thumb|276px|right|La Abdicación del Rey Pedro I inició el Periodo de Regencia Periodo de Regencia es como se conoce, dentro de la historia brasileña a la década de 1831 a 1840 entre la abdicación de Pedro I y la Declaración de Mayoría, cuando su hijo Don Pedro II alcanzó la mayoría de edad. thumb|276px|right|Regencia Trina jurando la Constitución de Brasil, pintura de Manuel de Araújo Porto-Alegre, 1831 Nacido el 2 de diciembre de 1825, Pedro II tenía 5 años y 4 meses en el momento de la abdicación de su padre por lo que no pudo asumir el gobierno que, por ley, sería dirigido por una regencia formada por tres representantes. Hubo cuatro regencias sucesivas durante esta década: La Provisoria Trina, la Permanente Trina, la Única de Feijó y la Única de Araújo Lima.

Fue uno de los periodos más importantes y agitados de la historia de Brasil. Estableció la unidad territorial del país y la estructura de las Fuerzas Armadas Brasileñas además de discutir el grado de autonomía de las provincias y la centralización del poder.

Durante esta fase, se produjeron una serie de rebeliones localizadas, como la Cabanagem, en el Gran Pará, la Balaiada en Maranhão, la Sabinada, en Bahía, y la guerra de los Farrapos en Río Grande del Sur, la mayor y más larga que mostró el descontento con el poder central y las tensiones sociales latentes de la nueva nación independiente provocando un esfuerzo conjunto de los opositores para mantener el orden. Sobre este periodo, Joaquim Nabuco registró: "En Brasil, sin embargo, la Regencia era la república de hecho, la república provisional.... Se trataba de construir un arreglo político que garantizase a los grupos la preservación de sus intereses. Antecedentes: la caída del primer emperador Según Emília Viotti da Costa, la estructura construida durante la Independencia llevó a la organización de un sistema político que hacía a los municipios dependientes de las provincias y a estas dependientes del poder central. Además se "adoptó un sistema de elecciones indirectas basado en el voto calificado que excluía del proceso electoral a la mayoría de la población. Se disputaban ávidamente los títulos nobiliarios y monopolizaban los cargos en la Cámara, el Senado, el Consejo de Estado y los Ministerios. thumb|276px|Pedro II, a los 4 años, en 1830 La Revolución de 1830 había tenido lugar en Francia, derrocando al monarca Carlos X de Francia, cuyas ideas liberales se extendieron a otras naciones, entre ellas Brasil. En el país, aparecieron periódicos como el Aurora Fluminense, de Evaristo da Veiga, en Río de Janeiro. Mientras tanto en São Paulo ocurrió el asesinato de Libero Badaró que encendió aún más los ánimos contra el Emperador.

Los liberales - divididos entre ximangos y exaltados- buscaban que Pedro I confirmase la moderación del gabinete y lo desconectase del marco institucional heredado de su padre, Juan VI en oposición a los restauradores -que abogaban por la permanencia. El Emperador había viajado a Minas Gerais, donde fue recibido con frialdad; a su regreso a la Corte, fue agasajado por los portugueses con una manifestación nocturna de luminarias y, como los nacionales brasileños reaccionaron, estalló el conflicto conocido como la Noche de las Botellas. El monarca cambió de gabinete, que había sido de carácter moderado, sustituyéndolo por otro que fue recibido como absolutista, lo que encendió aún más los ánimos.

La reacción de Pedro I causó sorpresa incluso entre los exaltados, ya que el emperador abdicó en favor de su hijo pequeño a las 2 de la madrugada del 7 de abril de 1831. Sus opositores sólo querían la restauración de un gabinete moderado. El gesto dio comienzo al periodo de regencia.

Regencia Trina Provisional

A pesar del receso parlamentario, pocas horas después de la abdicación se reunieron los senadores y diputados que estaban en la Corte. En el Palacio del Senado, recibieron oficialmente la renuncia del Emperador de manos del general Francisco de Lima e Silva. Eligieron la Regencia Provisional formada por tres senadores: Francisco de Lima e Silva, Nicolau Pereira de Campos Vergueiro y José Joaquim Carneiro de Campos. Quedaba así conformada por un militar de evidente prestigio, un liberal y un conservador, respectivamente. Esta regencia estaba prevista en el Título 5, Capítulo V, Artículos 121 a 130 de la Constitución Política del Imperio de Brasil.

Nada más tomar posesión, uno de los primeros actos de la Regencia fue restituir en sus cargos a los ministros destituidos por Pedro I. Convocó la Asamblea Legislativa, amnistió a los delincuentes políticos y apartó de las tropas a los extranjeros sospechosos y revoltosos.

Se publicó un manifiesto en el que se exhortaba al pueblo a mantener el orden además de establecer las directrices políticas y administrativas del nuevo gobierno.En él, la junta gobernante declaraba, con exageración, que sus enemigos "eran tan pocos y tan débiles que no merecían consideración; pero que los vigilaba como si fueran muchos y fuertes. A pesar de sus esfuerzos por restablecer el orden, no pudo evitar que estallaran conflictos entre soldados brasileños y portugueses partidarios del Partido de la Restauración, tanto en Río de Janeiro como en las provincias.

thumb|276px|Aclamación de Pedro II el 9 de abril de 1831, por Debret.

Dos días después de la abdicación, el 9 de abril, el joven sucesor al trono fue aclamado Emperador. El Consejo de Regentes lo condujo al Palacio de la Ciudad, donde fue presentado al pueblo. Tan joven, el muchacho tuvo que agitar su pañuelo sobre una silla, en una escena representada por Jean-Baptiste Debret. El mismo día, la Junta promulgó un decreto por el que se concedía la amnistía "a los ciudadanos condenados o incluso sentenciados por delitos políticos y a los militares procesados por delitos de deserción".

