Enrique Martí Jara (Alpera, 10 de enero de 1890-Madrid, 16 de agosto de 1930) fue un jurista y profesor español, catedrático de derecho administrativo en las universidades de Santiago y Salamanca y de derecho político en la de Sevilla. Amplió estudios entre Londres y París y, con la orientación de Adolfo Posada, se especializó en derecho municipal, así como en el derecho constitucional de la posguerra. Fue públicamente conocido, ante todo, por su militancia política en las filas de la izquierda republicana española, llegando a ocupar la secretaría de la Junta Nacional de Alianza Republicana. José Giral afirmaba que a él se debía la vuelta a la política de Manuel Azaña en los años de la dictadura. Debido a su prematuro fallecimiento, Luis Bello lo definió como «un hombre de la Revolución que no llegó a verla triunfar».
Biografía Nació el 10 de enero de 1890 en la localidad albacetense de Alpera, hijo de José Joaquín Martí Arnedo, natural de Alpera y de profesión médico cirujano, y de Ignacia Jara Teruel, natural de la villa valenciana de Ayora. Era nieto por línea paterna de José Martí Gil y de Josefa Arnedo García, naturales de Alpera, difuntos al momento de nacer, y por la línea materna de Rafael Jara Núñez, natural de Ayora, y de Rafaela Teruel Martínez, natural de la localidad valenciana de Bicor, también fallecidos cuando nació. No llegó a contraer matrimonio. Tuvo tres hermanos, uno, de nombre Ignacio, fue capitán de artillería, falleció el 1 de enero de 1927, otra, de nombre Rafaela, falleció también prematuramente el 9 de abril de 1928, y la tercera se llamaba Clementina, casada con Federico Pozuelo. También su progenitor murió joven, en diciembre de 1912.
A principios de 1917, aparece en la prensa como asistente al banquete que tuvo lugar en el hotel Palace de Madrid para celebrar el segundo aniversario del semanario España, en el que pronunció un discurso de bienvenida Miguel de Unamuno de clara tendencia aliadófila. En junio de 1919 aparecía en el diario republicano El País entre los donantes para financiar un relieve en homenaje a Pedro Dorado Montero. En noviembre de ese mismo año, suscribía, junto a Miguel de Unamuno, Demófilo de Buen y José Giral, entre otros, una carta al director de El Sol en queja pública por haberle impedido el gobernador civil de Salamanca realizar un mitin. El 5 de marzo de 1922, junto –entre otros– a Augusto y Camilo Barcia, Luis Araquistain, Fernando de los Ríos, Américo Castro, Eduardo Ortega y Gasset, Demófilo de Buen, Manuel Pedroso, Álvaro de Albornoz, Pablo de Azcárate, Francisco Rivera Pastor, Manuel García Morente, Tomás Elorrieta, Blas Ramos y Manuel Azaña, suscribía un manifiesto aparecido en prensa progresista (La Libertad, El Sol…) donde el grupo de firmantes se dirigía «a todos sus compatriotas de alma liberal, para invitarles a constituir en nuestro país, con la amplitud y la eficacia debidas, la Liga de los Derechos del Hombre», iniciativa que consideraban indispensable tras «tres años de una permanente suspensión de garantías, que equivale a la derogación hipócrita y cobarde de la Constitución del Estado». Y fue, a su vez, firmante del manifiesto del profesorado español en favor de la libertad de cátedra aparecido en los medios en abril, también de 1922. Estas noticias permiten apreciar su inscripción en círculos intelectuales y académicos liberales, democráticos, republicanos y socialistas.
En julio de 1921 se le quiso involucrar en la preparación de un atentado en Madrid, el de «la calle Santa Águeda» contra el «señor Garcilaso». Diversos diarios, con fecha 11 de julio, daban la noticia de que, cuando se dirigía al domicilio de la Escuela Nueva, había sido detenido por la policía junto a un exdiputado socialista, señor Anguiano, y conducido al Ministerio de la Gobernación, acudiendo esa misma tarde el secretario del Ateneo para pedir su libertad, pues su presencia en Madrid estaba justificada por asistir como miembro de un tribunal de oposiciones. Fue liberado el mismo día. Se estaban efectivamente realizando registros en la Escuela Nueva, de la que él sería director, y detenciones de algunos miembros de su personal.
