El Acuerdo de los Diecisiete Puntos, oficialmente Acuerdo del Gobierno Popular Central y el Gobierno Local del Tíbet sobre Medidas para la Liberación Pacífica del Tíbet (; ), fue un tratado suscrito el 23 de mayo de 1951 entre el Gobierno Popular Central de la República Popular China y el gobierno del Tíbet, con el objetivo de formalizar la incorporación del territorio tibetano a la recién fundada República Popular China. Fue firmado en Zhongnanhai, Pekín, por los plenipotenciarios de ambas partes y ratificado por el 14.º dalái lama, Tenzin Gyatso, mediante un telegrama enviado el 24 de octubre de ese mismo año.
El acuerdo, compuesto por diecisiete puntos, reconocía la soberanía china sobre el Tíbet y establecía la integración progresiva del territorio en la República Popular China, al tiempo que garantizaba, entre otras disposiciones, el mantenimiento del sistema político tibetano, la continuidad de las funciones del dalái lama y del panchen lama, la libertad religiosa y un régimen de autonomía regional bajo la autoridad del Gobierno Popular Central.
La validez del acuerdo continúa siendo objeto de controversia. El Gobierno de la República Popular China lo considera la base jurídica de la incorporación del Tíbet al Estado chino, mientras que el 14.º dalái lama lo repudió en 1959 al afirmar que había sido firmado bajo coacción. Desde entonces, la Administración Central Tibetana sostiene que el acuerdo carece de validez, mientras que diversos especialistas han mantenido posiciones divergentes acerca de las circunstancias de su firma y de su validez conforme al derecho internacional.
Antecedentes
Independencia de facto del Tíbet (1912-1950) Tras la caída de la dinastía Qing en 1912, el 13.º dalái lama, Thubten Gyatso, proclamó la independencia del Tíbet. Durante las décadas siguientes, el gobierno tibetano ejerció un control efectivo sobre la mayor parte del territorio y actuó de forma independiente en sus asuntos internos y exteriores, aunque dicha independencia no fue reconocida por la mayoría de los Estados. Tanto la República de China como, posteriormente, la República Popular China rechazaron esta situación y continuaron considerando al Tíbet parte integrante del territorio chino.
Avance del Ejército Popular de Liberación Tras la proclamación de la República Popular China el 1 de octubre de 1949, el Gobierno Popular Central manifestó su intención de incorporar el Tíbet a la nueva república. Ese mismo día, el 10.º panchen lama envió un telegrama felicitando al nuevo gobierno por la fundación de la República Popular y expresando su apoyo a la «liberación pacífica» del Tíbet.
El 6 o 7 de octubre de 1950, el Ejército Popular de Liberación cruzó el río Jinsha e inició su avance sobre el este del Tíbet. La campaña culminó el 19 de octubre con la derrota del Ejército tibetano en la batalla de Chamdo. En lugar de continuar la ofensiva militar, el Gobierno Popular Central invitó a las autoridades tibetanas a enviar una delegación a Pekín para negociar un acuerdo que regulara el estatus del territorio dentro de la República Popular China.
Negociación y firma
Delegaciones y desarrollo de las conversaciones Las conversaciones comenzaron en Pekín en abril de 1951 entre una delegación del Gobierno Popular Central y otra del gobierno tibetano, encabezada por Ngapoi Ngawang Jigme. Durante las negociaciones, la delegación tibetana planteó objeciones a varias de las disposiciones propuestas por la parte china.
La primera discrepancia surgió en torno al preámbulo y al primer punto del acuerdo, que hacían referencia a la expulsión de las «fuerzas imperialistas invasoras» del Tíbet. Inicialmente, los representantes tibetanos rechazaron esta formulación, aunque posteriormente aceptaron la posibilidad de que dichas fuerzas pudieran operar en el territorio sin conocimiento del gobierno tibetano.
Los delegados tibetanos también solicitaron aclaraciones sobre el significado de la expresión «gobierno local» utilizada en los puntos 2 y 3. En cambio, no plantearon objeciones al concepto de «autonomía regional nacional», al considerar que el sistema político tibetano continuaría funcionando como hasta entonces.
Otro de los principales puntos de fricción fueron las disposiciones relativas al panchen lama. La delegación tibetana intentó suprimir las garantías sobre sus prerrogativas incluidas en los puntos 5 y 6, pero la parte china respondió que el dalái lama y el panchen lama debían recibir el mismo trato, por lo que dichas garantías debían mantenerse para ambos o eliminarse para los dos. Finalmente, la delegación tibetana aceptó esta redacción.
Las mayores discrepancias se produjeron en torno al punto 8, relativo a la integración del Ejército tibetano en el Ejército Popular de Liberación, y al punto 15, que preveía la creación de un comité militar y administrativo en el Tíbet. Mientras que la primera cuestión quedó pendiente de futuras negociaciones, la delegación tibetana sostuvo que el comité previsto en el punto 15 contradecía el punto 11, que atribuía al gobierno tibetano la iniciativa en materia de reformas.
La mayoría de las restantes disposiciones fueron aceptadas sin objeciones o con ajustes menores de traducción. Además, ambas delegaciones alcanzaron acuerdos adicionales sobre determinadas cuestiones prácticas, como el mantenimiento provisional del Ejército tibetano, que fueron tratados de forma separada del texto principal del acuerdo.
Firma y ratificación El acuerdo fue firmado el 23 de mayo de 1951 en Zhongnanhai, Pekín, por los plenipotenciarios del Gobierno Popular Central y del gobierno tibetano, encabezados por Ngapoi Ngawang Jigme. Meses después, el gobierno tibetano confirmó su aceptación del acuerdo.
