thumb| Vista del Boulevard Haussmann thumb|Napoléon III remet au baron Haussmann le décret d'annexion à Paris des communes suburbaines (Auteuil, Passy, Batignolles, Montmartre, La Chapelle, La Villette, Belleville, Charonne, Bercy, Vaugirard y Grenellehttp://fernandbournon.free.fr/paris/livre-1-chapitre-18.php#titre5.) por Adolphe Yvon (1860).
Las transformaciones de París durante el Segundo Imperio o trabajos haussmanianos constituyeron la modernización del conjunto de la capital francesa llevada a cabo de 1852 a 1870 por Napoleón III y el prefecto Haussmann.
El proyecto cubrió todos los dominios del urbanismo, tanto en el corazón de París, como en los barrios periféricos: calles y bulevares, reglamentación de las fachadas, espacios verdes, mobiliario urbano, redes de alcantarillado y abastecimiento de agua, equipamientos y monumentos públicos.
Fuertemente criticada por algunos de sus contemporáneos por su enorme costo y por haber reducido la mezcla social, olvidada durante una parte del y después rehabilitada por el descrédito del urbanismo de la posguerra, esos trabajos condicionaron para siempre el uso diario de la ciudad por sus habitantes. Sentaron el fundamento de la imagen popular de la capital francesa en el mundo, superponiendo al Viejo París y a sus callejas pintorescas un París moderno hecho de anchos bulevares y plazas despejadas.
1852: Un emperador moderno y decidido frente a una ciudad medieval thumb|La isla de la Cité y su tejido urbano medieval antes de los trabajos haussmannianos (plano Vaugondy de 1771).A mediados del , el centro de París, contrariamente a la creencia popular, no era más que una ciudad de la Edad Media.
París siempre se había reconstruido sobre sí misma; el crecimiento demográfico de la capital en el y las primeras décadas del , causó una densificación considerable de las áreas centrales, es decir, de los barrios situados dentro de la antigua muralla de Carlos V, rectificada después en tiempos de Luis XIII. Una red de calles estrechas impedían la circulación (en 1851 en París, había vehículos y la longitud de todas las calles de la ciudad en conjunto alcanzaron )Les voitures et les rues de Paris Le magasin pittoresque, 185. y las casas acogían una población pobre cada vez más numerosa, origen de una insalubridad denunciada por los higienistas.
De acuerdo con las ideas de la época, la estrechez de las calles y la altura de los edificios impedían la circulación del aire y la dispersión de las «miasmas» portadoras de enfermedades y de muerte. Las calles tenían un ancho de máximo cinco o siete metros, pero siempre se veía reducido debido a la basura arrastrada por las corrientes del agua del Sena. La teoría de los miasmas fue impugnada, en esta misma época, por John Snow y la epidemiología científica. Las clases ricas tendían cada vez más a salir de esos barrios para instalarse en los faubourgs del norte y del oeste. Fue este proceso de pauperización del centro, con la peligrosidad política que lo acompañaba, lo que se quiso atacar básicamente, con las grandes obras del .
La vivienda típica del París medieval estaba construida con muros de madera y un entramado lleno de piedras irregulares con yeso o cal y arena. Las habitaciones tenían una o dos ventanas por planta, y contaban con pisos de madera y adobe comunicados entre sí con escaleras en forma de caracol. Las únicas casas equipadas con una cocina y una chimenea eran las de los nobles o señores feudales.
Algunos ejemplos de como era el París de antes de la remodelación se pueden encontrar en las obras Los miserables o Nuestra Señora de París. Sin embargo, la Edad Media no sólo dejó un legado de calles pequeñas, sino que también monumentos bellísimos tales como Notre-Dame, la Sainte-Chapelle y Le Palais du Louvre.
