El Monasterio de la Concepción de Abando-Bilbao es la forma actual evolucionada desde un antiguo beaterio creado en la Anteiglesia de Abando por un grupo de mujeres piadosas, conforme a la Regla de la Orden Tercera de San Francisco, en honor del Misterio de la Purísima e Inmaculada Concepción de María.
El Beaterío de la Concepción de Abando-Bilbao Este beaterio se remontaría al año 1467 y sus miembros entonces serían conocidos como las beatas de San Mamés de Abando-Ibarra, ya que se encontraban próximas al convento de franciscanos de San Mamés, donde en la actualidad se encuentra la Santa Casa de Misericordia. Lo componían mujeres de familias adineradas cuyas dotes y herencias permitían a la comunidad acceder a posesiones no solamente en el casco de la Villa de Bilbao sino también en otras villas y en numerosas anteiglesias. miniaturadeimagen|Situación del monasterio junto a La Naja, frente a la Ribera. Su ubicación había cambiado ya en 1530 y se situaba en los alrededores de la Naja "en el arrabal de Allende la puente", en los actuales terrenos ferroviarios próximos a la calle Bailén. La explicación para el traslado debe buscarse en el interés por situarse junto a una villa y puerto en desarrollo, movimiento que ya en 1500 había hecho el grueso de los franciscanos, abandonando en su mayoría la casa de San Mamés.
En 1547 perdieron el convento a causa de un incendio y para reedificarlo se vieron obligadas a vender algunas casas que tenían en Bilbao, que les rentaron 4.000 maravedís. A consecuencia de esta pérdida de activos debieron recurrir a sus habilidades en labores manuales.
La situación fue mejorando gracias a las dotes aportadas por las novicias que ingresaban, muchas de ellas de hidalgas casas del señorío. La comunidad se enriqueció aún más con las herencias que fueron recibiendo, de manera que alrededor de 1614 anticipaba o prestaba ducados y maravedís a entidades como la Casa de Contratación de Bilbao, al Consulado y la Villa, al Señorío de Vizcaya, a las religiosas de otras órdenes y a multitud de repúblicas, que rentaban al convento los réditos del préstamo, lo que representaba un negocio financiero muy rentable.
Esta etapa de abundancia se vio parcialmente truncada por los superiores tanto de la orden como diocesanos, que en un momento dado les prohíben recibir novicias por resistirse a acatar la denominada Constitución Apostólica del papa Pío V (1566), que exhortaba a que los beaterios se fueran convirtiendo en monasterios o conventos con atención a los tres votos solemnes (pobreza, castidad, obediencia) y el cuarto de clausura. Aunque las beatas se resistían al encierro y el cambio en la práctica tardó en producirse, el de la Concepción fue uno de los primeros en convertirse en convento y admitir la transformación. La comunidad de beatas debió entonces elegir convertirse en comunidad de isabelinas, de clarisas o de concepcionistas, optando por estas últimas y siendo la primera comunidad de esa orden en toda la provincia franciscana del norte peninsular.
Constitución del Convento Es en el año 1614 cuando las anteriores beatas abrazan la regla de las Concepcionistas. Debido al crecimiento de la comunidad se hizo precisa la construcción de una nueva casa junto a la anterior, lo que se materializó entre 1620 y 1629, subsistiendo esta iglesia y casa de comunidad en pie por más de 200 años. Ambas obras fueron costeadas por la acaudalada familia bilbaína de los San Martín de Avendaño, cuya hija María profesó allí la regla de las concepcionistas. El coro nuevo y parte de la fábrica de la iglesia, adjudicadas en 600 ducados, fue ejecutada por el maestro cantero Martín de Zaldivia.
