Gilberto Martiñón Cano (Acámbaro, Guanajuato, México, 1969) es un abogado, profesor y juez mexicano.

Doctor en derecho por la universidad de Granada, España, juez penal de carrera, académico y escritor, reconocido por sus aportaciones al derecho penal sustantivo y adjetivo, entre otras: análisis dogmático del delito de secuestro, teoría de la restauración del tejido social (como fin del derecho penal y teoría y práctica de las objeciones.

Es autor de los libros: “El delito de secuestro” (Tirant Lo Blanch, 2012), “Teoría y práctica de las objeciones” (Ubijus, 2019) y “El fin del derecho penal. Apuntamientos para la construcción de una teoría del restablecimiento del tejido social” (Ubijus, 2019). Co-coordinador del libro “Mediación penal y justicia restaurativa” (Tirant Lo Blanch, 2014) y autor diversos capítulos de libro y artículos en revistas especializadas a nivel internacional. Es el creador y actual director de la revista Mentes Penales (2018 - ) y del grupo de investigación científica penal Derecho penal, Política criminal y Praxis judicial.

Tesis de la restauración del tejido social Una de sus propuestas es la teoría de la restauración del tejido social que parte de una idea muy simple:

Cuando alguien comete un delito, no solo se afecta a la víctima, también se rompe la armonía de toda la comunidad. Esa ruptura es lo que se llama “quebrantamiento del tejido social”.

Tradicionalmente, el derecho penal se había centrado en castigar al culpable con cárcel o multas. Sin embargo, esta teoría propone que el objetivo principal del derecho penal no debe ser únicamente castigar, sino reparar lo que el delito rompió.

¿Cómo funciona?

Restablecer lo dañado. La justicia debe buscar que las cosas vuelvan a estar como estaban antes del delito, en lo posible. Si se puede devolver lo robado o pagar por el daño, eso es lo prioritario. Si no es posible, deben buscarse medidas que den seguridad y apoyo a la víctima y a la sociedad. Atender a todos los afectados. El sistema penal no solo debe enfocarse en el delincuente. También debe escuchar y responder a la víctima y a la comunidad. Ir más allá del castigo. El castigo (como la cárcel) solo se justifica cuando es necesario. La prioridad es resolver el conflicto, reparar el daño y prevenir que vuelva a ocurrir. Cambiar lo que estaba mal antes del delito. Si el problema surgió porque ya había fallas sociales (por ejemplo, falta de medidas de seguridad en un transporte público), el juez puede ordenar que esas fallas se corrijan para proteger mejor a la comunidad.

¿Por qué es importante?

Porque busca que la justicia sea útil y tenga un impacto positivo real en la vida de las personas. Porque no se limita a castigar, sino que busca soluciones a los problemas de forma eficaz y eficiente. Porque devuelve confianza en la justicia, mostrando que el Estado no solo sanciona, sino que también protege y repara.

La teoría del restablecimiento del tejido social entiende que el derecho penal debe servir para recomponer lo que el delito rompió en la víctima, en la sociedad y en la confianza en la justicia, y no solo para encerrar personas.

Obra individual

El delito de secuestro en el código penal español. Ed. Tirant Lo Blanch. 2012. ISBN: 9788490044919 Teoría y práctica de las objeciones. Ed. Ubijus. 2019. ISBN: 978-607-8615-20-9 El fin del derecho penal. Apuntamientos para la construcción de una teoría del restablecimiento del tejido social. Ed. Ubijus. 2019. ISBN: 978-607-8615-18-6

Referencias

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