thumb|Un manuscrito del Apologeticus de Tertuliano de la década de 1440. Apologeticus ( o Apologeticus)Los primeros textos no coinciden en el título (Bardenhewer). es un texto atribuido a Tertuliano según la tradición cristiana,A diferencia de los manuscritos de Tertuliano, muy dispersos e imperfectos, "sólo el Apologeticum ha llegado hasta nosotros en numerosos códices, algunos de ellos bastante antiguos" (Bardenhewer). Consta de apologética y polémica. En esta obra Tertuliano defiende el cristianismo, exigiendo la tolerancia legal y que los cristianos sean tratados como el resto de sectas del Imperio Romano. Es en este tratado donde se encuentra la frase "Plures efficimur, quotiens metimur a vobis: semen est sanguis Christianorum", que ha sido traducida liberal y apócrifamente como "la sangre de los mártires es la semilla de la Iglesia" (Apologeticus, L.13). Alexander Souter tradujo esta frase como "brotamos en mayor número cuanto más somos segados por vosotros: la sangre de los cristianos es la semilla de una nueva vida,"Q. Septimi Florentis Tertulliani Apologeticus, el texto de Oehler anotado, traducción de Alex. Souter with introduction by John E B Mayor, Cambridge University Press, 1917 pero incluso esto se toma libertades con el texto original. "Nos multiplicamos cuando nos cosecháis. La sangre de los cristianos es semilla", es quizás una traducción más fiel, aunque menos poética.

Hay una similitud de contenido, si no de propósito, entre esta obra y Ad nationes de Tertuliano -publicada a principios del mismo año- y se ha afirmado que esta última es un borrador acabado de Apologeticus. También se plantea la cuestión de la similitud con el diálogo Octavio de Minucio Félix. Ambos textos comparten algunos párrafos; no se sabe cuál es anterior al otro.

El breve De testimonio animae ("Sobre las pruebas del alma") de Tertuliano es un apéndice del Apologeticus, destinado a ilustrar el significado de la frase testimonium animae naturaliter christianae del capítulo 17). Autoría No se sabe mucho sobre la vida de Quinto Septimio Florencio Tertuliano. Algunos eruditos creen que fue un presbítero ortodoxo de la Iglesia Cristiana, hijo de un centurión romano, y que se formó como abogado en Roma. Otros, como David Wright, lo consideran muy improbable. "Ninguna evidencia firme lo sitúa en Roma en absoluto, o para el caso en cualquier lugar fuera de Cartago... Es en los círculos bien educados de Cartago", argumenta Wright, "donde Tertuliano pertenece con mayor seguridad".Wright, p. 1027 Algún tiempo después de su conversión a la fe cristiana, Tertuliano abandonó la Iglesia ortodoxa en favor del Movimiento montanista, del que formó parte durante al menos 10-15 años de su vida activaWright, p. 1029 y cuya influencia puede verse en muchas de sus obras posteriores. Fecha atribuida El Apologeticus, su obra apologética más famosa, fue escrito en Cartago en el verano u otoño de 197 d. C."La fecha real es dudosa o muy discutida; no hay puntos de comparación seguros" (Bardenhewer). durante el reinado de :Septimio Severo. Utilizando esta fecha, la mayoría de los estudiosos coinciden en que la conversión de Tertuliano al cristianismo se produjo en algún momento antes de 197, posiblemente alrededor de 195."Tertuliano" A Dictionary of World History. Oxford University Press, 2000. Oxford Reference Online. Oxford University Press. Universidad de Chicago. 2 de junio de 2012 http://www.oxfordreference.com/views/ENTRY.html?subview=Main&entry=t48.e3594 Fue escrito antes del edicto de Septimio Severo (202 d. C.), y en consecuencia, las leyes a las que Tertuliano se opuso eran aquellas bajo las cuales habían sido condenados los cristianos de los siglos y . Manuscritos más antiguos "El presente tratado depende de tres autoridades, ninguna de las cuales comprende la obra completa. La primera edición impresa, por Martin Mesnart en París en 1545, que contiene los capítulos 1-19, se hizo a partir de un manuscrito ahora perdido, pero que parece haber sido una copia del original ya mutilado del códice Agobardinus del siglo XI (ahora en París). Este, nuestra más antigua autoridad existente, contiene una serie de obras de Tertuliano, y del presente tratado los capítulos 1-30; en la primera frase del capítulo 21 el copista, siguiendo su original, que había perdido una serie de páginas, pasó (sin aparentemente notar ninguna discrepancia) a la mitad de una frase cerca del comienzo de una obra diferente Sobre el vestido de las mujeres.".Tertuliano, y Ernest Evans. Tertullian's Tract on the Prayer : The Latin Text with Critical Notes, an English Translation, an Introduction, and Explanatory Observations. Cambridge, Cambridge University Press, 2011, p. x.

