Antonio Cruz Collado (Madrid, 17 de marzo de 1905-Pozuelo de Alarcón, Madrid, 9 de agosto de 1962) fue un escultor español.Antonio de la Cruz Collado Real Academia de la Historia. Consultado el 7 de febrero de 2024. Ganó un Premio Nacional de Escultura y una Medalla de Oro de Bellas Artes. alt=Antonio Cruz Collado|miniaturadeimagen|154x154px|Antonio Cruz Collado Cruz Collado definió el arte como «aquello que produce emoción».Antonio Cruz González (17 de marzo de 2005). Centenario de Cruz Collado, escultor. Rebelión. Consultado el 7 de febrero de 2024.

Biografía

Formación alt=Busto Lucas Aguirre. Miguel Cruz Martín|miniaturadeimagen|131x131px|Busto a Lucas Aguirre. Miguel Cruz Martín, padre del escultor Cruz Collado. 1900 Antonio Cruz Collado nació en Madrid el 17 de marzo de 1905. Fue el mayor de 8 hermanos, junto con su gemelo que murió a los pocos meses de vida. Ninguno de sus hermanos se dedicó a la escultura. Su padre fue el escultor español Miguel Cruz Martín, que ejerció como escultor anatómico de la Facultad de Medicina de San Carlos de Madrid y de la Facultad de Veterinaria y profesor de dibujo de las Escuelas Aguirre. De él aprendió su hijo las técnicas escultóricas y la anatomía del cuerpo humano que tanto le habría de servir a lo largo de su obra. De Miguel Cruz Martín se conserva una escultura en los fondos del Museo del Prado y otra en el Museo Reina Sofía (Espasa, apéndice C).Además en las Escuelas Aguirre, actualmente Casa Árabe, se puede ver el Monumento a Lucas Aguirre que realizó por encargo del Ayuntamiento de Madrid en 1900. Gaspar, tío de Antonio y hermano de Miguel, fue también escultor anatómico de la Facultad de Medicina de San Carlos de Madrid.

Con once años, Antonio, recibe las enseñanzas de Miguel Blay y Fábrega en el taller que el escultor tenía en Madrid, hasta que ya con quince años ingresa, mediante un examen de acceso, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid donde realiza su formación académica. También en este año 1920, concurre junto con su padre, al Primer Salón de Otoño en el Palacio de Cristal del Retiro. Según consta en el catálogo de dicho evento.Catálogo del Primer Salón de Otoño en el palacio de Cristal, 1920 Antes de concluir los estudios en la Academia de Bellas Artes, ya se conoce una obra suya del año 1923, el Busto de la Srta. Millán, publicándose una foto en la Gaceta de Bellas Artes, N.º 209. En el año siguiente, ya finalizados sus estudios académicos, y con la escultura titulada Figura de mujer, participa en la Exposición Nacional de Bellas Artes consiguiendo una Bolsa de viaje con premio monetario (doctor en Historia del Arte Víctor Guerrero Serrano, Simposio Internacional de Zaragoza 2022).En esta etapa de formación el escultor trabaja con los materiales que le son propios: piedra, bronce, escayola, barro o madera. Y se cataloga su arte como «vanguardista», el cual afianzará en los siguientes años al trabajar en el extranjero donde conocerá todas las evoluciones y vanguardias que en pintura y escultura iban surgiendo en Europa. A lo largo de su vida viaja mucho, tanto en su etapa de aprendizaje donde conoce a artistas destacados, como posteriormente para presentarse a concursos, cumplir encargos y dejar obras en museos de Europa y América. En 1924 oposita, con la escultura Arrepentimiento de Caín (estudio de la anatomía masculina), a la Pensión Piquer para Roma, Florencia y París, que oferta la Academia de San Fernando. Gana por unanimidad del jurado la Pensión que disfrutará de 1924 a 1930.

