San Sebastián es una obra anónima realizada en fecha desconocida. Está ubicada en la Catedral de Orense (Galicia, España).

Historia Imagen Tanto la autoría de la imagen como su datación resultan desconocidas, si bien para 1568 ya existía en la catedral una talla de San Sebastián de acuerdo con un documento relativo a la visita el 25 de enero de dicho año del obispo Fernando Tricio de Arenzana:

En el caso de corresponderse la actual imagen con esta, la datación de la talla se podría situar a finales del siglo ; en ese entonces había un retablo dedicado a San Sebastián puesto que el 29 de junio de 1490 Pedro Alonso de Mayorga contrató la ejecución del mismo, constando por esos años un pago al artista «por el retablo pequeño que está en el coro con sus manos. También un retablo de San Sebastián y el retablo de los mártires San Facundo y San Primitivo». De acuerdo con el contrato, Mayorga debía tener el retablo terminado antes de la Pascua de 1491, recibiendo como pago, además de la madera y los clavos necesarios, 8500 maravedíes, tres fanegas (entre 225 y 375 kilos) de trigo, tres fanegas de centeno, moyo y medio (387 litros) de vino blanco, moyo y medio de vino tinto y una pieza de tocino, todo ello distribuido de la siguiente forma: la cuarta parte del dinero antes de la fiesta de la Virgen en septiembre; el pan y el vino a lo largo del mes de octubre; y de las tres partes restantes del dinero, una en Navidad, otra en Carnaval y la última al término de la obra, que a su vez se acompañaría de una comida para el artista y su taller. En el documento se indican así mismo de forma detallada las características arquitectónicas que tenía que reunir la estructura y los escudos que debían figurar en ella:

San Sebastián contaba, al igual que otras devociones veneradas en la catedral, con una cofradía, surgida por un voto al haberse librado la ciudad de la peste; hay documentos relativos a ella fechados en 1437, 1451 y 1455, constando que la misma estaba integrada por miembros de la justicia (jueces, regidores, procuradores, oficiales, etc.) y de la abogacía (abogados, notarios, escribanos, etc.). Resulta altamente probable que los comitentes del retablo tuviesen algún vínculo con la cofradía o incluso que esta fuese la que encargó la obra, habiéndose limitado Morán y Ortega a fungir como meros intermediarios (cabe destacar que el primero, casado con Leonor Gómez, fue regidor y juez ordinario de la ciudad entre 1467 y 1487, mientras que el segundo, desposado con Iseu Enríquez, optó a la alcaldía de Orense en 1503 y 1512). Cándido Cid Rodríguez, valiéndose de una anotación de Juan Soto, dejó constancia de la participación de la cofradía en las fiestas del Corpus Christi:

thumb|150px|Altar de Santa Eulalia (anónimo, 1524). Catedral de Orense.En el arcosolio se puede leer la siguiente inscripción: «Esta capilla y sepoltura de avaxo es de Alonso Rodríguez, clérigo de Santa Olaya de Urrós, la qual fixo a su costa y mision: por servicio de Dios y a honrra de Santa Olaya, dió por ella a los señores del Cabildo desta Iglesia de Orense o sea lugar de Celeiros dizmo a Dios: Son obligados los dichos señores a le facer en cada un año para sienpre jamás la festa de Santa Olaya en su mesmo día doble y a las segundas vesperas una begilia y al otro día seguiente una Misa cantada de aniversario con su responso y agua bendita sobre la sepoltura por su ánima y de su padre e madre y de todos aquellos que el es obligado hizose la dicha obra el año de mil e DXXIIII años Dios sea loado para siempre Amén». Además de la cofradía, el obispo Francisco Blanco de Salcedo fundó entre 1560 y 1561 el Hospital de San Roque, que pese a ser conocido con este nombre se hallaba también bajo la advocación de San Sebastián.Emplazado en la Huerta del Concejo (actual Alameda de Abajo), este hospital, dotado con una pequeña capilla, cayó en decadencia a causa de la desamortización, desapareciendo tras su derribo en 1927 (solo se conserva la puerta de entrada, ubicada desde 1917 entre la plaza de la Trinidad y el atrio de la Iglesia de la Santísima Trinidad). Sumado a esto, el santo ya poseía con anterioridad al retablo de Mayorga un lugar de culto exclusivo en la catedral puesto que el 7 de junio de 1447 Álvaro González Portugués donó 10 maravedíes viejos de renta destinados a sufragar la reparación de la Iglesia de Santa María Madre y las capillas del Santísimo Cristo y de San Sebastián. Respecto a la ubicación de esta última, resulta de especial relevancia un documento fechado el 4 de diciembre de 1522 en el que consta que Alfonso Rodríguez, clérigo de Santa Baya de Urrós, dona varios terrenos al cabildo a cambio de obtener un sepulcro junto a un altar que él mismo dedicaría a Santa Eulalia, situado entre la Capilla de San Sebastián y la puerta del Tesoro, actual Museo Catedralicio. Tal y como señalaron Manuel Sánchez Arteaga y Cándido Cid Rodríguez:

