La Conferencia Mundial contra el Racismo (WCAR) de 2001, también conocida como Durban I, se realizó en el Centro Internacional de Convenciones de Durban, en Durban, Sudáfrica. Se realizó del 31 de agosto al 8 de septiembre de 2001, auspiciada por Naciones Unidas,.

La conferencia cubrió varios temas controversiales, entre ellos la necesidad de reparaciones por la esclavitud y la cuestión de la ciudadanía de segunda clase en Palestina-Israel.El lenguaje final de la Declaración, y el Programa de Acción producidos por la conferencia fue fuertemente debatido, tanto en las reuniones preparatorias que antecedieron a la conferencia, como durante la conferencia en sí.

Dos delegaciones, la estadounidense y la israelí, se retiraron de la conferencia por objeciones a un borrador del documento que equiparaba el sionismo con el racismo. No obstante, la Declaración y el Programa de Acción finales no contendrían el texto objetado. Dicho escrito fue rechazado por los delegados que permanecieron en los días posteriores a la retirada de Estados Unidos e Israel.

Paralelamente a la conferencia, ce celebró un Foro de ONG por separado que a su vez también produjo una Declaración y un Programa propio. Este documento paralelo no era un documento oficial de la Conferencia y además, contenía lenguaje relacionado con Israel que la conferencia habría votado para excluir de su Declaración. Este texto fue criticado por la entonces Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Mary Robinson.

Como resultado de este foro, Mary Robinson perdería el apoyo de Estados Unidos en su cargo de Alta Comisionada. No obstante, muchas de las posibles consecuencias políticas de la conferencia se disiparon por los atentados del 11 de septiembre de 2001. Debido a que los ataques tuvieron lugar apenas tres días después de terminada la conferencia, sus resultados terminarían eclipsados por completo en las noticias. A la conferencia le siguió la reunión de Durban II de 2009 en Ginebra, que fue boicoteada por diez países occidentales. Posteriormente, una conferencia conmemorativa llamada Durban III y celebrada en septiembre de 2011 en Nueva York, también generó importantes críticas y fue boicoteada por 4 países occidentales.

Preparativos La conferencia se autorizó por la Resolución #52/111 de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Antes de la conferencia se llevaron a cabo varias reuniones preparatorias para identificar posibles temas a discutir y además crear borradores iniciales de la Declaración y el Programa de Acción. Las reuniones preparatorias comenzaron con dificultades.

El primer problema fue la cuestión del tema de la conferencia en sí. El bloque occidental, que consistía en ese momento en: Europa occidental, Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Japón, querían que los objetivos de la conferencia se limitaran a los establecidos en la resolución original. No obstante, el Grupo Africano, los estados latinoamericanos y los estados caribeños buscaban que los objetivos de la conferencia no se limitaran a los resolutivos, sino que incluyeran elementos relacionados con medidas regionales, nacionales e internacionales para compensar el colonialismo y la esclavitud.

Antes de la conferencia, también se realizaron cuatro conferencias regionales en: Estrasburgo, Santiago, Dakar y Teherán .

La Declaración y el Programa de Acción de Durban La Declaración y el Programa de Acción de Durban fueron adoptados por las delegaciones asistentes a la Conferencia.

Compensación por el colonialismo y la esclavitud El debate en torno a la compensación por el colonialismo y la esclavitud se aborda en los ¶ 13, ¶ 14, ¶ 15 y ¶ 29 de la Declaración. Este tema tenía el potencial de descarrilar la conferencia, por lo que fue de los temas más controvertidos. No obstante, al final contuvo una retórica lo suficientemente fuerte que satisfajera al bloque africano, sin que esta se aplicase retroactivamente contra los descendientes de los colonizadores. Se logró incluir el principio de colonialismo como un crimen contra la humanidad, sin que este estableciera la necesidad clara de reparaciones por parte de los antiguos Estados coloniales.

Al mismo tiempo que plantaba un avance al reconocer el carácter inmoral de las prácticas de la esclavitud y la trata de esclavos, pues hoy serían consideradas como un crimen de lesa humanidad, no aplicaba ese adjetivo a una era anterior a que el principio legal realmente existiera.La Declaración de Durban establece que los Estados reconocen "que estas injusticias históricas [esclavitud, colonialismo, genocidio, apartheid] han contribuido innegablemente a la pobreza, el subdesarrollo, la marginación, la exclusión social, las disparidades económicas, la inestabilidad y la inseguridad que afectan a muchas personas en diferentes partes del mundo". mundo, en particular en los países en desarrollo". (Artículo 158)

Otro de los puntos contenciosos de la conferencia fue el tema del apartheid. Durante los procesos preparatorios de la conferencia, Sudáfrica solicitó que no se vinculara la compensación económica al apartheid. Esto, pues en la Conferencia Regional de Teherán, el bloque asiático insertó un párrafo que establecía ese vínculo, mismo que fue eliminado a petición de la delegación sudafricana.

La vinculación entre compensación y apartheid fue especialmente controversial al interior del Estado Sudafricano pues se consideraba que tenía el potencial de polarizar a la sociedad sudafricana y producir los mismos efectos negativos que los controvertidos programas de reforma agraria en Zimbabue. La posición de Sudáfrica fue poco clara como consecuencia de presiones políticas internas y el objetivo de fomentar la reconciliación dentro del país.

El debate en torno a las reparaciones, en general, e indemnizaciones, en particular, fue uno especialmente álgido. Comentarios como los realizados por el Presidente de Senegal, Abdoulaye Wade, donde calificaba de "infantiles" las campañas para exigir indemnizaciones por el colonialismo y la esclavitud solo lo exacerbaban.