Fue secretario de Alianza Nacional Republicana (al menos de 1928 a 1930; en el último año su cargo era concretamente el de «secretario de la Junta Nacional de Alianza Republicana»). Como tal estuvo organizando el mitin de la plaza de toros del 25 de mayo de 1930. A la fecha de fallecer formaban dicha Junta Nacional Manuel Azaña, Roberto Castrovido, José Giral, Alejandro Lerroux, Antonio Marsá y él mismo. Según recordaba el periodista republicano Luis Bello, «Martí Jara inició, con Giral y con Marsá, la Alianza Republicana». Aunque sus inicios fueron socialistas, pronto se incorporó al círculo de la Escuela Nueva. Según José Giral, en notas que transcribía Bello en su semblanza, junto a él mismo y Demófilo de Buen se habían opuesto en Salamanca al «caciquismo del célebre Diego Martín Veloz».
Falleció en Madrid la madrugada del 16 de agosto de 1930. En el obituario de El Heraldo de Madrid, «Enrique Martí Jara, el catedrático republicano, fallece esta madrugada» (16-VIII-30), se lee:
Y en el publicado el mismo día por La Libertad se le calificaba como «Uno de los valores más destacados del joven liberalismo español, y su valentía en el pensar le hacía figurar en las más avanzadas del librepensamiento y la masonería». El Sol lo presentaba como «prestigioso político de izquierdas, que ha intervenido en toda la actuación de estos últimos tiempos para crear en el país una sólida organización democrática». El entierro, que tuvo lugar en la catedral de la Almudena al día siguiente de su fallecimiento, fue «concurridísimo». El 12 de mayo de 1931, la junta general de Acción Republicana acordaba rendirle tributo con un acto en la Casa de Campo, frente a su tumba.
Formación El 21 de junio de 1906 superó los ejercicios del grado de bachiller en el instituto de Alicante con la calificación de sobresaliente en el primero y de aprobado en el segundo. En el curso 1906/07 completó el año preparatorio de la facultad de derecho en la Universidad de Valencia, trasladándose al curso siguiente a la Universidad de Madrid, donde, entre los cursos 1907/08 a 19019/11, superó las asignaturas correspondientes al periodo de licenciatura en derecho, obteniendo en todas las materias sobresaliente o notable y tres matrículas de honor.
El 23 de junio de 1912 obtuvo el grado de licenciado en Derecho por la Universidad de Madrid tras superar los ejercicios correspondientes con la nota de sobresaliente y premio. Al curso siguiente, 1911/12, asistió al seminario de derecho civil organizado por Felipe Clemente de Diego en el Centro de Estudios Históricos y completó el periodo de doctorado en la Universidad Central, cursando como optativa la asignatura de derecho municipal comparado, en la que obtuvo sobresaliente con matrícula de honor. Es posible que los estudios de ampliación que de inmediato llevaría a cabo en el extranjero se debieran, por tanto, a la orientación del catedrático de esta asignatura de doctorado, Adolfo Posada.
Entre 1912 y 1914 pasó quince meses entre París y Londres, pensionado por la Junta para la Ampliación de Estudios, con el fin de estudiar la organización y gobierno de los grandes municipios, y especialmente en ellos el desarrollo de la municipalización de servicios. En su solicitud de pensión a la Junta, suscrita el 8 de febrero de 1912, planeaba del siguiente modo su estancia: pedía «de 5 a 8 meses, a empezar en 1 de julio próximo, tiempo que distribuirá de la siguiente forma:
1.º: 2 meses o tres en París estudiando los servicios municipales de la gran ciudad, y asistiendo a las cátedras de la Facultad de Derecho de aquella Universidad, principalmente al curso de Derecho Administrativo de Mr. Barthélemy y a los cursos de Administración de la École Libre de Sciences Politiques.
