Francisco Cavero Vas, también conocido como El Taxista de Canfranc (Canfranc, 3 de diciembre de 1895 - Sare, 23 de octubre de 1944), fue un militar republicano aragonés durante la Guerra civil española, con el inicio de la Segunda Guerra Mundial comandó una guerrilla de maquis españoles y franceses que acabaron con la ocupación alemana en la cordillera del Pirineo Occidental.
Sirvió como teniente y capitán en la 72° Brigada Mixta de la 43° División del Ejército Popular entre diciembre de 1936 y abril de 1939. Es más conocido por ser el comandante y jefe del estado mayor de la 10.º Brigada de guerrilleros españoles entre junio y octubre de 1944, una unidad de maquis formada por exiliados españoles perteneciente al XIV Cuerpo de Ejército Guerrillero y las FFI. Los Pirineos Atlánticos y la frontera franco-española fueron su zona de acción, tenían como base el estratégico col de Marie-Blanque, donde lanzaban sus operaciones guerrilleras.
Inicio en el movimiento republicano Desde su infancia, Cavero compartió una gran amistad con Antonio Beltrán Casaña "l'Esquinazau" también natural de Canfranc, con quien se le suele confundir,su juventud en Canfranc les permitió compartir con su grupo de amigos la misma visión del mundo, que a los pocos años se definiría como una ideología marxista-leninista, en los años 20 se hicieron socios dedicándose el negocio de la madera y más tarde el taxi, que usaban de tapadera para pasar contrabando por la frontera francesa.
La sublevación republicana en Jaca miniaturadeimagen|Caballería realista cargando contra la columna republicana de Jaca, carretera de Cillas, diciembre de 1930.|izquierda Cavero, al igual que Beltrán, colaboró activamente en la Sublevación republicana de Jaca en diciembre de 1930, fue una pieza crucial del golpe militar republicano, pues ejerció como chófer personal y hombre de confianza de los capitanes Fermín Galán y García Hernández, acompañándolos en sus viajes secretos a Lérida previos al levantamiento, también fue miembro del comité civil.
El 12 de diciembre de 1930 se proclamó en el ayuntamiento de Jaca la Segunda República Española tras la sublevación de civiles y militares, hubo tiroteos en la capital jacetana que se saldaron con varios carabineros muertos. Tras sublevarse exitosamente la guarnición militar de Jaca partió una columna en ferrocarril y otra por carretera en dirección hacia Ayerbe, por el camino se fueron uniendo algunos civiles y carabineros pero sin alcanzar un gran número, los capitanes republicanos establecieron que el objetivo de las dos columnas era amenazar con sublevar también la plaza de Huesca, ganando la atención del gobierno y la opinión pública, además tendrían una posición más ventajosa a la hora de negociar la abdicación de Alfonso XIII y la transición a una república democrática.
Los militares realistas de la capital oscense se percataron y enviaron caballería y artillería de campaña para interceptar a la columna republicana, en el fatídico combate de Cillas las tropas realistas castigaron con severidad a la columna republicana de militares y civiles en avance, durante este rápido pero duro enfrentamiento fueron apresados los capitanes sublevados, que precisamente iban dentro del taxi de Cavero, todos fueron detenidos, se ponía fin al levantamiento republicano de Jaca. Tras ser juzgados por un tribunal militar, los capitanes Galán y Hernández fueron fusilados, pasando a ser mártires del creciente movimiento republicano, Cavero fue juzgado junto al resto de implicados civiles y encarcelado temporalmente en la Torre del Reloj de Jaca, hasta que fueron amnistiados con la llegada definitiva de la Segunda República Española el 14 de abril de 1931.
La Guerra Civil Española La guerra civil en el Pirineo aragonés derecha|409x409px|miniaturadeimagen|El frente de Aragón en 1936, Canfranc fue una localidad disputada durante los primeros meses de la guerra. Con el inicio de la guerra civil española, la militarizada comarca de la Jacetania cae inmediatamente bajo control sublevado, incluyendo el estratégico enclave ferroviario de Canfranc junto a sus fortificaciones y la importante estación internacional, en las primeras semanas, el frente pirenaico se establece en la Canal Roya e Izas, pues los republicanos aún controlaban el vecino valle de Tena, al poco tiempo se desplazó a Biescas, quedaba configurado el Frente de Aragón, el más estático y duro de todo el conflicto.
Tras hacer frente brevemente al golpe militar del 18 de julio en Jaca junto a funcionarios leales al gobierno y civiles de izquierdas, se retiraron a Canfranc en inferioridad numérica. Cavero y los demás huidos comprendieron que sería imposible hacer frente a las disciplinadas tropas de montaña con los escasos recursos que disponían en el valle. Aún así, Ricardo Sánchez, Hilario Borau y Cavero lograron sabotear un tramo de vía frente a los túneles entre el pueblo de Canfranc y Los Arañones (actual Canfranc-Estación), pudiendo retrasar unos días el alzamiento militar en la estación. Supieron de oídas que los militares rebeldes tenían la idea de tomar rápidamente el tren que subía desde Zaragoza y llegar hasta la estación internacional, al llegar al puesto aduanero se frenaba la posible huida hacia Francia de los simpatizantes republicanos y sindicalistas ferroviarios. El sabotaje no fue de gran envergadura, pues el tráfico ferroviario se reanudó a los dos días, pero fue tiempo suficiente para dar una oportunidad a muchos republicanos que huyeron por los montes. El día 20 de julio llegaron los sublevados en el tren y proclamaron el golpe de Estado frente a las autoridades españolas y francesas presentes en el andén de la estación.
