Mancio (Mancio de Évora, en latín Mantius, en portugués Manços) fue un mártir y santo cristiano de finales del o comienzos del . Su fiesta se celebra el 21 de mayo.

Aunque los detalles de su vida son escasos y contradictorios, su hagiografía (Passio Mantii,Manuel C. Díaz y DíazLa «Passio Mantii» (BHL 5219) Unas consideraciones, Analecta Bollandiana, vol. 100, pp. 327-339: "La Passio Mantii ha llegado a nosotros transmitida por cuatro manuscritos que se escalonan en el tiempo entre los siglos XI y XIV. Fue editada por vez primera por los Bolandistas en 1685: para esta edición D. Paperbroch se sirvió de una transcripción, que le había sido comunicada por D. Juan Lucas Cortés, de un manuscrito «de cerca de 700 años de antigûedad», que podemos identificar, sin vacilación, con el códice incompleto que actualmente se conserva en Madrid, Biblioteca Nacional, 822..." redactada en el Raúl González Salinero, "Perfiles de un debate sobre la Passio Mantii", en Hispania Sacra, vol. 70, nº 141, 2018: "Aunque la mayor parte de la historiografía sitúa la Passio Mantii en época visigoda, en los últimos tiempos ha surgido alguna voz discordante que, con argumentos principalmente filológicos, sostiene que debe ser «trasladada» a la época mozárabe. Mediante un riguroso y exhaustivo análisis de los elementos extratextuales y contextuales, a la vez que intratextuales e intertextuales, que se desprenden de este relato hagiográfico, el presente artículo aporta nuevos y profundos argumentos que lo «devuelven» a la época visigoda y confirman a la vez su importancia como fuente histórica para el estudio de los judíos en la Hispania del siglo VII.") cuenta que fue un esclavo cuyos amos eran judíos, que le llevaron con ellos de Roma a Évora, donde fue coaccionado para convertirse al judaísmo, siendo él cristiano. Al negarse fue sometido a torturas ("azotado y engrillado"María Adelaida Andrés Sanz, Carmen Codoñer Merin y otros, La Hispania visigótica y mozárabe: dos épocas en su literatura, 2010, pg. 352. Referencia la Passio Mantii con la signatura CPL 2072a.) y obligado a trabajar la tierra de forma particularmente penosa y extenuante, hasta que murió y fue enterrado en un estercolero (más literalmente "ultrajan el cadáver del santo arrastrándolo y soterrándolo someramente en la calzada pública"La Hispania..., op. cit.). thumb|Capilla de San Mancio, Sahagún. Es uno de los primeros ejemplos de capilla en la península ibérica, pero su advocación inicial era la de San Benito (altar consagrado en 1184).Artehistoria. Fundación Santa María la Real Enredando. Manuel Valdés Fernández, "La Capilla de San Mancio en Sahagún - su contribución al esclarecimiento de la arquitectura mudéjar", en Archivos Leoneses: revista de estudios y documentación de los Reinos Hispano-Occidentales, ISSN 0004-0630, Nº. 67, 1980, págs. 89-98 ficha en Dialnet.

A mediados del , cuando aún vivían quienes le conocieron, se encontró su cadáver (cuya localización habría sido revelada por el propio santo, aparecido "en sueños a un padre de familia noble que había perdido su fortuna") y fue enterrado cristianamente, erigiéndose una basílica sobre su tumba (posteriormente completada con una segunda basílica, un baptisterio y unos jardines) y redactándose su Passio. Con el tiempo, sus reliquias fueron trasladadas, entre otros lugares, al monasterio de Sahagún, que en el reclamaba poseer su cabeza.

La tradición engrandeció de forma legendaria su figura, tomándole por contemporáneo de Cristo, a quien habría ayudado en el Lavatorio, y considerándole el primer obispo de Évora. También se propuso la ciudad italiana de Cesena como su lugar de nacimiento; pero tal atribución es muy tardía ().<ref>Los datos recogidos, salvo indicación diferente expresada en las notas, se extraen de Miguel C. Vivancos Gómez, OSB, voz "San Mancio] del Diccionario biográfico de la Real Academia de Historia. Cita como fuentes: A. Fábrega Grau, Pasionario hispánico, vol. I, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1953, pág. 227; P. Burchi, “Mancio”, en VV. AA., Bibliotheca Sanctorum, vol. VIII, Roma, Istituto Giovanni XXIII, 1966, col. 627; J. M. Fernández Catón, San Mancio. Culto, leyenda y reliquias. Ensayo de crítica hagiográfica, León, Centro de Estudios e Investigación San Isidoro, 1983; P. Riesco Chueca, Pasionario hispánico. Introducción, edición crítica y traducción, Sevilla, Universidad, 1995, págs. 324-333.</ref>

Desde época medieval, la catedral de Évora rinde honras a San Mancio en su calendario litúrgico, con dos rituales estudiados por André de Resende como revisor y editor del Breviário Eborense. Entre las posesiones más antiguas de la catedral, documentada en sus cartularios, estaba un lugar denominado São Manços.Ficha de la iglesia de São Manços en la web de la Dirección General del Patrimonio Cultural

Justificación de la legislación antijudía Bajo el rey visigodo Ervigio se promulgó una ley, confirmada en el XII Concilio de Toledo, que exigía el bautismo de todos los judíos, sus hijos y sus esclavos en el plazo máximo de un año (a partir del 27 de enero de 681), así como la liberación de sus esclavos cristianos para evitar que los convirtieran al judaísmo. Tales previsiones sobre los esclavos hasta entonces no figuraban en la legislación antijudía que se venía promulgando desde los reinados anteriores, pero son congruentes con la narración del martirio a que habría sido sometido Mancio por sus amos judíos según la Passio Mantii.González Salinero, Raúl (2007). «Un antecedente: la persecución contra los judíos en el Reino visigodo». En Gonzalo Álvarez Chillida y Ricardo Izquierdo Benito, ed. El antisemitismo en España. Cuenca: Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha. ISBN 978-84-8427-471-1.

Referencias

Bibliografía Fernández Catón, José María, San Mancio. Historia de su culto, leyenda y reliquias'', Universidad de Valladolid, 1982 (tesis doctoral dirigida por Manuel Cecilio Díaz y Díaz) [https://dialnet.unirioja.es/servlet/tesis?codigo=162637 ficha en Dialnet.

Categoría:Évora Categoría:Santos del siglo VII Categoría:Nombres masculinos