miniatura|derecha|Edificio del Gobierno del Guayas adornado con banderas del orgullo LGBT, en el centro de Guayaquil. La diversidad sexual en Guayaquil engloba las distintas manifestaciones de sexualidad y género de las poblaciones LGBT que han habitado la ciudad ecuatoriana de Guayaquil a lo largo de su historia. De acuerdo al Censo de Población y Vivienda de Ecuador de 2022, Guayaquil es la ciudad con mayor cantidad de personas abiertamente identificadas como LGBT en el país, y eventos como la Marcha del Orgullo LGBT de Guayaquil reúnen anualmente a decenas de miles de personas. La urbe cuenta con numerosos establecimientos de ocio nocturno dirigidos al público LGBT, si bien se detectan carencias en cuanto a la oferta de otras opciones turísticas y culturales enfocadas en la diversidad sexual.
La aceptación social hacia las personas LGBT se ha incrementado de forma considerable en las últimas décadas, de manera que hoy día existen protecciones legales, tanto a nivel nacional como local, que amparan a las personas de sexualidad diversa. No obstante, aún se registran actos de discriminación y, de acuerdo con una encuesta realizada por la consultora Ipsos en 2022, las personas LGBT son menos aceptadas en Guayaquil respecto a otras ciudades ecuatorianas como Quito.
Antes de la década de 1970, existía poca visibilidad de la homosexualidad en la urbe, aunque trascendieron figuras guayaquileñas de sexualidad diversa, como el poeta David Ledesma Vázquez. El retorno a la democracia coincidió con un aumento en la visibilidad de las personas LGBT, aunque esto trajo consigo un recrudecimiento de la persecución a estos colectivos por parte de las autoridades locales y nacionales. Estas políticas se hicieron particularmente palpables durante el gobierno del presidente León Febres-Cordero Ribadeneyra (1984-1988), durante el cual se generalizaron las detenciones y la violencia contra personas homosexuales, transgénero o cualquier hombre que mostrara características consideradas «afeminadas».
La despenalización de la homosexualidad en Ecuador, aprobada en 1997, redujo la discriminación contra este colectivo en la ciudad; sin embargo, la segregación persistió durante los primeros años del , en particular por parte de las propias autoridades municipales, que solían prohibir la entrada a espacios públicos, como el Malecón 2000, a personas LGBT bajo el pretendido argumento de «proteger la moral y las buenas costumbres». Durante esta época, activistas LGBT intentaron en reiteradas ocasiones obtener permisos para promover una marcha del orgullo en la ciudad, pero las autoridades se negaron. Sin embargo, en 2008 pudo celebrarse por fin la primera Marcha del Orgullo LGBT de Guayaquil, que desde entonces se ha constituido en un evento multitudinario.
La década de 2010 marcó un cambio en cuanto a la actitud hacia la diversidad sexual por parte de las autoridades municipales, que empezaron a prestar su apoyo a eventos LGBT y a posicionar a Guayaquil como ciudad de respeto. Desde entonces, se han cosechado importantes conquistas de derechos para las poblaciones de la diversidad sexual en la ciudad, como la aprobación en 2017 de una ordenanza para prohibir todo tipo de discriminación basada en razones de género o la celebración, a partir de 2019, de los primeros matrimonios entre personas del mismo sexo.
Además de la marcha del orgullo, en la actualidad Guayaquil es escenario de distintos eventos anuales centrados en las poblaciones sexualmente diversas, como el Festival Internacional de Cine LGBT El Lugar Sin Límites y la Marcha Nacional Trans. Organizaciones LGBT como la Asociación Silueta X, la Alianza Igualitaria, Mujer & Mujer y la Casa de las Muñecas tienen su sede principal en la ciudad, que además alberga escenificaciones permanentes de arte drag local.
