Eduarda Damasia Mansilla (11 de diciembre de 1834 - 20 de diciembre de 1892) fue la primera novelista argentina. Una escritora y periodista argentina del , precursora en su género, cuya obra transcendió el ámbito nacional mereciendo el privilegio de ser traducida a otros idiomas. Es una de las primeras mujeres argentinas en haber logrado consideración por su labor literaria.
Su nacimiento, sus padres y su educación Nació en la ciudad de Buenos Aires, el 11 de diciembre de 1834. Pertenecía a una verdadera elite, tanto en lo social, como en lo político y cultural. Su madre era la hermana menor de Juan Manuel de Rosas, Agustina Ortiz de Rozas quien por su belleza y espiritualidad, mereció el elogio unánime de sus contemporáneos. Su padre fue el general Lucio Norberto Mansilla, importante figura pública. Eduarda era sin dudar, la sobrina predilecta de Rosas y brilló desde niña en la enorme casa de San Benito de Palermo, junto a su prima Manuelita Rosas, a su madre Agustinita y a su hermano, Lucio Victorio Mansilla.
Su talento visto por sus contemporáneos Al evocarla, Manuel Eugenio Montes de Oca le decía a su hijo:
Domingo Faustino Sarmiento, en El Nacional, de abril de 1885 resume su obra:«Una sobrina de su tío. Correspondencia de Zárate». Obras de Domingo Faustino Sarmiento. Tomo XLVI: 376.
Por su parte, el poeta colombiano Rafael Pombo, dejó un bosquejo biográfico, prologando una de sus obras, en la que la recuerda diciendo, entre otras cosas:
Su obra literaria thumb|Portada de la obra de Eduarda Mansilla, titulada Creaciones publicada en el año 1883. Sus obras abarcaron casi todos los géneros literarios, incursionando con verdadera en la novela, el drama, obras de teatro, ensayos filosóficos, artículos periodísticos de diversa temática y la crítica musical.
Su primera obra literaria fue una novela: El médico de San Luis editada en Buenos Aires en 1860 y firmada bajo el seudónimo de Daniel, lo que la convierte en la primera novelista argentina. Esta obra de urdimbre elemental, comienza a mostrarnos a una sagaz literata que describe ambientes con maestría –vida provinciana hacia 1860- y que diseña caracteres con la sapiencia de una experimentada escritora.
En el mismo año publicó una segunda novela: Lucía Miranda, dedicada al personaje femenino del fuerte de Sancti Spiritu, primer asentamiento europeo en Argentina, también firmada bajo el seudónimo de Daniel y que, al ser reeditada en 1882, mereció el elogio del publicista estadounidense Caleb Chusing:
Posteriormente editó en París, una novela en francés titulada: “Pablo ou la vie dans les pampas”, que originariamente fue editada como folletín en la revista “L’artiste" y posteriormente en libro. La obra fue elogiada por Victor HugoCarta enviada por Victor Hugo a la señora Eduarda Mansilla el 14 de enero de 1870, publicada en el libro "Visto, oído y recordado" en la página 273. El autor de la obra es Daniel García-Mansilla, cuarto hijo de la escritora. Fue impresa por Editorial Kraft Limitada en Buenos Aires en 1950. a quien le impresiona la novela y le escribe cálidos elogios, expresando:
Por su parte Edouard Laboulaye,Carta enviada por Edouard Laboulaye del Instituto de Francia, enviada desde Glatigny, Versailles, el 12 de junio de 1868 y publicada como introducción en la primera edición de la novela "Pablo ou la vie dans les Pampas" editada en París por E.Lachaud en 1869. en una carta referida a la novela le expresa:
Otros escritores franceses, elogiaron con entusiasmo esta obra, que algunos consideran como las más importante de Eduarda y que tiene la particularidad de ser la primera novela publicada por una escritora argentina en Francia en francés. Fue traducida al castellano por su hermano Lucio Victorio Mansilla y publicada en el diario La Tribuna en capítulos. Pese a no tener un conocimiento directa de la vida en las pampas, Eduarda trazó un paisaje histórico costumbrista de gran valía. Como expresa Noemí Vergara de Bietti:
Según María Rosa Lojo:
Continuó su obra literaria con Recuerdos de Viaje, «un libro excelente», según Sarmiento, «inspirado como los demás en una razón madura, un corazón joven, el sentimiento de lo bello y la solicitud de lo artístico»; posteriormente, encara una obra teatral de tono dramático, titulada: La Marquesa de Altamira luego, Creaciones una compilación de distintos intentos literarios, que comprende desde una comedia en un acto «Simila similibus», hasta un par de cuentos fantásticos: "El Ramito de romero" y "Dos cuerpos en un alma", que harían las delicias de Edgar Allan Poe, y su última novela publicada en 1885, titulada Un amor.
