La guerra de Gaza tuvo importantes implicaciones económicas, no solo para las partes involucradas sino también para la economía global. El número de palestinos que viven en la pobreza ha aumentado drásticamente: 300 000 personas más caerán en la pobreza en noviembre de 2023. La guerra provocó una grave recesión económica: el empleo en la Franja de Gaza se desplomó un 61 % y en Cisjordania un 24 % entre octubre y noviembre de 2023. En marzo de 2024, el desempleo en los Territorios Palestinos se había disparado al 57 %, lo que provocó la pérdida de 500 000 puestos de trabajo.
La infraestructura y la economía de Gaza ya estaban en dificultades antes del conflicto, ya que el 61 % de la población vivía por debajo del umbral de pobreza. La guerra agravó estas condiciones, causando graves daños a viviendas, hospitales, escuelas, sistemas de agua y saneamiento y a la seguridad alimentaria. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) informó que el conflicto había hecho retroceder entre 11 y 16 años el desarrollo humano en Gaza y Cisjordania. A fines de diciembre de 2023, la economía palestina había perdido 1500 millones de dólares, y la economía de Gaza se contrajo un 80 % en el cuarto trimestre. En mayo de 2024, se informó que se habían perdido 50 000 millones de dólares en inversiones, lo que hundió a 1,8 millones de personas en la pobreza.
Tras los ataques del 7 de octubre, Israel impidió a 100 000 trabajadores palestinos entrar en Israel para trabajar, lo que afectó gravemente sus ingresos. La creciente presencia militar israelí y la violencia de los colonos obstaculizaron aún más la movilidad y la actividad económica. La situación se vio agravada aún más por la retención de ingresos fiscales por parte de Israel, que afectó el salario de unos 143 000 trabajadores entre octubre y diciembre de 2023. El impacto económico fue especialmente grave en la Ciudad Vieja de Hebrón, donde el 80 % de los negocios cerraron debido a los toques de queda y las restricciones impuestas por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). El conflicto y las medidas económicas han tenido efectos devastadores en los medios de vida y la estabilidad de los palestinos tanto en Gaza como en Cisjordania.
La guerra Israel-Gaza es la guerra más costosa de la historia de Israel desde el punto de vista económico. La guerra ha ido aumentando paulatinamente su coste para Israel, que a comienzos de noviembre pagaba 600 millones de dólares por semana, mientras que en febrero de 2024, eran ya unos 270 millones de dólares diarios. El consumo de servicios cayó en picado, el gasto en ocio y entretenimiento se desplomó un 70 %, el turismo se detuvo con la cancelación de vuelos, y la construcción se paralizó por la falta de mano de obra de origen palestino. La paralización de la extracción del gas natural le costó a Israel 200 millones de dólares mensuales.
En los mercados bursátiles el índice TA-35 de acciones israelíes de primera línea se vendió y el séquel cayó al nivel más bajo desde 2015. El banco central intervino vendiendo 30 000 millones de dólares de reservas de divisas para frenar la caída. El costo de asegurar la deuda israelí contra el incumplimiento con Credit Default Swaps también aumentó. En febrero de 2024, Moody's disminuyó la calificación crediticia de Israel por primera vez en su historia, pasándola de A1 a A2, así como la de sus cinco principales bancos. Además, asignó a la economía del país una «perspectiva negativa», como ya habían hecho Standard & Poor's y Fitch poco después del inicio de la guerra. En agosto de 2024 fue Fitch la que degradó la nota israelí de «A+» a «A», también con perspectiva negativa.
Palestina miniaturadeimagen|Palestinos inspeccionan las ruinas de la Torre Watan destruida en los ataques aéreos israelíes en la ciudad de Gaza, el 8 de octubre de 2023. Según el director de la Oficina Regional para los Estados Árabes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Abdallah Al Dardari, el número de palestinos que viven en la pobreza aumentó en 300 000 en noviembre de 2023. Entre octubre y noviembre de 2023, se informó que la guerra había provocado una caída del 61% en el empleo en Gaza y una caída del 24 % en Cisjordania. Se esperaba que el PIB palestino cayera alrededor de un 4,2 % en el mismo período, en comparación con las estimaciones anteriores, con una pérdida de unos 857 millones de dólares. Se esperaba que la cifra aumentara a unos 1700 millones de dólares si la guerra continuaba hasta diciembre de 2023.
En marzo de 2024, la Organización Internacional del Trabajo afirmó que el desempleo había aumentado al 57 % en el primer trimestre de 2024, con 507 000 puestos de trabajo perdidos en los Territorios Palestinos. Gaza atravesó una grave crisis financiera como resultado de los ataques de Israel, y el acceso al efectivo se vio severamente limitado. En la actualidad, alrededor del 85% de la población activa de Gaza está desempleada, lo que ha provocado una importante desaceleración de la actividad económica. Como resultado, la región está funcionando a tan solo el 16 % de su capacidad total, lo que ha provocado una grave recesión económica, como describe el Banco Mundial.
Franja de Gaza
Infraestructura y economía miniaturadeimagen|Destrucción causada por los bombardeos israelíes contra la Franja de Gaza
La economía de la Franja de Gaza se hundió un 80 % en el cuarto trimestre de 2023, pasando de 670 millones de dólares en el tercer trimestre a solo 90 millones en el último trimestre. La pobreza en Gaza ya se caracterizaba como grave antes de la guerra debido al continuo bloqueo israelí, y el 61 % de la población se consideraba por debajo de la línea de pobreza según el Banco Mundial. Después de sólo un mes de combates, el porcentaje ha aumentado alrededor de un 20 % y se espera que el número aumente a alrededor del 34 % en el segundo mes de la guerra.