Historia Gracias a los registros conservados en el Archivo Nacional del Ecuador, se conoce de un caso de sodomía en Guayaquil que fue juzgado por la Real Audiencia de Quito antes de que Ecuador alcanzara la independencia de España. El hecho ocurrió en 1779 y fue llevado a un juez de la audiencia por el fiscal Juan José de Villalengua, quien acusó a un hombre llamado Pascual Cárdenas de «crimen nefando». Cárdenas, quien era originario de Cuzco, había sido expulsado tiempo atrás de Lima luego de recibir acusaciones de tener «mala conducta» y «perversas inclinaciones». De acuerdo a la acusación, el «crimen nefando» habría involucrado además a Francisco de Ugarte, antiguo gobernador de Guayaquil.
Entrado el , los años anteriores al retorno a la democracia (1978) se caracterizaron por la poca visibilidad de las personas LGBT en la ciudad. No obstante, algunos guayaquileños de quienes era conocida su homosexualidad han trascendido hasta nuestros días. Entre ellos estuvo el poeta David Ledesma Vásquez (1934-1961), quien debido a su orientación sexual fue internado por su padre en una clínica en Lima donde le practicaron terapia de conversión. Ledesma terminó suicidándose a los 27 años de edad. Del grupo poético de Ledesma también era homosexual el escritor Carlos Benavides Vega, así como el periodista y dramaturgo José Guerra Castillo, con quien Ledesma colaboró en algunas producciones teatrales. Otras figuras guayaquileñas homosexuales de los años 1950 fueron los políticos Jorge Maldonado Renella y Enrique Arbuiza.
Durante la década de 1960, las autoridades militares iniciaron una campaña de «moralización» social con la que se persiguió, entre otras personas, a chicas travestis y hombres gais con características consideradas femeninas. Los detenidos luego eran acusados de algún delito falso y encarcelados en la Penitenciaría del Litoral o en el batallón de Infantería Quinto Guayas, donde a veces resultaban asaltados o violados por los otros reclusos.
Retorno a la democracia miniatura|derecha|La Avenida Nueve de Octubre fue tradicionalmente usada como un lugar de encuentro entre personas LGBT. La época del retorno a la democracia (1978) vino acompañada de un aumento en la visibilidad de las personas LGBT en el país que tuvo como causa, entre otras razones, el impacto de eventos internacionales como los disturbios de Stonewall y las migraciones a grandes urbes como consecuencia del boom petrolero. Debido a ello, personas LGBT de diferentes provincias empezaron a migrar a Quito y Guayaquil. En este tiempo aparecieron los primeros bares LGBT clandestinos de la ciudad. Las mujeres transgénero que se dedicaban al trabajo sexual habituaban la Calle 18, así como la Primero de Mayo. Otro sector concurrido por la población LGBT guayaquileña era la Avenida Nueve de Octubre.
El aumento en la visibilidad LGBT en estos años acrecentó la persecución y las detenciones por parte de las fuerzas del orden. Uno de los casos más mediáticos de abuso ocurrió luego del nombramiento en 1979 de Abdalá Bucaram como Intendente de Policía de Guayas. Tras ser nombrado, Bucaram publicó un manifiesto conocido como «Los dieciséis mandamientos de Abdalá» en el que denunciaba a todas las personas que consideraba moralmente reprochables, como forma de escarnio público contra ellas. Al poco tiempo realizó una redada policial en Guayaquil en que detuvo a trabajadoras sexuales, hombres gais y mujeres transgénero, luego convocó a la ciudadanía a las calles y obligó a los detenidos a recorrer 25 cuadras caminando, desde el Cuartel Modelo hasta el Palacio Municipal, trayecto durante el cual los ciudadanos presentes los insultaron y les lanzaron objetos. En los años siguientes, Bucaram continuó cometiendo abusos y, en enero de 1980, prohibió a todo hombre llevar cabello largo, por lo que inició operativos en Guayaquil en que los policías cortaban el cabello a cualquiera que encontraran violando la disposición.