"El estudio de los manuscritos de Tert. ha establecido que en la Edad Media existían varias colecciones de obras de este autor1: La colección del Codex Agobardinus, el manuscrito más antiguo que se conserva de Tert.2. La colección del manuscrito de Troyes 523 (Codex Trecensis) del 3. Una colección representada por una serie de manuscritos, que derivan de un perdido Codex Cluniacensis y un manuscrito igualmente perdido de Hirsau (Württemberg), el Hirsaugiensis4.Tertuliano, et al. De Idololatria. Leiden ; Nueva York, E.J. Brill, 1987, p. 1. Destinatarios y público Esta obra se dirige ostensiblemente a los gobernadores provinciales del Imperio romano, más concretamente a los magistrados de Cartago - "para que la verdad, prohibida de defenderse públicamente, llegue a los oídos de los gobernantes por el camino oculto de las letras"-, por lo que se asemeja a los pólogos griegos. Está estructurado como un llamamiento en nombre de los cristianos y aboga "por la tolerancia del cristianismo, atacando la superstición pagana, refutando las acusaciones contra la moral cristiana y afirmando que los cristianos no son un peligro para el Estado, sino ciudadanos útiles"."Tertuliano, Quinto Septimio Florencio" The Concise Oxford Dictionary of the Christian Church. Ed. E. A. Livingstone. Oxford University Press, 2006. Oxford Reference Online. Oxford University Press. Universidad de Chicago. 4 de junio de 2012 <http://www.oxfordreference.com/views/ENTRY.html?subview=Main&entry=t95.e5690> Es probable que su público estuviera compuesto por cristianos, cuya fe se vio reforzada por la defensa de Tertuliano contra las racionalizaciones y los rumores y que "se habrían sentido enormemente alentados por la inigualable confianza de Tertuliano en la superioridad de la religión cristiana".Wright, p. 1036 Género Apologeticus tiene las preocupaciones típicas de otras obras apologéticas de su época, aunque se presenta de una manera mucho más compleja. Según Wright, el texto pasa constantemente "del modo filosófico al retórico e incluso al jurídico". Aprovechando su formación en literatura y derecho, Tertuliano demuestra sus dotes como latinista y retórico en un intento de defender su recién descubierta fe cristiana. El editor moderno de Tertuliano :Otto Bardenhewer sostiene además que el Apologeticus tiene un tono tranquilo, "un modelo de discusión judicial". A diferencia de los anteriores apologistas del cristianismo, cuyos llamamientos a la tolerancia se hacían en nombre de la razón y la humanidad, Tertuliano, influido por su formación jurídica, hablaba como un jurista convencido de la injusticia de las leyes bajo las que se perseguía a los cristianos. Resumen de Apologeticus El siguiente esquema y resumen se basa en la traducción de Robert D. Sider de Apologeticus.

