miniaturadeimagen|Carrera de carros en el circo de Cartago, Museo Nacional del Bardo, Túnez Las carreras de cuadrigas eran uno de los deportes más populares de la antigua Grecia y Roma. Solían ser peligrosas tanto para los aurigas como para los propios caballos, que con frecuencia sufrían serias lesiones, llegando incluso a fallecer. Este deporte generaba un fuerte entusiasmo en los espectadores, comparable al actual interés por el automovilismo. Algunos de los aspectos de su organización se equiparaban a las actuales prácticas en deportes profesionales. En las carreras de carros, según el estilo romano, los equipos estaban formados por los diferentes grupos que la financiaban, compitiendo a veces por los servicios de los conductores más expertos. Estos equipos tenían un gran apoyo por parte de los espectadores, lo que en ocasiones provocaba disturbios entre los seguidores de los diferentes equipos. A veces los combates eran politizados, de modo que el deporte comenzó a ser algo más que las carreras en sí mismas y empezó a afectar al total de la población. Esto ayuda a explicar por qué los romanos y más tarde los emperadores bizantinos tomaron el control de los equipos y designaron a varios funcionarios con objeto de supervisarlos. El deporte comenzó a perder importancia tras la caída del Imperio romano de Occidente, aunque sobrevivió durante un tiempo en el Imperio bizantino.
Primeras carreras de cuadrigas thumbnail|right|Menelao y Meríones sostienen el cadáver de Patroclo, en un carro. Se desconoce cuándo comenzaron a practicarse estas carreras, pero podrían ser tan antiguas como los propios carros. Se sabe que estas carreras existieron en el mundo micénico, ya que se han encontrado evidencias artísticas de este deporte en la cerámica de dicha civilización. Sin embargo, la primera referencia literaria a las carreras de carros es la descrita por Homero en el libro de la Ilíada, en los juegos fúnebres de Patroclo. Los participantes de esta carrera fueron Diomedes, Eumelo, Antíloco, Menelao y Meríones. La carrera, que consistió en una vuelta alrededor del tocón de un árbol, fue ganada por Diomedes, que recibió una esclava y un caldero como premio. También se dice que el acontecimiento que fundó los Juegos Olímpicos fue una carrera de carros; según la leyenda, el rey Enómao desafió a los pretendientes de su hija Hipodamía a una carrera, pero fue derrotado por Pélope, quien fundó los juegos en honor a su victoria.
Carrera de carros en Grecia thumbnail|left|Auriga griego. Bajorrelieve del último cuarto del siglo VI a. C. procedente de Cícico, Museo Arqueológico de Estambul.|alt=
En los Juegos Olímpicos Antiguos, al igual que en los Juegos Panhelénicos, había carreras tanto con carros de cuatro caballos (tethrippon) como con carros de dos caballos (synoris). Las carreras de carros se incorporaron por primera vez a los Juegos Olímpicos en el 680 a. C. aunque, al contrario de lo que dice la leyenda, no fue el evento que los fundó. Las carreras comenzaban con una procesión en el hipódromo, durante la cual un heraldo recitaba los nombres de los aurigas y de sus dueños.
El hipódromo de Olimpia tenía cerca de 549 metros de largo y 275 m de ancho, y en él podían competir hasta 60 carros al mismo tiempo (aunque en la práctica el número probablemente era mucho más bajo). Estaba situado bajo una colina y a orillas de un caudaloso río que proporcionaba un lugar perfecto para alojar hasta unos 10 000 espectadores. El tethrippon consistía en doce vueltas alrededor del hipódromo, estando cada vuelta determinada por un poste en cada uno de los dos extremos. En estas carreras se usaban dispositivos mecánicos, tales como puertas (hyspleges, en singular hysplex) que eran bajadas permitiendo así la salida de los carros y, de este modo, el comienzo de la carrera. Según Pausanias, estas puertas fueron inventadas por el arquitecto Cleetas. Estaban colocadas escalonadamente de modo que los carros colocados en una posición exterior del circuito comenzaban la carrera antes que los situados en el interior. Esto era así porque, como las carreras se celebraban en un circuito cerrado, de esta manera todos los carros tenían un recorrido de igual longitud. Otros dispositivos mecánicos eran los conocidos como el "águila" y el "delfín", que eran levantados para indicar el comienzo de la carrera y se bajaban durante la carrera para señalar el número de vueltas restantes. Estos dispositivos eran probablemente tallas de bronce que representaban esos animales, instalados en los postes de la línea de salida.
Al contrario que en otros acontecimientos olímpicos, los participantes de las carreras de carros no iban desnudos, debido probablemente al polvo levantado por caballos y carros y a la posibilidad de desplomes sangrientos. Estos participantes llevaban una prenda llamada xystis. Esta prenda llegaba hasta los tobillos y estaba sujetada por encima de la cintura con una simple correa. Dos tirantes que se cruzaban en la parte superior e inferior impedían que los xystis se levantaran durante la carrera. Al igual que los jinetes modernos, los aurigas eran elegidos por su ligereza física, pero también era necesario que fuesen altos, de modo que normalmente se trataba de adolescentes.
Los carros eran una modificación de los carros de guerra, construidos principalmente de madera y con una apertura en la parte trasera, a pesar de que para entonces los carros ya no solían usarse en la batalla. Como el carro se apoyaba sobre un solo eje, este solía moverse bastante. La parte más importante de la carrera, al menos para los espectadores, era el cerrado giro que los carros tenían que dar en los extremos del hipódromo, los cuales eran muy peligrosos y a menudo mortales. Si un carro no había sido atropellado por un oponente antes del giro, los otros oponentes podrían hacerlo volcar o estrellarse (junto al conductor y los caballos) mientras realizaba dicho giro. De hecho, correr hacia un oponente era técnicamente ilegal, aunque no podía evitarse (en los juegos fúnebres de Patroclo, Antíloco hizo estrellarse de esta forma a Menelao) y, de todos modos, era muy probable que estos impactos sucediesen por accidente.
thumbnail|left|Cuadriga griega. Detalle de un ánfora de la Gliptoteca de Múnich.
