La sala capitular de la Catedral de Orense es una construcción realizada por Baltasar Gamallo (con ayuda de su taller), Francisco Vázquez, Francisco Varela, Antonio Rodríguez y Carlos Rodríguez entre 1766 y 1771. Está ubicada en la Catedral de Orense (Galicia, España).

Historia Claustra Nova La primera sala capitular estuvo ubicada en la Claustra Nova, lugar donde también se emplazó el vestuario de los canónigos. Las obras góticas de este pequeño claustro se han conservado tal y como fueron concebidas en el siglo , desconociéndose cómo se cerraba hacia la calle y, por tanto, cómo fue su configuración hasta el siglo . La catedral orensana siempre adoleció de falta de espacio, lo que entre otros problemas acarrearía la imposibilidad de construir un claustro en condiciones. Ante el inconveniente de aumentar el tamaño de los espacios, situación agravada por el levantamiento de edificaciones muy próximas a la seo, se trató de aprovechar al máximo las áreas circundantes, construyéndose en el siglo el cuerpo del templo, que recibiría el nombre de «cuarto nuevo», en cuyo solar hubo un patio llamado «de los Naranjos». En este espacio se dispusieron inicialmente la biblioteca, la secretaría del cabildo y la cátedra de moral, pasando con posterioridad a erigirse la actual sala capitular.

Sala capitular Sala primitiva Este espacio fue levantado dándosele más importancia a la funcionalidad que a la estética, si bien la cantería es de excelente factura, destacando la belleza de los precisos ritmos de las oquedades y las bóvedas de arista de la sección inferior. La construcción comenzó en 1673 tal y como consta en el cabildo del 1 de febrero de ese año: «Que los señores Gaioso y Calderón concluyan con el Concierto de la obra del quarto que se intenta hacer, que como lo ajustaren vendrá el Cabildo en ello». El 8 de febrero se celebró otro cabildo en el que «propuso el Sr. Calderón se proseguiría con el concierto de la obra del quarto que quiere hacer el cabildo y acordó que la concluia». Poco después, el 10 de febrero: «Otorgó el cabildo la escritura y obligación de pagar a Amaro Gamallo,Sus apellidos eran Estévez Gamallo, habituales en los canteros oriundos de Tierra de Montes. Maestro de Cantería quinientos ducados por hacer las paredes para el cuarto nuevo y habiéndose leido las condiciones las aprobó el cabildo y otorgó la Escritura ante Luis de Remesal».Su verdadero nombre era Antonio, no Luis. En el contrato, custodiado en el Archivo Histórico Provincial, se indica que la fachada debía ser «levantada desde el patio de entrada de dicha iglesia, confinando su pared lateral con la ventana del Archivo del Cabildo, de largo de noventa y cinco palmos, con puerta en la calle, capaz de entrar y salir carro por ella y construida con piedra de Reza».

Sala actual Elaboración No será hasta la segunda mitad del siglo cuando se construya la actual sala capitular; los motivos para esta decisión pudieron radicar en que por esas fechas el cabildo de la Catedral de Santiago de Compostela reformó la suya. En dos acuerdos capitulares del 18 de enero y del 7 de febrero de 1766 consta lo siguiente: 

Gracias a los libros de fábrica se pueden conocer al detalle los datos relativos a la construcción:Los libros de cuentas consignan fechas con considerables retrasos y omiten, en el caso de la sala capitular, los nombres de los artífices, tal vez por comodidad de quien los transcribió. 

Cuentas de 1766: 

Cuentas de 1767: 

Cuentas de 1768: 

En los cuadernillos de cuentas,Estos cuadernillos, borradores definitivos de los asientos que figuran en los libros de fábrica, son más precisos que los propios asientos y fueron redactados por el canónigo cardenal y fabriquero Celestino Antonio Pérez y Mayo. para el periodo 1770-1771, aparecen registradas las obras acometidas en la sala capitular: 

Cuentas de 1770: 

Cuentas de 1771: 

En lo que atañe a la identidad de los maestros que intervinieron en la construcción y ornamentación de la sala capitular, en ella se hizo uso de recursos de carácter local, siendo los artífices vecinos de la ciudad ya que estos resultaban más fáciles de contratar además de menos costosos, no siendo ninguno de ellos una eminencia en su profesión aunque sí conocedores del oficio. Todos ellos son prácticamente desconocidos salvo Gamallo, maestro de obras documentado por José Couselo Bouzas y Antonio Rodríguez Fraiz; de él se conocen algunas obras de cantería, si bien del resto de participantes, como Carlos Rodríguez y Antonio Rodríguez, apenas hay datos.De Carlos Rodríguez tan solo hay documentadas dos obras además de las pinturas de la sala capitular: la pintura y dorado del retablo mayor de Paradela de Limia en 1768 y el retrato de Carlos IV y María Luisa de Parma para el ayuntamiento en 1789 (consta la muerte de su esposa, Joaquina de Neira, en 1781).De Antonio Rodríguez tan solo está documentado el retablo de la sala capitular. Hay constancia de un artista homónimo que desarrolló su actividad en Castro de Laza, si bien no puede identificarse con él por imposibilidad cronológica, aunque el hecho de que ambos tengan el mismo apellido podría deberse a algún parentesco. 

