thumb|Vista de Delft, de Johannes Vermeer, 1660-1661.
Celaje es la superficie pictórica donde se representa el cielo, las nubes y otros fenómenos meteorológicos.En el Diccionario de la Academia Francesa, el mismo aire: El DRAE precisa que el término tiene una connotación cromática ("aspecto que presenta el cielo cuando hay nubes tenues y de varios matices"). Acelajado es el paisaje en que se representan tales celajes, especialmente el cielo cubierto parcialmente por nubes de diversa coloración y en particular sobre el mar (en las marinas).Diccionario Akal del color, pg. 11. En este y otros diccionarios académicos se incluye que otras acepciones de "celaje" son la de claraboya, la de dosel arbóreo y, en un uso metafórico, la de presagio,También se incluyen definiciones y ejemplos contrapuestos, en los que "celaje" es un "trozo de cielo despejado y luminoso que se descubre entre las nubes", o bien "nube o conjunto de nubes". Tesoro de los diccionarios históricos de la lengua española, edición de 1933-1936. Web de la RAE (consultado el 17 de enero de 2024). sombra fantasmal y rapidez o fugacidad.Diccionario de americanismos - Asociación de Academias de la Lengua Española - Academia Canaria de la Lengua.
En lengua inglesa los términos cloudscape ("paisaje de nubes") y skyscape ("paisaje de cielo") se usan a veces de modo alternativo y a veces de modo intercambiable.
La anfibología de la palabra cielo (que designa también al concepto religioso), no igualmente evidente en cada idioma, hace que los artistas, según su tradición religiosa, codifiquen el simbolismo del celaje de diferentes maneras.Alain Cueff, Le ciel, un espace de projection symbolique pour les artistes, Radio France, 19 de mayo de 2023.
Técnica
Es una de las posibilidades en que los pintores pueden representar el tiempo atmosférico o el paso de las estaciones; para lo que es concurrente con el recurso al follaje y otros elementos de la vegetación, así como la luz.
La dificultad técnica de la utilización de las gamas del color azul (una de sus variedades se denomina precisamente azul celeste) y el blanco, junto con todos los demás colores del arco iris dependiendo de las circunstancias, hacen que históricamente haya sido un verdadero desafío para los pintores.Philip Ball, La invención del color, 2003. Ramón Pérez de Ayala, citado en Los azules y los mares de Sorolla (Vanesa Graell, El Mundo, 12 de junio de 2014): "En España hemos tenido dos grandes pintores de blancos: Zurbarán, de blancos en un interior, y Sorolla, de blancos a plena luz y bajo el sol". Era frecuente que los pigmentos se deterioraran, alterando la coloración hasta hacer poco reconocibles los cielos, al menos en la forma en que los pintores lo hubieran pretendido. La carestía de los mejores pigmentos (en concreto, del lapislázuli) hizo que se tasaran las superficies dedicadas a ello. La difusión de los colores sintéticos desde el (azul de Prusia) explica en parte la mayor libertad de que gozaron los pintores posteriores, que incluso podían permitirse pintar al aire libre (plen air). thumb|Pinturas murales de Bonampak (siglo VIII). En cuanto al enigmático azul maya no está claro cuáles eran las connotaciones de su uso, aunque en algunos casos aparece como fondo de las composiciones.
No menos dificultad tiene el celaje de las obras monócromas, como en los dibujos y grabados.
