La realidad última o realidad suprema es "el poder supremo, final y fundamental de toda realidad".Merriam-Webster Dictionary, Ultimate reality Esto puede superponerse con el concepto de lo Absoluto en ciertas filosofías.

Debido a su naturaleza, como concepto la Realidad última no puede ser explicada o entendida en su totalidad. Como sintetizó el filósofo Nisargadatta Maharaj:

Filosofía griega Anaximandro creía que la sustancia última del universo, generalmente conocida como arche, era el Ápeiron, una sustancia infinita y eterna que sería el origen de todas las cosas. Aristóteles sostenía que el motor inmóvil "debe ser un ser inmortal e inmutable, responsable en última instancia de toda la totalidad y el orden en el mundo sensible" y que su existencia es necesaria para sustentar el cambio cotidiano. En el neoplatonismo, como previamente en el pitagorismo, el primer principio de la realidad es "el Uno" o "la Mónada", que es un principio perfectamente simple e inefable que es la fuente del universo y existe sin multiplicidad y más allá del ser y el no ser. La física estoica llamaba a la sustancia primitiva del universo pneuma o Dios, que es todo lo que existe y una fuerza creativa que desarrolla y da forma al cosmos.

Budismo En el budismo theravada, el Nirvana es la última realidad, oculta por la avidya (ignorancia) a través de la ilusión de Mara. El nirvana se describe en términos negativos; no está construido ni condicionado. En algunas corrientes del budismo mahayana, la naturaleza búdica o el Dharmakaya se considera la realidad última. Otras corrientes del budismo, en cambio rechazan la noción budista de una realidad última, considerando todo lo existente como vacío (sunyata) de existencia inherente (svabhava)., incluido el concepto mismo de realidad última.

Respecto a este último concepto, si bien no es doctrinalmente aplicado de esta forma en el Budismo, si la no dualidad absoluta trasciende toda dicotomía conceptual, se puede postular que "el vacío seria igual al todo" y viceversa como la Realidad última no dual propiamente tal, si se considera al Todo como la expresión de un Vacío con potencial (similar al concepto de vacío cuántico en la física), y la No dualidad existencial como la no dualidad absoluta que va más allá de los conceptos para describirla; ya que el concepto de vacío budista dentro de la descripción de la realidad en el budismo No es la "nada" nihilista, sino la ausencia de la existencia inherente.

A partir de lo dicho, al Nirvana y a Sunyata como realidad última se pueden entender a través de la siguiente cita de Buda Gautama:

Hinduismo En el hinduismo, Brahman connota el principio universal más elevado, lo Absoluto del universo.P. T. Raju (2006), Idealistic Thought of India, Routledge, , página 426 y el capítulo final, parte XII En las principales escuelas de filosofía hindú, es la plenitud y la causa y origen material, eficiente, formal y final de todo lo que existe; siendo la base ontológica de todo lo existente.Mariasusai Dhavamony (2002), Hindu-Christian Dialogue: Theological Soundings and Perspectives, Rodopi Press, , páginas 43–44Para las escuelas dualistas del hinduísmo, véase: Francis X. Clooney (2010), Hindu God, Christian God: How Reason Helps Break Down the Boundaries between Religions, Oxford University Press, , páginas 51–58, 111–115;Para las escuelas monistas del hinduísmo, véase: B. Martinez-Bedard (2006), Types of Causes in Aristotle and Sankara, Thesis – Department of Religious Studies (Advisors: Kathryn McClymond and Sandra Dwyer), Georgia State University, páginas 18–35 Es la verdad y la bienaventuranza omnipresentes, sin género, infinitas y eternas que no cambian, pero que son la causa de todos los cambios. Brahman como concepto metafísico es la única unidad vinculante detrás de la diversidad en todo lo que existe en el universo.