El 24 de octubre de 1951, el 14.º dalái lama, Tenzin Gyatso, remitió un telegrama a Pekín en el que comunicó la ratificación del acuerdo y expresó el apoyo del gobierno local tibetano a su aplicación. Ese mismo día, Mao Zedong respondió mediante otro telegrama agradeciendo la decisión y felicitando al dalái lama por su disposición a implementar el acuerdo.
Contenido del acuerdo
Resumen El acuerdo consta de diecisiete puntos que establecen las condiciones para la incorporación del Tíbet a la República Popular China. Entre sus principales disposiciones figuran el reconocimiento de la soberanía china sobre el territorio, la entrada del Ejército Popular de Liberación en el Tíbet y la integración gradual del Ejército tibetano en las fuerzas armadas chinas.
Asimismo, el acuerdo garantizaba el mantenimiento del sistema político existente, la continuidad de las funciones del dalái lama y del panchen lama, el respeto a la libertad religiosa y a las instituciones monásticas, el desarrollo gradual de la economía y la educación tibetanas y la aplicación de futuras reformas mediante consultas con el gobierno tibetano. También atribuía al Gobierno Popular Central la dirección de los asuntos exteriores y de la defensa del Tíbet, así como la creación de un comité militar y administrativo para supervisar la aplicación del acuerdo.
Texto de los diecisiete puntos
Texto completo del acuerdo
Controversia sobre su validez La validez del Acuerdo de los Diecisiete Puntos ha sido objeto de controversia desde su firma en 1951. Mientras que el Gobierno de la República Popular China sostiene que el acuerdo fue negociado y ratificado legítimamente por las autoridades tibetanas, el 14.º dalái lama y la Administración Central Tibetana consideran que fue impuesto bajo coacción y, por tanto, carece de validez. Estas posiciones contrapuestas han dado lugar a diversas interpretaciones por parte de juristas e historiadores sobre las circunstancias de su negociación y su conformidad con el derecho internacional.
Posición del 14.º dalái lama y del Gobierno tibetano en el exilio Según el 14.º dalái lama, Tenzin Gyatso, el texto del acuerdo fue redactado por la delegación china y los representantes tibetanos no pudieron proponer modificaciones sustanciales durante las negociaciones. Asimismo, ha sostenido que la delegación tibetana no estaba autorizada por el gobierno de Lhasa para firmar el acuerdo, que no pudo mantener comunicaciones con las autoridades tibetanas durante las conversaciones y que utilizó sellos elaborados en Pekín en lugar de los sellos oficiales del gobierno tibetano.
El 18 de abril de 1959, tras el levantamiento tibetano de 1959, el dalái lama repudió el acuerdo al declarar que había sido impuesto al gobierno y al pueblo tibetanos bajo la amenaza del uso de la fuerza. Días después, el 26 de marzo, en Lhuntse Dzong, reafirmó esta posición y proclamó que su gobierno era el único representante legítimo del Tíbet. Posteriormente, el 20 de junio de 1959, durante una conferencia de prensa celebrada en Mussoorie (India), volvió a rechazar la validez del acuerdo, argumentando que el Gobierno chino había incumplido sus propios términos y que, por ello, este había perdido cualquier fundamento jurídico.
La Administración Central Tibetana mantiene esta postura y considera que el acuerdo es nulo por haber sido suscrito bajo coacción y sin el consentimiento válido de las autoridades tibetanas.
Posición del Gobierno chino El Gobierno de la República Popular China considera que el Acuerdo de los Diecisiete Puntos fue negociado y suscrito legítimamente por los representantes del Gobierno Popular Central y del gobierno tibetano. Asimismo, sostiene que el acuerdo fue ratificado por el 14.º dalái lama mediante el telegrama remitido a Pekín el 24 de octubre de 1951, lo que confirma su validez y su aceptación por las autoridades tibetanas de la época.
Desde entonces, el Gobierno chino ha considerado el acuerdo como la base jurídica de la incorporación del Tíbet a la República Popular China y del establecimiento de la Región Autónoma del Tíbet bajo el principio de autonomía regional étnica.
Valoraciones académicas Las circunstancias en las que se negoció y firmó el acuerdo han sido objeto de distintas interpretaciones por parte de juristas e historiadores.
El jurista alemán Eckart Klein considera que el acuerdo carece de validez al haber sido suscrito bajo coacción.
Por su parte, el tibetólogo Melvyn Goldstein sostiene que la amenaza del uso de la fuerza por sí sola no invalida necesariamente un tratado conforme al derecho internacional. No obstante, argumenta que la cuestión determinante es si los representantes tibetanos disponían de autoridad suficiente para concluir el acuerdo, circunstancia que, a su juicio, no estaba plenamente acreditada. Asimismo, señala que, aunque se confeccionaron sellos personales para los delegados tibetanos, no existen pruebas de que se falsificaran los sellos oficiales del gobierno tibetano.
En su ensayo Hidden Tibet: History of Independence and Occupation, S. L. Kuzmin sostiene que el acuerdo presentaba diversos defectos jurídicos, entre ellos la utilización de sellos personales en lugar de los oficiales, la falta de autorización de los delegados tibetanos para suscribir el texto y el hecho de que las negociaciones se desarrollaran bajo la presencia de fuerzas militares chinas. Según Kuzmin, estos elementos cuestionan la validez jurídica del acuerdo.
Legado