La llegada a las primeras tentativas de modernización Para la llegada de la Edad Moderna, París quiso ser embellecida por los reyes, que buscaron recursos para incrementar el abastecimiento de agua y la unión de islas que componían la ciudad mediante el tendido de puentes. El Barroco fue el estilo al que respondió este intento de mejoras urbanas y a la intención política de ampliar y regular la ciudad a través de la prohibición de construir con planchas de madera sin yeso, la limitación de altura para los edificios y la regulación de la longitud de los ejes urbanos entre otras cosas. A su vez, varios edificios fueron demolidos y surgieron "edificios de renta", donde convivían ciudadanos de todas las clases sociales.
No obstante, vale la pena aclarar que para lo que fue el y poder comprender en profundidad a qué se debió el desarrollo de los hechos que llevó a la haussmannización, debemos pensar en los grandes cambios mundiales e históricos que afectarían a la visión de urbe. La Revolución Industrial (1762-1842), entre otras cosas, llevó al convencimiento de que lo importante era aumentar la riqueza de los individuos y de las naciones por todos los medios posibles. Con este criterio, se llevó a priorizar la producción por sobre los valores humanos y sociales dejando consecuencias en la forma y el desarrollo de las ciudades.
Otro factor histórico nacional, pero del cual no podemos desligarnos, es el de la Revolución francesa (1789-1799). En un contexto de monarquía absoluta donde no había lugar para movimientos sociales, el comercio estaba muy regulado, aumentaban constantemente precios e impuestos y la burguesía no contaba con acceso a ningún tipo de decisión, el caos era inminente. Ante una presión social en alza, el rey Luis XVI se vio obligado a convocar a los Estados Generales (nobleza, clero y pueblo) para poder redefinir el sistema representativo. Como, de esperarse, los representantes del pueblo se vieron desfavorecidos en la votación y se produjo una revolución social de tal índole que se culminó con la toma de la Bastilla. Luis XVI se ve obligado a abandonar el Palacio de Versalles aceptando la Soberanía Nacional.
Para los años 1789 y 1791, se lograron convocar a una Asamblea Nacional y crear una nueva Constitución donde, entre muchos otros beneficios populares, se declararon los Derechos del Hombre y el Ciudadano y se suprimieron los privilegios de la nobleza y el clero.
Más allá del contento social por lo logrado, la crisis económica y política era tal que era imposible establecer el orden. Motivo por el cual, en 1795 se convoca a un Directorio encargado del poder ejecutivo para poder conciliar un gobierno colectivo y de orden social. Poco duró su tiempo de desarrollo ya que, en 1799, se realiza un golpe de Estado por parte de Napoleón Bonaparte conocido como el golpe de Estado del 18 de brumario, donde en primer lugar se encasilla como cónsul y luego como Emperador de los franceses.
Napoleón I tuvo intenciones de modernizar la ciudad con la idea de una "París renovada", pero no contaba con el apoyo tal como para emprender un cambio de esa índole. Limitó su trabajo a la construcción de cuatro nuevos cementerios, un canal que abasteció a las nuevas fuentes de la ciudad, la descentralización de mataderos y cuatro nuevos puentes. De hecho, tras su caída en 1814 y para borrar todo rastro del Imperio Napoleónico, se levantaron varias esculturas para hacer honrar la memoria de Luis XVI. Claramente, las intervenciones urbanas de esta etapa sirvieron a la aristocracia, por lo que las transformaciones fueron exclusivamente de carácter ornamental, acompañado de la construcción de iglesias, teatros y fuentes y la mejora en barrios de las clases más privilegiadas.
Sin embargo, tras una nueva revuelta social que cada vez cobraba mayor voz debido a las deshumanizantes condiciones de vida de las clases populares unidas con las clases medias, la corona se ve obligada a reconocer nuevamente la Soberanía Nacional en la Revolución de 1830. Así es como toma lugar la burguesía comercial, siendo esta la única con derecho a voto, y asume Luis Felipe I.