Introducción y tratamiento del trato injusto a los cristianos (Capítulos 1-6) La primera sección de la Apología se ocupa del trato injusto a los cristianos, que Tertuliano cree que proviene de la ignorancia del populacho pagano. En pocas palabras, sostiene que la gente alaba lo que conoce y odia lo que no conoce.Sider, Cap.3 §1 Para Tertuliano esto se hace evidente en los casos de personas que una vez odiaron porque ignoraban aquello que odiaban, y una vez que su ignorancia desapareció, también desapareció su odio. Su odio les impide investigar más de cerca y reconocer la bondad inherente al cristianismo, por lo que permanecen ignorantes. Y hay bondad en el cristianismo, afirma Tertuliano, a pesar de que la gente permanezca ignorante de ello. Incluso cuando son denunciados y acusados, los verdaderos cristianos no tiemblan de miedo ni reniegan de su fe. Son las autoridades las que muestran un mal comportamiento cuando niegan el trato penal adecuado a los cristianos. Argumenta que si los cristianos han de ser tratados como delincuentes, no deberían ser tratados de forma diferente a los delincuentes ordinarios, que son libres de responder a las acusaciones, de repreguntar y de defenderse. En realidad, los cristianos no son libres de decir nada que limpie su nombre o garantice que el juez lleve a cabo un juicio justo. Si un individuo dice que no es cristiano, le torturan hasta que diga que lo es; si admite ser cristiano, las autoridades quieren oír que no lo es y le torturan hasta que lo niegue. Recurren a cualquier medio necesario para obligarle a negar o confesar, cualquier cosa con tal de absolverle. Si todo esto se hace a alguien simplemente por admitir ser cristiano, entonces seguramente se están burlando de las leyes romanas al basar todos los cargos en el nombre "cristiano". Antes de odiar el nombre, hay que mirar y estudiar al fundador y la escuela.

Al abordar los cargos, Tertuliano planea mostrar la hipocresía que rodea a estos cargos, demostrando que esos delitos existen también entre los fiscales paganos. Luego analiza las leyes, afirmando que es sospechoso que una ley se niegue a ser examinada en busca de errores y carezca de valor si exige obediencia sin examen. Si se descubre que una ley tiene un error y es injusta, ¿no debería ser reformada o incluso condenada? Las leyes defectuosas no tienen cabida en un sistema judicial justo y, por tanto, no deben aplicarse ni observarse. Aquí Tertuliano menciona a :Nerón, y en cierta medida a :Domiciano, como ejemplos de emperadores que se ensañaron contra los cristianos mediante el uso de leyes injustas, simplemente por condenar "algún magnífico bien".Sider, Cap.5 §1 Luego trae a colación las buenas leyes, y se pregunta qué ha sido de ellas; aquellas que "refrenaban la extravagancia y el soborno", "protegían su modestia y sobriedad [de las mujeres]", de la "felicidad conyugal tan fomentada por una elevada vida moral que durante casi seiscientos años después de la fundación de Roma nadie demandó el divorcio".Sider, Cap.6 §1 Estas tradiciones y leyes están siendo ignoradas, descuidadas y destruidas y, sin embargo, Roma elige preocuparse por los "crímenes" cometidos por los cristianos.

Cargos basados en rumores contestados (Capítulos 7-9) Tertuliano comienza abordando las acusaciones basadas en rumores, acusaciones que van desde asesinar y comer bebés hasta cometer actos incestuosos y adúlteros. En última instancia, argumenta, no son más que rumores, ya que nunca se han aportado pruebas. Nadie ha visto nunca a creyentes reunirse y supuestamente cometer actos impuros ni ha oído el llanto de un bebé llorando, porque las reuniones y los rituales rara vez se realizan delante de no creyentes. Todo son mentiras y rumores destinados a calumniar la fe cristiana. A continuación, Tertuliano afirma que los propios romanos son culpables de los mismos crímenes que afirma que cometen los cristianos. Personas de todas las épocas son sacrificadas a Saturno y Júpiter por todo el imperio. Las arenas se llenan con la sangre de los que luchan, y los romanos incluso consumen los animales que se comen los cuerpos ensangrentados de los muertos. Para los cristianos, el asesinato está estrictamente prohibido; no se debe matar ni derramar sangre humana, y eso incluye el asesinato del bebé en el vientre materno, pues se estaría destruyendo su alma. Tampoco se permite a los cristianos comer carne que aún tenga sangre.