Su vasta obra, su condición de precursora en el género y su excelencia literaria fueron por mucho tiempo olvidados hasta que, a partir de la segunda mitad del , un gran número de investigadores han estudiado sus trabajos literarios y musicales y han revalorizado su trabajo. Entre otros: María Rosa Lojo, Néstor Tomás Auza, Lily Sosa de Newton, Graciela Batticuore, María Sáenz Quesada, David Viñas, Jimena Néspolo, Beatriz Bosch, María Verónica Rossi, Bonnie Frederick, Juan María Veniard, Lea Fletcher, Marina L. Guidotti, Irene Chikiar Bauer, Claudia Torres, Juan Pablo Spicer-Escalante, Noemí Vergara de Bietti, Soledad Vallejo, Hebe Beatriz Molina, etc.
Precursora de las letras argentinas y pionera en el género de Cuentos Infantiles Junto a Juana Manso y Juana Manuela Gorriti, ostenta el privilegio de ser una de las primeras escritoras argentinas y pionera en el género de cuentos infantiles. Eduarda Mansilla da a conocer cuentos primera obra literaria del género cuentos infantiles publicada en la Argentina, que incluye siete cuentos infantiles, un relato supuestamente biográfico -"Tío Antonio"- y un artículo de costumbres -"Pascua"- sobre los festejos navideños en Estados Unidos y París. La propia Eduarda Mansilla, en el prólogo, se enorgullece de ser una de las pioneras de las letras argentinas para niños. La obra mereció un cálido elogio por parte de Domingo Faustino Sarmiento, quien le dedica un extenso artículo en El Nacional.
Su trabajo periodístico Colaboró con diversos medios periodísticos, utilizando su nombre o seudónimos tales como “Daniel” o “Alvar”. Sus escritos se pueden encontrar en: “La Flor del aire”, donde escribía en la “Sección de Teatro”, en la Revista El Alba, La Gaceta Musical, El Plata Ilustrado -1871-1873 -, donde tenía a su cargo la más femenina de las secciones: "Modas". En el mismo periódico podemos encontrar sus artículos bajo el sugestivo título de "Hojas sueltas", donde plasmaba sus ideas en todo cuanto consideraba de interés y consideraba necesario verter su opinión: críticas de costumbres, juicios de carácter moral, reseñas sociales, descripciones de la ciudad, etc.
Su talento musical Cultivó la música con pasión y perfeccionó sus conocimientos con los más grandes maestros de la época; Antón Rubinstein, Charles Gounod, Jules Massenet y otros que formaban el círculo de sus amigos y ante ellos en Norteamérica y París y otras grandes capitales del Viejo Mundo dio muestras de sus conocimientos musicales.
Poseía una voz incomparable y ejecutaba piezas en piano con verdadera maestría. Cantaba en cuatro idiomas. Tenía gran amistad con Marietta Alboni, célebre contralto y con el tenor Enrico Tamberlick, al cual debe probablemente algo de su exquisito criterio lírico. Compuso varias obras para canto y piano y escribió muy interesantes críticas en La Gaceta Musical, primera publicación argentina dedicada a esta actividad artística.
En los últimos años, se ha reeditado gran parte de su obra literaria con aportes de gran valía. También buena parte de su artículos periódisticos, pese a que en su testamento Doña Eduarda, pidió expresamente que no se lo hiciera. Su obra musical aún espera ser rescatada del olvido.