Es en su mandato donde se logra reforzar el control de la administración pública, fortaleciendo en especial el poder de los Prefectos del Sena, quienes constituyeron la máxima autoridad a la que se le confiaba el desarrollo urbano de París. Varios funcionarios antecedieron a Haussmann en este cargo, pero sin duda el destacado fue el prefecto Rambuteau quien planteaba un plan de reestructuración que no afectaba abruptamente la propiedad privada, y configuró un plan de acción urbana aprobado por los funcionarios municipales donde planteaba una lenta transformación de París. De todos modos, una nueva revuelta impidió que se pueda llevar a cabo.
La Revolución de 1848 surgió por una oleada de movilizaciones que, uniendo a la pequeña burguesía con la clase obrera y estudiantes, llevaron a Luis Felipe I a abdicar y a la consolidación de un gobierno provisional que, a través del sufragio universal masculino, dio paso a la Segunda República Francesa en manos de Luis Napoleón Bonaparte. Así fue como la burguesía de manera generalizada le dio la bienvenida para luego rendirse con facilidad ante el golpe de estado que ocasionó en 1851 y a la proclamación del Imperio en diciembre de 1852.
Al comienzo del Segundo Imperio se introdujeron nuevas disposiciones reglamentarias que, junto con la ley de 1841 sobre la expropiación por causa de utilidad pública y de un recurso sistemático al endeudamiento, formarían las bases de la política edificatoria del nuevo prefecto del Sena nombrado por el emperador. En 1845, el reformador social francés Victor Considérant escribió:
La planta de las calles en la Ile de la Cité y en el quartier des Arcis, entre el Louvre y el Hôtel de Ville, había cambiado poco desde la Edad Media. La densidad de población en estos barrios era extremadamente alta en comparación con el resto de París. En el barrio de los Campos Elíseos, la densidad de la población se estimaba en 5380 hab./km²; en los barrios de Arcis y de Saint-Avoye, en el actual III Distrito, había un residente por cada tres metros cuadrados.Patrice de Moncan, Le Paris d'Haussmann, p. 21. En 1840, un médico describió un edificio en la Ile de la Cité, donde una habitación individual de cinco metros cuadrados en el cuarto piso estaba ocupada por veintitrés personas, adultos y niños.Patrice de Moncan, Le Paris d'Haussmann, p. 10. En estas condiciones, la enfermedad se propagó rápidamente. Dos epidemias de cólera asolaron la ciudad en 1832 y 1848. El cinco por ciento de los habitantes de estos dos barrios perecieron en la de 1848.
Los comienzos del Segundo Imperio Napoleón III tenía la voluntad de modernizar París. Habiendo vivido en Londres de 1846 a 1848, allí había visto una gran capital provista de grandes parques y redes de saneamiento y un país transformado por la Revolución industrial por lo que decidió retomar las ideas de Rambuteau. Finalmente, se trataba de facilitar a la autoridad pública el control de una capital cuyos levantamientos populares habían derribado varios regímenes desde 1789. Los propietarios mismos, celosos también de la valorización de sus locales y su barrio, reclaman vías más anchas y rectas con el fin de facilitar los desplazamientos de las tropas.Voir une lettre des propriétaires du quartier Panthéon, adressée au préfet Berger en 1850 (citée dans l'Atlas du Paris haussmannien).
thumb|Le Marais (Hôtel de Sens), uno de los pocos barrios del centro escapados casi por completo a la piqueta de Haussmann.
Para poner en ejecución este ambicioso proyecto, el nuevo emperador disponía de un poder fuerte, capaz de superar todas las resistencias, lo que les faltó a sus predecesores.
Le quedaba a Napoleón III encontrar a un hombre capaz de dirigir actuaciones a gran escala. Fue el papel que va a cumplir Georges Eugène Haussmann, hombre de acción riguroso y organizado, al que nombró prefecto del Sena en junio de 1853 con la misión de «airear, unificar y embellecer la ciudad»«d'aérer, unifier et embellir la ville». Patrice de Moncan, ibid, p.33.