2.º: 3 meses en Londres para orientarse en el conocimiento del régimen local inglés, asistiendo especialmente á los cursos The London School of Economics and Political Science, principalmente a los de la Sección de Política, entre los que figuran, según un programa reciente, varios sobre Constitución inglesa de Mr. Wallas, Lord Smith y alguno sobre Régimen Local de Mr Loy Smith y Schloesser y al seminario de Mr. Webb y Smith.
3.º: El resto del tiempo para estudiar prácticamente la municipalización de servicios en Glasgow, Liverpool y de ser posible Mánchester».
Una vez estimada su solicitud, dio comienzo a la estancia el 25 de octubre, día en que marchó a París, donde residiría los siguientes cuatro meses. Tuvo, sin embargo, que regresar a Alicante a fines de diciembre por encontrarse su «padre gravísimo», tal y como notificaba al secretario de la Junta, José Castillejo. Regresó a París a fines de enero de 1913 y estaría allí hasta marzo. En la descripción que de esta parte de su estancia se hace en las memorias de la Junta se lee lo que sigue: «En París asistió a cursos y lecturas sobre derecho administrativo en general y particularmente en lo que hace referencia al gobierno local: cursos de Barthélemy, Geouffre de Lapradelle, Jéze y el seminario de Bemot sobre historia del municipio francés. Visitó los servicios municipales de París y asistió al Congreso de alcaldes de Francia celebrado en noviembre de 1912.
A mediados de marzo de 1913 ya se encontraba residiendo en Londres para comenzar a asistir a las clases de la London School desde primero de abril. Según las memorias «en Londres estudió en la biblioteca del Museo Británico y en la Escuela de Economía y Ciencias Políticas, asistió a los cursos de Smith y Wallas (Gobierno local) y Webb (Industrialismo). Estudió también los servicios del Condado de Londres».
En su expediente de la Junta de Ampliación figura una carta de Adolfo Posada, suscrita el 19 de abril de 1913, recomendando efusivamente la prórroga de su pensión, para que pudiese continuar sus estudios. El 10 de mayo era el propio Martí Jara quien, desde Londres, solicitaba la prórroga por nueve meses por haber sido «demasiado corto el plazo de pensión para llevar a cabo sus trabajos». A primeros de agosto, aún sin saber si le era concedida la prórroga, Martí Jara, previa notificación a la Junta, suspendió sus trabajos para regresar a España con idea de estar junto a su familia un par de meses.
Finalmente, por orden del 24 de enero de 1914, se le prorrogó la pensión por nueve meses, y continuó residiendo en la capital inglesa. Se desconoce el momento exacto en que regresó, si en octubre de 1913, tal y como tenía planeado, o tras la concesión de la prórroga, o si quiera si regresó, pues en su expediente de la Junta figura una carta suya, fechada el 21 de enero de 1914, en la que alude ya a los trabajos sobre ordenanzas municipales en el Instituto de Reformas Sociales que se referirán seguidamente y, curiosamente, a la «guerra europea» que le ha hecho interrumpir su pensión. En la descripción de su estancia indica, sin embargo, que continuó asistiendo a los cursos mencionados de la London School «asesorado y dirigido por el miembro del Consejo del Condado de Londres, M. Claremont, y consiguió autorización del secretario Sir Lawrence Gomme para visitar los servicios municipales de Londres. Fijó principalmente su atención en los de tranvías, construcción de casas baratas, casas para obreros, de refugio, para los sin trabajo […] procurando formar una idea del complejísimo trabajo que supone la técnica de una urbe moderna, siguiendo para ello el plan que en la visita a los servicios municipales de París había formado y que la experiencia le aconsejaba, consistente en unir a las explicaciones de los directores de servicios la visita personal a los establecimientos para conocer en lo posible su funcionamiento».