Marta Ofelia Stutz (ciudad de Córdoba, 12 de abril de 1929 - ciudad de Córdoba, 19 de noviembre de 1938), "Martha" o "Martita" (como la mencionaban los diarios de la época), fue una niña argentina desparecida en 1938, siendo protagonista de uno de los casos policiales más resonantes de la capital cordobesa.

La niña desapareció el día sábado 19 de noviembre de 1938, durante el transcurso de la mañana. Salió desde su domicilio en Galán 323, Pueblo San Martín, en la ciudad de Córdoba, para comprar la revista infantil Billiken. Luego de adquirir la revista en el puesto de revistas atendido por Manuel Cardozo en la Avenida Castro Barro casi esquina Brandsen, aproximadamente a las 11.30 horas, ya no se tuvo noticias de su paradero. Denunciada su desaparición por su padre, ese mismo día en la seccional 9 de policía, a metros del puesto de revistas, fue objeto de una intensa búsqueda.

La línea investigativa principal se centró en la figura de Antonio Suárez Zabala, perito agrónomo (que se presentaba como ingeniero) y que ejercía como visitador médico. Según diversos testimonios, habría estado rondando las inmediaciones del lugar donde se vio por última vez a la niña con vida. Fue fundamental el testimonio de una prostituta, quien afirmó que él intento convencerla de conseguirle una niña de no más de 12 años. A causa de ello, fue tildado como "el vampiro de Córdoba" por los diarios de la época.

Terminada la etapa sumarial el 19 de abril de 1939, el sospechoso fue llevado a juicio por los cargos de rapto y violación, siendo condenado a 17 años de prisión por proxeneta. El tribunal de casación se pronunció dos años después, en enero de 1943, haciendo atrás la sentencia, liberándolo por falta de méritos.

Biografía Marta Ofelia Stutz era una niña oriunda de la ciudad de Córdoba, nacida el 29 de abril de 1929. Al momento de su desaparición tenía 9 años.

Su padre era Arnoldo Stutz, uruguayo, hijo de padre suizo y madre uruguaya, recibido de contador público en la escuela de comercio Jerónimo Luis de Cabrera,:Archivo:Escuela Jerónimo Luis de Cabrera.JPG se desempeñaba al frente de la jefatura contable de la firma José Minetti. En 1925 se casó con quien sería la madre de Martita, Eudora Ofelia Ceballos, "Lola", originaria de Villa María, Córdoba. Tenía dos hermanos, Jorge, de 11 años, y Susana, con 3 años.

La familia residía al momento de la desaparición de la niña en José María Galán 323, en Barrio Pueblo San Martín, muy cerca de donde se encontraba la penitenciaría San Martín, inaugurada el 3 de enero de 1895 y cerrada el 22 de abril de 2015. miniaturadeimagen|Portada diario La Voz del Interior, 20 de noviembre de 1938

La desaparición miniaturadeimagen|Revista Billiken #991 que salió a la venta el 14 de noviembre de 1938. Esta es la revista que fue a comprar la niña Marta Ofelia Stutz El día de su desaparición, Martita regresó, aproximadamente, a las 11:00 horas del acto escolar con el que culminaba su último día de clase cursando el segundo grado de primaria en la Escuela Normal Alejandro Carbó, siendo promovida al grado siguiente, con notas sobresalientes, según reseña el periódico local La Voz del Interior. Veinte minutos después, luego del permiso de su mamá y munida con una moneda de 20 centavos, se dirigió hasta el puesto de revistas ubicado en bulevar Castro Barros esquina Brandsen, al frente de lo que sería la escuela Hipólito Irigoyen, en construcción por esos días. En dicho puesto fue atendida por Manuel Cardozo, última persona que la vio con vida.