La guerra ha causado daños devastadores a la infraestructura y la economía de Gaza, y ha resultado en trastornos y destrucción a una escala nunca antes vista en la Franja. El 17 de enero, un estudio de profesores de la Universidad Municipal de Nueva York y de la Universidad Estatal de Oregón fijaba la cifra de edificios dañados o totalmente destruidos entre el 50 % y el 62 %. En abril de 2024, la URNWA calculó el número de viviendas destruidas o parcialmente dañadas en un 62 % del total; en concreto, afirmó que casi 90 000 viviendas habían sido destruidas por completo y que otras 300 000 habían resultado dañadas por los bombardeos israelíes. La guerra también ha afectado gravemente a hospitales, escuelas, sistemas de agua y saneamiento y la seguridad alimentaria.
A finales de diciembre de 2023, la Oficina Central de Estadísticas de Palestina estimó que la economía palestina había perdido un total de 1500 millones de dólares desde el inicio del conflicto. Un informe conjunto del Banco Mundial y de la ONU informó el 2 de abril de 2024 de que los daños causados por los bombardeos israelíes a la infraestructura crítica de la Franja en los cuatro primeros meses de campaña ascendían a 18 500 millones de dólares. En mayo de 2024, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo afirmó que se habían perdido 50 000 millones de dólares en inversiones y que 1,8 millones de personas habían caído en la pobreza.
Empleo La guerra causó pérdidas significativas de empleo en Gaza. A medida que la guerra alcanzaba el mes de duración, se estimaba que se habían perdido el 61 % del empleo en Gaza, equivalente a 182 000 puestos de trabajo. Para junio de 2024, la Organización Internacional del Trabajo afirmó que el desempleo era del 80 %.
Cisjordania Poco después de los ataques del 7 de octubre, Israel había restringido la entrada a Israel a unos 100 000 trabajadores palestinos que vivían en Cisjordania para trabajar, aludiendo a informes de preocupaciones de seguridad. Estos trabajadores transfronterizos representaron alrededor de 5500 millones de dólares para la economía palestina, o alrededor de un tercio de la economía combinada de Cisjordania y Gaza según el Banco Mundial. Otros palestinos también se han mostrado reacios a desplazarse debido al aumento de los movimientos militares israelíes y a la violencia de los colonos israelíes en Cisjordania. Según la secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, «Impedir que los residentes de Cisjordania trabajen en Israel tiene un efecto negativo muy significativo en los ingresos en Cisjordania».
La Organización Internacional del Trabajo ha estimado que, en diciembre de 2023, alrededor del 32 % del empleo o 276 000 puestos de trabajo se habían perdido en Cisjordania desde el inicio de la guerra, con una pérdida de 500 millones de dólares entre octubre y noviembre de 2023.
En febrero de 2024, B'Tselem informó que Israel había restringido a los palestinos en Cisjordania la posibilidad de cosechar sus olivos, afirmando: «La cosecha de 2023 fue especialmente importante este año ya que la economía palestina ya está pasando apuros debido a la guerra en Gaza, en particular debido a la prohibición de entrada de trabajadores a Israel».
Cisjordania también se vio gravemente afectada por la decisión israelí de retener los ingresos fiscales palestinos. Antes del estallido de la guerra, Israel y la Autoridad Nacional Palestina habían estado en disputa por el dinero de los impuestos que Israel recaudaba para Cisjordania y Gaza, lo que provocó que el salario de unos 143.000 trabajadores se viera afectado entre octubre y diciembre de 2023. El director del Comité de Reconstrucción de Hebrón declaró que el 80 % de los negocios en la Ciudad Vieja estaban cerrados debido a los toques de queda y cierres de las FDI.
En mayo de 2024, la Autoridad Palestina declaró que el Ministerio de Finanzas israelí estaba reteniendo los ingresos fiscales y, como resultado, los salarios del sector público solo podían pagarse parcialmente. La secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, declaró que estaba preocupada por los informes. En julio de 2024, el gobierno de Brasil anunció que estaba adoptando una política de libre comercio con Palestina.
Israel La guerra contra la Franja de Gaza y los conflictos asociados han supuesto la guerra más larga y la más cara de la historia de Israel. El modelo económico israelí, basado en atraer la inversión extranjera directa en el sector tecnológico y otras industrias exportadoras y que ya en verano habían caído un 68 %, se ha visto afectado debido a las acciones llevadas a cabo en Palestina. La llamada a filas de 360 000 reservistas suponía la ausencia del 8 % de la fuerza laboral del país y un 10 % de los trabajadores del sector tecnológico israelí.
miniaturadeimagen|Mujeres miembros de las Fuerzas de Defensa de Israel trabajando en el campo, reemplazando la mano de obra extranjera perdida - marzo de 2024
El consumo de servicios cayó en picado pues la gente teme reunirse en restaurantes y se limitaron las reuniones públicas. El gasto en ocio y entretenimiento se desplomó un 70 %. El turismo, uno de los pilares económicos de Israel, se detuvo, pues se cancelaron vuelos y se desviaron desvían cargamentos. La construcción se paralizó debido a que la mano de obra era de origen palestino. El gobierno israelí detuvo la producción del gas natural que se sacaba en el mar. Esta medida le costó a Israel 200 millones de dólares mensuales en ingresos perdidos. El 21 de abril de 2024, The Times of Israel informaba de que 57000 pasajeros habían pasado por aeropuertos israelíes ese día en 339 vuelos, en comparación con los 2,1 millones de pasajeros que lo hicieron un año antes en 14 863 vuelos. La gran demanda y la falta de oferta, después de que muchas compañías cancelasen sus vuelos regulares hacia y desde Israel, habían llevado a que los precios de los billetes de avión se duplicaran con respecto a antes de la guerra.