El celaje se suele representar visto desde la tierra, habitualmente incluyendo una cantidad suficiente de paisaje (otra importante superficie pictórica) para sugerir escala, orientación, condiciones meteorológicasHasta tal punto que se han utilizado las obras de arte como fuentes para identificar fenómenos meteorológicos vinculados a acontecimientos climáticos históricos. Los cuadros de Goya, Van Gogh o Munch como fuente de estudio de la evolución climática - El meteorólogo José Miguel Viñas ha analizado un centenar de obras con este propósito, El Imparcial, 20 de junio de 2012: Este mismo autor dedica un artículo a los celajes desplegados por distintos pintores que tratan el tema de los Reyes Magos, más allá de la "estrella" representada como un refulgente astro, un cometa con cola o un haz de luz (José Miguel Viñas, Sus Majestades los cielos de Oriente en divulgameteo.es y tiempo.com): Del mismo autor, Los cielos retratados, 2024 (José Miguel Viñas: "Los cielos de Madrid de Velázquez eran sospechosos, ahora sabemos que eran reales" - El físico y meteorólogo publica 'Los cielos retratados', donde da cuenta de que todos los artistas "son locales", al reflejar el clima que vivían, desde Velázquez a Dalí, Brueghel, Goya, Turner o Constable reseña y entrevista de Manel Manchón en Crónica Global/El Español, 28 de diciembre de 2024) y distancia; particularmente a través de las técnicas denominadas perspectiva aérea o atmosférica (mayor difuminación de los contornos cuanto más alejado esté el objeto) y perspectiva cromática o térmica (uso de colores fríos, que alejan, y colores cálidos, que acercan). La elección del formato también puede implicar consecuencias importantes para el efecto conseguido.Compruébese el efecto de estas obras de Iliá Repin y John Singer Sargent; con formatos horizontales:
Y verticales:
Casos aún más exagerados:
Al ser técnicamente un fondo sobre el que pueden recortarse otros elementos de la composición, la elección del pintor puede ser comenzar por el celaje para continuar por otros elementos del paisaje, la arquitectura y finalmente las figuras.Así por ejemplo en este caso San Diego de Alcalá recibiendo limosna, fresco de Annibale Carracci y Francesco Albani, 1604-1605, comentado en la Web del Museo del Prado:
Historia
Arte oriental La monocromía de tintas y aguadas predomina en los paisajes de la pintura china y la pintura japonesa tradicionales, con lo que los celajes, confiados a la superficie del papel, son sutiles, indicándose por la presencia (o ausencia) de nubes y la definición (o, en su caso, difuminación) del horizonte. De utilizarse pigmentos más variados (como la azurita y la malaquita), no suelen aplicarse en cielo para obtener su representación como un plano azul, sino para colorear las nubes o las montañas (como en Mar y cielo al amanecer, con firma de Zhao Boju -, famoso por este tipo de paisajes-, pero que se ha datado en el -era habitual la práctica de introducir firmas falsas-).Ficha en la web del MET
thumb|center|Árboles Kiribata en Akasaka en una tarde de lluvia, de Hiroshige.
No obstante, en el la estampa japonesa ya introduce de forma espectacular el color en los celajes, como en Cien famosas vistas de Edo, de Utagawa Hiroshige, 1856–1859, que capta muy distintos estados atmosféricos y de iluminación con un efecto poético.
thumb|center|La gran ola de Kanagawa, de Hokusai.
La sutil coloración de cielo y nubes en La gran ola de Kanagawa, de Katsushika Hokusai (1830-1833), se pierde en muchos ejemplares debido a la dificultad de conservación. Forma parte también de una serie: Treinta y seis vistas del monte Fuji. La introducción de pigmentos por los comerciantes holandeses (concretamente el índigo-Berlín o azul de Prusia -bero-ai-) permitía a los pintores japoneses nuevas posibilidades.South Wind, Clear Sky (Gaifū kaisei), also known as Red Fuji, from the series Thirty-six Views of Mount Fuji (Fugaku sanjūrokkei), ficha en la Web del MET.
En otros casos, se mimetiza la pintura occidental (Vista de las factorías extranjeras de Cantón, de Lam Qua, 1825-1835). thumb|center|Vista de las factorías extranjeras de Cantón, de Lam Qua.