Las carreras de carros no eran tan prestigiosas como el stadion (la carrera a pie), pero eran más importantes que otros acontecimientos ecuestres, tales como las carreras a caballo, que fueron eliminadas pronto de los Juegos Olímpicos. En los tiempos micénicos, el participante de la carrera y el dueño podrían haber sido la misma persona y, por lo tanto, el participante era quien ganaba el premio. Sin embargo, en la época de los Juegos Panhelénicos, los conductores normalmente eran esclavos y el premio le era concedido a su dueño. Arcesilao, el rey de Cirene, ganó la carrera en los Juegos Píticos del 462 a. C. cuando su esclavo fue el único en finalizar la carrera. En el 416 a. C., el general ateniense Alcibíades participó en la carrera con siete carros y ganó el primero, segundo y cuarto premio; obviamente él no habría podido conducir los siete carros. Filipo II de Macedonia también venció en una carrera de carros olímpica en un intento por probar que él no era un bárbaro, aunque si el mismo hubiese conducido el carro, lo hubiesen considerado incluso peor que a un bárbaro. No obstante, el poeta Píndaro elogió a Heródoto por conducir su propio carro. Esto significaba que las mujeres también podían ganar las carreras, a pesar de que no podían participar ni observar los juegos. Esto ocurría raramente, pero un ejemplo notable es el de la espartana Cinisca, hermana de Agesilao II, quien ganó dos veces una carrera. Las carreras de carros eran una manera de demostrar en los juegos la prosperidad de los griegos. Licurgo las criticaba diciendo que las carreras no eran tan importantes como las murallas o templos.
thumbnail|El Auriga de Delfos, una de las estatuas más famosas de las conocidas de la antigua Grecia. Al igual que los jinetes modernos, los participantes de las carreras se elegían por su ligereza, pero también era necesario que fuesen altos, de modo que normalmente se trataba de adolescentes.|alt=
Las carreras de carros también eran un acontecimiento en el mundo griego, el más importante de los Panateneas de Atenas. En estos juegos, los vencedores de las carreras con cuadrigas ganaban 140 ánforas de aceite de oliva, un premio extremadamente costoso y más aceite del que el atleta necesitaría en toda su carrera. Probablemente, la mayor parte era vendida a otros atletas. Había otra forma de carreras en los Panateneas conocida como el apobotai y el anabotai. El anabotai consistía en saltar por un lateral del carro mientras este estaba corriendo, y el apobotai implicaba saltar nuevamente dentro del carro después de correr tras él. En estas carreras había un segundo auriga que sostenía las riendas mientras el otro conductor saltaba, pero por supuesto ninguno de ellos era considerado el ganador. Ganaba el primer carro en atravesar la línea de meta, pero no importaba si el conductor estaba dentro o fuera del carro. Si el conductor se estrellaba, y todavía podía correr, ganaba si cruzaba la meta a pie.
Carrera de carros en Roma Los romanos, cuando hacían carreras llenaban sus vehículos con armas para llevarse la victoria, antes de montarse en sus carros impulsados por caballos se ponían cascos y armaduras para protegerse y no morir en medio del evento de los etruscos, quienes a su vez las heredaron de los griegos. No obstante, los romanos también estuvieron influenciados directamente por los griegos, sobre todo tras la conquista del territorio griego en el 146 a. C.
Según una leyenda romana, Rómulo celebró una carrera de caballos justo después de fundar Roma, en el 753 a. C., como estrategia para distraer a los sabinos. Así, mientras los sabinos se deleitaban con el espectáculo, Rómulo y sus hombres agarraron y raptaron a sus mujeres. Este hecho se conoce comúnmente como el "Rapto de las sabinas".
En la antigua Roma, el lugar más importante donde se celebraban las carreras de caballos era el Circo Máximo. Estaba localizado entre el monte Palatino y el monte Aventino, que podía albergar un público de 250.000 personas.Plinio el viejo, Historia natural XXXVI, 24, 102 Aunque esta es la estimación de Plinio el viejo, la investigación actual tiende a reducirla a unas 150.000 personas. Este circo fue fundado en el por el rey Tarquinio Prisco,Tito Livio, Desde la fundación de la Ciudad, I,35, 7-9 por sus sucesor, Servio TulioTito Livio, Desde la fundación de la Ciudad I, 56, 2 o por ambos,Dionisio de Halicarnaso, Antigüedades romanas IV, 44, 1 aunque en el año 46 a. C. fue reconstruido por Julio César teniendo aproximadamente una longitud de 620 m y una anchura de 118 m.Suetonio,Vida del divino César XXXVIIEn el año 31 a. C. el circo ardió en un incendio y fue reconstruido por orden de Augusto. En el año 10 a. C. mandó colocar en su centro un obelisco del del faraón Ramsés II, conocido como obelisco Flaminio que fue llevado a Roma desde Heliópolis y dedicado al dios Sol, protector de las carreras de carros.Juan el lidio, Sobre los meses I, 12 En el año 64, se desató uno de los mayores incendios de la historia de Roma en las tiendas ubicadas junto al circo, destruyéndolo casi por completo; aun así, solo dos años después ya volvió a utilizarse, aunque en un estado precarioTácito, Anales XV, 38, 1Tras un nuevo incendio durante el reinado de Domiciano, este emperador decidió reconstruirlo por completo. Las obras fueron concluidas por el emperador Trajano en el año 103.