Un dogma de la Iglesia católica se define como «una verdad revelada por Dios, que el magisterio de la Iglesia ha declarado como vinculante».Schmaus, I, 54 El Catecismo de la Iglesia Católica afirma:
Los fieles solo están obligados a aceptar una enseñanza como dogma si la Iglesia católica la identifica clara y específicamente como tal. Los dogmas también son respetados por todos los fieles, tanto de la Iglesia latina como de las Iglesias católicas orientales.
También es cierto que, en la Iglesia católica, un dogma es una verdad absoluta, y absolutamente segura, sobre la cual no se cierne ninguna duda. Una vez proclamado solemnemente, ningún dogma puede ser derogado o negado, ni por el papa ni por decisión conciliar. Por eso, los dogmas constituyen la base inalterable de toda la doctrina católica y cualquier católico está invitado a adherir, aceptar y creer en los dogmas de una manera irrevocable. El acceso a un dogma es un acto volitivo; en consecuencia, la relación con el dogma es un acto plenamente libre.
Los dogmas tienen estas características porque los católicos confían en que un dogma es una verdad que contiene, implícita o explícitamente, la inmutable revelación divina o en que tiene con ella una «conexión necesaria».Catecismo de la Iglesia Católica (CIC), n. 88 Para que estas verdades se tornen en dogmas, ellas necesitan ser propuestas directamente por la Iglesia católica a sus fieles como parte de su fe y de su doctrina, a través de una definición solemne e infalible por el supremo Magisterio de la Iglesia, esto es, el papa o un concilio ecuménico con el papaCatecismo de la Iglesia Católica, n. 889-891 y de la posterior enseñanza de éstas por parte del Magisterio ordinario de la Iglesia. Para que tal proclamación o clarificación solemne acontezca, son necesarias dos condiciones:
el sentido debe estar suficientemente expresado como una auténtica verdad revelada por Dios; y la verdad o doctrina en causa debe ser propuesta y definida solemnemente por la Iglesia siendo una verdad revelada y una parte integrante de la fe católica.
La variación de la definición de los dogmas a lo largo de la historia de la Iglesia no quiere decir que tales verdades solamente habían sido reveladas, sino que se tornaron más claras y útiles para la Iglesia en su progresión en la fe». Por eso, la definición gradual de los dogmas no es contradictoria con la creencia católica de que la revelación divina es inalterable, definitiva e inmutable desde la ascensión de Jesús.
Los dogmas más importantes, que tratan de asuntos como la Santísima Trinidad y Jesucristo, «fueron definidos en los primeros concilios ecuménicos; el Concilio Vaticano I fue el último en definir verdades dogmáticas (primacía e infalibilidad del Papa)». Entre las definiciones de dogmas «más recientes están la Inmaculada Concepción (1854) y la Asunción de Nuestra Señora (1950)».
Elementos: Escritura y tradición El concepto de dogma tiene dos elementos: 1) la revelación pública de Dios, que es la revelación divina contenida en la Sagrada Escritura (la palabra escrita) y la sagrada tradición, y 2) una proposición de la Iglesia católica, que no solo anuncia el dogma, sino que también lo declara vinculante para la fe. Esto puede ocurrir a través de una decisión ex cathedra del Papa, o mediante una declaración definitiva de un Concilio ecuménico.
Las verdades reveladas formal y explícitamente por Dios son dogmas en sentido estricto cuando son propuestas o definidas por la Iglesia, como los artículos del Credo Niceno, que se derivan de los primeros concilios de la Iglesia. El catolicismo sostiene que la comprensión de las Escrituras continúa profundizándose y madurando con el tiempo a través de la acción del Espíritu Santo en la historia de la Iglesia y en la comprensión de esa fe por parte de los cristianos, sin dejar de ser idéntica en esencia y sustancia. La constitución dogmática Dei Verbum afirma: «tanto la sagrada tradición como la Sagrada Escritura deben ser aceptadas y veneradas con el mismo sentido de lealtad y reverencia».
