Los derechos de autor perpetuos, también conocidos como derechos de autor indefinidos, son un tipo de derechos de autor que destacan por tener una duración indefinida. Los derechos de autor perpetuos aparecen cuando un derecho de autor no tiene implantado un período de tiempo finito desde el principio o cuando este plazo finito original de un derecho de autor se extiende perpetuamente. La primera de estas dos posibles situaciones es muy poco común, debido a que las leyes de todos los países que tienen estatutos de derechos de autor establecen un límite preestablecido en su duración, normalmente apoyado o en la fecha de creación/publicación de la obra o bien en la fecha de muerte del creador. Sin embargo, en algunas ocasiones se han hecho algunas excepciones, como por ejemplo en el caso de las obras inéditas. Generalmente se requiere una legislación especial que otorgue derechos de autor perpetuos a una obra específica.

En muchos países los derechos morales pueden estar cubiertos por la ley de derechos de autor e incluso pueden durar perpetuamente.

Filosofía de derechos de autor El argumento filosófico básico sostenido por los proponentes del derecho de autor perpetuo parte de la idea que los derechos de propiedad intelectual son muy similares a otros derechos de propiedad, como por ejemplo aquellos asociados con los bienes materiales. Algunos defensores de ello, como Mark Twain "Remarks of Samuel Langhorne Clemens Before the Congressional Joint Committee on Patents (December 1906)." Citado en LaForge, William N. (2010). Testifying Before Congress. p. 199. TheCapitol.Net. . Clemens afirmó en un testimonio anterior al Congreso, "Entonces si yo hubiese podido convencer a aquel caballero que un libro que consistente solamente de ideas, desde la base hasta la cima, entonces aquello habría sido el mejor argumento del mundo que es propiedad, como cualquier otra propiedad, y no debería ser puesta bajo ninguna restricción, sino que debería ser propiedad de ese hombre y sus herederos para siempre jamás, como lo sería una carnicería, o... no me importa... cualquier cosa, no me importa lo que sea. Todo tiene la misma base. La ley debe reconocer el derecho de perpetuidad en este y cualquier otro tipo de propiedad." (traducido del inglés) y Jack Valenti Valenti declaró ante una comisión del Congreso que "a los dueños de la propiedad creativa se les deben conceder los mismos derechos y la misma protección que al resto de propietarios de la nación"." (traducido del inglés) han declarado que los poseedores de la propiedad intelectual deberían tener el mismo derecho perpetuo a preservar y legar esta propiedad a sus descendientes que el que ya poseen los propietarios de bienes materiales. Jonathan Zittrain, codirector del profesorado del Centro Berkman para Internet y Sociedad, utilizó este argumento acompañado de la siguiente analogía: "No tiene sentido imaginar que alguien, después de un período de tiempo, entra, coge tu alfombra o tu silla y dice: ' Lo siento, tu propiedad expiró'." Wentworth, Donna. "Mickey Rattles the Bars: the Supreme Court Hearing of Eldred v. Ashcroft", Berkman Center for Internet & Society, Harvard, 9 de octubre de 2002 (en inglés). Recuperado el 7 de enero de 2012.

En un artículo de opinión publicado en The New York Times, su autor, Mark Helprin argumenta que no es justo para un Gobierno despojar a los propietarios de los derechos de autor de sus derechos exclusivos después de un período de tiempo establecido. Helprin, Mark. "A Great Idea Lives Forever. Shouldn’t Its Copyright?", The New York Times, New York, 20 de mayo de 2007 (en inglés). Recuperado el 7 de enero de 2012. También escribe que la expiración de los derechos de autor supone una transferencia de poder de los propietarios privados de derechos de autor a las corporaciones:

Los llamamiento continuos en favor de los derechos de autor perpetuos han sido criticados ampliamente. Lawrence Lessig organizó una respuesta comunitaria a la editorial de Helprin. Lessig, Lawrence. "Against Perpetual Copyright", The Lessig Wiki (en inglés). Recuperado el 7 de enero de 2012. Public Knowledge por su parte, publicó una respuesta en la que se sostenía que la expiración de los derechos de autor supone en última instancia un beneficio para la sociedad. Siy, Sherwin. "Why Copyrights Must Expire: a reply to Mark Helprin" Public Knowledge, 21 de mayo de 2007 (en inglés). Recuperado el 7 de enero de 2012. Además, establece una distinción entre los derechos de propiedad intelectual y los derechos asociados a las posesiones materiales; estos últimos "son escasos y rivales: no pueden crearse de nuevo y sólo un número escaso de personas puede ocupar y utilizar un espacio en un momento dado. Por otro lado, las obras protegidas por derechos de autor no son escasas ni rivales: los libros se crean de nuevo, por autores concretos, y pueden ser leídos por cinco millones de personas con la misma facilidad que por cinco docenas, sin prohibir a ninguna de ellas, ni al autor, de la capacidad de utilizar la obra". Los críticos afirman además que la expiración de los derechos de autor no priva a los herederos de un creador del derecho a seguir apreciando y utilizando las obras de ese creador como si un gobierno hubiese confiscado legalmente sus posesiones físicas tras un período de tiempo preestablecido. Se concede a toda la sociedad el mismo derecho a apreciar y a explotar la propiedad que anteriormente estaba bajo el control exclusivo de una sola familia o de una entidad corporativa. Este potencial más amplio para el aprovechamiento creativo de obras que antes estaban bajo el control único de un titular de derechos de autor supone un fomento del aprendizaje. Mitchell QC, Iain G (2009) 'Back to the Future: Hinton v Donaldson, Wood and Meurose (Court of Session, Scotland, 28 July 1773)', International Free and Open Source Software Law Review, 1(2), 111 – 122. El juez británico Lord Kames escribió "...si el monopolio de [la imprenta de libros] iba a ser perpetuo, sería una situación triste para los hombre sabios, y para el interés en el aprendizaje en general: elevaría el precio de las libros más allá del alcance de los lectores ordinarios." (traducido del inglés) Public Knowledge y algunos otros críticos sostienen que los derechos de autor ya suponen una compensación a los creadores de propiedad intelectual. Además, se ha afirmado que los derechos de autor no deberían convertirse en un sistema de bienestar utilizado para favorecer económicamente a los descendientes remotos que por algún casual entran en posesión de un valioso derecho de autor a través de la lotería del nacimiento, y que la sociedad es una "heredera importante" de aquellas obras que se encuentran protegidas por los derechos de autor. Desai, Deven R., Copyright's Hidden Assumption: A Critical Analysis of the Foundations of Descendible Copyright (27 de abril de 2009). Paper de investigación nº. 1353746 de la Escuela de Derecho Thomas Jefferson (en inglés). Disponible en SSRN: http://ssrn.com/abstract=1353746

Los críticos del derecho de autor perpetuo también destacan el hecho de que la actividad creativa muchas veces implica la creación de obras derivadas que bien reformulan o bien se basan en el material anterior. En el caso de que este material anterior tuviese derechos de autor permanentes, sus respectivos titulares de derechos de autor tendrían el derecho indefinido de licenciar su propiedad intelectual o negar su uso como mejor les parezca. Si a las partes interesadas se les negase el permiso o no pudiesen pagar los derechos de licencia, muchas nuevas obras derivadas no podrían producirse. Además, cuanto más tiempo persisten los derechos de autor, cae en la categoría de obras huérfanas una mayor cantidad de material con derechos de autor. Varian, Hal R., Copyright Term Extension and Orphan Works (December 2006). Industrial and Corporate Change, Vol. 15, Issue 6, pp. 965-980, 2006 (en inglés). Disponible en SSRN: http://ssrn.com/abstract=1116430 o en Cualquiera que desee producir obras derivadas inspiradas en obras huérfanas se arriesga a infringir los derechos de autor en el caso de que los titulares de los derechos de autor se presentasen en algún momento posterior para hacer valer sus derechos. Es por ello que los derechos de autor perpetuos crearían un importante desincentivo para la creación de nuevas obras tanto literarias como artísticas basadas en material más antiguo.

Batalla de los libreros En el momento en el que la duración de los derechos de autor anticipados por el Estatuto de Ana (1710) (el primer estatuto de derechos de autor), empezaron a expirar su validez hacia 1731, los libreros de Londres comenzaron una lucha por proteger su posición dominante con la solicitud de medidas cautelares del Tribunal de Cancillería para las obras de autores que no se encontraban incluidas bajo la protección del Estatuto de Ana. Mientras tanto, los libreros de Londres ejercieron presión al Parlamento con el objetivo de que ampliase la duración de los derechos de autor previstos por el Estatuto de Ana. Finalmente, en un caso conocido como Midwinter v Hamilton (1743-1748), los libreros de Londres se acogieron al derecho anglosajón y dieron comienzo a un período de 30 años conocido como la batalla de los libreros . La batalla de los libreros vio a los libreros de Londres chocar frontalmente con el emergente comercio del libro escocés por el derecho a reimprimir obras que en ese momento quedaban fuera del amparo del Estatuto de Ana. Los libreros escoceses sostenían que no existían derechos de autor de derecho anglosajón sobre la obra de un autor. Los libreros de Londres, por otro lado, argumentaron que el Estatuto de Ana sólo complementaba y apoyaba un derecho de autor de derecho anglosajón ya existente. La disputa se discutió en varios casos notables, como por ejemplo Millar contra Kincaid (1749-1751) y Tonson contra Collins (1761-1762). Como consecuencia, se desató un debate sobre si se podían poseer las ideas impresas y los libreros londinenses y otros partidarios del derecho de autor perpetuo argumentaron que sin él dejaría de existir la erudición y que los autores no tendrían incentivo alguno para poder seguir creando obras de valor duradero si no podían legar los derechos de propiedad a sus herederos. Aquellos que se oponían al derecho de autor perpetuo lo hacían argumentando que equivalía a un monopolio, que aumentaba el precio de los libros, haciéndolos menos asequibles y, como consecuencia, impedía la difusión de las ideas de la Ilustración. Los libreros de Londres fueron violentados por utilizar los derechos de autor con la finalidad de enmascarar su codicia y su interés en controlar el comercio del libro.