Los Upanishads usan la negación para señalar que Brahman no puede ser definido por atributos finitos. Por ejemplo:

De forma similar entre las corrientes más devocionales, se considera que las deidades principales, como Visnu, Shiva o Shakti (y sus variantes o avatares) en sus aspectos más elevados son el Paramatma, considerado igualmente como el estado de representación de la Realidad última. A la manifestación trascendental de Visnú, se le conoce como Mahavisnú y es considerada la fuente de la creación del universo. Se le describe como un océano cósmico donde residen innumerables universos. A la manifestación trascendental de Shivá, relacionada con el origen del universo y como la representación de la realidad última (el corazón universal), se le conoce como Paramashiva. A la manifestación trascendental de Shakti como forma suprema se le denomina Adi Shakti (también conocida como Adi Parashakti o Mahadevi), descrita como la fuente original de toda la energía. Al respecto algunas escuelas filosóficas ven estas diferentes interpretaciones como aspectos complementarios de una misma realidad suprema, sin una jerarquía estricta. Al no reconocer el ser humano la verdadera naturaleza (Paramatma), este queda atrapado en la ilusión de Maya producto de su ignorancia (avidya).

Otro punto de vista de la realidad suprema es el del Shivaísmo de Cachemira, especialmente en la escuela Trika, en la cual la vacuidad que la representa no se entiende como "mera ausencia" de existencia inherente (como en el budismo), sino como el Espacio de conciencia no objetivable (Paramashiva), el "vacío" que contiene todas las formas (la matriz de toda manifestación), pero no se reduce a ellas. Es el corazón palpitante de Shiva-Shakti, donde la creatividad y la quietud coexisten.

Taoísmo En el taoísmo, el Tao es el principio impersonal que subyace a la realidad. Es un principio y proceso metafísico que hace referencia a cómo se desarrolla la naturaleza, siendo un enigmático proceso de transformación. Se describe como la fuente de la existencia, un misterio inefable y algo que puede aprovecharse individualmente para el bien. Se considera que es "el flujo del universo" y la fuente de su orden y de su Qì ("energía vital"), pero no se la adora como deidad, aun cuando algunas interpretaciones creen que tiene el poder de bendecir o iluminar.

El no poder describirlo en su plenitud es lo primero que el Tao te king enseña:

Judaísmo En el judaísmo la Realidad última es Dios (YHWH), quien es trascendente, inmutable, eterno y creador del universo. Se le describe como el único ser verdaderamente necesario y autosuficiente. Dios es único, trascendente e inefable, tal como se expresa en el Shemá Israel (Deuteronomio 6:4):

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Igualmente la expresión Yo Soy el que Soy se interpreta como la representación de la realidad última, en el que Dios existe por consigo mismo por sí mismo, es el Creador no creado, independiente de cualquier concepto, fuerza o entidad. Dios como realidad última crea el mundo ex nihilo (de la nada), como se narra en el Génesis. La Torá es vista como el "plan" divino para la creación. Así Dios establece un pacto (brit) con Israel a través de la Torá, marcando una alianza ética y espiritual. La justicia, la misericordia y la santidad son aspectos centrales de Su naturaleza (atributos de midat ha-din y midat ha-rachamim).

En la tradición filosófica judía (por ejemplo, Maimónides), Dios es absolutamente simple, sin composición, y su esencia es idéntica a su existencia. Según Maimónides, Dios es indescriptible (vía negativa) por lo que solo puede definirse por lo que no es (no es material, no es temporal, etc.).

En el misticismo judío (Cabalá), se habla de Ein Sof (el "Infinito"), que representa la realidad divina sin límites, incognoscible y fuente de todo.

Cristianismo

Doctrinas de Realidad última trinitaria Al igual que en el Judaísmo, Dios es también la Realidad última, pero Dios es descrito en la Doctrina Católica, y en doctrinas a fines como uno en esencia, pero tres en personas (trinitas): Padre (Abbá), Hijo (Jesús) y Espíritu Santo (como la Santa Trinidad). Este misterio define la Realidad última como una comunión de amor interpersonal. El Credo de Nicea (325 d. C.) formaliza esta doctrina:

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Aunque Dios es trascendente, también es inmanente y se ha revelado plenamente en Jesucristo. En la teología cristiana, la Realidad última no es solo el Ser necesario, sino también amor absoluto (ágape), que se comunica y participa en la historia humana a través de la encarnación, la redención y la gracia.