Italia y Francia Con diecinueve años, viaja a Roma antes de finalizar el año 1924, allí se encontrará poco después, con el que fuera su maestro casi una década antes, Miguel Blay, que fue nombrado director de la Academia de España de Bellas Artes en esa ciudad. Sin embargo no puede establecerse en Roma por no encontrar estudio disponible, pide autorización para hacerlo en Florencia donde sí lo hay y, una vez concedido, fija su residencia en la ciudad del Arno. Aunque realizará desplazamientos por toda Italia y París (Víctor Guerrero Serrano. Simposio Internacional de Zaragoza 2022). En su libro París 1924–1933, periodismo y creación literaria Miguel Ángel Asturias cuenta que viaja a Florencia y se encuentra con su amigo Juan José Sicre, escultor, que le comenta que Cruz Collado trabaja con él, en el estudio que tiene en la ciudad, y es donde ambos se conocerán (p.53). Se establece una relación duradera entre el escritor, futuro premio Nobel de Literatura en 1967, y el escultor que es mencionado varias veces en el libro citado (pp. 436-437) donde, junto a Joaquín Valverde y Manuel Laviada, pondera el autor sus obras: «ellos por su obra y su juventud representan nuestro tiempo», o para recordar sus encuentros posteriores en Madrid (p. 439), en las tertulias del café Pombo (a las que Asturias denomina «Peñas») que Cruz Collado frecuentaba, según cita Juan Manuel Bonet en su libro Las vanguardias españolas.Miguel Ángel Asturias dice, en 1930, en el mismo libro (apartado Glosas lejanas, Tres artistas y una exposición) «que la escultura de Cruz Collado es personalísima… El espíritu nos parece que no está supeditado a la forma. Diríase que se olvida de la forma para convertirla en movimiento». De este periodo como pensionado, tenemos noticias, por las comunicaciones que le dirige la Academia de San Fernando de Madrid, para que le informe de los trabajos que debe remitir a la misma para sus Colecciones,como obligación de la beca que disfruta. Algunos de estos trabajos, 6 dibujos al carboncillo,se conservan en dicha colección. También un relieve titulado El nacimiento de Venus que estaba catalogado como anónimo y por el trabajo de investigación, que, gracias a una foto, pudieron realizar el historiador de arte Víctor Guerrero Serrano y los funcionarios de la Academia de S. Fernando, acreditaron la autoría de Cruz Collado, y la presencia de esta obra en la exposición individual de 1930. También se conoce la escultura de una mujer, Ragazza de 1925, por una foto de la Gaceta de Bellas Artes.Gaceta de Bellas Artes, n.° 209. Igualmente de esta época es el Retrato de la pintora Alejandra Gorini en Florencia.

En la web http://www.cruzcollado-escultor.org, se informa de que en 1928 el escultor realizó un monumento a Jeanne Duval, amante de Baudelaire, fecha en la que se puede suponer que estaba en París. También Juan Manuel Bonet nos habla de un libro que Cruz Collado regala al escritor Pérez Ferrero sobre Chirico, y que en su contraportada está escrito «Cruz Collado. París, 1928». Esto ratifica que una parte al menos de dicho año estuvo en Francia. Con respecto a la escultura de Duval, dos años más tarde González Ruanoescribe en El Heraldo que dicha estatua había sido robada en París, siendo la única que fue esculpida de esa actriz. Nunca se encontró.

En Florencia, cuya estancia duró, salvo desplazamientos esporádicos, unos seis años, tuvo relación con otros artistas como el ya mencionado Sicre o con Guido Peyron, del que se conserva un retrato en una colección particular con el nombre de «Retrato del escultor Cruz Collado». Cuando estaba a punto de terminar la pensión, solicita le sea concedida una prórroga de seis meses para terminar los encargos que había recibido, petición que le es concedida aumentando así su estancia en el extranjero. Al regresar finalmente a España deja obras en colecciones particulares de Florencia, Milán, Nápoles y París, así como en museos de Florencia.