En 1813 el ayuntamiento había instalado un puente de barcas prácticamente bajo el convento y se hacía necesaria la adecuada urbanización de esa zona, ordenando caminos y construyendo muelles tanto hacia San Francisco como hacia Ripa. La comunidad era dueña del terreno y árboles que había entre las paredes que cerraban la clausura y la ría, y en 1817 cedió sin intereses el terreno necesario para abrir un camino desde el citado nuevo puente de barcas, que no debería exceder en anchura 20 pies, ni el Consistorio podría disponer de él para construir. Además el camino debía perdurar aún cuando no existiera el puente de barcas.Archivo Municipal de Bilbao. Sección Antigua 0284/001/034. miniaturadeimagen|Monasterio y puente de barcas. 1813. Luis Bardallo. Propiedad de la familia Salbidegoitia. Durante la guerra de la Convención (1793-1795) las monjas tuvieron que salir de sus conventos, y las de la Concepción se dispersaron por casas particulares. Después, en 1808, con la ocupación de las tropas francesas, las monjas vuelven a ser desalojadas de su convento. Con el convento abandonado por la comunidad se decretó la conversión en hospital de sangre, instalándose allí 500 camas. A los cinco de ocupación francesa se añadieron los dos que se tardó en rehabilitar, lo que llevó a la comunidad a instalarse hasta 1815 en la contigua casa de Ripa, de su propiedad, en la parte baja del huerto, donde en la actualidad se encuentra el edificio de la Sociedad Bilbaína.
También durante la I Guerra Carlista fueron desalojadas las monjas al destinarse el convento a hospital militar, y también optaron por residir en su casa de Ripa, intentando mantener el huerto y llegar a través del mismo hasta la iglesia y al coro, que habían sido respetados. Pero la seguridad durante el conflicto recomendó a las religiosas trasladarse a otras zonas menos activas de Bizkaia. Terminada la guerra en 1840, se permitió a las monjas volver a su convento, a condición de que su iglesia sustituyera provisionalmente a la parroquia de San Vicente Mártir de Abando, destrozada durante la guerra. Pero al año siguiente "en 1841 vinieron nuevas tropas y de nuevo expulsadas quedando convertido de nuevo en hospital general..." según se quejaba al ayuntamiento la madre abadesa. Este uso militar se mantuvo en ese y otros conventos como el de San Francisco y la Encarnación, y las monjas volvían a reclamar la vuelta a su sede cuando en el año 1857 se presentó el proyecto de ferrocarril Bilbao-Tudela. Su estación central se planificó en el terreno del convento de la Concepción. Dicho proyecto quedó aprobado por un Real decreto del año 1858, y la Compañía del ferrocarril procedió a expropiar los terrenos afectados, lo que, en el caso del convento, se llevó a cabo en 1859. Ante esta situación las monjas eligieron construir su nuevo convento en la zona más elevada junto al camino a Balmaseda, una zona entonces aislada pero cercana y comunicada con Bilbao.
Mientras tanto, expropiada también su casa de Ripa, las Concepcionistas pidieron refugio en el convento Dominico femenino de la Encarnación, donde les cedieron parte del mismo y en el que permanecerían hasta la construcción de su nuevo convento en lugar algo más elevado que el anterior, en el barrio de Mena, lugar llamado entonces Vista Alegre y al que el propio monasterio ha terminado dando el nombre actual de calle Concepción.
Nuevo Monasterio en Vista Alegre miniaturadeimagen|Monasterio de la Concepción en su ubicación actual. Pedro Telesforo Errazquin. 1870. ONDAREA. El nuevo monasterio e iglesia de la Concepción de Abando se inauguró el 14 de abril de 1861, y tan contentas estaban las madres religiosas que algunas "se pusieron afónicas de andar de unas ventanas a otras". El edificio se componía de cuatro plantas en forma de U y la iglesia tenía forma de cruz latina, dos coros, una tribuna para enfermas y un tercer corillo. Se accedía desde el camino por una escalera exterior de 40 peldaños de piedra junto a la que se levantaba la casa vicarial y una hospedería. La influyente Abadesa Madre María del Pilar y Plazaola consiguió del Ayuntamiento de Abando la mejora del camino existente y la cesión de una campana del viejo convento que se había llevado a la parroquia de San Vicente Mártir. La obra ascendió a 525.000 reales.