Tanto el altar como la sepultura se construyeron en 1524 (la imagen pétrea de Santa Eulalia data del siglo ) y a día de hoy pueden contemplarse en su emplazamiento original, la sección segunda del muro occidental de la nave sur del transepto, entre la puerta del museo, ubicada en la tercera y última sección del muro,Esta puerta daba acceso a la pequeña torre circular que conectaba con la parte alta de la Claustra Nova, donde se hallaría el Tesoro, tal y como consta en un documento del siglo en el que figura escrito «claustro novo ubi fit asuetum capituli iuxta thesaurarium». y el actual retablo que cobija la imagen de San Sebastián, situado en el extremo occidental del paramento interior del frontis de la fachada sur. Este retablo es de estilo churrigueresco y fue realizado por Francisco de Castro Canseco en el primer cuarto del siglo ; la imagen de San Sebastián ostenta hoy día la titularidad del mismo junto con una imagen de San Roque tallada por Francisco de Moure en 1598. El cambio de titular se produjo antes de la hechura del retablo de Castro Canseco, en 1687, año en que el notario Pascual Sánchez y su esposa Ana López fundaron las capellanías del Espíritu Santo, Santa Ana y San Roque en el espacio donde se halla la estructura:

Del retablo gótico realizado por Mayorga no queda ningún vestigio ni de su estructura ni al parecer tampoco de las imágenes que contenía, si bien la talla de San Sebastián conservada en la catedral podría corresponderse con la que figura en el contrato ya que posee alrededor de un metro de alto, medida muy cercana a los 4 palmos (91 cm) plasmados en el documento, quedando esta tesis reforzada por su encuadramiento en el gótico tardío. De confirmarse esta hipótesis, la imagen podría atribuirse con seguridad a Mayorga o su taller y fecharse en el periodo 1490-1491, lo que la convertiría en una de las más antiguas de la catedral. No obstante, varias circunstancias desaconsejan esta asignación: Miguel Ángel González García, antiguo delegado de patrimonio de la diócesis de Orense, la encuadra en el barroco, mientras que la pérdida de la otra imagen del retablo, San Blas, hace suponer que la de San Sebastián pudo correr la misma suerte, por lo que la actual sería un reemplazo.

Devoción thumb|90px|Relieve de San Sebastián (1587-1590), por Diego de Solís, Juan de Angés y su taller. Museo Catedralicio de Orense. El origen de la devoción a San Sebastián en la seo podría tener sus raíces en una reliquia del santo llegada supuestamente en la Edad Media la cual figura en la visita del obispo Antonio Ramírez de Haro en 1539:

Por su parte, en la visita el 20 de octubre de 1637 del obispo Juan de Velasco y Acevedo consta lo siguiente:

De estos textos se extrae que la catedral custodiaba un diminuto fragmento óseo de San Sebastián, además de otras reliquias de primer grado de otros santos, en una caja o arqueta de marfil que luego sería trasladado a uno de los pequeños cofres de esmalte de Limoges hallados en 1998 y exhibidos hoy día en el museo (cabe destacar la documentación a su vez de otras reliquias del mártir en relicarios múltiples conservados en Xunqueira de Ambía y Castro Caldelas). Es posible que la reliquia guardada en la catedral motivase la creación del retablo encargado a Mayorga, frente al cual García de Espinosa fue enterrado en una sepultura de su propiedad en cumplimiento de su voluntad testamentaria, firmada en 1592. A mayores, se sabe por una factura que el 6 de junio de 1694 se abonaron 15 reales y 20 maravedíes a Juan Vidal en concepto de cuatro días y medio de trabajo por «engijerrar» (empedrar con guijarros) el acceso a la sala capitular y por recomponer los ladrillos que fungían como frontales de los altares de Santiago, San Miguel y San Sebastián. Además de la talla venerada en el retablo de Castro Canseco, el santo cuenta con un relieve conservado en el museo y anteriormente perteneciente al coro, obra ejecutada por Diego de Solís y Juan de Angés con ayuda de su taller entre 1587 y 1590, destacando a su vez una pintura donada el 29 de mayo de 1613 y desaparecida poco después.

Descripción La imagen, de alrededor de un metro de alto y encuadrada en el gótico tardío, muestra al santo desnudo salvo por un paño ceñido a la cintura. La anatomía se halla muy marcada, apreciándose la musculatura y, sobre todo, los huesos del pecho y la caja torácica. Las extremidades lucen un grado de detalle menor, con los brazos atados por delante a la altura de las muñecas con una cuerda de escaso grosor. El hieratismo típico de la imaginería gótica se ve roto por el contrapposto originado gracias al adelantamiento de la pierna izquierda, lo que causa que todo el peso del cuerpo recaiga en la pierna derecha. El paño que cubre la desnudez de la figura posee numerosos pliegues de gran rigidez y angulosidad, produciendo un pico en la zona frontal y resaltando dos extremos con caída marcadamente vertical, uno en el lado izquierdo y otro por la parte posterior. El rostro, al contrario que el resto del cuerpo, exhibe facciones suaves a excepción de lo afilado de la nariz y la mandíbula inferior, mientras que la cabellera, de color azabache, se compone de numerosos mechones ondulados dispuestos de forma ordenada. Por todo el cuerpo pueden apreciarse heridas sangrantes, concretamente dos en el pecho, una en el vientre, una en cada brazo y una en cada muslo, señales de las saetas con las que el santo fue ejecutado. Destaca en la parte posterior, apenas visible, el árbol típico de la iconografía del mártir, aunque su estructura puramente cilíndrica y sin ramas recuerda más a un poste que a un tronco. La peana sobre la que se halla dispuesta la imagen es de base octogonal y se ornamenta con volutas en las esquinas a modo de tornapuntas, rasgo propio del manierismo y del barroco, lo que situaría su hechura en los siglos o a menos que se trate de un añadido posterior.

Notas

Referencias

Categoría:San Sebastián (santo) Categoría:Esculturas góticas de España Categoría:Escultura en madera Categoría:Tortura en el arte Categoría:Obras de arte de la catedral de Orense