El puestero de diarios asegura que una vez comprada la revista, se dirigió entre medio del gentío que esperaba la llegada del gobernador Sabattini, quien habría de sumarse a la tradicional "mojada de techo" del edificio a inaugurar, en dirección norte, por el bulevar. Poco tiempo después, llega al mismo puesto Jorge, hermano de Marta Ofelia, a preguntar por la menor. Al regresar a su casa y dar la novedad a la madre de que la niña luego de comprar la revista se dirigió en dirección a su casa, y al haber revisado en domicilios vecinos con saldo negativo, cunde la alarma. La madre, junto a varios vecinos, y posteriormente, el padre, al llegar de su trabajo, revisan la zona, buscan en casa de conocidos, cubren el trecho desde y hacia el puesto de revistas y al no producirse novedad alguna, el padre se dirige junto con un familiar a la comisaría N.º 9 para radicar la denuncia por la desaparición de la menor.

Al momento de su desaparición la menor, de 1 metro 40 cm de altura, tez blanca, cabellos ondulados de color castaño y ojos marrones, vestía un trajecito de color azul marino, con cuello y puños rojos, moño blanco en el cabello, zapatos marrones y medias 3/4 de color beige.

La denuncia policial y la cobertura de los medios

Personal policial de la sección N.º 9 recibió la denuncia de parte del padre de la menor. La comisaría se encontraba ubicada a pocos metros del puesto de revistas donde había sido vista por última vez la menor. Junto a la división investigaciones comienzan en forma temprana a dirigir las pesquisas con el objeto de encontrar a la menor desaparecida. Paralelamente Arnoldo Stutz, padre de la menor, en compañía de un vecino, se dirige a las redacciones de los periódicos locales para informar sobre la búsqueda de la niña, como así también a las radios locales LV2 y LV3. Al día siguiente los diarios principales de Córdoba darían especial cobertura a la desaparición de Marta. La Voz del Interior titula: "Desapareció de su casa una menor de 9 años. Consternación ha causado el grave suceso. Salió a comprar una revista por la mañana y no volvió a su hogar. ¡Rapto!"

El periódico, también local, Los Principios titula en su edición del día lunes 21 de noviembre: "Permanece en el más completo misterio la desaparición de la niña Marta Ofelia Stutz. Son varias las pistas seguidas."

Las noticias sobre la desaparición de la menor no solo concentró la atención de los medios locales. Diversas publicaciones nacionales siguieron de cerca el caso. Los diarios Crítica, La Nación, La Prensa y la revista Caras y Caretas, entre otros, informaban las novedades del caso. alt=señas particulares de la niña desaparecida|miniaturadeimagen|Imagen publicada en el diario Los Principios

La investigación policial Desde el comienzo de las investigaciones existieron 3 líneas o teorías que fueron seguidas por la policía: el secuestro extorsivo, una venganza personal o abuso sexual.

Se recibieron muchos avisos anónimos dando cuenta de que tenían a la niña y que la devolverían luego del pago de un rescate. Y en ese sentido, tanto la madre como el padre dieron aviso de que aunque no poseían grandes bienes ni dinero, pagarían el rescate. Al mismo tiempo, una de las primeras acciones policiales fue investigar a la familia, al círculo de amistades y los vecinos en búsqueda de alguna enemistad que pudiera ser el motor de la desaparición de la menor. Sin embargo, por los testigos que aparecieron tempranamente, las informaciones recogidas, y el rompecabezas que se fue armando lentamente, la teoría de que Marta había sido víctima de un depravado que la había secuestrado con la idea del abuso fue cobrando fuerzas.

El secuestro extorsivo En línea con la idea del secuestro extorsivo, el mismo sábado de la desaparición, el doctor Horacio Martínez, letrado de la firma José Minetti, recibió una llamada con fines extorsivos donde se pedían 4 mil pesos de rescate, dato que dio a conocer al día siguiente cuando se entrevistó con el jefe de la División Investigaciones, Daniel Maldonado, en el departamento central de policía cito en el Cabildo de la ciudad. Al momento de aportar estos datos para la investigación en curso se encontraba presente el gobernador Amadeo Sabattini, quien se acercó hasta la dependencia, preocupado por la información leída en los diarios.