Esta visión negativa hacia la diversidad sexual era reproducida por los medios de prensa locales. Un ejemplo de ello ocurrió en un artículo aparecido a finales de la década de 1970 en la revista Caskabel Internacional, en el que se ofrecía una mirada escandalosa del lesbianismo y se lo describía como una amenaza que proliferaba en Guayaquil. El texto, titulado «El lesbianismo: Peligro que se cierne sobre Guayaquil», presentaba cuatro testimonios de supuestas mujeres lesbianas en que se señalaba el «odio a los hombres» y la insatisfacción sexual como posibles causas de sus «desvíos».
La represión contra las personas LGBT se recrudeció durante el gobierno del presidente conservador León Febres-Cordero Ribadeneyra (1984-1988). El 23 de mayo de 1985, Febres-Cordero creó los llamados Escuadrones volantes, un grupo de fuerzas de élite de la policía que cometió violaciones sistemáticas a los derechos humanos y actos de tortura contra personas que consideraban indeseables, entre ellos trabajadoras sexuales, personas pertenecientes a las poblaciones LGBT o cualquier hombre con características que ellos consideraran «afeminadas». El activista Gonzalo Abarca relató que las mujeres transgénero en particular eran golpeadas, violadas y torturadas. Como parte de un informe presentado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Mabell García, una activista trans sobreviviente de tortura, rememoró que solían ser llevadas al Cuartel Modelo y obligadas a «hacer actos aberrantes» por vestir ropa femenina. Otro testimonio fue relatado por el activista guayaquileño Fernando Orozco, quien en 1986 fue detenido por la policía por su orientación sexual, tras lo cual fue vendado, golpeado y dejado en una celda con presos peligrosos, donde fue abusado sexualmente.
Década de 1990 A finales de 1989, se encontró en Guayaquil el cadáver de Wendy Calle, una mujer transgénero cuya muerte despertó interés en el país al revelarse que había tenido una cirugía de reasignación de género. Además de ello, el asesinato de Calle marcó el inicio de una serie de ataques transfóbicos durante los primeros años de la década de 1990 que tuvieron como epicentro la Calle Primero de Mayo y que quedaron impunes. Durante los ataques, mujeres transgénero eran secuestradas, golpeadas y, en algunos casos, asesinadas. Luego eran abandonadas en la Vía Perimetral. Debido a que la homosexualidad continuaba siendo un delito en el país, las sobrevivientes no denunciaban los hechos ante el temor de ser arrestadas.
El 15 de agosto de 1995, se registró de forma oficial la Fundación Amigos por la Vida (Famivida). La misma fue la primera organización LGBT en la historia de Guayaquil, aunque en un principio fue registrada como organización en favor de la prevención del VIH/sida, sin mencionar la defensa de los derechos LGBT, también a causa de la vigencia de la ley que criminalizaba la homosexualidad en Ecuador.
Luego de la Redada del bar Abanicos, una incursión policial ocurrida en junio de 1997 en un bar LGBT de Cuenca en que varios de los detenidos sufrieron abusos y violaciones, activistas de Famivida se unieron a las agrupaciones LGBT Fedaeps, Coccinelle y Tolerancia, para formar un frente unificado con el propósito de lograr la despenalización de la homosexualidad en Ecuador. Tras acordar presentar una demanda de inconstitucionalidad contra el artículo que criminalizaba la homosexualidad, iniciaron una campaña de recolección de firmas de apoyo, requisito fundamental para presentar la demanda. A raíz de la campaña, el 17 de septiembre se realizó frente a la Corte de Justicia la primera manifestación pública de personas LGBT en la historia de Guayaquil. Entre las figuras importantes de la recolección de firmas en la ciudad estuvieron el chef Gino Molinari, así como el activista Ángelo Anastacio, en cuya casa, ubicada en la ciudadela Martha de Roldós, se realizaban reuniones entre activistas. El 25 de noviembre de 1997, el Tribunal Constitucional anuló el primer inciso del artículo 516 del Código Penal, con lo que despenalizó la homosexualidad en Ecuador.
Década de 2000