Pese a considerarse su ubicación "lejos del mundanal ruido" la comunidad se vio afectada durante la última Guerra Carlista (1872-1876) y el edificio estuvo a punto de ser convertido en cuartel, cosa que al parecer evitó el general Castillo. Durante la contienda asiló a otras religiosas cuyos conventos fueron afectados por la contienda. La iglesia de la Concepción fue la única en la Villa y su comarca abierta al culto durante aquellos bombardeos durante el sitio de Bilbao.
Llegada la II República Española, esa comunidad femenina contemplativa se enfrentó al cierre, y para evitarlo abrió una escuela de niñas de entre 6 y 10 años. Para entonces el espacio idílico y despoblado donde se había asentado la comunidad de la Purísima Concepción de María se había transformado en un suburbio superpoblado por trabajadores inmigrados que pese a denominarse los Barrios Altos acogía a las clases más empobrecidas de la sociedad. Pocos metros más abajo predominaba el elemento izquierdista organizado en partidos y sindicatos socialistas, comunistas y anarquistas. La plaza de la Cantera había pasado a denominarse de Pablo Iglesias, y la del Gimnasio Facundo Perezagua. miniaturadeimagen|354x354px|Nave de la iglesia. Cuando en los Barrios Altos se tuvo noticia del alzamiento político-militar del 18 de julio tramado por la derecha española las órdenes religiosas fueron objeto de vigilancia por su afinidad con los sublevados. En la medida en que tras las primeras horas se fue conociendo el mapa ocupado por cada bando, las primeras milicias bilbaínas en defensa de la República acudieron al frente de Otxandio con la intención de frenar a las tropas dirigidas por el Teniente Coronel Ortiz de Zárate que avanzaban desde Vitoria-Gasteiz. La noticia de la primera intervención bélica bilbaina llegó la tarde del 20 de junio de 1936 lo que encrespó los ánimos en contra de los facciosos. En ese ambiente de crispación se divulgó en la calle que alguno sublevados ocultos en el Monasterio de la Concepción habían realizado disparos desde su interior, lo que provocó una movilización de indignación popular y una muchedumbre se dirigió al monasterio para darle fuego. Se rumoreaba que los disparos facciosos habían causado un muerto y dos heridos.
El nº 10 del Correo Español, diario de la Falange Española Tradicionalista y de las JONS, ofrecía el 15 de julio de 1937 la crónica de lo sucedido un año antes:
"Hacia primeras horas de la tarde las turbas se lanzaron francamente por su camino favorito, el de la destrucción, e incendiaron el convento de la Concepción. Hacia las dos de la tarde comenzó a acudir gente a los alrededores del convento. Había hombres, pero eran muchas más las mujeres, y todos gritaban: ¡Hay que matar a las monjas! ¡Hay que matarlas que son fascistas! Son fascistas las monjas: han tirado desde el convento y hay que matarlas. A todo esto iba llegando más gente y entre todos rodearon el convento. Poco después empezaron a disparar y a tirar piedras sobre él, y las imágenes que adornaban la fachada principal cayeron hechas añicos. Luego lo rociaron con gasolina, y con bombas de mano y dinamita iniciaron el incendio". miniaturadeimagen|250x250px|Edificio monacal. Al día siguiente de aquel suceso la prensa local, silenciada por la censura gubernamental, se hacía eco de una nota oficial que buscaba poner fin a este tipo de iniciativas populares sin más detalle sobre lo acontecido: "Habiendo llegado noticias a este Gobierno Civil, de que se han intentado algunas violencias sobre algún edificio de carácter religioso en Bilbao, el Partido Comunista, el Partido Socialista, Izquierda Republicana, Acción Nacionalista y Partido Nacionalista Vasco, han pedido al gobernador civil que ordene a la fuerza pública que haga fuego sin contemplaciones sobre los incendiarlos, que no pueden ser más que enemigos de la situación actual y de la República". Es la única mención aparecida en los medios de comunicación bilbaínos.