miniaturadeimagen|368x368px|Configuración del Bloque del Este tras la Segunda Guerra Munidal Las relaciones internacionales entre la Unión Soviética y sus Estados satélites fueron una serie de acciones diplomáticas, comerciales y geopolíticas llevadas a cabo entre los dirigentes de la Unión Soviética (1922-1991) y sus homólogos de aquellos Estados socialistas resultantes en Europa de la Segunda Guerra Mundial, que se posicionaron como aliados políticos de la URSS durante la Guerra Fría (1945-1991).

Durante este periodo, las relaciones que la Unión Soviética mantuvo con los demás países aliados del Bloque del Este en Europa definieron el paisaje geopolítico dentro del Telón de Acero, así como las dinámicas sociales en su área de influencia. Los estados-satélite resultantes de la Segunda Guerra Mundial asegurarán a la Unión Soviética una línea de defensa frente al Bloque Occidental en forma de países tapón o colchón. Los distintos gobiernos soviéticos dirigirán de forma firme y decisiva la toma de decisiones políticas a lo largo y ancho del paraguas soviético desde 1945 hasta la disolución de la URSS en 1991-1992, si bien el declive de su influencia llega ya de manera definitiva en 1989 con la desaparición de la mayoría de regímenes socialistas en Europa Central y Oriental.

Contexto histórico La ‘Cortina de Hierro’ o Telón de Acero (En inglés: Iron Curtain) es un término político: una metáfora de la división que surgió en Europa después de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Tras la victoria aliada en la guerra, los países vencedores dividieron la Europa ocupada, cayendo la parte occidental del continente bajo la influencia del liberalismo y capitalismo americano. Los países de Europa Central y del Este, por dónde había pasado el Ejército Rojo de la URSS en su camino hacia Alemania, se convirtieron en regímenes socialistas a favor del Kremlin. Así se conformó la Europa de la segunda mitad del . Alemania quedó dividida entre un estado liberal (RFA) con capital en Bonn, y uno comunista alrededor de Berlín, ciudad a su vez también dividida. Polonia redibujó sus fronteras previas a la guerra y Rumanía perdió Moldavia a favor de la URSS. Desde entonces, Stalin promovió una política de alejamiento con sus anteriores aliados, separando estos nuevos estados-tapón de los que quedaron a favor de Estados Unidos.

El Bloque Comunista en Europa se volvió relativamente hermético, un claro signo de que la Guerra Fría acababa de comenzar. Desde 1947 con la adopción de la Doctrina Truman, que trataba de frenar la expansión soviética apoyando regímenes capitalistas (no necesariamente democráticos); y hasta la disolución de la URSS en 1991, el Telón de Acero va a marcar la vida de todos los europeos, convirtiéndose en uno de los símbolos más evidentes de la división mundial en dos bloques: capitalista y comunista.

El término se fue popularizando conforme avanzaron los años, pero fue ya el primer ministro británico Churchill quien así lo sentenció en un discurso en 1946: “Desde Stettin [hoy Szczecin], en el Báltico, hasta Trieste, en el Adriático, un telón de acero ha descendido sobre el continente. Detrás de esa línea se encuentran todas las capitales de los antiguos Estados de Europa Central y Oriental. Varsovia, Berlín, Praga, Viena, Budapest, Belgrado, Bucarest y Sofía; todas estas famosas ciudades y las poblaciones que las rodean se encuentran en lo que debo llamar la esfera soviética, y todas están sujetas, de una forma u otra, no sólo a la influencia soviética, sino a una medida muy elevada y en algunos casos creciente de control por parte de Moscú.” miniaturadeimagen|277x277px|Mapa del Telón de Acero Churchill sí incluye en este discurso a Yugoslavia como parte del bloque del este, a pesar de que debido al desarrollo de la política exterior de este país a lo largo del y en especial por su alejamiento de la órbita de poder soviética (ruptura entre el mariscal Tito y Iósif Stalin) acabaría por no ser un estado vasallo de la URSS, jugando un papel clave en el desarrollo del Movimiento de Países No Alineados. También hay que destacar que entre las ciudades europeas que el primer ministro nombra está Viena, a pesar de que Austria no formó parte del telón de acero. El motivo de esto es que, tras la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial, Austria fue ocupada por los ejércitos vencedores siguiendo el mismo modelo que en Alemania. Se dividió el país y la capital de forma separada, quedando parte por tanto de Austria y Viena bajo control soviético. Ese era el estado de Austria cuando Churchill pronunció su discurso en 1946. Pero al contrario que Alemania, en Austria se estableció una república federal en todo el país, y para 1955 se aprobó legalmente la neutralidad de Austria. De ese modo, y también por presión tanto austríaca como de los aliados occidentales, la Unión Soviética perdió su influencia en Viena.

Con todo esto ya tenemos el escenario histórico sobre el que transcurrirán las relaciones internacionales en Europa central y oriental hasta la caída del Telón de Acero, que comenzó en 1989 y que tuvo por golpe final la disolución de la Unión Soviética entre 1991 y 1992. Hasta que esto ocurra, la URSS empleará todo el aparato del estado para ganar influencia sobre sus aliados, dirigir sus economías y controlar las políticas estatales y supraestatales. Estas naciones-tapón no fueron simples aliados ideológicos, sino un instrumento de seguridad nacional y un valiosísimo input para las economías comunistas de Europa. Por ello, la Unión Soviética creó y fomentó el desarrollo de dos organizaciones internacionales (entre muchas otras) que fueron clave para entender cómo funcionaba el mundo dentro del telón: el Pacto de Varsovia y el COMECON. miniaturadeimagen|Miembros de la OTAN (azul) y del Pacto de Varsovia (rojo) en 1973. Los números representan las tropas de esas organizaciones en cada país. El Tratado de Amistad, Colaboración y Asistencia Mutua, más conocido como Pacto de Varsovia por ser allí dónde se firmó en 1955, fue una alianza de cooperación militar, que buscaba en teoría la mutua protección de sus Estados miembros en caso de amenazas tanto internas como externas. El Pacto era la parte contrarrestante al Tratado del Atlántico Norte (OTAN), organización militar de misma índole, pero americana. En la práctica, el tratado sirvió para mantener bajo control soviético a los demás países socialistas de Europa hasta el fin de la guerra fría. El tratado se usó como herramienta para detener la influencia del capitalismo que pudiera surgir tras el telón de acero y proteger el modelo de vida comunista. Así, veremos en los casos de distintos países cómo la URSS aplastó revoluciones políticas valiéndose de esta organización.