A través de la Trinidad, Dios se hace accesible (inmanencia) mediante la encarnación de Jesús, quien es "Dios y hombre" (Concilio de Calcedonia, 451 d. C.). Ello ya que Jesús, como Logos (Verbo, Juan 1:1), es el mediador entre lo divino y lo humano.

Respecto al Espíritu Santo, este actúa desde el principio (Génesis 1:2) como "aliento de Dios" que da vida. En la teología católica, es la fuerza que sostiene y renueva la creación.

Igualmente la teología cristiana habla de teosis (deificación), donde los creyentes participan de la naturaleza divina (2 Pedro 1:4).

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Respecto a la Iglesia Ortodoxa, además de afirmar la Trinidad, la teología ortodoxa distingue entre la “esencia” inaccesible de Dios y su “energía” divina, la cual es la forma en que Dios se manifiesta en el mundo y en la vida del creyente. Esta distinción subraya el carácter místico de la experiencia de Dios, orientada hacia la theosis o divinización, en la que el ser humano es invitado a participar en la vida divina a través de la oración, la liturgia y los sacramentos.

Con relación a las iglesias pentecostales y carismáticas, su doctrina igualmente es trinitaria y se articula en torno a una experiencia vivencial y directa de lo divino, en torno a la figura de Jesús y de su Padre Dios, pero igualmente en sus comunidades se destaca la presencia activa y dinámica del Espíritu Santo, quien se manifiesta a través de dones espirituales como el hablar en lenguas, la profecía y la sanación.

De este modo, la Realidad última en estas comunidades se experimenta de forma intensa y personal, generando encuentros transformadores y una vivencia del misticismo en el aquí y ahora. Así, se enfatiza la importancia de una experiencia directa y emocional con Dios, que fortalece la fe, y promueve una vida caracterizada por el testimonio del poder transformador del Espíritu.

Doctrinas de Realidad última no trinitaria

Los Testigos de Jehová rechazan la doctrina trinitaria y enfatizan a Jehová como el único Dios verdadero. En su cosmovisión, Jesucristo es considerado un ser creado y el Espíritu Santo es visto como la fuerza activa de Dios, en lugar de una entidad divina. Esta interpretación conduce a una comprensión de la Realidad última centrada en la supremacía exclusiva de Jehová

Islam En el Islam, la Realidad última se centra en la concepción de Alá (en árabe, Allah), entendido como el único Dios, creador y sustentador del universo. Su naturaleza y atributos se describen principalmente en el Corán y la tradición profética (Sunnah); y su principio central del islam es el Tawhid, la afirmación de que "No hay más dios que Alá". Rechaza cualquier asociación (shirk) de divinidades o intermediarios divinizados.

Alá como realidad última es único (wāḥid), eterno, omnisciente, omnipotente y omnipresente. Aunque está más allá de toda comprensión humana (al-Ḥaqq), también está cercano.

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Así como realidad última Alá (al igual que el Dios cristiano) crea todo ex nihilo (de la nada) y mantiene el control absoluto sobre el cosmos. El Corán enfatiza que la creación es un acto de Su voluntad: "Ciertamente, Su mandato es tal que, cuando Él desea algo, solo dice: '¡Sé!', y es" (Corán 36:82).

Al respecto el Sufismo explora la unión espiritual con la realidad última de Alá mediante prácticas ascéticas, meditación y amor místico (ishq). Figuras como Rumi o Al-Ghazali destacan que el fin último es "conocer a Dios" (ma'rifat Allāh), aunque sin confundir la criatura con el Creador.