Desde su entrada a la agenda durante los preparativos en mayo de 2001, la cuestión de reparaciones comenzó a causar problemas. En ese momento, el cuarto de los cinco puntos de la agenda, era la "Provisión de remedios efectivos, recursos, reparaciones, compensaciones y otras medidas, a nivel nacional, regional e internacional". La Unión Europea, representada por la delegación de Portugal, quiso poner todo el texto entre paréntesis, mientras que la delegación de la Unión Americana, por otro lado, buscaba poner entre corchetes la palabra "compensatoria". Las delegaciones del Grupo Africano, Armenia y Cuba se opusieron firmemente a ambas propuestas, mientras que el bloque Africano, en específico, afirmó que si el tema se colocaba entre corchetes todo el texto debería de también colocarse entre corchetes. Al final, se adoptó la propuesta estadounidense con la adición de una declaración en el informe que indicase las diferentes perspectivas sobre el significado exacto de esos corchetes. Los estados de Europa occidental, por su parte, discutieron fuera de los procedimientos preparatorios formales de manera informal entre ellos, qué medidas y niveles de no cooperación podrían adoptar si el tema de las reparaciones cobraba impulso en el propio Durban.

Antes de la conferencia, el debate sobre la compensación giraba alrededor de la trata transatlántica de esclavos y la colonización de África por parte de los europeos. Esto enfrentaba a los Estados de Europa occidental (incluidas las antiguas potencias coloniales de Bélgica, Francia, Alemania, Italia, los Países Bajos, Portugal), España y Reino Unido) y Estados Unidos contra el Grupo Africano. Asimismo, el Grupo Africano contaba con el apoyo de Asia, América Latina y el Caribe.

Al mismo tiempo y antes de la conferencia, el 3 de agosto de 2001, el Grupo Africano hizo circular un documento oficioso que hacía referencia a las "injusticias del pasado". Este texto contenía un lenguaje fuerte pero una posición generalmente moderada. La Unión Europea respondió a este documento, el 8 de agosto de 2001, con un documento oficioso propio que abordaba la mayoría, pero no todas, de las cuestiones planteadas en el documento del Grupo Africano. Estados Unidos también hizo circular un documento oficioso, pero este resultó ser menos útil que el de la Unión Europea.

Como respuesta a ambos comunicados, el Grupo Africano distribuyó un segundo documento oficioso el 3 de septiembre de 2001. Este segundo documento era sustancialmente más contundente que el anterior en sus cambios de lenguaje; por ejemplo, pasó de hablar de "cancelación de la deuda" a mencionar "cancelación inmediata e incondicional de la deuda". Asimismo, este nuevo documento hacía énfasis en los crímenes de lesa humanidad y reforzaba los llamados en favor de políticas de reparación (algo que el documento anterior no había incluido en parte debido a una solicitud expresa de la delegación estadounidense que solicitaba ese lenguaje se excluyera del texto).

Varios miembros del bloque Africano se opusieron abiertamente a pedir reparaciones. Como se mencionó anteriormente, el presidente de Senegal declaró: "Todavía sufrimos los efectos de la esclavitud y el colonialismo y eso no se puede evaluar en términos monetarios. Lo encuentro no sólo absurdo, sino insultante". De manera similar, la delegación sudafricana sostenía una postura en favor de objetivos más pragmáticos. Como el establecimiento de ayuda occidental para el Programa de Recuperación de África del Milenio, que sería más aceptable para Estados Unidos y la UE

El 24 de agosto, el entonces Presidente de los Estados Unido, George W. Bush, anunció en una conferencia de prensa: "la cuestión de las reparaciones se ha resuelto — al menos la última información que tuve fue que la cuestión... parece que se ha resuelto." Los medios de comunicación en ese momento no se dieron cuenta del significado del comentario; Estados Unidos abandonaría la conferencia unas semanas después.

Sionismo

Borrador del texto previo a la conferencia Durante las reuniones preparatorias en Ginebra, un texto que vinculaba el sionismo con el racismo se colocó entre corchetes. Esto, con la expectativa de que fuese finalmente reemplazado por otro que hiciese referencia a las violaciones de los derechos del pueblo palestino. Para este momento, Estados Unidos ya había amenazado con boicotear la conferencia si los documentos preparatorios de la misma incluían argumentos que pudiesen interpretarse de una u otra forma como haciendo un vínculo entre el sionismo y el racismo. Mary Robinson, también argumentaría que los conflictos políticos regionales no debían de imponerse en el orden del día de la conferencia. Las delegaciones de Australia, Canadá, así como algunas de Europa Occidental compartieron la opinión de Estados Unidos.

La posición árabe fue expuesta por el Secretario General de la Liga Árabe, Amr Moussa: "Las acciones racistas de Israel contra el pueblo palestino no pueden ser ignoradas en una conferencia internacional que tiene como objetivo erradicar el racismo. Los países árabes no buscan que la conferencia de Durban sea el espacio que aborde el proceso de paz árabe-israelí. No obstante, ciertamente esperan que no se pasen por alto las prácticas racistas israelíes contra el pueblo palestino".

Las delegaciones árabes no insistieron en un lenguaje que equiparara específicamente al sionismo con el racismo. Se habría sugerido que su delegación estaba intentando revivir la Resolución 3379 de la Asamblea General de las Naciones Unidas (publicada en 1975, anulada en 1991), que afirmaba que "el sionismo es una forma de racismo". Sin embargo, su posición era que, más bien, se debía de subrayar el carácter racista de las acciones de Israel contra los palestinos.