De esta etapa ítalo-francesa, según señalan diferentes autores, se trajo influencias de distintos artistas: así, Miguel Pérez Ferrero señala a Chirico y a Piero della Francesca, Cruz González encuentra una influencia clara de Modigliani, Ledesma Miranda ve una lucha del escultor entre Donatello y Libero Andreotti, aunque como nos cuenta de una conversación sostenida con el artista en su taller, que:

Para Víctor Guerrero conoció a fondo tanto la estatuaria clásica-renacentista, así como la obra del Novecento (Arturo Martini) como de los cubistas (Henri Laurens y Alexander Archipenko) los cuales influenciaron notablemente en su obra escultórica. En París estudia tanto la escultura arcaico-primitiva (Egipto, Mesopotamia y Grecia) a través de sus visitas al Louvre, como la escultura cubista y déco, cuyo influjo es más que evidente en toda su producción. Otros que parece que influyen en su formación son Barlach, de Lehmbruck, etc.

Como final de esta etapa citamos lo expresado por el propio escultor en la Memoria para el concurso oposición de la clase de Modelado en la Escuela de San Fernando (1941):

Regreso a España: 1930-1939 El año 1930 comienza participando en la Exposición Nacional que se celebra en el Palacio de Exposiciones de El Retiro de Madrid. Allí expone la escultura Adán y Eva. Esta obra es premiada con la 3.ª medalla. Además, es adquirida por el Museo de Arte Moderno de Madrid, el cual desapareció en 1971 y sus obras del pasaron al Museo de Arte Contemporáneo y de allí al actual Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Poco después, en el mes de junio de este mismo año, presenta en el Concurso Nacional de Escultura, un proyecto de una fuente, para sitio no determinado en la convocatoria. Esta obra, llamada Fuente de la muchacha que duerme resulta ganadora. El historiador Víctor Guerrero encuentra en ella una clara influencia del pintor Giorgio de Chirico y del escultor Arturo Martini. Como ya señalamos, Pérez Ferrero busca sus raíces también en Chirico y en Piero della Francesca. Ledesma Miranda, que nos lleva hasta la ubicación de la fuente en la calle Bailén, en los jardines de la Plaza de Oriente, además nos explica su realización en piedra arenisca rosa, muy en el arte de Barlach o Lehmbruck (En el taller de Cruz Collado). En el catálogo digital del Museo Reina Sofía aparece esta fuente como una reproducción que posee el Museo, junto con otras cuatro obras más del autor.

En el mes de octubre se inaugura la exposición individual de Antonio Cruz Collado en La Sociedad de Amigos del Arte en el Palacio de Bibliotecas y Museos. Consta dicha exposición de 16 esculturas y varios dibujos. En el catálogo de la misma nos reencontramos con Miguel Pérez Ferrero, que dice en Las Musas quietas del hombre que vuelve entre otras cosas:

(La Gaceta Literaria, 15 de septiembre de 1930.)También se refiere a esta exposición Ramón Ledesma Miranda, (periódico Arriba de 22 de abril de 1948), en donde la califica como «el grito más agudo del vanguardismo escultórico en nuestro país». Hace mención de que después «se abrió un turno de conferencias para comentar estas y otras realizaciones de Cruz Collado por parte de Federico García Lorca, Eugenio Montes (que prologó el catálogo de dicha exposición con el artículo Resurrección de la Escultura) y Samuel Ros y explicaron y definieron el arte de nuestro escultor» (Este punto es controvertido, pues Juan Manuel Bonet se refiere a las conferencias sin saber si finalmente se celebraron). Parece ser que las esculturas que más llamaron la atención, según el escritor, fueron El desnudo en verde (homenaje a Modigliani), el Adán (también una reproducción en el catálogo de El Reina Sofía), la Eva y el Cristo de cera. Termina diciendo Ledesma «y otras composiciones llenas de encanto, sin merma de su estético radicalismo». También debemos hacer mención del historiador de arte Víctor Guerrero que dentro de su proceso investigador, nos cuenta que únicamente se han podido documentar 10 de las 16 esculturas presentadas y las define como el camino «hacia un clasicismo moderno de tono arcaizante». Asimismo cita al crítico Juan de Castilla que apunta a una conexión entre la obra de Cruz Collado y la Metafísica italiana o el Realismo Mágico alemán.