El antiguo monarca había nombrado a José Bonifácio de Andrada e Silva, con quien se había reconciliado tras su problemática ruptura, como tutor de sus hijos. Para la protección del joven emperador y de sus hermanas, Francisca y Genara, que también permanecieron en el país, se les dejaron los palacios de São Cristóvão o Boa Vista, entonces suburbios de la capital. Había comenzado un período agitado en el que la unidad territorial del país y la autoridad central fueron cuestionadas y puestas a prueba por revueltas y rebeliones.

Andrada, paulista, había pedido al diplomático francês Eduardo Pontois que apoyase un posible traslado del joven príncipe, en caso de necesidad por inestabilidad política, a São Paulo, a donde trasladaría la capital, recibiendo una respuesta evasiva por parte del extranjero.

D. Pedro I permaneció en aguas brasileñas hasta su regreso a Europa; embarcado inicialmente en la fragata inglesa Volage, fue en la corbeta francesa La Seine en la que zarpó el antiguo emperador.El 13 de abril, la Regencia anunció la salida del antiguo monarca del territorio nacional y el pueblo, celebrando, se echó a la calle para conmemorar la "caída del tirano".

La Regencia Provisional tuvo que actuar de inmediato para contener las revueltas que estallaron en las provincias. En Bahía, con el pretexto de viejas desavenencias, los brasileños atacaron a los portugueses y tuvo que ser pacificada. También se tuvo que actuar en Pernambuco y Minas Gerais.

El carácter provisional de esta regencia duró hasta la elección de una nueva regencia tripartita, calificada como "permanente", el 3 de mayo de ese año.

Regencia Trina Permanente (1831 - 1835)

El 17 de junio de 1831, en el Palacio del Senado, la Asamblea General Legislativa, presidida por José Caetano da Silva Coutinho, senador y obispo de São Paulo, celebró las elección de la Regencia Trina Permanente integrada por los diputados José da Costa Carvalho de Bahía y João Bráulio Muniz de Maranhão, y el senador Francisco de Lima e Silva de Río de Janeiro. La elección se basó en el artículo 123 de la Constitución en vigor. Como los moderados constituían la mayoría de los parlamentarios, los elegidos fueron adherentes a esta corriente, dejando así fuera a los exaltados (en amplia minoría, especialmente en la Cámara de Diputados).

La composición de este triunvirato buscaba mantener el equilibrio de fuerzas que existió en el grupo provisional: representando al norte y nordeste estaba el maranhense João Bráulio Muniz, que sustituía en el cargo a Carneiro de Campos; el sur y el sudeste por Costa Carvalho que, a pesar de haber nacido en Bahía, vivía en São Paulo, donde publicaba el periódico O Farol Paulistano. Lima e Silva fue así el único miembro de la Regencia Provisional que permaneció como regente.

En el plano administrativo, la regencia promovió las reformas de las Facultades de Medicina de Río y de Salvador convirtiéndolas en colegios. Se reorganizó el Poder Judicial y se establecieron los tribunales de jurados.

Reforma liberal: limitación al poder moderador Una de las primeras medidas propuestas por la mayoría liberal fue la reforma de la legislación que regulaba a la propia regencia. Esta enmienda fue redactada por los diputados Francisco de Paula Sousa e Melo, el también regente Costa Carvalho y el mineiro Honório Hermeto Carneiro Leão, y pretendía ampliar la primacía del poder legislativo sobre el ejecutivo.

Con la reforma, el poder moderador pasaría a ser ejercido por la propia Regencia a través del ministro investido de ese Poder, y se reducían aún más sus prerrogativas ya que, a diferencia de la institución creada por Pedro I, dejaría de tener la facultad de destituir a la Cámara de Diputados -aunque esta facultad ya estaba incluida en los cambios realizados durante la Regencia provisional-, que tampoco podría conceder títulos nobiliarios ni condecoraciones.

Creación de la Guardia Nacional

thumb|276px|Antigua bandera de la Guardia Nacional de la Provincia de São Paulo Una de las innovaciones instituidas por la Regencia Trina fue la creación de la Guardia Nacional en 1831. Esta fuerza relegó al ejército a un segundo plano y se convirtió en la principal fuerza pública con la que el poder central buscaba contener las revueltas que estallaban. Su estructura estaba constituida por provincias, y estaba subordinada al gobierno provincial: primero estaban vinculados a la jurisdicción del juez de paz, encargado de la circunscripción; después a los jueces criminales, a los presidentes de las provincias y, por último, al ministro de justicia.

Todos los ciudadanos entre 21 y 60 años con derecho a voto estaban obligados a alistarse; el gobierno se encargaba de proporcionarles armas, pero el uniforme corría a cargo del alistado. Los puestos de mando se elegían en cada localidad. Se buscó un modelo que favoreciera la participación cívica ciudadana, como fue el caso de la institución similar en Francia, que inspiró la brasileña.

Su principal objetivo era mantener la unidad territorial del Imperio reprimiendo las revueltas locales.

Enfrentamientos políticos - las agitaciones "Caramurus"; el golpe del 30 de julio

La regencia encontró al país en serias dificultades debido a una grave crisis financiera y a los disturbios que amenazaban la unidad nacional. El padre Diogo Antônio Feijó, que también era diputado, fue nombrado ministro de justicia para hacer frente a esta situación.

A los partidos Moderado (ximangos) y Exaltado (jurujubas o farroupilhas) se unió más tarde el Restaurador (llamado Caramuru), que predicaba el retorno del emperador Pedro I, y estaba liderado por José Bonifácio, que había recuperado su antiguo prestigio político al ser nombrado tutor del joven monarca.