Variaciones  A lo largo del tiempo la sala permaneció prácticamente invariable salvo por el añadido de algunos ornamentos. Esta situación cambió sin embargo en 1954, año en que se inauguró el Museo Catedralicio, proyecto ya contemplado desde 1944; como sede se eligió la Claustra Nova, lo que supuso cambiar tanto el vestuario de los canónigos como la antesala y la entrada a la sala capitular. De la antigua disposición de la sala, cuando se accedía a ella a través de la Claustra Nova, se conserva una detallada descripción de Manuel Sánchez Arteaga:

Descripción thumb|150px|San Martín (1770), por Carlos Rodríguez. thumb|150px|San Martín (1770), por Carlos Rodríguez. Los muros exteriores de la fachada sur, tras los que se ubica la sala capitular, presentan una traza muy sencilla de piedra de cantería con huecos de ventanas adinteladas y sin ningún tipo de ornamento. En lo tocante al interior, el acceso hasta la inauguración del museo se efectuaba atravesando la Claustra Nova, cambiándose entonces la entrada y con ello la posición original de los muebles. A día de hoy se accede a ella mediante una sección del edificio adosada a la torre de San Martín, donde una escalera de granito de simple factura ayuda a salvar el desnivel.Este espacio lo ocupaban antaño la escuela de monaguillos y otras áreas empleadas como almacén. Como antesala se halla el vestuario de los canónigos; este cuarto posee armarios del siglo realizados en maderas nobles y anteriormente se ubicaban en él varios lienzos, algunos de gran calidad y otros de escaso mérito, varios de los cuales pasaron con el tiempo a decorar otras estancias de la seo. Entre estos lienzos sobresalen una serie de cuadros dedicados a la vida de San Agustín, hoy conservados en el archivo, una Santa Faz de buena factura y un San Antonio, copia de un cuadro de Murillo que fue obsequiado al cabildo en 1828 por el obispo de Guadix José de Uraga, pariente del cardenal Quevedo y canónigo de Orense, obra hoy custodiada en la Iglesia de Santa María Madre. Destacan a su vez un retrato del obispo Florencio Cerviño acompañado por una representación del Monasterio de Santa María la Real de Osera, obra de Eduardo Padín, así como un reloj de pie inglés del siglo .

El acceso a la sala capitular se lleva a cabo a través del vestuario y mediante una puerta con dintel moldurado de estilo barroco. La sala, de planta cuadrada y bóveda de cantería prácticamente plana con ornamentos a base de grecas, rocalla y florones pintados,Estos elementos decorativos fueron tomados probablemente de grabados tipográficos impresos en libros del siglo . presenta en el centro del techo, como si de un escudo de armas se tratase, una imagen de San Martín en su iconografía más famosa; partiendo la capa para el mendigo. El aspecto mostrado en todo el espacio es puramente dieciochesco, presidiendo la estancia un retablo rococó cubierto de pan de oro en cuyo centro se halla una plancha de cobre con una imagen del patrono engalanado con los paramentos pontificiales. A ambos lados destacan bancos creados en 1702 claveteados y tapizados con terciopelo carmesí que son utilizados por los canónigos, quienes se sientan en función de su antigüedad.

En cuanto a los muros, de ellos cuelgan muy diversas obras de arte, varias de ellas anónimas. Una de las más importantes es una tabla de San Ignacio; esta pieza formó antaño parte del coro de la catedral, obra de Diego de Solís y Juan de Angés el Mozo con ayuda de su taller entre 1587 y 1590 que sería desmantelado por completo en 1937.Anteriormente estuvo situada en esta sala la tabla de San Pelayo, hoy colgada en uno de los muros de la Capilla de Santa Isabel. Otra obra de interés es un cuadro de la Virgen fajando al Niño, copia de un lienzo de Murillo regalado a la seo por Uraga en 1828 al igual que el cuadro de San Antonio. Sobresalen a su vez dos bustos, partes integrantes del antiguo coro al igual que la tabla de San Ignacio los cuales se hallan sobre dos armarios fabricados en 1954,Estos armarios fueron decorados a su vez con fragmentos sueltos del coro. y dos lienzos en los que se muestran las cabezas de San Pedro y San Pablo, obras que Miguel Ángel González García, antiguo delegado de patrimonio de la diócesis de Orense, considera posibles copias de algún apostolado próximo a José de Ribera.

Otras de las piezas guardadas en la sala son dos lienzos fechados en el siglo de muy poca calidad y que representan a santos penitentes.González García los califica de «mediocres». Así mismo resaltan dos imágenes en plata de Santiago Matamoros enmarcadas que constituían un suvenir que el cabildo de Compostela regalaba a las personalidades que realizaban ofrendas al apóstol, siendo este tipo de obsequios por lo general muy elegantes y facturados por talleres compostelanos. Una de estas piezas está firmada por el platero Ruperto Sánchez y fue entregada al cabildo por el obispo de Orense Dámaso Egidio Iglesias Lago, quien la recibiera en 1830 cuando fue comisionado por la reina María Cristina para que realizase en su nombre la tradicional ofrenda, mientras que la otra fue entregada por el cabildo de Santiago al de Orense como gesto fraternal. Del resto de enseres nada más destacan una alfombra ajada aunque de excelente calidad facturada por la Real Fábrica de Tapices; la mesa del secretario, elaborada en el siglo y decorada con taraceas de corte neoclásico; un crucifijo de porcelana italiano y un juego de mesitas orientales, regalo del padre José Luis Soto a la seo; y las cajas de votaciones: una para las votaciones nominales y otra para las votaciones hechas con el sistema de bolas.

Por último, cabe destacar unas anotaciones relativas al mobiliario de la sala. En las actas del cabildo del 19 y del 21 de enero de 1702 consta lo siguiente: 

Notas

Referencias

Categoría:Arquitectura en Galicia en el siglo XVIII Categoría:Arquitectura de 1771 Categoría:Catedral de Orense