general Sikorski y el Grupo de Asalto se cerraría cerca de la frontera prusiana, dejando al ejército soviético atrapado.

Aunque basado en la información de la inteligencia polaca y en comunicaciones de radio soviéticas interceptadas, el plan fue considerado de aficionado por muchos expertos y militares de alto rango, quienes rápidamente señalaron que Piłsudski carecía de formación militar. A tan solo una semana de la fecha prevista para el contraataque, muchas unidades polacas estaban luchando en lugares que distaban entre 150 y 200 kilómetros de los puntos donde debían concentrarse. Todos los movimientos de tropas se estaban desarrollando a cortas distancias del Ejército Rojo, por lo que si este presionaba un poco más desbarataría los planes de contraataque y pondría en peligro la cohesión de todo el frente polaco. Piłsudski admitió en sus memorias que era una apuesta muy arriesgada y que las razones que le habían llevado a decidir continuar adelante con su plan eran el derrotismo de los políticos, el miedo por la seguridad de la capital y el sentimiento de que si Varsovia caía, todo estaría perdido. Solo la desesperada situación persuadió a los altos mandos de llevar a cabo el plan ya que, dadas las circunstancias, era la única forma posible de evitar una derrota devastadora. Irónicamente, cuando una copia del plan llegó accidentalmente a manos rusas, fue considerado un pobre intento de engañarlos y lo ignoraron. Unos días después, los soviéticos pagaron caro su error.

Existe controversia sobre la autoría del plan. Debido a la imagen política de Piłsudski, fue muy impopular entre el ala derecha de los políticos polacos. Por ello, después de la batalla, muchos periodistas sugirieron que el plan había sido preparado por el francés Maxime Weygand o por el jefe del Estado Mayor polaco, Tadeusz Rozwadowski. De acuerdo con investigaciones recientes, el plan militar francés solo proponía un pequeño contraataque de dos divisiones en Mińsk Mazowiecki. Su objetivo era obligar a las fuerzas bolcheviques a retroceder treinta kilómetros para facilitar las negociaciones de alto el fuego. Por otro lado, el plan del general Rozwadowski implicaba un mayor ataque a las líneas rusas en la región de Wieprz. Sin embargo, Piłsudski proponía una operación a gran escala, con numerosas fuerzas encargadas de atacar a las tropas enemigas más que hacerlas retroceder. La misión francesa se opuso a este plan, ya que no confiaba que el ejército polaco pudiera reagruparse tras haberse retirado a lo largo de 600 kilómetros. No obstante, durante muchos años persistió el mito de que fue la llegada de las fuerzas aliadas lo que salvó a Polonia, y en ese mito el francés Weygand ocupaba el papel principal.

El plan ruso

Mijaíl Tujachevsky planeó rodear Varsovia cruzando el río Vístula cerca de Włocławek, al norte y al sur de la ciudad, y atacarla desde el noroeste. Con sus veinticuatro divisiones, esperaba repetir la clásica maniobra de Iván Paskévich, quien, durante el Levantamiento de Noviembre (1831), cruzó el Vístula a la altura de Toruń y llegó a Varsovia casi sin oposición. Este movimiento ayudaría también a eliminar las fuerzas polacas de Gdansk, el único puerto por el que podían recibir armas y suministros.