En Japón, a partir del periodo Meiji (desde 1868) se distinguen los estilos Yōga, que imita estilos occidentales, y Nihonga, que revive y actualiza las técnicas tradicionales, como en la serie Ocho famosas vistas de los ríos Xiao y Xiang, de Yokoyama Taikan (1912). El mismo pintor, ya con ochenta años, participó en la primera exposición de la asociación Hakuju-kai (1948), con una impresionante seda (Monte Penglai o de los Inmortales).Ficha en Google Arts and Culture.
thumb|center|Pueblo de pescadores a la luz del atardecer, de Yokoyama Taikan.
Arte occidental thumb|Fresco de la villa de Livia o de Primaporta, en las afueras de Roma ().
Edades Antigua y Media
Aunque la representación del celaje puede encontrarse en obras de la Antigüedad y la Edad Media, tales ejemplos no dejan de ser excepciones (la interpretación simbólica del color azul en la arquitectura babilónica, algunos paisajes de la pintura minoica y de la pintura romana -los de la Villa de Livia en Primaporta, un fresco de la Villa BoscotrecasePinturas de paisajes: Romano o los Paisajes de la Odisea de la Doums del Esquilino o Casa de la via Graziosa
Convencionalmente, los fondos dorados de la pintura bizantina indicaban la eternidad del "cielo" entendido como "paraíso".Fabrizio Corrado, La nascita del cielo nella pittura italiana - Il cielo prezioso della trascendenza, en Fogli e Paroli d'Arte, 24 de septiembre de 2010. El arco iris de las mandorlas de la pintura románica también era un recurso iconográfico para identificar la divinidad. Así, por ejemplo, en las bóvedas del Panteón de los Reyes de San Isidoro de León (), el Pantocrátor aparece sobre un fondo azul, enmarcado por la mandorla, mientras que la escena de la Adoración de los pastores, en las que se intenta una rudimentaria representación del paisaje, con vegetación y líneas onduladas que indican relieve o cursos de agua, el fondo es neutro, sin voluntad de diferenciar el celaje (al igual que la iluminación es ubicua y los colores son planos). Los manuscritos iluminados (como los Beatos) tienen una estética semejante, utilizando fondos dorados o en bandas de color arbitrario. Lo mismo puede decirse de las rudimentarias representaciones del paisaje en el Gótico lineal; por ejemplo, en las Cantigas de Santa María (), donde en los fondos de las escenas situadas en exteriores se deja el color base del pergamino. En cambio, en las vidrieras, para casos semejantes, donde la alternativa a la utilización de algún vidrio coloreado hubiera sido un vidrio transparente, es frecuente que se recurra al color azul, aunque el propósito principal no es la reproducción mimética del mundo natural, sino la obtención de una luz irreal que sitúe al fiel en un espacio alejado de lo cotidiano y acercarlo a lo espiritual.
thumb|Las muy ricas horas del duque de Berry, libro ilustrado por los hermanos Limbourg, 1410.
En las pinturas del Gótico internacional, con su búsqueda de un mayor naturalismo, comienza a ser más habitual la utilización de fondos de paisaje con celaje. También en los manuscritos iluminados del se van introduciendo cielos azules. Puede compararse la diferencia en la representación de escenas situadas en espacios exteriores en copias de las Crónicas de Froissart del Maestro GiacInès Villela-Petit, « Le Maître de Boèce et le Maître de Giac, enlumineurs de la guerre », Art de l'enluminure, no 31, 2009-2010, p. 24-45 (París, ca. 1412-1415) y la encargada por Louis de GruuthuseT. Kren & S. McKendrick (eds.), Illuminating the Renaissance: The Triumph of Flemish Manuscript Painting in Europe, No. 71, pp. 268–71 Getty Museum/Royal Academy of Arts, 2003, ISBN 1-903973-28-7 a maestros de Brujas (ca. 1470).
Edad Moderna
thumb|Detalle de El tributo de la moneda, de Masaccio, 1424.
Siglo XV: Quattrocento italiano y primitivos flamencos