Partió a Francia junto a sus amigos del pueblo para alcanzar terreno republicano y alistarse al Ejército Popular, de igual forma harían muchos republicanos de la comarca jacetana, que huyeron a la cercana zona republicana para alistarse dejando atrás a sus familias. Al tiempo de llegar los jacetanos a Barcelona acabaron formando en diciembre de 1936, junto a muchos otros republicanos del Pirineo aragonés el 517° Batallón "Alto Aragón" que más tarde conformará en abril de 1937 la 130.ª Brigada Mixta, aunque ese año Cavero fue transferido como cabo a la 72° Brigada Mixta donde alcanzó el rango de teniente en 1937 y tras su servicio en Bielsa el de capitán del cuerpo de tren en 1938, siempre encuadrado dentro de la 43° División.
Cabe recalcar que en estas brigadas combatían codo con codo demócratas republicanos, comunistas, anarquistas, nacionalistas aragoneses y catalanes. En las brigadas mixtas originarias del frente pirenaico, los marxistas y los anarquistas combatieron conjuntamente en milicia como unidades plenamente operativas en escenarios de guerra de montaña, confraternizaron debido a que muchos ya se conocían o compartían las mismas ideas y la forma de vida en alta montaña. A diferencia de los frecuentes roces entre milicias comunistas y anarquistas en los frentes republicanos, sobre todo a partir de los sucesos de mayo de 1937 en Barcelona, aquí no se permitió que la ideología particular se impusiera al bien común, que era ganar la guerra al fascismo.
El frente de pirenaico y la Bolsa de Bielsa thumb|Coche blindado y al lado milicianos republicanos en un taller de Biescas tras su conquista en octubre de 1937. Cavero alcanzó rápidamente el rango de sargento en la mítica 43.ª División Republicana, entrando por primera vez en combate en el frente de Biescas y la Batalla de Sabiñánigo de 1937, llegó a participar en el importante asalto a Gavín que los republicanos efectuaron desde el puerto del Cotefablo, mediante un engaño, construyeron una batería de artillería simulada con troncos de árboles, engañando así a los nacionales, que esperaban una descarga de artillería y no una carga de infantería desde el puerto. Con la retirada republicana del frente del Alto Gallego a la nueva línea de defensa en Bielsa, estos se reagruparon, pero quedaban cercados en la cabecera del valle por el rápido avance del ejército sublevado, que disponía de tropas de montaña (al igual que los republicanos), estos además eran apoyados por voluntarios del CTV y bombarderos italianos.
Cavero será partícipe de la heroica resistencia republicana en la Bolsa de Bielsa como jefe del cuerpo de tren divisionario de la 43, siendo esta la batalla más dura que libró. En los peores momentos de la defensa, cuando Bielsa y Parzán ya habían sido arrasadas por las bombas incendiarias de los Junkers alemanes, las posiciones republicanas eran constantemente asaltadas y bombardeadas desde el aire, tras sus líneas, la población civil se protegió entre la frontera francesa y el frente de batalla, que lenta pero inexorablemente retrocedía acorralando a civiles y combatientes en las altas cumbres, la intención final era cruzar el aún nevado "puerto viejo" y llegar a Francia. Ante la escasez de suministros y armamento en las trincheras republicanas, Francisco Cavero y una escuadra de hombres del cuerpo de tren divisionario fueron elegidos para una crucial tarea, una vez rechazado el asalto, debian correr fuera su trinchera, a la tierra de nadie donde yacían los nacionales caídos, y conseguir el mayor número de fusiles Mauser y munición operativa en el menor tiempo posible, pues las oleadas de infantería se sucedían una detrás de otra y la aviación fascista no cesaba de hostigar la línea de defensa, que retrocedía gradualmente a posiciones mas altas.
Es por estas fechas cuando ocurrió el famoso incidente en Fiscal, del que Cavero y Ricardo Sánchez fueron testigos. Se comenta en los informes que una columna de milicianos del P.O.U.M abandonaba el asediado frente de Bielsa para ir a luchar en los combates de Barcelona que enfrentaban a las milicias anarco-comunistas con el gobierno y las corrientes prosoviéticas del PCE, ante está deserción masiva y la posibilidad de empeorar la situación en el frente pirenaico, algunos oficiales presentes de la 43°División les cortaron el paso a la altura de Fiscal, obligándoles a volver a sus puestos o abrirían fuego contra la columna rebelde, dicen que aquel día a punto estuvieron de liarse a tiros los comunistas y los trotskistas, pero finalmente, el contingente libertario acató la orden y se dio media vuelta, volviendo a sus puestos en el frente, testimonios también afirman que Beltrán y Cavero, al igual que sus paisanos, evitaron el bombardeo y derribo de algunas Iglesias románicas del Alto Aragón, ya que los nacionales solían montar sus ametralladoras en los altos campanarios, para abrir fuego sobre cualquier calle del pueblo (como ocurrió en Gavín).
En junio de 1938 tras dos meses de férrea resistencia en la montaña, se retiró con la última avalancha de refugiados militares y civiles por el peligroso puerto que seguía congelado a mediados de junio, no pocos perecieron al resbalar con el hielo del camino y caer por la escarpada ladera, mientras eran hostigados a distancia por el enemigo, cuando llegaron a la frontera, entregaron las armas a los Gendarmes pasando a su custodia, poco después, Cavero se unió al grupo de 8.000 combatientes republicanos que desplazados por el gobierno francés, decidieron volver a incorporarse al Ejército Popular de la República. Por sus acciones en la defensa de Bielsa fue ascendido a capitán del cuerpo de tren el 2 de julio de 1938.
La batalla del Ebro y la caída de Cataluña