Acaso la otra pista "firme" con respecto a la posibilidad del secuestro fue una serie de mensajes anónimos que condujo al padre de Martita, el 19 de diciembre, hasta Rosario, donde pagó un rescate de 10 mil pesos a una persona de apellido Vázquez. Con la intervención de la policía, se demostró que solo era una falsa pista, siendo el sujeto detenido inmediatamente.

La venganza personal Fue la hipótesis más débil desde el inicio de las investigaciones. Sin embargo, aunque la familia parecía no ser el blanco de enconos ni enemistades personales, primeramente se investigó a un tío, hermano del padre; a un primo de la madre, que se encontraba casualmente en la ciudad, y a una mujer llamada Amelia Casaux de Risler, que un tiempo atrás había manifestado que se vengaría de la familia, aunque nunca trascendieron los motivos de tal advertencia. En todos los casos, la policía les mantuvo vigilados. Y en el último caso, con una fisonomía que coincidía con la mujer de rubio tan buscada, la misma llegó a estar procesada.

El abuso sexual Desde la recepción de la denuncia, la investigación policial, una vez tomo crédito de que la menor no se distrajo jugando, y que no se encontraba en el domicilio de alguna amiga o compañera, ni era artífice de broma o travesura alguna, y descartada la idea de un accidente posterior a haber revisado las orillas del río Primero y La Cañada (dos cursos de agua distintivos de la ciudad), condujo las pesquisas con base en la hipótesis de un rapto por motivos sexuales. En las primeras horas de búsqueda la policía revisó los lugares usuales: depósitos, sitios baldíos, casas abandonadas, personas del bajo mundo, casas precarias, etcétera. Incluso la maestra, algunos compañeritos y 7 choferes que habitualmente detenían su coche frente al colegio donde asistía Martita, fueron interrogados. De este modo pudieron saber que había un guarda de tranvía que siempre dispensaba atenciones a la menor, por lo cual la policía estaba interesada en identificarlo. Y en todos los casos, las investigaciones se centraban en un hombre, en compañía de una menor. Por ello también es que algunos de los testigos que aportaban elementos para la investigación de la causa terminaban demorados o presos. Es el caso del puestero de diarios y revistas, Manuel Cardozo. El mismo fue detenido luego de dar su declaración, por motivos que no trascendieron.

La temprana declaración de un niño de 7 años, luego de otro niño de 12 años y la espontánea presentación de un empleado de Obras Sanitarias, más la declaración de una prostituta, darían un rumbo decisivo a la investigación. Marta Ofelia Stutz habría sido víctima de un depravado.

La principal hipótesis: el rapto y el abuso Rápidamente los primeros testimonios habrían de monopolizar las investigaciones policiales: "la voiturette fantasma", "la mujer de rubio" y "el vampiro de Córdoba" serían las claves de una búsqueda y de una investigación de la que habló todo un país.

La voiturette fantasma A las 00 horas del domingo 20 de noviembre de 1938 el segundo jefe de la División Investigaciones, Plutarco Carceglia, partió en dirección hacia Río Ceballos en busca de una voiturette Ford o Chevrolet modelo 1937 de color verde oliva que estaría siendo conducido por un sujeto de tez morocha, de unos 30 años aproximadamente, de cuerpo ancho, alto, con traje oscuro y sombrero gris. Con el correr de los días, la prensa la llamaría "voiturette fantasma" por la cantidad de avistamientos y lugares por donde se la vio, que hizo que diversas partidas policiales corrieran tras persecuciones que terminaban con saldo negativo. miniaturadeimagen|Hugo Gómez, testigo de 8 años, indicando a la partida policial para dónde se dirigió el vehículo intensamente buscado.