Su matrimonio, sus hijos, su familia Contrajo matrimonio en la Iglesia de San Miguel Aráncargel de la ciudad de Buenos Aires, el 11 de enero de 1855 - Libro año 1855, folio 66 -, con Don Manuel Rafael García Aguirre, destacado jurista y diplomático argentino, hijo del estadista y diplomático Manuel José García, quien era un leal opositor de Juan Manuel de Rosas pese al parentesco de su mujer Doña Manuela de Aguirre y Alonso de Lajarrota, con los Ortiz de Rozas. Bendijo la unión el presbítero José León Benegas, siendo sus padrinos el general Lucio Norberto Mansilla y su suegra Manuela de Aguirre y Alonso de Lajarreta. La prensa saludó el evento con el pomposo título de «la unión de Romeo y Julieta» cosa que no se ajusta a la verdad histórica.
Sus hijos, Eduarda, Manuel José, Rafael, Daniel, Eduardo, Santiago y Carlos, por expreso pedido de sus padres al morir Don Juan Manuel de Rosas, en 1877, unieron para siempre, los apellidos paterno y materno mediante un guion, conformando la familia hoy apellidada García-Mansilla, como un símbolo de la necesaria hermandad entre los argentinos. Son los únicos descendientes de la escritora en la actualidad.
Acompañando a su marido, recorrió las grandes ciudades de Europa y Estados Unidos, lo que le permitió conocer la idiosincrasia de cada país y sus bellezas naturales, pero fundamentalmente formar parte de un mundo de elevado nivel intelectual y artístico, en el que se desenvolvió con la naturalidad de una mujer nacida para tal fin y que por frecuentar lo más elevado del mundo de la cultura, le permitió crecer como artista e influir en su estilo.
Su familia frecuentó y fue amiga dilecta de grandes hombres. En Estados Unidos, de los presidentes, Abraham Lincoln y el general Ulysses Grant, quien le obsequió su retrato grabado, del poeta Henry Wadsworth Longfellow, quien le dedicó algunos versos, del historiador John Lothrop Motley, el poeta colombiano Rafael Pombo, el Secretario de Estado Hamilton Fish, los nietos del rey Luis Felipe I de Francia, Luis Felipe de Orleans, Conde de París y su hermano el duque de Chartres, Roberto de Orleans y muchos otros.
Consagrada en el mundo de las letras, llegó a Europa por segunda vez, y durante ocho años su salón brilló con la presencia de Victor Hugo, Thiers, Alejandro Dumas, Arsène Houssaye, Jules Janin, François Coppée, Jules Massenet, Eduardo Laboulaye, entre muchos otros.
La corte de Napoleón III y su mujer Eugenia de Montijo, muy cercana a su padre el general Lucio Norberto Mansilla y presentada por éste al Emperador, eran el ámbito en que desarrollaban su vida diplomática. Francisco José de Austria y su mujer Sissi (nacida Isabel de Baviera), los recibieron con afecto en la rígida corte de los Habsburgos.
Consciente que el medio en que luchaba por imponerse estaba destinado a los hombres, apoyada por su marido, empleó sus medios económicos para publicar su creación literaria y lograr el conocimiento público de sus obras y la búsqueda de la crítica que le permitiera crecer como literata. Fue una de las pocas escritoras argentinas del que tuvo la posibilidad y el privilegio de publicar sus trabajos.
Su fallecimiento Falleció en Buenos Aires, a los cincuenta y ocho años de edad, de una dolencia al corazón, el 20 de diciembre de 1892. Se realizó un gran funeral en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, al que asistieron numerosas personalidades de la Argentina.
Obras de Eduarda Mansilla
El médico de San Luis (1860) Primera edición, publicada bajo el seudónimo de Daniel. Imprenta de La Paz. Segunda edición bajo el nombre de Eduarda Mansilla de García (1879) con prólogo de Rafael Pombo. Buenos Aires: La Biblioteca Popular de Buenos Aires: Librería Editora de Enrique Navarro Viola.
Lucía Miranda. Novela sacada de la Historia Argentina (1860) Primera edición, publicada bajo el seudónimo de Daniel. Buenos Aires: Imprenta La Tribuna. Segunda edición bajo el nombre de Eduarda Mansilla de García publicada en folletín en el diario La Tribuna (1860). Tercera edición (1882) Buenos Aires: Imprenta de Juan A. Alsina.