El líder de la Unión Soviética Leonid Brezhnev (1964-1982) lo describió perfectamente en unas declaraciones al periódico estatal Pravda: “Cuando existen fuerzas que son hostiles al socialismo y tratan de cambiar el desarrollo de algún país socialista hacia el capitalismo, se convierten no sólo en un problema del país concerniente, sino un problema común que concierne a todos los países comunistas.” Este artículo es posterior a la Primavera de Praga de 1968, una de esas revoluciones anticomunistas que la URSS detuvo militarmente. Con estas palabras se establecía la Doctrina Brezhnev, contrarrestando la Doctrina Reagan, pero en vez de proteger la democracia liberal, protegían la revolución socialista. miniaturadeimagen|Los bloques comerciales europeos a fines de la década de 1980. Los estados miembros de la CEE están marcados en azul, EFTA – verde y Comecon – rojo. La otra organización internacional que debemos mencionar es el Consejo de Ayuda Mutua Económica, más comúnmente denominado por su abreviatura en inglés: COMECON. Esta organización internacional pretendía facilitar la cooperación internacional en materia económica, y servía como alternativa socialista a las ayudas del Plan Marshall de los Estados Unidos primero, y a la Comunidad Económica Europea después. Así, la URSS impulsó las relaciones comerciales internacionales y obtuvo acceso a recursos económicos y mano de obra de sus países aliados. Los soviéticos controlaban en gran medida las políticas económicas de los Estados miembros del COMECON, y dictaron cómo debían de establecerse los planes de producción en el bloque del Este. A diferencia del Pacto de Varsovia, el COMECON no se mantuvo como una organización únicamente europea, sino que con los años introdujo miembros extracontinentales como Mongolia, Cuba, Vietnam, Corea del Norte, etc. Todos ellos países de corte comunista que dependían en gran medida del poder económico de la URSS, aunque curiosamente también hubo miembros observadores que fueron estados no-socialistas, como Finlandia y México.

Relaciones Unión Soviética-Alemania Oriental (1949-1990)

La ‘República Democrática Alemana’ (En alemán: Deutsche Demokratische Republik) o simplemente RDA, fue quizás el ejemplo más evidente del modelo de estado-satélite soviético. Los líderes de la URSS tuvieron la voluntad de partir Alemania en dos para garantizar su seguridad en Europa Central. La existencia de la RDA es exclusivamente ideológica y geopolítica, y no responde en ningún caso a un deseo nacionalista, ni social ni étnico. Los alemanes son exactamente iguales a uno y otro lado del Telón. Alemania del Este se convirtió desde su creación en el mayor símbolo de la división del continente.

El control soviético de la política interior miniaturadeimagen|División de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial. En color rojo las zonas de ocupación soviética. Ya desde su establecimiento en 1949, la RDA se convirtió en una marioneta del Kremlin, desde dónde se llevaba a cabo la verdadera toma de decisiones política. Los soviéticos moldearon Alemania como una república marxista-leninista, al modelo socialista ruso; federal, con cinco estados o länder (si bien se transformaron en distritos a partir de 1952 para evitar la fragmentación política); y unipartidista, a manos del Partido Socialista Unificado de Alemania (), que se formó con ayuda de las autoridades soviéticas en Alemania durante los primeros años tras la guerra. La presencia soviética en Alemania era absoluta. La URSS contaba con una embajada en Berlín Este, así como con consulados en Dresde, Leipzig, Magdeburgo y Potsdam. Éstos no sólo albergaban a la misión diplomática soviética, sino que también funcionaban como cuarteles de espionaje del KGB, conocidos como Residencias ().

Para asegurar la correcta dirección política del país, la Unión Soviética implantó en 1949 un órgano administrativo y diplomático: la Comisión de Control Soviético () o SKK. Su función era la administración y supervisión del gobierno federal y sus ramas. A partir de la muerte de Stalin en 1953, pasó a conocerse como la Alta Comisión de la URSS en Alemania. Este comité estaba dirigido por el general Vasily Chuikov primero, y por Vladimir Semyonov después. De este modo, los soviéticos mantenían un alto nivel de control sobre las instituciones alemanas, a través de estos dirigentes en la sombra, quiénes sirvieron como líderes de facto, especialmente en momentos de crisis.

Además, la URSS promovió un Estado policial, donde la represión y la persecución política estuvieron a la orden del día, gracias a la Volkspolizei (cuerpo de policía nacional) y especialmente a través del Ministerio para la Seguridad del Estado () más conocido como la Stasi: un órgano de seguridad interior e inteligencia, basado en el servicio secreto soviético o KGB. Sus agentes eran entrenados por oficiales soviéticos, quiénes ocupaban a su vez cargos en la cúpula del ministerio. miniaturadeimagen|Sede principal de la Stasi, Berlín Este.