El monasterio de Santo Domingo fue un convento de religiosas dominicas de clausura situado en el barrio de El Antiguo de San Sebastián (Guipúzcoa, España), junto a la antigua iglesia de San Sebastián. El establecimiento conventual surgió en el año 1546 y permaneció en este emplazamiento hasta su destrucción durante la Primera Guerra Carlista.

El monasterio estaba situado en las proximidades del promontorio que separa las playas de La Concha y Ondarreta, en terrenos posteriormente ocupados por el Palacio de Miramar alt=Ruinas del Monasterio del Antiguo y Ermita Nuestra Señora de Loreto. 1863|miniaturadeimagen|Ruinas Monasterio de Santo Domingo y Ermita Nuestra Señora de Loreto. 1863. Antecedentes El monasterio de Santo Domingo tuvo como antecedente inmediato la antigua iglesia de San Sebastián el Antiguo, establecimiento religioso medieval situado en el mismo entorno.

La tradición documental atribuyó al rey Sancho III el Mayor de Pamplona una donación de la iglesia de San Sebastián y sus posesiones al monasterio de San Salvador de Leire, fechada el 17 de abril de 1014. La autenticidad de este documento ha sido discutida por la historiografía, que ha señalado interpolaciones y reelaboraciones posteriores.

La historia medieval de este establecimiento corresponde al antiguo monasterio o iglesia de San Sebastián el Antiguo y es anterior a la fundación del monasterio dominico de Santo Domingo.

Fundación del monasterio dominico En el siglo XVI, la antigua iglesia de San Sebastián el Antiguo quedó vinculada a la Orden de Predicadores.

El obispo de Pamplona Pedro Pacheco cedió los derechos de la iglesia de San Sebastián a los frailes dominicos establecidos en el convento de San Telmo. La cesión permitió destinar las rentas y diezmos correspondientes a las necesidades del establecimiento dominico de la ciudad y estuvo condicionada a la creación de una comunidad femenina de la Orden de Predicadores junto a la antigua iglesia.

La comunidad de religiosas dominicas comenzó su vida conventual en San Sebastián el Antiguo a mediados del siglo XVI. El convento, conocido como monasterio de Santo Domingo, quedó instalado junto a la iglesia parroquial de San Sebastián.

La convivencia entre la parroquia y la comunidad de clausura dio lugar a una situación particular dentro de la Orden de Predicadores: los religiosos dominicos atendían la iglesia mientras las monjas desarrollaban su vida conventual en las dependencias anexas.

Vida conventual Durante los siglos siguientes, el monasterio acogió una comunidad estable de religiosas dominicas. El establecimiento mantuvo estrechas relaciones con otros centros de la Orden en San Sebastián, particularmente con el convento de San Telmo.

Diversas familias de la nobleza y de las élites locales participaron como benefactoras de los establecimientos dominicos de la ciudad. Entre ellas destacó la familia Idiáquez, vinculada asimismo al desarrollo del convento de San Telmo.«Historia del edificio». Museo San Telmo.

La comunidad desarrollaba una vida religiosa de clausura y desempeñaba también funciones educativas para algunas niñas confiadas al convento. Entre las personas tradicionalmente relacionadas con el establecimiento figura Catalina de Erauso, conocida posteriormente como la Monja Alférez.

Siglo XIX Durante la Guerra de la Independencia, iniciada en 1808, las instalaciones del monasterio fueron utilizadas como hospital de sangre.

En 1836, durante la Primera Guerra Carlista, el monasterio y la antigua iglesia quedaron destruidos. Sobre sus ruinas se levantó posteriormente, en 1842, una iglesia de dimensiones más reducidas utilizando materiales procedentes del edificio anterior.

La destrucción puso fin a la presencia de la comunidad dominica en su antiguo emplazamiento de El Antiguo. Las religiosas continuaron posteriormente su vida comunitaria en otros lugares de San Sebastián.

Transformación del emplazamiento Durante las últimas décadas del siglo XIX, el entorno de El Antiguo experimentó una profunda transformación urbana.

La reina María Cristina de Habsburgo-Lorena adquirió en 1888 los terrenos de la zona para la construcción del Palacio de Miramar, destinado a residencia de verano de la familia real.

La actividad parroquial de la antigua iglesia de San Sebastián fue trasladada a un nuevo templo construido en otro emplazamiento del barrio. El traslado permitió liberar parte de los terrenos posteriormente integrados en el conjunto del Palacio de Miramar.

De este modo desapareció definitivamente la configuración histórica del antiguo conjunto religioso formado por la iglesia de San Sebastián y el monasterio dominico de Santo Domingo.

Véase también

Convento Santa Teresa de San Sebastián Cristianización en Guipúzcoa Ermita de Santa Clara (SanSebastián) Iglesia de San Sebastián Monasterio de San Sebastián (San Sebastián) Monasterio San Bartolomé en San Sebastián Palacio de Miramar (San Sebastián) Pico del Loro de San Sebastián

Referencias

Categoría:Monasterios de España del siglo XVI Categoría:Conventos y monasterios de Guipúzcoa

Categoría:Arquitectura de San Sebastián

Categoría:Arquitectura de 1542 Categoría:España en 1542