El credo
Todos y cada uno de los artículos del Credo de los Apóstoles son artículos de fe, y dogmas, para los católicos. Esto es:
Creo en Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creencia monoteísta en un solo Dios en tres personas distintas: Padre Creador del Universo (Yahvé), Hijo Redentor del mundo (Jesucristo) y el Espíritu Santo consolador (Paráclito). Esta doctrina es conocida como trinitaria (creencia en la Santísima Trinidad: un Dios único y «trino»). Los Padres de la Iglesia consideraron herejía toda creencia que negara el carácter trinitario de la Divinidad tales como el gnosticismo, el arrianismo, el pelagianismo. En el Credo de Nicea se expresó explícitamente esta doctrina, que fue preservada en credos posteriores del cristianismo, incluso los de la Reforma. Las Iglesias Ortodoxas son también profundamente trinitarias. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, Creencia en que Dios tiene un solo hijo propio y en que Jesús, al ser Hijo de Dios, es Dios como su Padre. que concebido por obra y gracia del Espíritu Santo nació de María Virgen Creencia en la unión de la divinidad y la humanidad en Jesucristo, basada en el evangelio de San Juan. Según esta doctrina, Jesucristo es Dios y hombre a la vez y, al ser Dios, vivió su vida terrenal libre del pecado. padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos La resurrección de Cristo subió a los cielos La Ascensión a los cielos en cuerpo y alma y está a la diestra de Dios Padre y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. El Juicio Final Creo en el Espíritu Santo, en la Santa Iglesia católica, la Comunión de los Santos, Veneración de los Santos el perdón de los pecados, Perdón de los pecados: por medio del Bautismo o, como gracia derivada de la del Bautismo, cuando hay arrepentimiento sincero, gracia posterior a la confesión, si ésta es posible, o antes de la confesión si ésta no es posible pero el penitente se compromete a confesarse directamente ante Dios en cuanto lo sea. El sacerdote, como testigo presencial del pueblo de Dios, y en nombre de Dios, absuelve de todos los pecados en el sacramento de la Reconciliación. Esta absolución es válida mientras haya auténtica contrición en el penitente. Es indispensable comprender que la Iglesia católica contempla la gracia del Bautismo, o sea el perdón de los pecados, más como un bien surgido de la realeza de Jesucristo, Rey de Reyes, que como un proceso jurídico o ritual. la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén la vida eterna después y por medio de la muerte: Cielo, estado en que el alma de los justos gozan eternamente de la visión beatífica (presencia de Dios); Purgatorio, proceso de purificación por el que pasan ciertas almas que han recibido la salvación pero no están listas para participar de la vida eterna; Infierno, estado en que los pecadores sufren de la ausencia eterna de Dios El dogma como fe divina y católica Un dogma implica una doble relación: con la revelación divina y con la enseñanza autorizada de la Iglesia católica.Coghlan, Daniel. «Dogma». La Enciclopedia Católica Vol. 5. Nueva York: Robert Appleton Company, 1909. 11 de julio de 2019
El «significado estricto» de un dogma es objeto tanto de la fe divina (Fides Divina) como de la fe católica (Fides Catholica); es objeto de la fe divina (Fides Divina) en razón de su revelación divina; es objeto de la fe católica (Fides Catholica) en razón de su definición doctrinal infalible por parte de la Iglesia. Si una persona bautizada niega o duda deliberadamente de un dogma propiamente dicho, es culpable del pecado de herejía, y automáticamente queda sujeta al castigo de la excomunión».
A principios del siglo XX, un grupo de teólogos llamados modernistas afirmaron que los dogmas no procedían de Dios, sino que eran manifestaciones históricas de un momento determinado. En la encíclica Pascendi dominici gregis, el papa Pío X condenó esta enseñanza en 1907. La posición católica es que el contenido de un dogma tiene un origen divino, es decir, que dicho contenido se considera una expresión de una verdad objetiva que no cambia.
Sin embargo, las verdades de la fe se han declarado dogmáticamente a lo largo de los siglos. Es raro que un papa lo haga fuera de un concilio ecuménico, aunque ha habido dos casos en los últimos tiempos: la Inmaculada Concepción de María en 1854 y la Asunción de María al cielo en 1950. Tanto el papa Pío IX como el papa Pío XII consultaron a los obispos de todo el mundo antes de proclamar estos dogmas. En la década de 1990 se puso en marcha un movimiento para declarar un quinto dogma mariano para «Mediatrix» y «Corredentora»,Mark Miravalle, 1993 With Jesus»: la historia de María Corredentora página 11 pero se había encontrado con la oposición de los obispos en el Concilio Vaticano II y ha enfrentado una fuerte oposición desde entonces.
Usos tempranos del término El término «Dogma Catholicum» fue utilizado por primera vez por Vicente de Lérins (450), refiriéndose a «lo que todos, en todas partes y siempre creyeron».Beinert 89 En el año 565, el emperador Justiniano declaró que las decisiones de los primeros concilios ecuménicos eran ley «porque son verdaderos dogmas» de Dios.
Los concilios ecuménicos emiten dogmas. Muchos dogmas, especialmente los de la Iglesia primitiva (Concilio de Éfeso, Concilio de Calcedonia) hasta el Concilio de Trento, se formularon contra herejías específicas. Los dogmas posteriores (Inmaculada Concepción y Asunción de María) expresan la grandeza de Dios en un lenguaje vinculante. A petición específica del Papa Juan XXIII, el Concilio Vaticano II no proclamó ningún dogma. En su lugar, presentó los elementos básicos de la fe católica en un lenguaje pastoral más comprensible.Beinert 90 Los dos últimos dogmas fueron pronunciados por los papas Pío IX en 1854 y Pío XII en 1950, sobre la Inmaculada Concepción y la Asunción de la Santísima Virgen María, respectivamente.
La doctrina católica sostiene que, con Cristo y los apóstoles, la revelación quedó completa. Los dogmas promulgados tras la muerte de los apóstoles no son nuevos, sino explicaciones de la fe existente. Las verdades implícitas se especifican como explícitas, tal y como se hizo en las enseñanzas sobre la Santísima Trinidad por los concilios ecuménicos. Karl Rahner intenta explicar esto con la frase alegórica de un marido a su mujer: «Te amo», lo que sin duda implica «te soy fiel».Schmaus, 40 En el siglo V, Vicente de Lérins escribió, en Commonitory, que debería haber progreso dentro de la Iglesia, a condición de que sea un progreso real, no una alteración de la fe. Porque el progreso requiere que el sujeto se amplíe en sí mismo, la alteración, que se transforme en otra cosa. La inteligencia, pues, el conocimiento, la sabiduría, [...] de los individuos [...] así como de [...] toda la Iglesia, deben, a lo largo de los siglos, aumentar y progresar mucho y vigorosamente; pero solo en su propio género, es decir, en la misma doctrina, en el mismo sentido y en el mismo significado.Commonitorium n. 54